Luego de leer la nota de Carlos Aletto (transcripta más abajo) se me ocurrió esta comparación.
Ficción
Breaking Bad es una serie de televisión, en la cual el personaje principal Walter White, es un gris profesor de química, padre de un hijo discapacitado y con su mujer a punto de dar a luz un segundo hijo. Diagnosticado de cáncer pulmonar, Walter decide que el salario de profesor no le permitirá, ni pagar su costosísimo tratamiento, para tener sobrevida, ni dejar a su familia en una posición económica desahogada, luego de su muerte. Con este panorama y totalmente desesperado toma el camino más peligroso, utilizar sus conocimientos de química para fabricar la metanfetamina más pura e ingresar al mundo de las drogas ilegales.
Realidad
En la biografía de Jorge Lanata, escrita por Luis Majul, se insinúa o deja establecido —ya que Lanata por su condición de fumador no puede entrar en una lista del Incucai para recibir un órgano— que el periodista tiene o tuvo la oportunidad de comprar un riñón en Bolivia de manera ilegal.
Luego de que le realizarán una intervención quirúrgica en el Británico, Lanata aclaró que toda su vida estaría ligada a una silla de diálisis, salvo si era trasplantado.
La combinación de insuficiencia renal y diabetes es un combo muy difícil de combatir, sin embargo al conductor de PPT se lo ve todos los domingos conducir su programa con un aspecto muy saludable. Parece que su salud ha mejorado milagrosamente de un tiempo a esta parte.
Hoy Jorge Lanata es el periodista mejor pago de la tevé y la radio.
Habrá tomado el camino más peligroso?
Nota:
El insulto, por lo general, está dirigido a lo distinto o a un otro diferente al emisor.
El insulto es un ataque irracional a la otredad.
Por eso el sustantivo que suele usarse para ser adjetivado en la descalificación pertenece a un otro o, por lo menos, a lo que el emisor cree que es diferente a él mismo. Dos claros insultos son el antisemita "judío de mierda" y el racista "negro de mierda".
La xenofobia también es otro claro ejemplo de agresión a lo que no somos. En la Argentina los "paraguas" y los "bolitas" (en otro momento fueron los "tanos" y los "gallegos" corren la misma suerte que los negros y los judíos.
El periodista Jorge Lanata, que suele argumentar ad hominem, es decir ataca a todas las personas que con razón (o sin ella) con argumentos (o sin ellos) lo contradicen a él o al Grupo Clarín, empresa en el que denodada y obsecuentemente trabaja, suele usar entre sus insultos más habituales el término "viejo".
El periodista utiliza para esta estrategia el inevitable insulto hacia la persona y no hacia el argumento: le dice "viejo acabado" a Orlando Barone, cuando éste desde la mesa del programa 678 opina sobre su experiencia en los medios hegemónicos y desmonta/demuestra algunos mecanismos utilizados por el diario Clarín o La Nación.
La misma suerte corrieron Horacio González y Vicente Battista, quienes fueron catalogados como "viejos fracasados", "viejos chorros" y "viejos de mierda" luego de dar argumentos en un programa del canal TN sobre las actitudes golpistas y las mentiras del empleado estrella de Héctor Magnetto.
Está claro que Jorge Lanata no se considera viejo. Si él no fuese obeso, con toda seguridad, utilizaría en sus argumentos el famoso "gordo puto" o "gordo chorro" o si no fuese fumador y cocainómano (como él mismo confesó en un almuerzo con Mirtha Legrand) acusaría de "drogadictos de mierda" a unos cuantos de los que argumentan contra él o contra el grupo mafioso para el que trabaja.
En un recordado editorial televisivo, en el mismo editorial donde dijo estar cansado de hablar de la Dictadura, Jorge Lanata —quien ese día cumplía 50 años— aclaró que él nunca creyó que llegaría vivo a esa edad. Quizá lo sabía o lo intuía, pero no estaba tan alejado de la verdad ya que al poco tiempo se le detectó una enfermedad grave: insuficiencia renal con diabetes.
A los pacientes que padecen esta enfermedad, los nefrólogos más optimistas les pronostican una supervivencia máxima de 5 años (siempre y cuando cumpla con ciertos cuidados, dietas estrictas y tres sesiones de diálisis semanal).
Quizá este sea el motivo latente por el cual la condición natural de ser viejo para Jorge Lanata sea un insulto. El periodista sabe a ciencia cierta que no va a llegar a ser un anciano (menos aún, con todas sus traiciones a cuesta, nunca llegará a ser "un anciano respetable".
En su confuso e ilegible libro sobre la biografía de Lanata, Luis Majul insinúa o deja establecido —ya que Lanata por su condición de fumador no puede entrar en una lista del Incucai para recibir un órgano— que el periodista tiene o tuvo (no vuelvo a abrir el libro para precisar el dato porque es una tarea insalubre) la oportunidad de comprar un riñón en Bolivia. Un órgano, por supuesto, ligado a la ilegalidad.
Una investigación de Clarín del año 2008 describe minuciosamente cómo se debe realizar el trámite de la compra en Bolivia (ver: El mercado negro de riñones, de Bolivia a la Argentina http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2006/06/25/z-01222133.htm).
Este negocio, por supuesto, está vinculado a la "trata de personas" y, en el mejor de los casos, son órganos de quienes decidieron venderlos para solucionar problemas económicos.
Luego de que le realizarán una intervención quirúrgica en el Británico, Lanata aclaró que toda su vida estaría ligada a una silla de diálisis, salvo si era trasplantado (Jorge Lanata: "Si NO me trasplantan voy a vivir conectado a una máquina" http://tn.com.ar/sociedad/lanata-si-no-me-trasplantan-voy-a-vivir-conectado-a-una-maquina_071946).
Sin embargo, Lanata ha realizado largos viajes al exterior, Miami, Venezuela, son los que hemos conocido. Ha desaparecido de los medios por algún tiempo. Misteriosamente desaparecido.
Lamentablemente la medicina no puede luchar por mucho tiempo contra ese combo mortífero que es la insuficiencia renal y la diabetes, salvo (como ya hemos señalado) con el trasplante de un riñón. Quizá sea este el motivo por el que se ha convertido en el verdugo principal del empresario Héctor Magnetto (socio de Videla y cómplice del Genocidio militar) y se encarga de ajusticiar a todos aquellos que piensen distintos al Grupo Clarín o se acerquen de alguna manera al kirchnerismo.
Lanata sabe que no llegará a viejo, por eso insulta a la vejez, a las canas de nuestros padres y abuelos, a nuestras futuras sienes plateadas por las nieves del tiempo, como sentencia el tango.
Aunque algunos nefrólogos se preguntan sobre la misteriosa mejora de la salud de Lanata, y a pesar de su aspecto saludable, hay que confiar en la sesuda investigación de Luis Majul que asegura que Jorge Lanata prefirió permanecer enfermo (incluso dejando huérfanas a sus dos hijas) a cometer la ilegalidad de comprar un riñón de alguna persona desaparecida o de un pobre indigente en Bolivia.
Jorge Lanata decidió no llegar a viejo y por eso todo lo que tenga que ver con el inevitable paso de los años es su insulto preferido.
La vejez es la otredad en el imaginario de Lanata.
Carlos Aletto.

