
Crisis alimentaria: inflación hasta del 200%, falta de soberania y monopolios
En el mundo hay mucho más oferta de alimentos que demanda, sin embargo, México es un país que tiene hambre y es incapaz de producir su propio alimento.
Los precios de los alimentos se disparan ante el abandono del campo y la especulación, importamos alrededor del 50% de los alimentos y el gobierno le da solución al problema bajando los aranceles, permitiendo la libre importación. En nuestro país se ha apoyado al crecimiento de los monopolios alimentarios como Bachoco, Mimsa, Bimbo, en detrimento de la agricultura campesina.
Este problema del campo viene desde la reforma agraria que hizo Carlos Salinas, incluso desde antes, pero esto le dió el tiro de gracia. La reforma prometía lo mismo que nos prometen las "nuevas reformas", privatizó la tierra (la tierra NO es de quien la trabaja, es de quien la paga), finalizó el reparto agrario y todo apoyo al campesino.
Salinas también desapareció y privatizó empresas paraestatales que vivían en simbiosis con el sector agropecuario, ahunado al TLCAN que puso los campos obsoletos mexicanos a competir con los sofisticados campos estadounidenses (los cuáles reciben apoyo gubernamental). Tratado en dónde Estados Unidos impuso sus condiciones de calidad que no podría ser alcanzada por pobres campesinos mexicanos, tratado que llevaba todas las de perder para México cuyo gobierno vendió la patria.
Y es que la imposición del capitalismo salvaje no solo nos ha dejado crisis alimentaria. Desde Salinas se dió un "boom" en la siembra de marihuana porque los cultivos alimenticios ya no son rentables, por lo tanto también se dió el estallido de la violencia en México asociada al narcotráfico.
Este es el problema real del hambre en México, es algo que nos afecta a todos y no solamente a las "clases sociales desprotegidas", clases utilizadas por el PRI como acarreados que venden su voto a cambio de una despensa.
Un problema que pretende ser resuelto por la administración neoliberal adentrándose más al camino que lo provocó: "el libre mercado", esperanzados todavía en la vieja y obsoleta promesa de la doctrina neoliberal: "el mercado se autoregula", siendo que la especulación de este trío de monopolios de la industria alimentaria están arrastrando a todo el país y que los campos abandonados mexicanos no podrán competir con los campos de aquellos países que nos mandan sus productos.
Son soluciones que van contra todo sentido común. ¿Para qué sirve un gobierno que no puede intervenir? (premisa principal del neoliberalismo), ¿qué puede hacer un gobierno neoliberal con un mercado corrupto y monopolizado si no lo puede intervenir?, ¿qué puede hacer un gobierno sometido a las órdenes del FMI, OCDE, etc. que le prohíben meter mano en cualquier sector de la economía?, ¿servirá de algo la importación si llevamos años practicando esta estrategia?, ¿por qué seguir haciendo creer a la gente que un gobierno neoliberal puede controlar estas situaciones?. ¿Qué contarán los medios de derecha sobre esta inflación?: seguro dirán que es producto de una alza en el poder adquisitivo del mexicano en una "economía emergente, sana y pujante", claro con los salarios de hambre
...
Un gobierno neoliberal no puede controlar ni ésta, ni ninguna otra situación (desempleo, por ejemplo) y para ejemplo están las reformas que se están aprobando que no son más que la legalización de todos los actos delictivos que padecemos a diario y que han rebasado al gobierno: saqueos, explotación, extranjerización, ecocidios, explotación laboral, abusos de los monopolios, abusos de quien tiene más dinero, etc. Y si consideramos que el gobierno es la extensión de la voluntad del pueblo (democracia = gobierno del pueblo), entonces, ¿qué nos queda?, ¿quién nos representa?, ¿dónde quedó la democracia?.
Al fin y al cabo los alimentos importados no los va a vender el gobierno, los van a importar y vender los mismos que están especulando con su precio
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Los precios de los alimentos se disparan ante el abandono del campo y la especulación, importamos alrededor del 50% de los alimentos y el gobierno le da solución al problema bajando los aranceles, permitiendo la libre importación. En nuestro país se ha apoyado al crecimiento de los monopolios alimentarios como Bachoco, Mimsa, Bimbo, en detrimento de la agricultura campesina.
Este problema del campo viene desde la reforma agraria que hizo Carlos Salinas, incluso desde antes, pero esto le dió el tiro de gracia. La reforma prometía lo mismo que nos prometen las "nuevas reformas", privatizó la tierra (la tierra NO es de quien la trabaja, es de quien la paga), finalizó el reparto agrario y todo apoyo al campesino.
Salinas también desapareció y privatizó empresas paraestatales que vivían en simbiosis con el sector agropecuario, ahunado al TLCAN que puso los campos obsoletos mexicanos a competir con los sofisticados campos estadounidenses (los cuáles reciben apoyo gubernamental). Tratado en dónde Estados Unidos impuso sus condiciones de calidad que no podría ser alcanzada por pobres campesinos mexicanos, tratado que llevaba todas las de perder para México cuyo gobierno vendió la patria.
Y es que la imposición del capitalismo salvaje no solo nos ha dejado crisis alimentaria. Desde Salinas se dió un "boom" en la siembra de marihuana porque los cultivos alimenticios ya no son rentables, por lo tanto también se dió el estallido de la violencia en México asociada al narcotráfico.
Este es el problema real del hambre en México, es algo que nos afecta a todos y no solamente a las "clases sociales desprotegidas", clases utilizadas por el PRI como acarreados que venden su voto a cambio de una despensa.
Un problema que pretende ser resuelto por la administración neoliberal adentrándose más al camino que lo provocó: "el libre mercado", esperanzados todavía en la vieja y obsoleta promesa de la doctrina neoliberal: "el mercado se autoregula", siendo que la especulación de este trío de monopolios de la industria alimentaria están arrastrando a todo el país y que los campos abandonados mexicanos no podrán competir con los campos de aquellos países que nos mandan sus productos.
Son soluciones que van contra todo sentido común. ¿Para qué sirve un gobierno que no puede intervenir? (premisa principal del neoliberalismo), ¿qué puede hacer un gobierno neoliberal con un mercado corrupto y monopolizado si no lo puede intervenir?, ¿qué puede hacer un gobierno sometido a las órdenes del FMI, OCDE, etc. que le prohíben meter mano en cualquier sector de la economía?, ¿servirá de algo la importación si llevamos años practicando esta estrategia?, ¿por qué seguir haciendo creer a la gente que un gobierno neoliberal puede controlar estas situaciones?. ¿Qué contarán los medios de derecha sobre esta inflación?: seguro dirán que es producto de una alza en el poder adquisitivo del mexicano en una "economía emergente, sana y pujante", claro con los salarios de hambre
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Un gobierno neoliberal no puede controlar ni ésta, ni ninguna otra situación (desempleo, por ejemplo) y para ejemplo están las reformas que se están aprobando que no son más que la legalización de todos los actos delictivos que padecemos a diario y que han rebasado al gobierno: saqueos, explotación, extranjerización, ecocidios, explotación laboral, abusos de los monopolios, abusos de quien tiene más dinero, etc. Y si consideramos que el gobierno es la extensión de la voluntad del pueblo (democracia = gobierno del pueblo), entonces, ¿qué nos queda?, ¿quién nos representa?, ¿dónde quedó la democracia?.
Al fin y al cabo los alimentos importados no los va a vender el gobierno, los van a importar y vender los mismos que están especulando con su precio
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El curita de importación de alimentos ante enfermedad del abandono del campo


Después de años de dilación del diseño de estrategias efectivas para fortalecer al campo y con ello la producción de alimentos nuestro país, una vez más, sufre una nueva crisis y productos como el limón, tomate verde subieron su precio hasta 200% en un año y otros vegetales se encarecieron entre 80% y 90%.
Y en un país donde la importación de alimentos es de alrededor del 50%, la solución del gobierno Federal es firmar un decreto para eliminar 20% en el arancel de productos similares al limón, por lo que países como Argentina y Chile podrían ofrecer una oferta complementaria en lo que se regulariza el mercado nacional.
En las mismas condiciones está el pollo y el huevo, el cual el año pasado, durante el mes de julio pasó de $13 pesos a $20 pesos y hasta llegar a $30, hoy se plantea comprar en el exterior hasta 300 mil toneladas de pollo sin arancel.
Para estabilizar el precio del huevo, además de controlar las prácticas especulativas, se importaron desde julio del año pasado 25,000 toneladas y en los primeros meses de este año casi 11,000 toneladas de este producto.
El precio de la carne más accesible para muchos mexicanos no ha bajado desde el año pasado, sin embargo, el Gobierno de México confía que con la importación a finales de este mes mejoren las condiciones del mercado, pues es cuando baja la demanda de este producto por el periodo vacacional de verano, así como la mejora en la producción.
¿Por qué esta vez sí funcionará? La importación de huevo no provocará que el precio regrese a la zona de 16 pesos.
México, pese a su gran capacidad de producción ha venido apostando a la importación de alimentos, y esta nueva escalada de precios reforzará aún más la dependencia del exterior para la alimentación de los mexicanos.
Cada vez es más urgente hacer un asunto de seguridad nacional la Soberanía Alimentaria, pues no sólo se trata de un gran problema económico de producción de alimentos, sino que el abandono del campo mexicano para fortalecer la importación, significa la destrucción del tejido social de los mundos rurales y el fortalecimiento de la emigración, de la delincuencia, de la pobreza.
México debe construir alternativas para reforzar los subsidios y apoyos a los productores del campo pues la importación de alimentos, sólo golpeará a los pequeños productores agropecuarios, pues los monopolios que operan en el país trabajan de la mano de las empresas internacionales que buscarán colocar, sin pago de impuestos, sus productos en el mercado.
México es un país que tiene hambre, además de que se ha convertido en un país incapaz de producir su propio alimento y con ello no existen estrategias claras y efectivas para apoyar al campesino y su trabajo, las hay para evitar que muera con programas asistenciales como la Cruzada contra el Hambre.
México debe apostar por una gran Cruzada por la Producción de Alimentos, que restablezca la productividad del campo y restituya el tejido social.
El hambre, la baja productividad y la pobreza se convierte más en un asunto de una equivocada distribución de la riqueza que en un asunto de incapacidad de producción, según el director regional de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación para América Latina y el Caribe (FAO), Raúl Benítez existe más comida que hambrientos.
Unos 870 millones de personas del mundo padecen hambre, sin perjuicio de que existe más oferta que demanda de alimentos y ello obedece a que esos sectores poblacionales no tienen acceso a los alimentos por falta de ingresos para adquirirlos.
En el mundo hay mucho más oferta de alimentos que demanda. Sin embargo, aunque existe volumen para alimentar a toda la población mundial (unos 7 mil 84 millones de personas), hay cerca de 870 millones de personas con hambre porque no pueden generar los ingresos suficientes para comprarlos.
En nuestro país se ha apoyado al crecimiento de los monopolios alimentarios como Bachoco, Mimsa y Bimbo, en detrimento de la agricultura campesina, en la cual se inserta más del 85% de los campesinos, quienes no cuentan con crédito o apoyos gubernamentales provocando el empobrecimiento del grueso de la población agraria nacional.
La importación de alimentos es colocar un curita para curar la grave enfermedad del abandono del campo, misma que entrega a México al crecimiento de las grandes fortunas de los dueños de las empresas agrarias que acaparan la producción y el mercado de comida en México.




En México simplemente no alcanza para comer con los salarios de hambre y la explotación laboral (CAR: canasta alimenticia recomendable)
Entre más pobres más barata la compra de votos

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