
El trastorno bipolar se caracteriza por episodios de arriba a abajo, de la manía a la depresión. Durante una fase maníaca, algunas personas pueden tener una ruptura total de la realidad. Sin embargo, la hipomanía es el estado de ánimo elevado, con muchísima energía y creatividad, donde al mismo tiempo las personas pueden experimentar euforia.

Tener una pila de proyectos a medio terminar es una característica del trastorno bipolar. Las personas que pueden aprovechar su energía cuando se encuentran en una fase de hipomanía puede ser muy productivas. En cambio, las personas que son bastante distraídas, que tienen un millón de cosas que hacer y nunca acaban con ninguna de éstas, pueden ser personas que padecen desorden bipolar.
Una persona que está en un estado depresivo bipolar se va a ver como alguien que tiene depresión regular, con problemas de energía, de apetito, de sueño y de concentración. Desafortunadamente, las personas que sufren bipolaridad no utilizan antidepresivos típicos. Los pacientes con bipolaridad incluso pueden tener depresiones con mucho más frecuencia, y si empeora su estado puede llevarlas a decisiones extremas.
Algunas personas con esta condición experimentan los síntomas de manía y depresión al mismo tiempo. Durante este estado, son a menudo extremadamente irritables. Todo el mundo tiene días malos en los que está irritable o de mal humor, pero en las personas con trastorno bipolar a menudo se vuelve tan severa que interfiere con sus relaciones interpersonales.
Algunas personas son naturalmente más comunicativas que otras. Sin embargo, existen personas que hablan de manera apresurada, sin darse cuenta que éste es uno de los síntomas más comunes del trastorno bipolar. Las personas que hablan con rapidez se saltan procesos de asimilación de lo que están diciendo. Asimismo, las personas que saltan de un tema a otro sin motivo o sin razón pueden sufrir este trastorno.
Las personas con este trastorno suelen tener dificultad en el lugar de trabajo porque muchos de sus síntomas interfieren con su capacidad de presentarse a trabajar, hacer su trabajo e interactuar productivamente con los demás. Además de tener problemas para completar las tareas, pueden tener dificultad para dormir, irritabilidad y un ego inflado durante una fase de manía y depresión, lo que provoca exceso de sueño y los problemas adicionales del estado de ánimo.
Alrededor del 50% de las personas con trastorno bipolar también tienen un problema de abuso de sustancias, en particular el uso de alcohol. Mucha gente lo usa para mejorar su estado de ánimo cuando están deprimidas.
Cuando están en una fase maníaca, la gente con trastorno bipolar puede tener una autoestima muy elevada, se sienten grandiosos y no consideran las consecuencias, todo suena bien para ellas. Dos de los tipos más comunes de comportamiento que pueden derivarse de ello son grandes juergas y el comportamiento sexual inusual, como situaciones que nunca habrían hecho si no se encontraran en un episodio maníaco.
Las personas con esta afección a menudo tienen problemas para dormir. Durante una fase de depresión, pueden dormir en exceso y se sienten cansadas todo el tiempo. Es posible que no duerman lo suficiente, pero aun así nunca se sienten cansadas. Incluso con sólo unas pocas horas de sueño cada noche, pueden sentirse muy bien y tienen mucha energía.