InicioInfoLos gamers no existen

lean el post es interesante y no es aburrido.




Cómo las campañas de marketing moldean nuestros hábitos sobre los videojuegos.


"Soy gamer. Sé quién soy en la madrugada, cuando sostengo el control en mis manos. Me reconozco en cada tiro en la cabeza y en cada primer lugar. Conocí a 100 princesas (y las rescaté a todas). Enfrenté dragones bajo la aurora fría de un país imposible. Soy rey indiscutible en un reino de pixeles y polígonos. Habito el terror de mis enemigos. El número que más importa en mi vida no son los días que faltan para mi muerte, sino mi Gamerscore. Soy lo que juego. Mis noches están llenas de luz incandescente y de la risa desesperada de los jefes finales. Soy una espada en la batalla. Soy el resplandeciente brillo de una bala. Soy sangre derramada. Soy gamer."

Así dice la farsa. Pero evitemos la severidad innecesaria; todos nos colgamos la medalla de gamer en algún punto. Tal vez nuestra vanidad fue más lejos y usamos el apelativo hardcore gamer o gamer verdadero. Sin embargo, todos esos estereotipos, que con gusto adoptamos, tienen un origen común —y no me refiero a la pasión por los videojuegos. Los responsables de la forma de comunicar tu amor por los juegos son las campañas de mercadotecnia.





los hardcore gamer fueron inventados por el mercadeo. son un habito de consumo.



En este texto me referiré, específicamente, a la glorificación de ciertos hábitos de consumo asociados con ser un hardcore gamer o un gamer verdadero. ¿Quién no ha comprado un pase de temporada?, ¿quién no se ha desvelado toda la noche jugando?, ¿quién no ha llamado con desprecio gamer casual a otro?, ¿quién ya creció y ahora sólo juega cosas maduras como FPS o juegos de disparos en tercera persona?, ¿quién sólo considera hardcore gamer a los que juegan JRPG o títulos previos a los 90? El que esté libre de culpa que arroje la primera piedra (o adaptador de corriente de Xbox 360).

Como yo, seguramente se reconocieron en algún punto del párrafo anterior. Desde que los videojuegos se masificaron, fuimos bombardeados por campaña tras campaña de mercadeo que, con el tiempo, trazaron perfiles específicos. De una u otra forma adoptamos con gusto todos esos estereotipos. ¿Juegas en tu celular? Eres un casual. ¿Te gusta Nintendo? Deberías madurar y jugar algo más que Mario. ¿Te gusta jugar Halo? La PC es para los verdaderos hardcore gamers. ¿Compraste un PlayStation 3 de lanzamiento? Eres un tonto, pues no tenía juegos y era carísimo. Así, la industria lentamente nos ha transformado en obsesionados que pelean en equipos contrarios. No importa qué juegues y cómo, siempre habrá alguien dispuesto a decir que no eres un verdadero gamer.

El problema radica en nuestra incapacidad de ser críticos con las imágenes que la publicidad proyecta para nosotros. Es fácil sentirse identificado con un meme gracioso o darle "me gusta" a una publicación que sugiera que debes casarte con una mujer que reconozca la trifuerza. Después de todo, ¿no queremos que todos sepan lo orgullosos que estamos de ser gamers? Sin embargo, luego de una reflexión más profunda, ¿hasta qué punto estamos perpetuando estereotipos? No nos engañemos: el término hardcore gamer no se originó en las filas de personas apasionadas por los videojuegos, sino en las frías salas de empresas encargadas de hacer estudios de mercado. Así, un hardcore gamer no es quien ama jugar videojuegos, sino un consumidor que compra al menos 2.5 títulos al mes para su consola y juega, en promedio, 5.4 horas a la semana. Un casual, por otro lado, ha sido definido como el usuario de títulos móviles y otras plataformas emergentes. Incluso podríamos hablar de jugadores casuales hardcore, que gastan cientos de dólares al mes en juegos de Facebook o para teléfonos inteligentes. Nosotros, felices por ver legitimado nuestro pasatiempo, adoptamos con orgullo la medalla y nos enfilamos bajo un estandarte. Somos hardcore gamers. Muerte a los casuales. Muerte a quienes no consumen videojuegos de la misma forma que nosotros.




esta de moda ser geek


Perdidos en este caos de campañas publicitarias, incluso hemos llegado a pensar que somos los únicos que experimentan los videojuegos como se debe. La mercadotecnia funciona porque genera estereotipos con los cuales los consumidores pueden identificarse. A medida que los juegos se masificaron, también debieron cambiar las estrategias para venderlos. De ser un entretenimiento para nerds, alguien agregó temas maduros, sexo, tramas intrincadas, cinemáticos y más para atraer a consumidores que, de otra forma, jamás se hubieran interesado por ellos. El objetivo era (y sigue siendo) separar el entretenimiento de cualquier connotación negativa. Cuando haya una oportunidad de mercado, habrá una campaña encargada de legitimar perfiles de consumo. Vimos la transformación de los nerds en geeks, y ahora es aceptado saber de tecnología y gastar en ella. Series de televisión, repletas de publicidad, películas y demás muestran el lado divertido de ser inteligente y los consumidores corren a identificarse (y a comprar). Todos buscamos ser exaltados. Nos paramos en las filas de las cajas registradoras como si nos enfiláramos bajo una bandera. Amamos rendir honores a lo que creemos que somos.
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