Año 1985
Luego del concierto de Lavallor el grupo entró en una etapa de replegamiento, en la cual no ensayaban y prácticamente ni se veían.
Este período en el cual dominó el desgano se mantuvo hasta los carnavales del ´85, cuando V8 reapareció nuevamente por la zona sur, concretamente en Lanús.
Mediante la organización de Marcelo Tommy, la banda se presentó el sábado 6 de febrero en un bolichito de la Avenida Pavón, y el escenario fue precariamente conformado por 2 mesas de ping-pong colocadas sobre unos cajones de cerveza.
El grupo soporte fue Thor y la capacidad del lugar se vio sobrepasada, siendo lo más relevante de esta ocasión que fue la última presentaciónde V8 con Civile y Rowek.
Pocos días después Alberto Zamarbide y Gustavo Rowek viajan a Brasil para presenciar el festival Rock In Río.
La fractura interna del grupo era crucial y notoria, resaltando abiertamente la falta de homogeneidad entre los músicos quienes se encontraban ya lejos de funcionar como un núcleo o algo semejante.
A este desgaste intrínseco se sumaron varios puntos en contra que son para destacar, pues incentivaron aún más las confusiones y los enfrentamientos.
Por un lado, la tremenda desorganización que rodeaba al grupo, amparada en el desgano y en el desinterés que emanaban de Osvaldo Civile y G. Rowek, influía en que cada una de las presentaciones de V8 fueran, al menos para Iorio y Zamarbide, una maraña de agobiante tensión.
Tal desbarajuste apunta como uno de sus mentores a Norberto Galvano quien, aunque involuntariamente, perjudicó mucho a la banda al no cumplir sus promesas a medida que la misma fue creciendo, provocando que, de última, la valiosa ayuda inicial que este ofreciera degenerara en una pasiva e inconciente postura, que a lo único que aportó fue al entorpecimiento.
Lanús, ultima actuación con Civile y Roweck
Otro factor que influyó en el próximo paso de la agrupación, fue que si bien en este país para un grupo pesado siempre fue difícil abrirse paso (de eso V8 podía dar fiel testimonio) el año ´85 se mostraba más que reticente en cuanto a conseguir lugares donde pudieran presentarse grupos con estas características.
Las puertas de todo lugar apto para un recital se hallaban cerradas al metal, como trágica consecuenciaa de la violencia que parecía haberse establecido en los conciertos.
En los sitios en los cuales V8 u otros grupos se habían presentado era imposible volver, y en los que aún no habían sido conquistados por el heavy, no había acceso al necesitarse que estuviesen manejados por gente muy impávida y completamente desinformada de esto, cosa extremadamente dificil de encontrar.
El gran problema de la violencia en los conciertos tenía su raiz en seres que no se encontraban preparados para el abrupto crecimiento del movimiento metálico argentino.
Así, parte del público receptó y canalizó equivocadamente la propuesta heavy, recurriendo a diversas demostraciones de violencia bajo la creencia que de esta manera, obtenían un "certificado" que los aprobaba como los más pesados.
Gastando primero el dinero que tenían en la esquina pagando unos vinos sin rebelarse al comerciante ladrón, muchos exigía luego prepotentemente entrar gratis al concierto. Aunque tal vez sin saberlo, estos ocasionales pasajeros del metal destrozaron las instalaciones de muchos sitios en los cuales V8 lograba ofrecer su show a costa de muchas luchas, pagando para evitarles una descontrolada represión policíaca sólo para después aún tener que hacerse cargo de los destrozos provocados.
Burlando la energía invertida por los músicos, con los cuales ellos decían identificarse, se fue distorsionando aquella legítima satisfacción del heavy que fomentaba con su entrada, el futuro del metal en nuestro país.
Resulta muy importante señalar que esta confusión registra como parte responsable a Riff, grupo en el cual los antecedentes musicales de todos sus integrantes provenian del rock n´ roll y el blues tradicional.
Fue sólo una semana después de la chocante rebelde presentación de V8 en el escenario del "B. A. Rock", criticada amargamente por la prensa, que Riff, sin demoras echó mano a la movida heavy que V8 se esforzaba por divulgar.
Fue esa ocasión que el grupo liderado por Pappo apareció en escena como nunca antes, luciendo cuero, tachas y prendas negras de una tela semejante al cuero, pero que por su liviana textura resultaba mucho más comoda para soportar los efectos de la elevada temperatura reinante.
Esta pose adoptada fue mostrada por la revista organizadora del evento en su tapa y apoyada por la misma prensa que pocos días antes habia crucificado a V8.
Dos años después, la prensa apañaba a Riff defendiéndolo como "El máximo exponente del metal argentino" y le cargaba a V8 la responsabilidad de todo acto violento ocurrido en conciertos metálicos.
A través de la legendaria trayectoria de Pappo como músico, Riff contaba con la suficiente ventaja como para disponer de una amplia difusión en distintos medios.
Lejos de aprovechar semejante posibilidad para beneficiar la movida heavy, en realidad la perjudicó notablemente, retrasando la evolución y la expansión de este género.
Así, el lider de Riff aparecía regularmente en programas televisivos y notas gráficas de variadas y distintas propuestas, vendiendo un personaje "pesado" de utilería, a través del cual incitaba a la violencia, en una actitud impulsada además por el concepto de comercialización que tenía su productor, Mundi Epifanio.
Los metálicos más apasionados de entonces advertían la falsedad de esta actitud, pero el común de la gente lamentablemente creyó en este estúpido circo como molde representativo del heavy.
Comos se dice que todo cae bajo su propio peso es así como en diciembre del ´83 toda esa violencia impulsada por Riff, se vio en contra al desatarse tal masacre en aquél concierto de este grupo en Ferro, que determinó como única alternativa la separación de esta banda.
A pesar de esto la revista Metal seguiría disfrazando la realidad al publicar un informe de lo acontecido en el ´84 exponiendo a Riff como un grupo que "dejara un vacío dificil de llenar" y señalar "como una consecuencia logica que V8 se estancara haciendo de cada recital una conformación de la falta de poder de convocatoria".
En honor a la verdad ka única consecuencia lógica fue que en un grupo como V8, fiel desde sus comienzos a una ideología auténtica y profundamente rebelde pero sin incitación violenta, tuvo forzadamente que hacerse cargo de la herencia maldita que le dejara la bastarda incursión de Riff en esta movida.
Profundamente despreciable resulta entonces que precisamente esta revista, 3 años después de la disolución de V8, publicara una síntesis de su historia definiéndola como "la banda capital de nuestro heavy ergida en pionera indiscutible de un género contestatario".
Mucho más allá de mis serias y conscientes dudas acerca de la sinceridad de este concepto, decididamente fue demasiado tarde que la revista Metal se acordara de reconocer la trascendencia e importancia de V8, pretendiendo enarbolar la bandera de un grupo que jamás lo contó entre sus filas.
Al regreso de Zamarbide y Rowek de Brasil, el grupo retoma su rutina de ensayos impuntuales y despreocupados que extremaban el aguante de Iorio, quien intentaba seguir firme pese a toda oposición.
La prensa los detestaba, los productores los despreciaban, los sitios aptos para presentarse se negaban a conceder su espacio, en la organización inherente al grupo reinaba el caos y las relaciones internas se hallaban sumamente desgastadas.
Como intento de esquivar esta agobiante realidad, surge la idea de viajar a Brasil en la búsqueda de nuevas posibilidades, incentivados por las noticias que Zamarbide trajera a su regreso de Rock In Río.
Con este objetivo alimentado por dichos informes que señalaban la existencia en este país, de un mercado propicio para la propuesta de V8, sus miembros se abocaron a la tarea de conseguir el dinero necesario para solventar los gastos del viaje.
Así Osvaldo Civile, quien en su situación personal ya se encontraba casado, mal vende su guitarra y parte junto a su mujer, hacia la ciudad de Santos. Mientras tanto, Iorio concretaba la venta de un vehículo con el que contaba, producto de su trabajo en el Mercado de Abasto.
Al concretarse con el sello Umbral, informándole a Villanueva del inminente viaje, la produccion evidenció una vez más su parca fe en la obra de V8, al aportar miserablemente con 6 discos de "un paso más en la batalla" y con 3 de "Luchando por el metal".
Resulta digno mencionar que en la falta de difusión que sufrio "Un paso más...", emergieron oscuros intereses manejados por Mundi Epifanio. Al fracasar en sucesivos intentos de posar sus siniestras garras sobre V8, Mundi comenzó a trabajar con Los Violadores, artistas del mismo sello.
Así empezó a vincularse con Villanueva (quien padecía serios trastornos depresivos) y rápidamente consiguió obtener una creciente injerencia sobre el mismo.
A través de este poder, Mundi absorbió fondos del sello destinados a la difusión de sus artistas, usándolos obviamente en la banda que el producía.
Muchas fueron entonces y posteriormente, las discusiones que mantuvieron tanto Iorio como Zamarbide con el responsable del sello productor. Ante el insistente reclamo de estos músicos en cuanto a la escasez de difusión, siempre les ofrecían la misma explicación: "el sello no podía invertir en un grupo que no vendía".
Sin embargo, la realidad demostraba lo contrario al agotarse la 2° placa de la banda poco despues de su aparicion en las bateas.
Aproximadamente en marzo de este año, Umbral lanzó al mercado un LP bajo el nombre de "Aleación", conteniendo temas de V8, Thor, Riff y Bloke.
El sello Umbral, que no se hallaba reconocido por la institución SADAIC, nunca cumplió con el punto del contrato que establecía el pago de regalías por la venta de discos.
Alrededor del 12 de marzo Iorio y Zamarbide emprendieron el viaje, encontrándose en F. Lacroze cargados con un par de bolsos, una guitarra criolla, un bajo Fender Jazz Bazz (en un estuche que por sus dimensiones resultaba bastante aparatoso de acarrear), y una guitarra Fender Bronco propiedad de Marcelo Tommy, destinada a cubrir las necesidades de O. Civile.
En proncipio el primer tramo del viaje estaba planeado efectuarlo en tren pero por inconvenientes en el servicio, la dirección de Ferrocarriles Argentinos dispuso un micro para trasladar a los pasajeros hasta la ciudad de empedrado, en la Prov de Corrientes, donde abordaron un tren que los dejó a las 7:00 de la mañana en Santo Tomé.
Allí los sorprendió una de esas típicas lluvias tropicales, empapándolos y ofreciendo una imagen poco mennos que alieníjena para los nativos de esa zona, quienes consternados los veían pasar con sus pantalones ajustados, sus pelos largos y sus camperas de cuero. Intrigados por el estuche de bajo varios fueron los que les preguntaron que llevaba adentro, imaginando que se trataba de un piano.
Por supuesto que semejante conmoción no se les escapó a las autoridades del control militar, quienes hostigaron a Iorio y a Zamarbide con una requisa mas que exhaustiva y un interrogatorio más extenso que de costumbre.
Al hallarse demorados mientras el resto de los pasajeros cruzaban la frontera sin inconvenientes sucedió que unos milicos argentinos, no satisfechos aún, quisieron comprobar la legitimidad de sus nacionalidades, izando bajo la torrencial lluvia una bandera argentina escudriñando los rostros de los músicos. Advirtiendo en esta maniobra Ricardo y Beto rápidamente se pusieron firmes exteriorizando tal patriotismo que logró convencerlos, quienes finalmente los dejaron pasar.
Tras abordar la lancha que cruzaba al país vecino a través del río Uruguay se bajaron en S. Borja, donde inmediatamente advirtieron la diferencia en cuanto al concepto de lo que significaba ser un músico.
En este pueblo fronterizo degustaron unas cervezas y comieron pescado frito, mientras escuchaban en un precario pasadiscos "Un paso más en la batalla".
Ya en la Rodoviaria (Terminal) de S. Borja sacaron pasajes para un micro que los llevaría a S. Pablo, pero frente a la ansiedad de llegar y pensando que el cambio resulttaria beneficioso para la banda, aguardaron la salida del micro brindando con más de una Caipirinha.
Al rato advirtieron que habían perdido el micro, por lo que se vieron obligados a abordar otro de inferiores caracteristicas, en el cual nuevamente causaron el asombro de la gente que viajaba portando los más increíbles bártulos.
Horas después en una parada en la ruta alcanzaron el micro perdido, llegando a la ciudad de San Pablo desde donde se trasladan inmediatamente a la ciudad de Santos, en la que se encontraba Osvaldo Civile.
La desilusión pintó ni bien llegaron, al constatar que no se trataba de una ciudad donde el rock pareciera haberse implantado.
Al cabo de una semana, la convivencia en el departamento era intolerable.
Levantandose a horas muy tempranas Iorio y Zamarbide ganaban con extensas recorridas las calles de Santos mientras aguardaban esperanzados que la llegada de G. Rowek cambiara un poco la situación.
Pero Rowek arribó con varios amigos suyos y la tensión se tornó asfixiante sobre todo para Iorio quien habiendo proclamado "basta de hippies" advertía que ese entorno no se diferenciaba de la hipponada que tanto despreciaba.
Lejos de aparecer la concientización y el dinamismo que se esperaba al finalmente encontrarse los cuatro miembros reunidos, crudamente se evidenció que el cambio no debía partir de la geografía sino de las personas, como única opción para que la cosa pueda seguir.
En el transcurso de las caminatas compartidas Iorio y Zamarbide charlaron mucho sobre el destino de V8, y fue así que para evitar que les pasara en ese país lo mismo que les ocurría en el suyo, una mañana simplemente se marcharon, sin entrar en discusiones y sin mediar la voluntad de Civile o Rowek en tratar de impedirlo.
Se había llegado a un punto en que las relaciones personales entre los cuatro ya no funcionaban de ninguna manera, siendo a todas las luces una realidad que aquella afinidad que en algún momento fuera posible, estaba orremediablemente perdida.
La desgastada relación y la inexistente intención de trabajar duramente no se adecuaban al proyecto de abrir un nuevo camino para el grupo. En un país donde todo estaba por hace,r ya que si V8 se presentaba debía hacerlo desde abajo comenzando de nuevo, esto representaba un desafío al que ni Civile ni Rowek estaban dispuestos a afrontar.
Particularmente, Iorio consideró que no podía desperdiciar la energía invertida en esta historia a través de mas de 6 años de lucha.
Con esta desición tomada, el cantantante y el bajista de V8 partieron rumbo a Sao Paulo, donde rápidamente se conectaron con otros músicos que conocían las obras de V8 como Junior Costello, que fuera batero de un grupo llamado Patrullas del Espacio, con varios discos editados. Junior les presentó a un amigo suyo que generosamente les brindó hospedaje en su casa durante las dos semanas que estuvieron allí.
En S. Paulo se percataron de que había muchas posibilidades de tocar, ya que V8 era muy conocido allá, donde prácticamente no existían grupos brasileros que canalizaran acertadamente la demanda del gran caudal de gente metálica que poblara esa gigantesca metrópoli.
Al identificarse como miembros de V8 en sus recorridas por las disquerías del micro centro, Iorio y Zamarbide contaban sólo con sus propias autoridades para manifestarlo, escasamente avalados por los tres discos que aún conservaban del ínfimo apoyo del sello Umbral.
Velozmente, los dueños de las disquerías les proponían trocarles dos discos importados de edición brasileña por uno de V8 en Brasil, aquí va una anécdota entre tantas otras que por si misma conforma tal aseveración.
Cierta tarde, en la que Beto y Ricardo viajaban en el metro junto a sus instrumentos, un pibe llevaba una carpeta con el logo de V8 en la tapa. Superada la emoción que primeramente los embargó se presentaron frente a la incrédula mirada del brasileño, quizás porque para él en aquellos momentos era algo similar a que nosotros nos encontráramos en un colectivo con, por ejemplo, alguno de los grandes.
Basados en la suposición de que los miembros de V8 no podían viajar en metro, sino encontrarse cómodamente alojados en un hotel con un plantel de colaboradores moviéndose alrededor, se hallaban también aquellas personas que, sin esa infraestructura detrás que los respaldara, no se arriesgaban aponer la plata necesaria para organizar un concierto.
Aún así, a través de una disquería les llegó una oferta que les proponía una presentación en un estádio de futbol junto a otros grupos brasileños.
Pero para llegar a esto, debían ir a buscar a Santos a los dos recientes ex integrantes, bancarse y bancarles los gastos de una permanencia al menos de dos meses, y todo esto sin siquiera tener una mínima seguridad de que llegado el momento de poner los huevos que la garra de V8 requería, finalmente Civile y Rowek los pondrían.
Otra posibilidad que se les presentó fue que el amigo de Junior Costello tenía un hermano que tocaba la guitarra, y en algún momento se pensó en él como posible violero de la banda.
Pero los ya escasos fondos de Iorio y Zamarbide impulsaron la desición de retornar a la Argentina, rearmarse y volver luego a tocar a Brasil.
Ya de vuelta, el panorama se les presentó adverso, frenando el ímpetu que traían en rearmar aceleradamente el grupo.
No contando con un peso, debieron como primera instancia comenzar a trabajar, para poder recién entonces dedicarse a tal tarea.
La separación de Civile y Rowek tomó estado publico el 19 de abril, fecha en la cual se presentó el grupo Quiet Riot en el Luna Park.
Hallándose esa noche presente, Zamarbide difundió la noticia ante la cual la gente (lejos de conocer los tristes entretelones que determinaron tal separación) se mostró interesada en saber, fundamentalmente, si V8 continuaría su trayectoria.
Desde aquél primer conocimiento en Chacarita, de alguna manera siempre habían luchado juntos en esta historia, por lo que a pesar de que las cosas se mostraban más duras aún, la alianza Iorio-Zamarbide se mostró nuevamente, otorgándoles la fuerza necesaria para afrontar ese difícil momento.
Así surgió la idea de poner dos guitarristas, como intento de que homogpeneamente evidenciaran una evolución que a las claras justificara el cambio adoptado.
De esta manera, se concentraron en la búsqueda de dos guitarristas y de un batero que tocara con dos bombos.
En alguna ocasión, Iorio había presenciado un show de Punto Rojo por lo que convocó a Walter Giardino, quien contaba con alguna reputación como guitarrista, y a pesar de estar enrolado específicamente en la corriente del Rock N´ Roll no escapó a la tentación de formar parte de una banda tan particular como V8.
Zamarbide se hallaba unido por una relación de amistad con Miguel Roldán, quien aceptó la convocatoria pese a sus firmes influencias de bandas como Yes o Rush.
Muchos fueron los bateros que probaron, pero ninguno reunía las caprichosas condiciones que Giardino requería. Finalmente a la presión ejercida por éste se integró Gustavo Andino, baterista de Punto Rojo.
Transformado en un quinteto, comenzaron a ensayar, en la casa de Zamarbide, donde sin demoras y más allá de la conveniente relación profesional surgieron los primeros inevitables roces.
La personalidad de Giardino fue manifestándose progresivamente a medida que se transparentaban sus soberbias intenciones de implantar en V8 sus propias convicciones, acordes tal vez a su movida, pero que en esta historia resultaban desubicadas.
Por otra parte, la postura de Andino rayaba la estupidez, ya que lejos de actuar con modestia, se manejaba creyendo que le hacía un favor a V8, a pesar de distar enormemente de responder con la garra que el puesto requería, sin ser dueño de una trayectoria que lo avalara y sobre todo, sin siquiera contar con su propio instrumento.
En un momento signado por el firme intento de alinear su historia, Iorio soportaba estas nuevas presiones confinado en poder sobrellevarlas lo suficiente, hasta tanto los nuevos integrantes se adaptaran debidamente.
Entre los meses de julio y agosto, la banda se dedicó a ensayar y a conceder entrevistas, en su mayoría procuradas por Marcelo Tommy, quien ya se encontraba en el grupo colaborando con todo aquello que éste necesitara.
El 8 de septiembre del ´85 V8 reaparece en los escenarios, presentándose en la Biblioteca Popular de Olivos con esta formacion:
Iorio-Zamarbide-Roldán-Andino-Giardino.
El receso metálico que vivía ese año bajo la dificil situación económica del país, el estancamiento y la chatura de las bandas nacionales, sumado a que V8 reaparecía luego de un parate de 7 meses con interesantes novedades en su plantel, fueron motivos que provocaron una enorme movilización de gente que acudió a esta cita colmada de expectativas.
Superando ampliamente las esperanzas que albergaba el grupo, la nutrida concurrencia obligó a efectuar dos funciones, con un lleno total cada una.
El sonido contratado era de primer nivel y el grupo Tonelada actuó como soporte.
Por estos días, la revista Riff Raff, impulsada por sus periodistas Frank Blumetti y Daniel Ladich, había lanzado y, y a color, el que fuera el único poster de V8 (durante su existencia) que un medio sacara.
Una vez tomadas las respectivas fotos, respetuosamente le otorgaron a V8 la libertad de elegir la que más les gustaba para la realización del mencionado poster.
Ejemplares de esta edición de Riff Raff junto a una cartilla conteniendo datos personales e informativos de la nueva formación de V8, se repartieron gratuitamente en la Biblioteca de Olivos.
Cabe acotar que Frank Blumetti fue el único de los que, trabajando en un medio de comunicación afín a esta movida, apostó "en vida" a la obra de V8 aportando al crecimiento del metal, y que hoy, casi 10 años después, aún continúa transitando por el mismo camino.
Este concierto transcurrió sin mayores problemas, salvo algunos disturbios producidos por el incontenible afán de ingresar al salón, cuya capacidad (500 personas) rápidamente se encontró colmada.
Una vez anunciada la 2° función, lentamente volvió todo a la normalidad.
La respuesta del público en cuanto a los nuevos integrantes fue variada: mientras algunos gritaban el nombre de Civile, otros afirmaban que nunca V8 había sonado tan ajustadamente para lo cual indudablemente pesó el buen sonido y las luces contratadas.
Una semana después, el sábado 14, la agrupacion se presentó frente a la estación Bernal, con la organización de Marcelo Tommy.
El soporte fue Kudo y la numerosa concurrencia pudo disfrutar de un buen show, a pesar de que poco faltó para que se suspendiera, a raíz de las quejas de los vecinos por los numerosos V8 que los metálicos habian pintado en las paredes de las casas lindantes.
Los ensayos continuaron mientras Giardino insistia en incorporar a la banda nuevas y personales propuestas, que no se adaptaban a la idea de Iorio.
Guiado por un extremo afán de estrellato, Giardino concurría a los ensayos presentando temas con influencias clásicas, caracterizándose por incluir larguísimos solos y poseer letras que, a criterio de Iorio y Zamarbide, eran apropiadas para mentes infantiles.
Como Andino no poseía su propia batería, los primeros ensayos los efectuaron con una bata que un pibe de V.Alsina había dejado al probarse con anterioridad.
Más tarde, ensayaban armando una batería recolectando partes que numerosos amigos les prestaban, tarea de la cual frente al desinterés de Andino, se encargaba Marcelo Tommy y Ricardo Iorio.
El 6 de octubre V8 se presenta en el Teatro Ciudad de La Plata, con la actuación como soporte del grupo local Genocidio.
Este concierto fue organizado por M. Tommy, con la colaboración de Ricardo Massei (baterista de Genocidio), quien le presentó al dueño de este lugar que funcionaba como discoteca, razón por la cual arreglaron para tocar un día domingo.
Si bien las lujosas características del teatro, con sus alfombras, sus butacas y su excelente acústica, no concordaban con la estructura de los sitios en los cuales habitualmente V8 se presentaba, afortunadamente no hubo que lamentar disturbios, y los platenses junto a los que se habían trasladado desde otros puntos, se retiraron con la plena satisfaccion de haber presenciado un magnifico show.
El mes de octubre siguió su curso, mientras Iorio y Zamarbide vislumbraban los problemas que se avecinaban.
Pese a todo, V8 brindó nuevamente otro show sólo por no perjudicar aún mas al grupo, cancelando presentaciones ya convenidas.
Movidos por la particular idea de Iorio, quien siempre consideró que tocando se demostraba (sobre todo un grupo heavy) que estaba vivo y no era sólo un disco, V8 continuó irrenunciablemente con su destino.
Así, la banda se presentó el 12 de noviembre en la esquina del sol, en el barrio capitalino de Belgrano.
La apertura estuvo a cargo del grupo Mordaz, seguidamente V8 arrancó con su actuación, ante un recinto colmado de espectadores.
Hacia el final del show, Iorio se sentó a un costado del escenario y sintiéndose agotado intentó apoyarse estirándose hacia atrás, cayendo en un pozo de 2 metros.
Pese a las nefastas consecuencias que los presentes temieron, el bajista se levantó prácticamente ileso y el show concluyó con 2 temas como bises.
Más tarde, en el camarín, hartos ya de soportar continuas prepotencias de Gustavo Andino, Iorio y Zamarbide consideraron que no se merecía la oportunidad de estar en V8, desvinculándolo tajantemente.
Un par de días después Giardino arribó al ensayo en compañía de Gustavo Rowek, quien exigió ganancias como conición para su reintegro en el grupo.
Al ensayo siguiente, la intencion del guitarrista, querer ganar espacios autoritariamente, se mostró crudamente, evidenciando lo inútil que era esperar un poco de ubicación de su parte, Así, que el bajista y el cantante debieron esclarificarle que las decisiones relativas al grupo, las tomaba ellos dos.
Giardino no lo aceptó, olvidandose de que a un grupo como V8, con tantas batallas libradas, se había sumado como simple convocado, generándose una fuerte disputa tras lo cual se dio por finalizado su fugaz paso por V8.
En la Esquina del Sol, última presentación con Giardino y Andino
Llegando a su fin el aguante de los padres de Zamarbide con los ensayos, y viéndose seriamente amenazada la continuidad de los mismos, Marcelo Tommy ofrece desinteresadamente su casa para que los músicos dispusieran de ella para tal propósito.
Se trasladan entonces a Villa Ballester, donde inmediatamente, sin detener su personalísima marcha, V8 integra a Adrian Cenci como baterista (quien anteriormente ya había sido probado) y decide confiar en Miguel Roldán como único guitarrista.
Abocándose la banda sin más a los ensayos, Iorio comienza a componer algunas letras que posteriormente, conformarían el tercer trabajo discografico del grupo.
Tres semanas después, exactamente el 20 de diciembre, V8 trasciende por 1° vez los límites de su provincia natal, presentándose en la ciudad de Rosario, Santa Fe.
Cerca de 900 personas concuerrieron al teatro Lavarden, apoyando lo que fuera una verdadera fiesta metálica, demostrando que con ganas y humildad, las cosas sí podian salir bien.
La noche se abrió con Ramet y siguió con la actuación de Metallian, grupo con el cual V8 entabló una relación de amistad a través de la cual buenas vivencias fueron compartidas.
Encarando positivamente la tarea, su organizador Norberto Lombardi dispuso un micro para trasladar a los músicos y sus colaboradores a esta ciudad, donde un opulento almuerzo los esperaba.
Muy satisfechos con el desempeño de Roldán y Cenci, la voz y el bajo de V8 pudieron respirar la ansiada tranquilidad de que les fuera esquiva con la anterior formación.
Guardando en el recuerdo de todos como un concierto trasparente, los músicos exteriorizaron en su show la alegría que sentían por el buen momento que vivía el grupo, y los presentes absorbieron esa renovada energía, constituyendo verdaderamente un concierto inolvidable.
Teatro Lavardén, en la ciudad de Rosario
Finalizando el ´85 V8 se presentó el 29 de diciembre en la ex Esquina del Sol, ubicada en Gurruchaga y Guatemala, Capital Federal, con la actuacion del grupo soporte Belcebú.
En este lugar demasiado reducido que se super desbordó de gente, la banda ofreció su show presentando algunos temas que formarían parte del tercer LP.
Nuevamente se sintieron conformes no sólo de como sonaban, sino también de cómo funcionaban entre ellos mismos.
Tanto Cenci como Roldán demostraron que sabían mantener la real posición que debían, respetando y valorando la posibilidad que se les brindaba de formar parte de V8.
Año 1986
Anunciadio un festival para el 6 de enero en el Club Deportivo de Merlo, con la participación de V8, Los Violadores y Sumo, entre otros, debió suspenderse a raíz de la pésima organización.
Más de 1000 pesonas se convocaron en las primeras horas de la tarde, soportando un calor agobiante incentivados por la opción de ver reunidos a tres grupos que, aunque de distinta manera, llegaban mucho a la gente.
No se llegó a concretar pues sus organizadores (representantes del grupo WC) no cumplieron con sus obligaciones pretendiendo llevar a cabo esta movida con demasiada improvisación, no exenta de oscuras intenciones, ya que en los afiches aparecía WC con letras de mayores dimensiones que las de las primeras bandas participantes, lo que luego increíblemente justificarían como un error de imprenta.
No contando con la seña requerida por los servicios de sonido e iluminación ni con los permisos pertinentes, estos paracaidistas se borraron, suspendiéndose el festival, lo que desenfreno la intervención policíaca, que aprovechó la ocasión para llenar su comisaría con mucha gente (ajena a esas maniobras) que fue detenida.
V8 inauguró el ´86 ofreciendo un concierto el 18 de enero en Gracias Nena, un boliche situado en la zona de Chacarita que funcionó pocos meses y contaba con una capacidad aproximada de 500 personas.
Aquí la banda presentó temas como El fin de los incuos y La gran ramera, mientras en los camarines se comenzaba a vivir los cambios producidos por la creencia religiosa a la cual A. Zamarbide y M. Roldán se habían recientemente volcado.
En este mismo mes arribaron al país los integrantes del grupo Vudú, provenientes del Brasil, donde contaban con una considerable popularidad.
Actuacion en Gracias Nena
Habiéndose concretado una sola de las 3 presentaciones prometidas, y frente al abandono que sufrieran de parte del grupo que los trajera, Dr. Jeckill, Marcelo Tommy les ofreció su casa para que parasen y organizó un asado. Allí pudieron conocer a los V8, tal como era su deseo, originándose un vínculo de solidaridad que aún hoy, estos brasileros recuerdan con afecto.
El 8 de febrero la banda se presentó en Quilmes con la actuacion como soporte de Mark 1, crupo en el cual cantaba Claudio O´ Connor, posteriormente vocalista de Hermética.
Los propietarios de este lugar ubicado al lado del conocido Estadio Chico pero sin guardar ninguna relación), propusieron comprarles el show por lo que, cuatro días antes Tommy concurrió junto a Daniel Ladich para firmar el correspondiente contrato y cobrar como seña el 50% de la modesta suma requerida por el grupo, recibiendo un cheque.
El día del show, el flete de V8 paso a buscar a los Mark por su sala de ensayo, partiendo todos juntos hacia el Saloon de Quilmes.
Aquí, en las charlas con el público previas al concierto Zamarbide y Roldán comenzaron a transmitir sus propias creencias religiosas, predicando el evangelismo.
Alrededor de 400 personas pagaron para ver este concierto, en el cual la entrega de la banda fue total, aunque no pudieron ver una moneda, ya que al lunes siguiente intentando cobrar los dos cheques recibidos, Tommy choca con la triste noticia de que estaban denunciados por robo, Tras numerosos y fallidos reclamos de esta gente con varias estafas en su haber, V8 nunca pudo cobrar la suma adeudada.
Los meses siguientes transcurrieron sin mediar actuaciones o hechos importantes que destacar, salvo que los ensayos del grupo comenzaron a espaciarse, limitándose a los sábados por la tarde.
Esto se debió ya que, frente a los graves problemas económicos que padecía Roldan (responsable de mantener su numerosa familia) y los personales que atravesaba Zamarbide, ambos músicos optaron por refugiarse en su fe religiosa, confiándose a la providencia del Señor.
Perdiendose notablemente aquella gratificante comunicación lograda en la sala Lavardén de Rosario, y aunque disconforme con los cambios de sus compañeros, Iorio continuaba firme con su energía componiendo nuevos temas, aún sabiendo que esta postura evangélica resultaba una demora para los objetivos que personalmente ansiaba en su carrera.
Grabacion de "El fin de los incuos"
Contando con nuevo material y con la intención de plantear la posibilidad de editar un disco, el líder y el vocalista de V8 se contactan con el sello Umbral, que ya se encontraba independizado de la empresa Audio Magnética.
Sin valorar su obra, pero con un pleno conocimiento de la magnitud de la convocatoria del grupo, Ramón Villanueva accede a tal proposición considerándola un conveniente paso comercial.
De esta manera, V8 ingresa en el mes de septiembre al estudio Panda, dando inicio a la grabación del tercer y último álbum: "El fin de los inicuos".
Grabado en dieciséis canales bajo la supervisión técnica de Peter Baleani, la producción ejecutiva estuvo a cargo de Ramón Villanueva y la artística de Salvador Belleone quien, aproximadamente un par de meses antes se había involucrado con el sello, con intenciones (no del todo claras) de poner una productora.
En un principio el álbum se iba a titular "El vivo sustento del inquisidor" según una idea de Iorio quien también había realizado un dibujo alusivo como ilustración de tapa.
Ante la oposición de Zamarbide y Roldán, Finalmente se determinó que la misma se conformaría de una pintura de Jérôme Bosch (1460-1516), incluída en un libro que contenía sus obras, que años antes Iorio había adquirido en una de aquellas peculiares exploraciones en busca de lo extraño compartidas con el inolvidable "Chofa".
A diferencia de las 300 horas que demandó la descontrolada grabación de "Un paso mas...", la de "EL fin de los inicuos" se produjo en un tiempo aproximado de ochenta horas, obteniéndose un resultado superior.
Ya encerrados en el estudio, el fanatismo evangélico que experimentaban Zamarbide y Roldán (ya que Cenci aún no intervenía) se evidenció crudamente, hecho que sembró confusión en sus seguidores provocando que lo denominaran "disco evangelista".
Salvo Trágico Siglo, cuyo autor es A. Zamarbide y el Salmo 58, extraído de la Biblia, adaptado a la música compuesta por M. Roldán, el resto de los temas que integraron este disco responden a la autoría de R. Iorio..
Si bien estas letras presentaban un contenido espiritual (ya esbozado anteriormente en temas como Deseando destruir y matar o Cautivos del sistema), su autor los había creado intuido por el material literario correspondiente al culto espiritista "Escuela Científica Basilio", suministrado por los padres de Osvaldo Civile, quienes se desempeñaban como directores de una de sus filiales.
Estas ideas fueron tildadas de brujerías, desvirtuando su significado y condenadas por todos los inquisidores que, a lo largo de la historia impusieron el oscurantismo, llámense católicos, judíos, testigos de Jehová o evangelistas.
Así R. Iorio en su calidad de autor, denuncia en La gran ramera el engaño que esconde la Iglesia, en Ciega ambición la falta de posibilidades que presenta el sistema , en El fin de los inicuos el egoísmo que envuelve la ambición desmedida, en El vivo sustento del inquisidor retrata las imposiciónes ejercidas por las instituciones religiosas, en Antes que los viejos reyes la gravísima represión que los milicos llevaron a cabo enfermos de poder y en Reina Ciega el rumbo que tomó la humanidad con su egoísmo.
Durante la grabación de “El fin de los inicuos”
Varias de estas letras sufrieron modificaciones efectuadas por Zamarbide y Roldán, quienes se manifestaron disconformes con determinadas palabras o frases usadas por Iorio, considerándolas ofensivamente opuestas a la creencia religiosa que ellos profesaban.
Ajenos a esta realidad muchos fueron los fanáticos del grupo que se confundieron, llevados principalmente por el cambio que Zamarbide y Roldán demostraban públicamente en sus charlas evangélicas, provocando que consideraran al bajista, en su condición de líder, como responsable de esta etapa.
Prueba evidente de que no fue así, es la letra del tema que originalmente fuera compuesto por Iorio en el ´79 (poco después que junto al "Chofa" Moreno crearan V8) con el nombre de Voy a enloquecer y que siete años mas tarde modificara A. Zamarbide grabándose en El fin de los inicuos bajo el título No enloqueceré.
Influenciado profundamente por sus respetables, pero aún así, muy personales creencias religiosas, el vocalista tergiversó escencialmente el sentido ideado por su autor
Voy a enloquecer
Estoy muy cansado
Ya ni se que hacer,
me parece que
voy a enloquecer.
Todo sigue igual
ó peor que ayer
nunca paro de correr
Ya no se quien soy
ya no se que hacer
solamente entiendo que
el tiempo se va de mi
y se acaba infeliz
con este ardor
no quiero seguir.
No enloqueceré
Ya no estoy cansado
se muy bien que hacer,
ahora lo comprendo
no he de enloquecer
Nada sigue igual
ya murió el ayer
he parado de correr,
nada sigue igual
ya murió el ayer,
ahora si entiendo que
con la presencia de Dios aquí mi alma no ha de morir,
con ningún temor
me han de confundir
Ahora si entiendo que
quien te induce a evadir
es quien te ha de reprimir
con ese ardor no quiero seguir.
Concluida la inserción de las bases y la guitarra, comencó la tarea de grabar las voces, etapa en la cual Iorio sintiéndose muy afectado por el cambio que sufrió sobre todo este tema, optó por no concurrir al estudio para así evitar las desgastantes discusiones generadas por la densa película evangélica.
El 12 de septiembre V8 se presentó por segunda vez en la ciudad santafesina de Rosario, con las actuaciones como soportes de las bandas locales Kashat y Metallian.
Nuevamente bajo la organización de N. Lombardi, V8 ofreció un show en el club Unión y Progreso, que a diferencia de la céntrica sala Lavardén se hallaba ubicado en los suburbios de la ciudad.
En esta ocasión se originaron problemas al colarse por los techos varios de los presentes, provocando la inmediata intervención de la policía. V8 resignó las exiguas ganancias de este concierto como única y efectiva manera de frenar una represión policial, que de lo contrario, hubiese sido muchisimo mas grave.
Privilegiadamente ajeno a estos entretelones el numeroso público gozó de un buen concierto, que también contó con una particular cuota de humor.
Zamba, un personaje oriundo de Mendoza estrechamente ligado al grupo, se había prestado a una locura de Iorio quien un rato antes del show, lo disfrazó de Quasimodo colocándole unos trapos en la espalda y una gruesa cadena alrededor del cuello, de la cual colgaba un V8 gigante hecho de madera.
Promediando la actuación, Zamba subió al escenario conforme a su personificación, pero poco después, al acercarse demasiado al público culminó abajo del mismo, arrastrado por los enfervorizados heavys que le arrancaron el ansiado trofeo que simbolizaba el V8 que llevaba puesto.
En octubre el grupo se dedicó a mezclar y ultimar los detalles de "El fin de los inicuos" y el mes de noviembre transcurrió con ensayos en los cuales invariablemente los buenos momentos que se vivían culminaban abruptamente en densos sermones religiosos.
Conquistando un espacio en el cual, a pesar de estar abierto a diferentes movidas subterráneas, no se habían presentado anteriormente grupos metálicos, V8 ofreció un show en el Centro Parakultural (ubicado en la calle Venezuela al 300, San Telmo); el domingo 7 de diciembre siendo valedero mencionar que fue el grupo que más conciertos realizó los días domingos en horarios vespertinos, animándose a romper con la muerte que caracteriza a ese día, recibiendose una gratificante respuesta del público.
Frente al desinterés del sello Umral (a pesar de presentarse el tercer disco) Marcelo Tommy se hizo cargo de la organización de este concierto, venciendo los miedos que albergaban los responsables de este lugar.
Previamente a la actuación, en el camarín se vivían controvertidas situaciónes, generadas por quienes dieron grandes vuelcos en sus vidas, obsesados por una extrema pasión cristiana.
La cantidad de público que asistió desbordó la capacidad del lugar y no faltaron los que aprovecharon el caos reinante generando tremendas avalanchas sobre la puerta de entrada.
Iniciando el show, los que quedaron afuera entraron por una ventana situada detrás del escenario, arrancando violentamente las rejas y rompiendo la tubería del gas.
Seis años después consultado por el presente libro, Frank Blumetti recuerda este concierto como descriptivo de la perjudicial confusión imperante, a raíz de la cual esa noche en las paredes del parakultural, se grabaron inscripciones manifestando un aguante a V7 hechas, paradójicamente, con la sangre de los que fueron lastimados, quienes al igual que todos habían acudido a esta cita metálica apoyando a su banda más representativa.
Provocando la obligatoria retirada de quienes se hallaban con sus novias, mujeres o hermanas, estos erróneos receptores del metal fueron responsables de que los músicos tubieran que expresar su arte (comprimidos en un diminuto escenario) sumidos en el riesgo que acarreaba tocar en medio de una asfixiante nube de gas, en la cual nadie parecía reparar.
A pesar de los cuantiosos destrozos ocasionados de los cuales por supuesto, el grupo tuvo que hacerse cargo monetariamente, por primera vez en su trayectoria V8 tuvo ganancias, gracias a que contó con una persona honesta a cargo de la boletería.