Los arácnidos comprenden una gran variedad de especies, aparte de las arañas y escorpiones. Dentro de este grupo, ninguno causa tanta repulsión y pavor como los Amblipigios.

Reciben distintos nombres comunes según las regiones (guabá, tendarapos, casimpulgas, canclos o cancles, arañas corazón, arañas estrella, madres de alacrán, alacranes rey, limpia casas, etc.) y se les acostumbra a confundir con arañas. Muchas especies viven en cuevas, en las paredes y en los techos.

Su tamaño oscila entre los 0,4 y los 4,5 cm. Tienen dos ojos centrales y tres a ambos lados, aunque algunos carecen de ellos. Sus quelíceros son similares a los de los otros arácnidos, pero a diferencia de las arañas, no poseen veneno. Posee unas pequeñas "pinzas" con las cuales sostienen a sus víctimas.

Los pedipalpos son muy grandes y provistos de numerosas espinas, lo que le da una imagen más temible. El primer par de patas es mucho más largo, y cumple funciones táctiles y quimiorreceptoras, y los utiliza todo el tiempo para palpar el terreno.

Son animales nocturnos: cazan de noche. Una vez que localiza una presa, le clava sus pedipalpos y le vierte enzimas que lo digiere, y luego lo absorbe.

Y a pesar de su aspecto, es un animal inofensivo que rara vez lastima, ya que huye del hombre.