Según testigo, Adolf Hitler pudo pisar suelo Riojano
Hitler en la rioja, según el testimonio de una de las sirvientas que trabajaban en el hotel Eden de la falda (córdoba) escucho rumores que hablan de que Hitler hacia viajes a La Rioja.
Primero antes de ver el video te sugiero que si no conoces la historia dela venida de Hitler al pais leas la siguiente nota.

Hitler en la rioja, según el testimonio de una de las sirvientas que trabajaban en el hotel Eden de la falda (córdoba) escucho rumores que hablan de que Hitler hacia viajes a La Rioja.
Primero antes de ver el video te sugiero que si no conoces la historia dela venida de Hitler al pais leas la siguiente nota.

A FALDA.- El hotel, ahora, es una mole abandonada que asoma entre el bosque de pinos al fondo de la avenida principal.
Está ruinoso y decrépito, pero conserva la magia y mantiene los reflejos de un viejo esplendor. Aquí y allá, entre el pasto crecido de lo que fueron los jardines, hay todavía restos de mármoles de Carrara, fragmentos de vajilla de plata y caireles que adornaban las arañas, de bronce, y en el parque, con fuentes y leones de piedra resuenan los ecos de voces lejanas.
El hotel se llama Edén (aunque en la papelería original esta palabra esté escrita sin acento) y sus dueños, hasta 1947, fueron Walter e Ida Eichhorn, virtuales fundadores de este pueblo del valle de Punilla, a menos de cien kilómetros de la ciudad de Córdoba.
Hasta hace cincuenta años aquí se cenaba de esmoquin, se bebía vino del Rin y agua de manantial, se comían verduras y carnes de los campos propios y se jugaba golf en la cancha inaugurada antes que la primera escuela de La Falda.
Un documento de la Oficina Federal de Investigaciones norteamericana (FBI), recientemente desclasificado y fechado en Washington el 17 de septiembre de 1945, revela que los dueños del Edén fueron importantes contribuyentes económicos para el ascenso de Adolf Hitler y el advenimiento del nazismo, y que hasta formaron parte de los planes que especulaban con una huida desesperada en las horas previas a la caída de Berlín.
El documento, suscripto por el legendario John Edgar Hoover, dice textualmente:
"La siguiente información fue obtenida de la Sala de Guerra a través del OSS. La señora Eichhorn, reputable miembro de la sociedad argentina y propietaria de un spa hotel en La Falda hizo, en una fiesta íntima unas semanas atrás, la siguiente observación:
"a) su familia había sido entusiasta partidaria de Hitler desde que fue fundado el partido nazi.
"b) antes de que los nazis obtuvieran el poder, ella colocó íntegramente su cuenta bancaria (30.000 marcos) a disposición de Goebbels.
"c) Hitler nunca olvidó este acto y durante los años siguientes, cuando él estuvo en el poder, ellos (presumiblemente ella y su esposo) se hicieron amigos. Se hicieron tan unidos que solían vivir juntos en el mismo hotel en ocasión de su anual permanencia en Alemania en el Parteitag (la fiesta del Partido Nacionalsocialista). Ellos tenían permitido entrar en los cuartos privados del Führer todo el tiempo, sin ser anunciados previamente.
"d) si el Führer tuviera en algún momento dificultades, él siempre encontraría un refugio seguro en La Falda, donde ellos ya tenían hechos los preparativos necesarios."
¿Exageraba Edgar Hoover cuando envió este documento a la embajada en Buenos Aires y pidió que se investigara a los Eichhorn? No parece.
La prehistoria de Ida y Walter Eichhorn es, todavía, un misterio que sus únicos descendientes se niegan a develar. Antonio Ceschi di Santa Croce y su hermana Verena aún viven en La Falda y tienen campos en la zona, pero no quieren hablar con periodistas. Son los nietos de Ida Bonfert, hijos de una hija que tuvo antes de conocer a Eichhorn.
Hasta principios de los años Ô20, Ida y Walter habían protagonizado una saga de inmigrantes con suerte. Eichhorn había nacido en 1877 y conoció a quien sería su esposa, cuatro años menor, en el barco que los traía a América. Deambularon por Bolivia y por Chile antes de llegar a la Argentina.
Para mediados de mayo de 1912, después de un período en Buenos Aires, ya habían comprado el Edén, construido por alemanes en 1900 en una estancia de las sierras cordobesas, y los inmigrantes habían devenido en hoteleros.
Carlos Panozzo es un historiador de La Falda que se dedicó especialmente a investigar los primeros años del Edén. Dice: "Con don Walter y doña Ida llegaron también Bruno Eichhorn, el hermano de Walter, y su mujer, y los cuatro se encargaron de impulsar el negocio. Ida y Walter vivían en un chalet detrás del hotel. Fue su llegada la que movilizó todo esto. La Falda es, en buena medida, un subproducto de los Eichhorn y del Edén".
Así es la historia oficial: la de los pioneros y la de los empresarios. Y es una historia rigurosamente cierta, pero que también tiene otra cara. Esta comienza a principios de los años ´20, cuando los Eichhorn empiezan a viajar a Alemania con cierta frecuencia, y se encuentran con que el país que habían dejado diez años antes se revolvía en huelgas, desocupación y agitación social.
Un cabo austríaco, oscuro e histrión, lanzaba arengas que hablaban de recuperar la dignidad perdida en Versalles y de volver al imperio. Su discurso sedujo a los Eichhorn.
El cabo se llamaba Adolf Hitler.
Las relaciones entre Hitler y los Eichhorn pronto empezaron a hacerse públicas en La Falda y entre los clientes del hotel. Quien más, quien menos, sabía que la amistad había empezado con los primeros viajes a Europa, y que los dueños del Edén habían apostado desde el principio al triunfo de aquel hombre.
Las evidencias de la relación -objetos, cartas, fotografías- son abrumadoras. Están en el archivo de la familia Ceschi, fueron exhumadas por un documental que la televisión alemana rodó en Córdoba hace dos años y no dejan lugar a dudas.
Las misivas son bien claras:
30 de abril de 1928: "Querido señor Eichhorn: muchísimas gracias por la carta enviada por usted y su querida esposa, junto con el preparado de ozono que probaré de inmediato. Me alegro de que participen de los sucesos del movimiento, y espero que el éxito final sea representativo de los obtenidos hasta ahora. Cariñosos saludos, Adolf Hitler".
12 de febrero de 1930: "Querido señor Eichhorn: a causa de una serie de pequeñas dificultades, el regalo-recuerdo de la asamblea del partido en Nuremberg que yo personalmente diseñé, quedó recién terminado en enero y no en diciembre. Espero que usted no se moleste al enviarle en retardo junto con él los deseos de feliz año tanto a Ud. como a su querida esposa. Aprovecho la oportunidad para contarle algunos acontecimientos de nuestro partido que ustedes llevan tan en el corazón... Suyo afectísimo, Adolf Hitler".
13 de febrero de 1933: "Querido señor Eichhorn: gracias por sus felicitaciones a causa de mi elección como canciller. En este momento histórico aprovecho para agradecerles su actuación de todos estos años en el movimiento. Los viejos amigos son responsables como yo de esta victoria. Con saludo alemán, Adolf Hitler".
¿Cuál era el motivo para que Hitler estuviera tan reconocido a los Eichhorn? Que los dueños del Edén, como se advierte en el documental de la televisión alemana, organizaban campañas financieras en la Argentina y enviaban el dinero al Partido Nacionalsocialista en Alemania.
De la correspondencia de los Eichhorn se deducen al menos dos transferencias (una de 20.000 francos suizos, en 1931, y otra de 15.000 pesos argentinos en junio de 1932) y se infieren otras por los repetidos agradecimientos de Hitler: "Querido señor Eichhorn y querida señora: me permito otra vez en este momento agradecerles por la ayuda financiera que me otorgan y que me quita y alivia una parte importante de mis preocupaciones".
No se ha conservado correspondencia entre los dueños del Edén y los mandos nazis en los años de la guerra. El vacío en la historia, en cambio, se ha llenado con rumores y versiones, y con anécdotas que si no fueran trágicas podrían parecer simpáticas.
Se ha dicho que un retrato gigantesco de Hitler dedicado a los Eichhorn, presidía el comedor para 250 personas y que en el hotel funcionaba un potente transmisor que irradiaba mensajes non sanctos .
Esos fueron los años dorados del hotel, cuando durante las fiestas se poblaban con damas de largo y caballeros de uniforme o "smoking", mientras a 10 mil km. Europa ardía con los nazis.
Eichhorn murió en 1961 y su esposa en 1964. Una calle de La Falda lleva el nombre de ambos y en el pueblo se los homenajea como los pioneros que fueron y como los amigos de Hitler que nunca disimularon ser.
La mole ruinosa del hotel Edén, ahora, guarda sus últimos secretos. Sus tumbas están en el cementerio de Valle Grande, siete kilómetros al sur de La Falda.
Está ruinoso y decrépito, pero conserva la magia y mantiene los reflejos de un viejo esplendor. Aquí y allá, entre el pasto crecido de lo que fueron los jardines, hay todavía restos de mármoles de Carrara, fragmentos de vajilla de plata y caireles que adornaban las arañas, de bronce, y en el parque, con fuentes y leones de piedra resuenan los ecos de voces lejanas.
El hotel se llama Edén (aunque en la papelería original esta palabra esté escrita sin acento) y sus dueños, hasta 1947, fueron Walter e Ida Eichhorn, virtuales fundadores de este pueblo del valle de Punilla, a menos de cien kilómetros de la ciudad de Córdoba.
Hasta hace cincuenta años aquí se cenaba de esmoquin, se bebía vino del Rin y agua de manantial, se comían verduras y carnes de los campos propios y se jugaba golf en la cancha inaugurada antes que la primera escuela de La Falda.
Un documento de la Oficina Federal de Investigaciones norteamericana (FBI), recientemente desclasificado y fechado en Washington el 17 de septiembre de 1945, revela que los dueños del Edén fueron importantes contribuyentes económicos para el ascenso de Adolf Hitler y el advenimiento del nazismo, y que hasta formaron parte de los planes que especulaban con una huida desesperada en las horas previas a la caída de Berlín.
El documento, suscripto por el legendario John Edgar Hoover, dice textualmente:
"La siguiente información fue obtenida de la Sala de Guerra a través del OSS. La señora Eichhorn, reputable miembro de la sociedad argentina y propietaria de un spa hotel en La Falda hizo, en una fiesta íntima unas semanas atrás, la siguiente observación:
"a) su familia había sido entusiasta partidaria de Hitler desde que fue fundado el partido nazi.
"b) antes de que los nazis obtuvieran el poder, ella colocó íntegramente su cuenta bancaria (30.000 marcos) a disposición de Goebbels.
"c) Hitler nunca olvidó este acto y durante los años siguientes, cuando él estuvo en el poder, ellos (presumiblemente ella y su esposo) se hicieron amigos. Se hicieron tan unidos que solían vivir juntos en el mismo hotel en ocasión de su anual permanencia en Alemania en el Parteitag (la fiesta del Partido Nacionalsocialista). Ellos tenían permitido entrar en los cuartos privados del Führer todo el tiempo, sin ser anunciados previamente.
"d) si el Führer tuviera en algún momento dificultades, él siempre encontraría un refugio seguro en La Falda, donde ellos ya tenían hechos los preparativos necesarios."
¿Exageraba Edgar Hoover cuando envió este documento a la embajada en Buenos Aires y pidió que se investigara a los Eichhorn? No parece.
La prehistoria de Ida y Walter Eichhorn es, todavía, un misterio que sus únicos descendientes se niegan a develar. Antonio Ceschi di Santa Croce y su hermana Verena aún viven en La Falda y tienen campos en la zona, pero no quieren hablar con periodistas. Son los nietos de Ida Bonfert, hijos de una hija que tuvo antes de conocer a Eichhorn.
Hasta principios de los años Ô20, Ida y Walter habían protagonizado una saga de inmigrantes con suerte. Eichhorn había nacido en 1877 y conoció a quien sería su esposa, cuatro años menor, en el barco que los traía a América. Deambularon por Bolivia y por Chile antes de llegar a la Argentina.
Para mediados de mayo de 1912, después de un período en Buenos Aires, ya habían comprado el Edén, construido por alemanes en 1900 en una estancia de las sierras cordobesas, y los inmigrantes habían devenido en hoteleros.
Carlos Panozzo es un historiador de La Falda que se dedicó especialmente a investigar los primeros años del Edén. Dice: "Con don Walter y doña Ida llegaron también Bruno Eichhorn, el hermano de Walter, y su mujer, y los cuatro se encargaron de impulsar el negocio. Ida y Walter vivían en un chalet detrás del hotel. Fue su llegada la que movilizó todo esto. La Falda es, en buena medida, un subproducto de los Eichhorn y del Edén".
Así es la historia oficial: la de los pioneros y la de los empresarios. Y es una historia rigurosamente cierta, pero que también tiene otra cara. Esta comienza a principios de los años ´20, cuando los Eichhorn empiezan a viajar a Alemania con cierta frecuencia, y se encuentran con que el país que habían dejado diez años antes se revolvía en huelgas, desocupación y agitación social.
Un cabo austríaco, oscuro e histrión, lanzaba arengas que hablaban de recuperar la dignidad perdida en Versalles y de volver al imperio. Su discurso sedujo a los Eichhorn.
El cabo se llamaba Adolf Hitler.
Las relaciones entre Hitler y los Eichhorn pronto empezaron a hacerse públicas en La Falda y entre los clientes del hotel. Quien más, quien menos, sabía que la amistad había empezado con los primeros viajes a Europa, y que los dueños del Edén habían apostado desde el principio al triunfo de aquel hombre.
Las evidencias de la relación -objetos, cartas, fotografías- son abrumadoras. Están en el archivo de la familia Ceschi, fueron exhumadas por un documental que la televisión alemana rodó en Córdoba hace dos años y no dejan lugar a dudas.
Las misivas son bien claras:
30 de abril de 1928: "Querido señor Eichhorn: muchísimas gracias por la carta enviada por usted y su querida esposa, junto con el preparado de ozono que probaré de inmediato. Me alegro de que participen de los sucesos del movimiento, y espero que el éxito final sea representativo de los obtenidos hasta ahora. Cariñosos saludos, Adolf Hitler".
12 de febrero de 1930: "Querido señor Eichhorn: a causa de una serie de pequeñas dificultades, el regalo-recuerdo de la asamblea del partido en Nuremberg que yo personalmente diseñé, quedó recién terminado en enero y no en diciembre. Espero que usted no se moleste al enviarle en retardo junto con él los deseos de feliz año tanto a Ud. como a su querida esposa. Aprovecho la oportunidad para contarle algunos acontecimientos de nuestro partido que ustedes llevan tan en el corazón... Suyo afectísimo, Adolf Hitler".
13 de febrero de 1933: "Querido señor Eichhorn: gracias por sus felicitaciones a causa de mi elección como canciller. En este momento histórico aprovecho para agradecerles su actuación de todos estos años en el movimiento. Los viejos amigos son responsables como yo de esta victoria. Con saludo alemán, Adolf Hitler".
¿Cuál era el motivo para que Hitler estuviera tan reconocido a los Eichhorn? Que los dueños del Edén, como se advierte en el documental de la televisión alemana, organizaban campañas financieras en la Argentina y enviaban el dinero al Partido Nacionalsocialista en Alemania.
De la correspondencia de los Eichhorn se deducen al menos dos transferencias (una de 20.000 francos suizos, en 1931, y otra de 15.000 pesos argentinos en junio de 1932) y se infieren otras por los repetidos agradecimientos de Hitler: "Querido señor Eichhorn y querida señora: me permito otra vez en este momento agradecerles por la ayuda financiera que me otorgan y que me quita y alivia una parte importante de mis preocupaciones".
No se ha conservado correspondencia entre los dueños del Edén y los mandos nazis en los años de la guerra. El vacío en la historia, en cambio, se ha llenado con rumores y versiones, y con anécdotas que si no fueran trágicas podrían parecer simpáticas.
Se ha dicho que un retrato gigantesco de Hitler dedicado a los Eichhorn, presidía el comedor para 250 personas y que en el hotel funcionaba un potente transmisor que irradiaba mensajes non sanctos .
Esos fueron los años dorados del hotel, cuando durante las fiestas se poblaban con damas de largo y caballeros de uniforme o "smoking", mientras a 10 mil km. Europa ardía con los nazis.
Eichhorn murió en 1961 y su esposa en 1964. Una calle de La Falda lleva el nombre de ambos y en el pueblo se los homenajea como los pioneros que fueron y como los amigos de Hitler que nunca disimularon ser.
La mole ruinosa del hotel Edén, ahora, guarda sus últimos secretos. Sus tumbas están en el cementerio de Valle Grande, siete kilómetros al sur de La Falda.
Eso es bien mas o menos todo lo que se sabe de su estadía en córdoba. ahora, este es el vídeo que provoco el post: es un fragmento de un documental de Discovery channel en el cual buscan los lazos del nazismo en la Argentina mas precisamente en la Falda.
Los testimonios de una ex empleada del hotel Catalina Damero, quien aveces se encargaba de servirle platos propios de Alemania a Hitler es la entrevistada.
Siento lo de la política berreta del final, el video no es mio, lo quise subir editado pero youtube me lo rechazo
Algunas puntos a tener en cuenta:
#1.Catalina dice que Hilter usaba una peluca esto sera para ocultar su identidad acá? ¿o habrá sido un doble?
#2. ¿Hitler se vino a vivir a la rioja?
Este es el trayecto desde la Falda hacia La Rioja:
Esto es todo gracias por pasar, y recuerden que el tio Adolf te esta observando desde su nuevo Bunker, chao