El agnosticismo (del griego α- a-, sin + γνώσις gnōsis, conocimiento) es aquella postura filosófica o personal que, a grandes rasgos, considera inaccesible para el ser humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende o va más allá de lo experimentado o experimentable. El agnosticismo es una doctrina basada en observaciones y experiencias, y por lo tanto declara como inaccesible todo fenómeno que escape de la experimentación o reproducibilidad.
Las posturas agnósticas son tan antiguas como el escepticismo filosófico, pero el término «agnosticismo» fue acuñado por el biólogo Thomas Henry Huxley, en una reunión de la Sociedad Metafísica en 1869.
“Yo no afirmo ni niego la inmortalidad del hombre. No veo razón para creer en ella pero tampoco tengo ningún medio para desaprobarla. No tengo objeciones a priori a esa doctrina. Nadie que tenga que lidiar día a día con la naturaleza puede meterse en el brete de las dificultades a priori. Dame alguna evidencia que justifique mi creencia en cualquier cosa y yo creeré. ¿Y cómo no habría de creer? No sería más maravilloso que la conservación de la energía o la indestructibilidad de la materia. [...] No tiene sentido que me hables de analogías y probabilidades. Yo sé a qué me refiero cuando digo que creo en la ley de los cuadrados inversos, y no basaré mi vida y mis esperanzas en alguna convicción más débil”.
Agnosticismo: Doctrina filosófica que niega al entendimiento humano la capacidad de llegar a comprender lo absoluto y sobrenatural: el agnosticismo, a diferencia del ateísmo, no niega la existencia de Dios. No confundir con gnosticismo.
“Quienes se jactan de su ateísmo o su agnosticismo y miran en menos a los creyentes no alcanzan en su miopía intelectual, aunque pretendan encubrirla con doctorados y títulos de universidades extranjeras, a percatarse de que aunque nieguen y hasta abominen de Dios, a menudo rinden idolatría al poder, al prestigio, al placer y a otros dioses pequeñitos que los tienen atrapados”.
El ateo niega la existencia de Dios. Mi opinión es que esto también constituye un acto de fe, pues si bien no puede demostrarse la existencia de Dios, tampoco se puede demostrar lo contrario. Aquí el ateo podría replicar que no es posible demostrar la inexistencia de algo. Por tanto, se encontraría en una posición similar a la del creyente. Ninguno, racionalmente, podría demostrar la existencia o no-existencia de Dios. Tiendo a pensar que, por lo pronto, el ateo tendría la ventaja.
Si me defino agnóstico y no ateo, es precisamente por que pongo en duda todo aquello en lo que pienso. De lo contrario, me estaría arrogando un saber que le estaría negado al creyente y al ateo. No puede ser.
El agnóstico puede comprender perfectamente porqué la gente cree en Dios y puede, por un momento, imaginar que efectivamente existe algo superior. El creyente, en cambio, no puede concebir la vida sin la existencia de Dios. El solo hecho de pensar que es posible que no exista nada, le está prohibido. Se derrumbaría todo aquello en lo que cree. Lo mismo para el ateo. Él no es capaz de imaginar la posibilidad de que haya una fuerza superior omnipresente, sin derribar la muralla de su convicción.