¡Estudiamos para vencer!
¿A vos que 12 de octubre te contaron?
Pensaba en la perfecta máquina de la historia y su modo preciso de aparecer en los diferentes procesos que la incluyen. Una historia presentada muchas veces como un museo, el cual nosotros a modo de visitantes la vemos al pasar como una exposición de un mundo quieto en un tiempo congelado. Hoy contamos con una historia heredada, la que nos ha colmado de mitos históricos y personajes emblemáticos, uno de ellos, muy presente en estos días es Cristóbal Colón. Y así también tenemos firmes representaciones de esa historia anecdótica que nos enseñaron de niños con las palabras “Nuevo Mundo”, “Nueva España”, entre otras. Partiendo de preguntas, me veo en la obligación de cuestionarme ¿Qué descubrimiento? Si cuando los españoles arribaron a nuestro continente estaba poblado por culturas milenarias con sus formas de vida existente. Si hablamos de “descubrimiento” como tal, los naturales también descubrieron a los españoles y sus formas de explotación, despojo, invasión, dominio y saqueos de sus riquezas.
Gran tarea tenemos todos, nada más ni nada menos que la de desmitificar a Cristóbal Colón, que según las descripciones fue un embustero, especulador, sombrío, usurpador de conocimientos y asesino. Su identidad es tan misteriosa como hipótesis hay de ella, se dice que era judío, y que él mismo se encargó de que nadie lo supiera. Nada ajeno esto al contexto que vivía la España del siglo XV coincidiendo con la expulsión judía. Que vergüenza sufrirían los Reyes Católicos si toda la fama que habían adquirido sería gracias a un judío, imagínense. Otra tesis apunta a que Cristóbal Colón ni era su nombre verdadero, y que este era un pirata llamado Joan Scalvus, esto es aún sostenible en la medida que se carece de documentos que demuestren lo contrario. En cuestiones de hipótesis, no se descarta que este viaje no fuera el único que había realizado Colón ya que llevaba consigo espejitos, vidrios de colores, campanillas y gorros de color para el canje. Nada puede quedar totalmente probado, por ende nada queda totalmente excluido. Colón antes que arribar a los mares, se internó en los libros de los que se nutrió acerca de los principios de astronomía y geometría, los más consultados fueron la “Imago Mundi” de Pierre d’Ailly, de la Sorbona; la “Relación” y “Maravillas del Mundo” del viajero Marco Polo, y también “La Odisea”. Colón ofrecido encontrar una nueva vía navegando hacia el oeste afirmaba que la tierra era redonda, pidió barcos y hombres para llevar al Portugal y hacerse dueño de fantásticas riquezas. No era insólito pensar en los antecedentes que mencionaban a Aristóteles en el s. IV a. C quien se había dirigido por escrito a Toscanelli consultándole acerca de la vía más corta entre Europa y la India. Este con un gran conocimiento astronómico y geográfico de su época, dibujó un mapa según el cual las costas de Europa estarían separadas de las Orientales de Asia por solo 130ª. Este mapa fue enviado a Portugal acompañada de una carta dirigida al monarca lusitano informándole del camino más corto, pero el Rey con diferentes intereses dejo ese proyecto en los archivos. Se supone que Colón tuvo acceso a estos documentos e interiorizado de su contenido los tomó para consolidar su empresa. Todas estas fuentes se ocultaron y encubrieron, así Colón nunca mencionó al gran sabio Toscanelli.
Desde un análisis más exhaustivo en que consistió el descubrimiento de Colón es sabido que este venía buscando oro, y el proyecto concreto por el cual los aborígenes serían una fuente de provecho material para el rey y para si mismo. Así, en condición de esclavo Colón embarco hasta 550 aborígenes los cuales fueron exhibidos desnudos para su venta en Sevilla y vendidos en subasta pública, siendo así el esclavo indígena el primer producto que se exportó del Nuevo Mundo. Esta conquista tuvo un pretexto que fue la religión y el oro era el motivo, la acción civilizada acorde al intelecto de los conquistadores fue la destrucción y la intención de la conquista era la de someter. Al llegar los españoles al continente, estaba íntegramente poblado por grandes civilizaciones que se hallaban en su apogeo y superaban inmensamente al Viejo Mundo.
Estos pobladores poseían el concepto de la redondez de la tierra, la infinitud del universo, el cero potencializador en aritmética y la medición del tiempo. Producían una especie de papel, tenían libros y sistema de enseñanza, escuelas de ciencias, teatro y arte, también contaban con construcciones, carreteras, y grandes avances como la medicina. Los conquistadores lanzaron toda su cultura en estas sociedades pacíficas, como los caballos, las armas de fuego, el Estado, las clases sociales, la propiedad privada y la religión católica para el sometimiento. Todas sus creencias, sus ritos, sus costumbres fueron repudiadas y perseguidas, ya que para colonizar una conciencia era necesario vaciarla por completa, negándole su verdadera identidad e imponiéndoles patrones extraños. Así se cumplió a la perfección el plan de destrucción y saqueos en todo el continente.
Puntualizando, Colón con su arribo redescubrió un mundo viejo como del que provenía con poblaciones y civilizaciones milenarias culturalmente desarrolladas y del cual no tuvo noción. Este “descubrimiento” no fue geográfico, sino político y económico dando lugar a la invasión, ocupación militar, esclavización, explotación, exterminio, genocidio, usurpación y saqueos de sus riquezas y recursos.
Queridos lectores luego de esta breve exposición escrita, les informo que este es nuestro 12 de octubre, una historia cargada de muertes y dolor, América Latina aún sangra como hace 520 años, y nosotros al igual que nuestros ancestros luchamos por tan amadas tierras que pisamos, lucha hermano mío que todos te acompañamos.
Del mar los vieron llegar
mis hermanos emplumados,
eran los hombres barbados
de la profecía esperada.
Se oyó la voz del monarca
de que el dios había llegado
y les abrimos la puerta
por temor a lo ignorado.
Iban montados en bestias
como demonios del mal
iban con fuego en las manos
y cubiertos de metal.
Solo el valor de unos cuantos
les opuso resistencia
y al mirar correr la sangre
se llenaron de vergüenza.
Porque los dioses no comen
ni gozan con lo robado
y cuando nos dimos cuenta
ya todo estaba acabado.
En ese error entregamos
la grandeza del pasado
y en ese error nos quedamos
300 años esclavos.
Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
nuestra fe, nuestra cultura
nuestro pan, nuestro dinero.
Hoy le seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrios
y damos nuestra riqueza
por sus espejos con brillo.
Hoy en pleno siglo XX
nos siguen llegando rubios
y les abrimos la casa
y los llamamos amigos.
Pero si llega cansado
un indio de andar la sierra
lo humillamos y lo vemos
como extraño por su tierra.
Tú, hipócrita, que te muestras
humilde ante el extranjero
pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.
¡oh! Maldición de Malinche
Enfermedad del presente
¿Cuándo dejarás mi tierra?
¿Cuándo harás libre a mi gente?
Hasta la próxima. ¡Venceremos!