Karina Pellasio: “Lo que dije yo es lo que piensan muchos tucumanos”
Karina Pellasio enfrenta un juicio por 250 mil pesos, por haberle dicho “ladrona” a Beatriz Alperovich en la mesa de un bar
TUCUMÁN.- El día en que Karina Pellasio salió de su casa en compañía de su hija para ir al banco nunca pensó cruzarse, en un bar de Yerba Buena, a la mujer más poderosa de la provincia. Beatriz Rojkés tomaba un café en el bar Tennessee en compañía de otras personas, cuando, en un arrebato, Karina se le acercó y le dijo “Usted es una ladrona. Devuelva todo lo que robó”.
“No grité, simplemente me acerqué y se lo dije en un tono normal”, cuenta Karina a . “Fue un impulso, jamás me imaginé que podría desencadenarse todo lo que pasó después”.
Karina siguió caminando hacia el banco, con un dejo de nerviosismo por lo que acababa de hacer. Antes de llegar al banco, sintió que una mujer la seguía. Alguien le chistaba. Ya en la puerta del banco, el policía de la puerta le dijo “creo que la llaman a usted”.
“Una de las mujeres que estaba con la señora Rojkés se acercó y me dijo que yo no podía decir lo que dije, y que ahora iba a tener que probarlo. Estaba acompañada de un hombre inmenso”. Karina no dijo nada y entró al banco. Y en ese momento comenzó un operativo de una desproporción increíble.
Cuando Karina salió del banco, ya estaba en la puerta el Comisario de la zona. Había sido llamado de urgencia para que tomara cartas en el asunto. La abordaron apenas al salir y le tomaron los datos personales. Karina les mostró el DNI.
“Pensé que con el tiempo me podía llegar, a lo sumo, una carta documento. Nunca pensé que me iban a querer sacar un cuarto de millón de pesos”.
La fotografía, los hijos y la política
Tiene 40 años pero parece de mucho menos, dos hijos que ya pasaron la adolescencia, un marido y una pasión: la fotografía. Ama de casa y estudiante, Karina cursa el segundo año de la carrera en la Universidad Nacional de Tucumán. Tiene muchos amigos, pero después de que la demandan por 250 mil pesos, muchos más.
“Es increíble, pero gente que no conozco me escribe diciéndome que me apoya, que si hay que hacer una marcha la hacemos, me ofrecen ayuda. Lo que más me sorprende es la cantidad de gente que me dijo que si pierdo el juicio me van a dar plata, que van a hacer una vaquita y entre todos vamos a juntar el dinero para pagar. Yo por supuesto no tengo el dinero que me piden. Me conmueve ver personas que, con todas las necesidades que todos tenemos, está dispuesta a meter la mano en el bolsillo y colaborar”, cuenta Karina.
Es de bajo perfil, e incluso dudó en aceptar la entrevista con . Nunca militó en ningún partido político, pero tampoco fue ajena a la realidad. Muestra siempre cierta prudencia al hablar, cuida lo que dice, se sabe envuelta en un problema judicial que representa un mundo desconocido para ella.
Se arrepiente del exabrupto, pero no del contenido. “No debí decírselo, fue una torpeza. No incito a que nadie haga lo mismo. Pero no me retracto de lo que pienso, en absoluto. Sino porque soy una persona grande, no viví en una cajita todos estos años sé que estas cosas pueden traer consecuencias. No voy a retractarme de lo que dije, sería una incoherencia. La situación se dio así, le tengo que hacer frente”.
Una pelea desigual
Ahora Karina está envuelta en un proceso por injurias iniciado por una de las empresarias más prósperas del norte argentino, la mujer que maneja el Partido Justicialista tucumano y que ostenta el tercer puesto en la línea de sucesión presidencial. La esposa del Gobernador. La dueña de medio imperio Alperovich. La que se ubica a la derecha de la Presidenta en cada acto público. La que jamás pagó un peso a la familia de la pequeña Mercedes, asesinada a los 6 años, cuando los tildó de “familia borracha”.
Beatriz Rojkés jamás debió dar explicaciones por la forma en que se refirió a vivos y muertos de su provincia. Además de la famosa “familia borracha”, llegó a sugerir a una madre cuyo hijo se había suicidado que era mejor que se haya muerto: “Al menos ahora, Dora, vas a poder dormir tranquila, porque tu hijo no está más en la calle”. Ocurrió en junio de 2010 y Dora Ybañez, que había ido a pedir ayuda para la recuperación de los jóvenes con adicciones, no supo qué responder. Cuando otra madre, Edith Haberte, le hizo un pedido similar, Rojkés le respondió: "tenemos que cuidar a nuestros hijos en vez de andar marchando". Nunca sacó de su bolsillo un solo peso para resarcir moralmente a esas personas.
Pero a Karina le exige un cuarto de millón de pesos. Es la Senadora más rica del recinto, y eso que en su declaración jurada omitió los bienes conyugales. Nadie recuerda un juicio semejante, en el que un político demande dinero a un ciudadano común una suma de dinero por manifestar lo que en la calle y en las marchas se les grita a diario.
Karina no pasa necesidades, pero sin dudas no podría haberse pagado un abogado para batallar contra la persona más poderosa a nivel económico y político de la provincia: Juan Andrés y el “Chino” Robles la patrocinan gratuitamente.
Según Rojkés, su honor se vio manchado, y sufrió un daño moral al escuchar la palabra “ladrona” que sólo un cuarto de millón de pesos provenientes de un ama de casa logrará sanear. También dice que donará ese dinero a beneficencia. Su abogado, Marcos Aníbal Rougés, acusó a Pellasio de buscar su “cuarto de hora de gloria”, e incluso la comparó con el asesino de John Lennon.
Uno se pregunta cuán fuerte es su honor y su buena imagen entre ese reducido grupo de personas que en un bar escuchó que la tildaban de “ladrona”. ¿Es que sus propios amigos no están seguros, y la palabra de una desconocida puede hacer tambalear la imagen de Rojkés?
Karina debe ahora probar, en juicio, que lo que dijo no es una calumnia. Es decir, debe probar que Beatriz Rojkés es una “ladrona”.
Pero Rojkés no exige una sentencia ejemplificadora, un monto simbólico. Va con todas las de la ley a exigir que le den los 250 mil pesos. No se anda con chiquitas. Como si dejar en la calle a una ama de casa no fuera de “ladrones”.
“Este es un juicio contra todos los tucumanos”
“No milito en política, ni si quiera estoy afiliada a un partido político. Pero eso no significa que no sepa lo que está pasando, que no me indigne la corrupción. Mi interés en la política es la de una ciudadana común que ve los noticieros y reniega, y piensa igual que mucha gente. Por eso sostengo que este juicio en mi contra, es en realidad un juicio contra todos los tucumanos”, señala Karina Pellasio.
Consultada por sobre si cree que el escándalo por el juicio dañará la imagen del alperovichismo de cara a las elecciones de octubre, aclara: “yo no pretendo sacar ningún rédito político de esto. Es algo que me ha ocurrido producto de un arrebato y de la indignación. Pero con respecto a las elecciones, no me cabe duda de que el aparato del clientelismo es muy fuerte en Tucumán. La clase dirigente se vale de personas que tienen necesidades urgentes y así se mantiene en el poder”
“Yo fui a dar la cara, ella no. Lo puedo atribuir a sus múltiples actividades, pero creo que este juicio es una torpeza de ella mucho más grande que la que yo cometí”, señala, y agrega que “es impresionante la cantidad de gente que se me ha acercado y me ha dicho que piensan como yo. Me dijeron que quieren hacer una marcha: yo no la voy a convocar, pero sin dudas si se hace voy a ir. Lo último que falta es que me prohíban ir a una marcha ahora”.
Beatriz Alperovich