¿La pulga es de verdad el animal más fuerte?
Depende de cómo se mida. Si hablamos en proporción a su tamaño, la pulga es poderosa: sus patas le permiten dar un salto de 130 veces su propia altura. Pero no es la más fuerte. Desde 2010 se cree que los más fuertes son los copépodos, una especie de crustáceos maxilópodos de 1 mm que tienen una fuerza entre 10 y 30 veces mayor que los animales más fuertes. Pueden nadar muy deprisa y de modo que las corrientes no les afectan en absoluto. Y si es por soportar peso, el escarabajo rinoceronte (Oryctes nasicornis), que mide unos 4 cm, puede llevar sobre sus “espaldas” 30 veces el suyo propio.
¿Es cierto que la aleta de tiburón no es afrodisíaca y mala para la salud?
Sí. En Asia se ha puesto de moda tomar sopa de tiburón bajo el reclamo de que su carne tiene propiedades afrodisíacas, pero no solo no está demostrado, sino que está descartado por muchos estudios. Es más, un análisis exhaustivo de la composición química de las aletas de siete especies diferentes de tiburones (punta negra, amarillo, toro, mako, limón, tiburón nodriza y tiburón martillo gigante) ha dado con una alta concentración de la neurotoxina BMAA en todas ellas. Y esa proporción es similar a la que se encuentra en cerebros con la enfermedad de Alzheimer y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Así que su consumo es hasta peligroso. Lo ha descubierto el Departamento de Neurología de la Universidad de Miami (EEUU).
El mejor amigo del hombre.
Tras comparar el genoma de los perros domésticos con el de los lobos, de quienes es probable que se separaran evolutivamente hace unos 10.000 años en algún lugar de Asia, un equipo de investigadores de la Universidad de Uppsala (Suecia) ha descubierto que la domesticación del perro fue posible gracias una evolución de su aparato digestivo que le permitió ingerir una dieta rica en almidón, más parecida a la de los seres humanos.
Según publica la revista Nature, los investigadores analizaron secuencias del genoma que muestran clara diferenciación entre ambos animales, y llegaron a la conclusión de que los perros evolucionaron para adaptar su sistema digestivo a una dieta rica en almidón -el carbohidrato más importante de la alimentación humana-, que el intestino canino es capaz de fragmentar en azúcares que circulan por su sangre. “El gen de la amilasa, la primera enzima que interviene en la digestión del almidón, tiene muchas más copias en los perros que en los lobos”, explica Erik Axelsson, coautor del trabajo. “Esto fue crucial para que los primeros canes subsistieran a base de vegetales y cereales”, añade. De acuerdo con los científicos, los resultados muestran que la domesticación canina estaría conectada con el desarrollo de la agricultura, y que fue en los primeros asentamientos humanos donde aparecieron también los perros.
Además de la adaptación en el sistema digestivo, los científicos han hallado diferencias en genes que afectan al desarrollo del cerebro del perro, y que podrían explicar por qué el comportamiento de “el mejor amigo del hombre” es tan diferente del de sus parientes más cercanos, los lobos salvajes. “Para adaptarse a una vida cerca del ser humano, para estos animales fueron igual de importantes los cambios en la dieta que los cambios en el comportamiento”, subraya Axelsson.
Lenguas animales.
La más larga.
La lengua del murciélago Anoura fistulata, que este mamífero emplea para sorber el néctar de las flores de las que se alimenta, mide una vez y media la longitud de todo su cuerpo, proporcionalmente más que la de cualquier otro mamífero.
Máxima potencia.
La salamandra Bolitoglossa dofleini puede lanzar su lengua con una potencia de 18.000 vatios por kilogramo de músculo, según han podido determinar científicos de la Universidad del Sur de Florida (EE.UU.).
Oxigenada.
La tortuga almizclera de Australia (Sternotherus odoratus) utiliza ciertas papilas de la lengua para extraer oxígeno del agua. De este modo es capaz de permanecer sumergida varios meses sin sacar ni una sola vez la cabeza a la superficie.
Velocidad punta.
La sinhueso del camaleón funciona como una catapulta, que libera rápidamente la energía necesaria para alcanzar una aceleración de hasta 500 metros por segundo. No obstante, si la temperatura desciende por debajo de 10 ºC, la lengua se vuelve menos elástica y más lenta.
Multiusos.
La lengua de la jirafa, de color azul oscuro, casi negro, puede medir más de 50 centímetros. Se trata de un órgano prensil, que entre otras cosas le sirve para arrancar las ramas de los árboles de los que se alimenta, incluso si están llenas de espinas como las de las acacias. Y también resulta muy útil para limpiarse las orejas.
El escarabajo astrónomo.
Desde hace siglos, los navegantes y viajeros se han orientado gracias a las estrellas y se sabe que muchas aves también utilizan este mapa nocturno para realizar sus desplazamientos. Ahora, un grupo de científicos de la Universidad de Lund (Suecia), ha descubierto otro animal que mira al cielo para orientarse: el escarabajo pelotero africano.
Es pequeñito, y arrastra enormes bolas de heces para impresionar a las hembras. Una vez conseguido su tesoro, este animal debe alejarse lo más rápido posible del montón de estiércol, pues allí se suele formar un verdadero campo de batalla entre los machos de su misma especie, donde todo vale para conseguir la bola más grande y dejar `fuera de juego' a sus contrincantes. Cuando llega la noche, estos sufridos pretendientes deben ser capaces de orientarse para seguir una línea recta para alejarse del montón de estiércol.
Los autores del trabajo, que se publica en la revista Current Biology, querían estudiar la forma en la que los escarabajos se guían con la luz de la luna para no perderse. Para su sorpresa, observaron que incluso en las noches sin luna los animales mantenían sus trayectorias. Intrigados, diseñaron un experimento para averiguar qué era exactamente lo que hacía a los escarabajos mantener el rumbo. Diseñaron una serie de bolas rellenas de arena y midieron el tiempo que cada escarabajo tardaba en llevarlas desde el centro hacia el extremo de una trayectoria determinada. Repitieron la prueba tanto al aire libre como en el interior de un planetario en el que podían manipular la luz de las estrellas.
Los resultados revelaron que los animales tardaban lo mismo en completar el camino cuando se encontraban al aire libre que cuando estaban en el interior del planetario, bajo la luz de las estrellas y de la Vía Láctea. Sin embargo, cuando se les tapaban los ojos o en el cielo tan solo brillaban algunas estrellas con poca luz, los escarabajos se perdían o completaban el trayecto con mucha dificultad. Los investigadores concluyeron que, en condiciones naturales, los escarabajos no usan estrellas individuales, sino más bien la banda completa de la Vía Láctea que les sirve como brújula. Además, la Vía Láctea es mucho más fácil de ver en el hemisferio sur, donde los investigadores realizaron sus experimentos. Los resultados también plantean la posibilidad de que otros insectos nocturnos empleen la Vía Láctea para orientarse.
otro de mi post sobre animales...