La invasión de Creta, cuyo nombre en clave era Operación Mercurio, fue una gran operación aerotransportada. Parte del mando de la Wehrmacht no era partidario de utilizar esa forma pero finalmente la operación constituyó un éxito.
La operación mercurio suponía el lanzamiento de gran cantidad de paracaidistas, concentrándolos, principalmente, en los cuatro aeródromos de la isla, de vital importancia para apoderarse de toda la isla y para que los Junker 57 de transporte de tropas pudiesen aterrizar con refuerzos. La invasión, que debía ser rápida y eficaz, no lo fue tanto como se esperaba, ya que bastantes aviones alemanes fueron derribados o dañados y los aliados opusieron resistencia en los aeródromos, ya que estos habían enviado un importante contingente a la isla. Una vez conquistada, Creta resultó, para los alemanes, una encrucijada vital para la guerra.
Antes de la guerra, las principales potencias habían hecho algunos ensayos sobre este método, sin embargo, era el ejército alemán el único que estaba preparado para realizarlo plenamente, debido principalmente a su experiencia en la toma de la fortaleza belga de Eben Emael en 1940. La otra gran operación en las que se desarrolla este método de ataque aerotransportado fue la operación Market Garden, que resultó ser un importante fracaso.
La principal razón de no utilizar este tipo de operaciones fue, la incapacidad de las potencias beligerantes de desarrollar las necesidades que este método implicaba y aunque este método podía resultar eficaz en determinadas circunstancias, lo cierto es que tampoco constituía un gran avance, puesto que existían muchos factores en contra, como la artillería antiaérea o las dificultades de aterrizar sobre determinados objetivos. Este sistema implicaba, inicialmente, un alto coste en logística y en vidas humanas.
La batalla por Creta se produjo entre mayo y junio de 1941 y el origen de esta batalla se encuentra dentro de la campaña de los Balcanes. Tras el ataque italiano a Grecia y con la conformidad del gobierno griego, tropas británicas se establecieron en la isla a principios de noviembre de 1940 para impedir que fuese ocupada por las tropas del Eje.
Aunque los griegos rechazaron inicialmente a los italianos en la Grecia continental, la intervención alemana terminó con la resistencia aliada en el continente, forzando a reembarcar a las tropas británicas que apoyaban a las griegas. Muchas fueron evacuadas a Creta, por lo que en mayo de 1941 había en la isla unos 43.000 soldados entre griegos, británicos, neozelandeses y australianos. La posesión de la isla era muy importante para el Reino Unido, puesto que conservaba unos excelentes puertos en el Mediterráneo oriental. Al mismo tiempo, desde sus aeródromos era posible bombardear los campos petrolíferos de Ploesti y constituir un peligro en el flanco suroriental del Eje, en un momento en el que se disponía a comenzar la Operación Barbarroja.
El 27 de abril de 1941 Adolf Hitler ordenó invadir la isla. La operación la llevaron a cabo las tropas aerotransportadas al mando del General Kurt Student, participando 700 aviones de transporte y 750 planeadores apoyados por la Luftwaffe. La invasión de la isla la llevaron a cabo 4.500 paracaidistas alemanes que tardaron diez días en ocuparla (20 de mayo - 1 de junio). Los británicos evacuaron sus posiciones protegidos por la Royal Navy que sufrió fuertes pérdidas. Creta permaneció en poder de los alemanes hasta que su guarnición capituló en mayo de 1944.




