
"La crisis de los misiles", la hecatombe nuclear que no fue.
Fueron 13 días dramáticos, en los que el mundo estuvo al borde de una guerra devastadora. La URSS había desplegado misiles atómicos en Cuba. Keneddy resistió la presión militar. Y al final negoció con Nikita Khruschev.
Negociaciones. Fidel Castro dialoga en Nueva York con Kruschev (der.), en 1960. Escucha el canciller Raúl Roa.
Recuerdo. Un viejo misil soviético se exhibe para los turistas en el complejo de Morro Cabana, en La Habana.
Lo que nos puso a todos al borde de una guerra nuclear fue un día de sol. Y si no volamos por los aires y el mundo no terminó en una hecatombe de fuego y vientos helados que hubieran dejado a la vida sin vida, fue por el coraje de dos líderes mundiales, irresponsables hasta el delirio, que a último momento dejaron de jugar al borde del abismo y sellaron la paz sobre las mechas ardientes de los cañones.
Hace cincuenta años, la Unión Soviética liderada por Nikita Khruschev colocó en la Cuba de Fidel Castro misiles de largo alcance, equipados todos con cabezas nucleares. Todos apuntaban hacia Estados Unidos, presidida entonces por John Kennedy. Su alcance les permitía hacer blanco en Miami, Washington, Nueva York y San Francisco. Los círculos concéntricos del alcance misilístico cubano fijaba también blancos hacia el sur: llegaban hasta Lima.
Khruschev mintió, hasta que fue descubierto. Dijo siempre que las armas que la URSS había cedido a Cuba eran defensivas. Tenía sus razones: en abril de 1961 Estados Unidos había financiado y apoyado una invasión mercenaria a la isla, ya decidida a ser socialista. Cuba se lanzó luego de lleno a los brazos de la URSS.
Estados Unidos sospechó que algo raro había en Cuba. Sabía por informes de inteligencia y de anticastristas exiliados en Miami que en la isla había al menos cinco mil soldados rusos y un incesante desfile de camiones con "largos objetos cilíndricos". John McCone, director de la CIA ordenó el 4 de octubre de 1962 una serie de misiones de espionaje aéreo sobre Cuba a cargo de los legendarios aviones U-2. Pero Cuba estuvo bajo una gruesa capa de nubes durante diez días. El 14 amaneció soleado, los U-2 volaron, tomaron fotos y volvieron. Lo que los especialistas en descifrarlas descubrieron les heló la sangre.
Eran misiles nucleares. Y eran rusos. Cuando Kennedy se enteró de la amenaza, quiso certezas. La CIA le mostró entonces las fotos de los proyectiles en los festejos del 1 de mayo en la Plaza Roja y las sombras tomadas en Cuba por los U-2. Eran iguales.
Empezó entonces el más apasionante conflicto entre EE.UU y la URSS de toda la Guerra Fría.
Fueron trece días inabarcables, dramáticos, irrepetibles que pusieron en juego la suerte del mundo. Kennedy nombró un Comité Ejecutivo integrado entre otros por su hermano Robert; el secretario de Estado, Dean Rusk; el ministro de Defensa, Robert McNamara; McCone y los jefes militares. Se llamó ExComm, (por Executive Commitee) y sus sesiones, como toda la actividad presidencial de esos días, quedaron registradas por Kennedy, que grababa todo.
El Ex Comm propuso de inmediato dos soluciones para Cuba: invadirla o bombardearla. Hubo una tercera: bombardearla primero e invadirla después. Kennedy, que en principio se mostró favorable a esa decisión, dio rápida marcha atrás con una lógica de acero que perturbó al poderoso gabinete militar que quería arrasar la isla con apoyo civil: Dean Rusk, propuso: "Señor presidente, usted también puede solucionar el problema borrando a la isla del mapa".
Kennedy se opuso porque los primeros bombardeos matarían al menos a veinticinco mil cubanos, más una cantidad no precisada de rusos: "Sería la guerra con los soviéticos", dijo. Y se negó a bombardear los emplazamientos misilísticos porque jamás tuvo la certeza de anularlos a todos y que Cuba no lanzara sus misiles en represalia. La tercera solución propuesta por Kennedy fue la menos aceptada: negociar con Khruschev para que retirara sus misiles. Fue la que triunfó.
Entre sus momentos inolvidables, la crisis tiene tres muy destacables. El 18 de octubre, en el Salón Oval, Kennedy recibió al canciller soviético Andrei Gromyko, que volvió a asegurar que los misiles de Cuba eran defensivos. "¡Me mintió en la cara!" admitió más tarde Kennedy, que tenía las fotos de la infamia sobre el escritorio, a metros de Gromyko. El segundo instante fue el del anuncio de Kennedy del bloqueo a Cuba, el lunes 22, en un mensaje a su nación. Kennedy resistió la presión militar por atacar a Cuba y ordenó interceptar los barcos rusos antes de que llegaran a la isla. Mientras, intentó negociar con Khruschev: creía que Cuba era una provocación del soviético para tener una excusa con la que apoderarse de Berlín, desde el año anterior bajo el Muro que la dividió tres décadas.
El tercer punto de inflexión de la crisis fue el sábado 27 de octubre. El bloqueo había funcionado en parte y mal: Cuba estaba llena de misiles rusos y la amenaza a EE.UU. seguía latente. Khruschev se vanagloriaba: "Ahora ellos saben lo que es vivir con misiles en la frontera", dijo, aludiendo a los emplazamientos estadounidenses en Turquía. Bajo presión militar ( "Mi hermano puede ser asesinado" , le dijo Robert Kennedy al embajador Anatoli Dobrynin en la última de sus dos visitas secretas destinadas a forzar a Khruschev a negociar) Kennedy decidió atacar Cuba.
El mundo contuvo el aliento.Y Khruschev dio marcha atrás.
Después de un dramático intercambio de cartas, que llegaban por telex, los dos líderes confiaron el uno en el otro. Khruschev propuso retirar los misiles de Cuba si Estados Unidos se comprometía a no invadirla. El acuerdo sigue en pie medio siglo después. Y, con el tiempo, Estados Unidos retiró sus misiles de Turquía.
Robert McNamara diría treinta años después "Tuvimos suerte. ¡Fue pura suerte lo que impidió la guerra! ¡Así estuvimos!" y trazó una delgada línea entre el pulgar y el índice.
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A 50 años de la crisis de los misiles
Por trece días Estados Unidos y la Unión Soviética midieron fuerza en una pulseada ominosa. El desenlace pacífico consagró al presidente Kennedy, pero voces revisionistas se preguntan si en verdad obtuvo un triunfo.
Por Jorge Martínez.
El mundo se apresta a recordar los 50 años de la crisis de los misiles en Cuba, acaso el máximo momento de tensión en la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que llevó al planeta hasta el borde mismo de un devastador enfrentamiento nuclear.
La evocación coincide en Estados Unidos con el inicio de una muestra en el Archivo Nacional en la que los visitantes podrán repasar textos y grabaciones reservadas del gobierno de John F. Kennedy, que hasta ahora sólo habían podido consultar los especialistas. Al mismo tiempo se autorizó la liberación de 2.700 páginas de documentos secretos de Robert 'Bobby' Kennedy, hermano del presidente y hombre clave en la crisis.
Ocasiones oportunas para alimentar la corriente cada vez más arraigada de revisionismo histórico que cuestiona el modo -ya mitificado en libros y películas- en que los hermanos Kennedy manejaron el diferendo y cómo lo resolvieron. Y también para entender las verdaderas lecciones que dejó todo el episodio.
LA TENSION
La crisis empezó poco después de las 8 de la mañana del martes 16 de octubre de 1962 cuando MacGeorge Bundy, asesor de seguridad nacional del presidente Kennedy, mostró al mandatario unas fotos obtenidas dos días antes por un avión de reconocimiento U-2 en las que se veía la instalación de misiles soviéticos de alcance medio en la zona de San Cristóbal, en el oeste de Cuba.
El hallazgo, que la Casa Blanca mantendría en secreto hasta el 22 de octubre, desmentía las garantías públicas dadas por el premier soviético Nikita Kruschev de que no instalaría armas ofensivas en Cuba y vulneraba una advertencia explícita de Kennedy en ese sentido. Los proyectiles, con alcances de entre 1.600 y 3.200 kilómetros, eran una amenaza para todo el sur y la costa este de Estados Unidos.
Comenzaron entonces trece días legendarios, "los momentos más peligrosos conocidos por el mundo antes o después...lo más cerca que estuvimos de la destrucción nuclear", en opinión del historiador Michael Dobbs, autor de One minute to midnight (Un minuto para la medianoche), uno de los libros más recientes sobre el tema.
Kennedy convocó a un equipo selecto de consejeros para que, en secreto, buscaran una salida a la crisis; él, mientras tanto, mantenía sin cambios su nutrida agenda pública en un año electoral. Los asesores pronto se dividieron en dos bandos típicos: halcones que proponían una respuesta militar y palomas que sugerían el bloqueo naval de la isla para dar tiempo a una salida diplomática. Kennedy oscilaba entre ambas posiciones, una moderación tal vez ensayada para la historia, puesto que, sin que lo supieran los participantes, todas las reuniones eran grabadas por orden directa suya.
LOS DILEMAS
El mandatario de 45 años temía que si atacaba Cuba, tomaría represalias en la ciudad dividida de Berlín, cuya seguridad desvelaba a la Casa Blanca. Otros asesores esgrimían el argumento moral: Estados Unidos no podía quedar como el agresor, lanzando un "Pearl Harbor a la inversa". Los jefes militares y funcionarios de anteriores gobiernos demócratas proponían una acción armada que eliminara los misiles y, de paso, al régimen de Fidel Castro, que desde hacía diez meses se definía comunista.
Tras discusiones interminables Kennedy se decantó por el bloqueo de Cuba, al que llamaría "cuarentena" para moderar su connotación bélica. El lunes 22 de octubre lo anunció por televisión a todo el mundo, en un mensaje sombrío en el que emplazaba a Moscú a retirar los cohetes ya instalados y detener los barcos que iban hacia Cuba con más proyectiles.
Pero se reservaba otra opción. Por orden suya Bobby Kennedy había tendido un canal diplomático encubierto con Moscú a través de un periodista soviético. La idea que obsesionaba a los Kennedy era facilitar una salida pacífica al Kremlin y calibrar sus reales intenciones con los misiles. En ese contexto acercaron la propuesta que pondría fin a la crisis: canjear el retiro de los misiles de Cuba por la salida de proyectiles estadounidenses en Turquía. Agregaron una condición: Washington no admitiría en público que había negociado el intercambio.
En la mañana del domingo 28 de octubre, con las Fuerzas Armadas estadounidenses listas para entrar en guerra con la Unión Soviética, Kruschev hizo transmitir por Radio Moscú un mensaje en el que aceptaba retirar los misiles de Cuba, satisfecho con la promesa explícita de que Estados Unidos no atacaría la isla caribeña. Nada decía, en cambio, del canje pactado en reserva. El mensaje desactivó la crisis e impidió que los destructores de la Segunda Flota tuvieran que detener por la fuerza a los cargueros que estaban a punto de violar el bloqueo.
LAS LECCIONES
La solución del conflicto que podía haber llevado a la destrucción planetaria quedó en la historia como un triunfo de la templanza de los Kennedy y una derrota vergonzosa de los soviéticos. El paso del tiempo, empero, ha modificado esa visión.
Kennedy no venció a Kruschev: tuvo que negociar, sólo que esa negociación se mantuvo en secreto hasta 1988 y aún hoy es un factor que suele soslayarse en los relatos de la época. Además, el régimen comunista cubano sobrevivió indemne a la guerra fría, otra concesión de JFK, pese a que el derrocamiento de Castro era una de sus prioridades.
"La victoria de Kennedy...llegó a dominar la política exterior estadounidense. Deificó el poderío militar y denigró la diplomacia de concesiones", lamentó días atrás Leslie H. Gelb, ex funcionario demócrata, en un artículo en la revista Foreign Policy.
Esa interpretación original de la crisis de los misiles ( "JFK se impuso sin ceder un ápice" ) está vigente y, según Gelb, moldea las actuales "preocupaciones por no hacer ninguna concesión al programa atómico de Irán o al papel que tendrán los talibanes en Afganistán". Medio siglo después, el mundo sigue en la estela de aquellos perturbadores trece días de 1962.
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El 15 de octubre de 1962, un grupo de analistas de la CIA asignados a revisar las fotografías aéreas de Cuba identificaron varias instalaciones de misiles balisticos soviético de alcance medio de reciente creación
- bases dentro de las 100 millas de los Estados Unidos. El Departamento de Estado fue notificado a la noche, y el presidente John F. Kennedy fue informado a la mañana siguiente, poniendo en marcha una crisis que llevó al mundo aterradoramente cerca de una guerra nuclear. Las opciones de Estados Unidos, considerados efectivos desplegados y armas a Florida, enfrentó a los soviéticos en la ONU, y pudo establecer un bloqueo naval de Cuba. Durante 13 días de tensión, la crisis se agudizó y la gente de todo el mundo temía la posibilidad muy real de un nuevo conflicto, en todo el mundo horrible. El 27 de octubre, los EE.UU. y los soviéticos llegaron a un acuerdo secreto, donde Kennedy ordenaba la retirada de los misiles en el sur de Italia y Turquía, Khrushchev y eliminaría todos los misiles en Cuba. Durante las semanas siguientes, las fuerzas estadounidenses supervisaron la salida de 42 misiles a bordo de ocho barcos soviéticos, y la crisis se evitó. Aquí se dan cita algunas esquirlas de aquellos días tensos de Guerra Fría, cuando el mundo se acercó, y luego se retiró del borde de la destrucción.
1. EE.UU. El presidente John F. Kennedy habla ante la prensa durante un discurso televisado a la nación sobre el bloqueo estratégico de Cuba, y su advertencia a la Unión Soviética por las sanciones de misiles, durante la crisis de los misiles de Cuba, el 24 de octubre de 1962 en Washington, DC.
2. Una foto espía de una base de misiles balísticos de mediano alcance en San Cristóbal, Cuba, con etiquetas que detallan las distintas partes de la base, mostrada en octubre de 1962.
3. Las pruebas presentadas por el Departamento de Defensa de EE.UU., de los misiles soviéticos en Cuba. Esta foto a bajo altura, se hizo el 23 de octubre de 1962, por el emplazamiento de misiles balísticos de mediano alcance en construcción en el área de San Cristóbal, Cuba. Una línea de remolques oxidante está en el centro. Añadido a partir de 14 de octubre, el sitio fue fotografiado antes, son trailers de combustible, una tienda de misiles refugio y equipos. El erector de misiles ahora se encuentra bajo la cubierta de lona. Evidente también son extensas pistas de vehículos y la construcción de líneas de cable para el control de las áreas.
4. El presidente John F. Kennedy se reúne con el comandante de la Fuerza Aérea Richard Heyser, a la izquierda, y el jefe de la Fuerza Aérea, el general Curtis LeMay, centro, en la Casa Blanca en Washington para discutir vuelos de aviones espía U-2 sobre Cuba.
5. Un mapa de Cuba anotado por el ex presidente de EE.UU. John F. Kennedy, que se muestra por primera vez en la Biblioteca John F. Kennedy en Boston, Massachusetts, el 13 de julio de 2005. El ex presidente Kennedy escribió "Sitios de misiles" en el mapa y se marca con una X, cuando fue informado por primera vez por la CIA sobre la crisis de los misiles de Cuba el 16 de octubre de 1962.
6. Una fotografía de una base de misiles balísticos en Cuba, que se utiliza como prueba en EE.UU. el presidente John F. Kennedy ordenó un bloqueo naval de Cuba durante la crisis de los misiles de Cuba, el 24 de octubre de 1962.
7. El presidente John F. Kennedy le dice al pueblo estadounidense de que los EE.UU. está creando un bloqueo naval contra Cuba, durante un discurso por la televisión y la radio, el 22 de octubre de 1962, desde la Casa Blanca. El presidente también dijo que los EE.UU. podría causar "una respuesta de represalia por completo a la Unión Soviética" si cualquier misil nuclear se dispara en cualquier nación de este hemisferio" .
8. El Embajador de EE.UU. ante las Naciones Unidas, Adlai Stevenson, segundo desde la derecha, se enfrenta a Valerian Zorin delegado soviético, primero a la izquierda, con una exhibición de fotografías de reconocimiento durante la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el 25 de octubre de 1962.
9. Una imagen compuesta de tres fotografía tomada el 23 de octubre de 1962, durante una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la crisis de los misiles cubanos. De izquierda a derecha, viceministro de exterior de la Unión Soviética, Valerian Zorin A., Representante Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, Mario García Incháustegui-; y el embajador de EE.UU. Adlai Stevenson.
10. El presidente cubano, Fidel Castro responde al bloqueo naval del presidente Kennedy a través de la radio y la televisión cubanas, el 23 de octubre de 1962.
11. El presidente John F. Kennedy firma una proclamación en que se aprueban las armas estadounidenses una cuarentena contra Cuba, el 23 de octubre de 1962.
12. Piqueteros que representan a una organización conocida como Golpe de Mujeres por la Paz llevan pancartas frente a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, donde el Consejo de Seguridad considera la crisis de los misiles de Cuba en una reunión especial el 23 de octubre de 1962.
13. Dos soldados se sientan en un banquillo de arena al lado de una posición de ametralladora en una playa de Key West, Florida, el 27 de octubre de 1962.
14. Neoyorkinos ávidos de noticias sobre la crisis de misiles de Cuba hacen fila para comprar periódicos en octubre de 1962.
15.La Marina de los EE.UU. vigila al submarino soviético de clase-F en la superficie cerca de la línea de cuarentena de Cuba el 25 de octubre de 1962.
16. Los miembros de la Campaña por el Desarme Nuclear (CND) marchan durante una protesta contra la acción de los EE.UU. por la crisis de los misiles de Cuba, el 28 de octubre de 1962 en Londres, Inglaterra.
17. Cohetes antiaéreos del Ejército de EE.UU. , montados en lanzadores y apuntando sobre el estrecho de la Florida en Key West, Florida, el 27 de octubre de 1962.
18. Una fotografía tomada a baja altura el 1 de noviembre de 1962, de un sitio de Misiles Balísticos de Medio Alcance en Sagua La Grande, Cuba.
19. El presidente John Kennedy informa personalmente a la nación sobre la situación de la crisis cubana, diciéndole al pueblo estadounidense de que las bases soviéticas de misiles en Cuba "están siendo destruidas", en el 2 de noviembre de 1962. Dijo que la vigilancia aérea de EE.UU. continuará hasta que la inspección internacional eficaz se arregle.
20. Personal soviético y seis transportadores de misiles cargados en un barco soviético en el puerto de Casilda Cuba, el 6 de noviembre de 1962. Notese la sombra abajo a la derecha del avión de reconocimiento RF-101 al tomar la fotografía.
21. Un avión de patrulla P2V Neptune de EE.UU. vuela sobre un carguero soviético durante la crisis de los misiles de Cuba en 1962.
22. La nave soviética Kasimov elimina 15 aviones soviético I1-28 de Cuba, después de que los EE.UU. pidieron su retirada.
23. Un submarino soviético cerca de las costas de Cuba el control de las operaciones de retirada de los misiles rusos de Cuba, de conformidad con el acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el 10 de noviembre de 1962. Aviones y helicópteros estadounidenses volaban en un nivel bajo para mantenerse cerca y verificar las operaciones de desmantelamiento y carga, mientras que los buques de guerra EE.UU. vigilaban los cargueros que transportan misiles soviéticos de regreso a la Unión Soviética.
24. Un grupo de tiendas de Estados Unidos y ambulancias del hospital del Ejército, creado en el aeropuerto de Opa Locka, antiguamente una estación de aire marino en Miami, Florida, en noviembre de 1962.
25. La acumulación de tropas y equipo militar, se precipitó al sur de Florida para lanzar una invasión a Cuba si hubiera recibido la orden, se mantuvo en los cayos, entre Miami y Key West. Esta unidad, sin dar señales de desmantelamiento, estaba armada y lista con sus misiles antiaéreos en Key West el 21 de noviembre de 1962.
26. Marina de los EE.UU. guia al barco Dahlgren senderos del Komsomol soviético Leninsky cuando el buque ruso partió de Casilda, Cuba, el 10 de noviembre de 1962.
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