Consecuencias de la pobreza
La pobreza es una presencia constante el Latinoamérica y tiene consecuencias económicas, políticas, sociales y de seguridad. Es necesario superarla con políticas de crecimiento y distribución adecuadas.
La Cumbre Iberoamericana celebrada en Santa Cruz de la Sierra se hizo eco de uno de los problemas básicos de la sociedad latinoamericana, como es el de la pobreza.
En el tránsito de toda la historia latinoamericana, bajo diferentes regímenes económicos y políticos, la cuestión de la pobreza está siempre presente. En el pasado medio siglo, la industrialización que experimentaron muchos países, especialmente a partir de la segunda posguerra, dio origen a asalariados de mejores ingresos y a una importante clase media. Pero junto a esos sectores dinámicos siguieron existiendo poblaciones pobres, en muchos casos marginadas de los circuitos de la educación y el consumo. Las reformas de los años ochenta y noventa contribuyeron a la modernización de algunos sectores económicos, pero una franja importante de la población, en la mayoría de los países, quedó al margen de tales beneficios. Las crisis económicas y financieras agravaron esta situación. En la actualidad América latina tiene una distribución del ingreso tan inequitativa como la de Africa.
La pobreza tiene consecuencias en varias dimensiones. La más inmediata es el perjuicio que ocasiona a millones de perso nas en su educación, salud y cultura.
Desde el punto de vista de las sociedades, la marginación conduce a la desocialización de las personas y a la creación de condiciones propicias para las conductas delictivas, genera un mercado político para la demagogia y el autoritarismo y, en algunas zonas, para el narcotráfico y el terrorismo. La pobreza está, por lo tanto, entre las causas de problemas de seguridad nacional y hemisférica.
Desde el punto de vista económico, la pobreza pone límites a la expansión de los mercados y, por lo tanto, de las empresas que trabajan para los mismos.
Los gobiernos, solos y en cooperación, deben encontrar, más allá de la retórica de las declaraciones, patrones de desarrollo económico y de distribución que permitan revertir una historia que, de continuar, agravará problemas políticos, sociales y económicos derivados de la pobreza.
La Cumbre Iberoamericana celebrada en Santa Cruz de la Sierra se hizo eco de uno de los problemas básicos de la sociedad latinoamericana, como es el de la pobreza.
En el tránsito de toda la historia latinoamericana, bajo diferentes regímenes económicos y políticos, la cuestión de la pobreza está siempre presente. En el pasado medio siglo, la industrialización que experimentaron muchos países, especialmente a partir de la segunda posguerra, dio origen a asalariados de mejores ingresos y a una importante clase media. Pero junto a esos sectores dinámicos siguieron existiendo poblaciones pobres, en muchos casos marginadas de los circuitos de la educación y el consumo. Las reformas de los años ochenta y noventa contribuyeron a la modernización de algunos sectores económicos, pero una franja importante de la población, en la mayoría de los países, quedó al margen de tales beneficios. Las crisis económicas y financieras agravaron esta situación. En la actualidad América latina tiene una distribución del ingreso tan inequitativa como la de Africa.
La pobreza tiene consecuencias en varias dimensiones. La más inmediata es el perjuicio que ocasiona a millones de perso nas en su educación, salud y cultura.
Desde el punto de vista de las sociedades, la marginación conduce a la desocialización de las personas y a la creación de condiciones propicias para las conductas delictivas, genera un mercado político para la demagogia y el autoritarismo y, en algunas zonas, para el narcotráfico y el terrorismo. La pobreza está, por lo tanto, entre las causas de problemas de seguridad nacional y hemisférica.
Desde el punto de vista económico, la pobreza pone límites a la expansión de los mercados y, por lo tanto, de las empresas que trabajan para los mismos.
Los gobiernos, solos y en cooperación, deben encontrar, más allá de la retórica de las declaraciones, patrones de desarrollo económico y de distribución que permitan revertir una historia que, de continuar, agravará problemas políticos, sociales y económicos derivados de la pobreza.
Pensar que pobre no es el que menos tiene, sino el que más necesita, es verdad cuando la necesidad no incluye lo básico como el alimento, salud, ropa y vivienda así como una adecuada educación.
En una época donde la ciencia y la tocología podría dar satisfacción de estas necesidades parece “utópico” (muy poco probable) que suceda a pesar de que es una idea racional y con bases en una emotividad humana sana. El por qué no sucede ha sido motivo de múltiples discusiones que van del extremo al control absoluto de la economía por el estado para la planificación, hasta la libertad de empresa absoluta como generadora de riqueza.
Ambos extremos parecen tener muchas fallas, tanto en la producción como en la distribución adecuada del producto del trabajo de la estructura y calidad social. Los economistas, políticos y sociólogos discuten la mejor manera de combatir la pobreza, pero sus logros son frecuentemente escasos e inseguros pues los cambios son impredecibles y las consecuencias no esperadas frecuentes.
Los países y personas pobres o las que se encuentran por debajo de la llamada línea de la pobreza, son un espectáculo doloroso de distorsión y desperdicio de capacidades humanas. La inteligencia, creatividad y emotividad sana se reducen a una lucha por no morir, emociones de miedo, tristeza e ira que los empujan a un desprecio a sí mismo y a los demás.
Éstas reacciones son más evidentes en la gente pobre de las ciudades y del medio rural que ha sido seducido por el estilo urbano; sin embargo, el deterioro psicológico es más intenso en los barrios pobres de las grandes ciudades, donde la distorsión llega a límites no imaginados.
El alcoholismo, drogadicción, prostitución, delincuencia y conductas destructivas se entienden como actos de sobre vivencia o producto del sufrimiento emocional intenso y la conciencia de haber sido olvidados o despreciados por el sistema.
Las consecuencias de la pobreza comienzan antes del nacimiento. Las mujeres embarazadas con mala alimentación y en un ambiente psicológico inadecuado no están preparadas biológica y mentalmente para la maternidad; los niños nacen ya desnutridos y frecuentemente sin ser amados.
La educación formal no existe o es de mala calidad, el daño biológico, intelectual y social puede ser importante cerrando con ésto el círculo vicioso, pues como adultos estarán también con las limitaciones o distorsiones de sus padres y serán padres inadecuados.
En el medio rural mexicano se calcula que el 58 por ciento de los menores de cinco años muestran deficiencias físicas e intelectuales como consecuencia de la mala nutrición. De acuerdo a estadísticas internacionales, nuestro país tiene un porcentaje del 10.7 por ciento de la población por abajo de la línea de pobreza (incapacidad para satisfacer lo básico).
Algunas estadísticas reportan 40,000,000 pobres, otras la calculan cerca de los 70,000,000. Las estadísticas son engañosas ya que los parámetros están en relación al dólar.
Luchar contra la pobreza es una labor enorme y difícil, pues la economía mundial se encuentra en manos de los países desarrollados o por sistemas que están por encima de ellos. Por la fuerza o por la misma economía (convertida en arma) controlan el desarrollo mundial hasta el momento en forma deficiente, pues las áreas mundiales de pobreza intensa son enormes.
La ciencia y la tecnología son básicos para sustentar el desarrollo de los países pobres o en vías de desarrollo, pero por su propia limitación de recursos no puede competir y depende exageradamente de los que lo tienen. Los resortes que mueven a un individuo a no compartir, a pesar de estar en abundancia parecen actuar entre los países.
El compartir es un fenómeno biológico que se observa en los seres vivos cuando tienen épocas de abundancia, en los momentos de carencia ésta desminuye o desaparece, en los individuos y sociedades humanas debido al sistema económico (basado en el consumo) el miedo de no tener lo suficiente o de carecer en el futuro hace que se viva con miedo y se comparta menos.
El miedo y su efecto puede ser disminuido en una forma trascendental por medio de una mayor seguridad social que solucione razonablemente los problemas actuales y el futuro deje de ser tan incierto. Se logre mejor control de la pobreza, más eficiente planificación económica con libertad racional y una cultura más apegada a la realidad, cambiando favorablemente con esto la vida y el destino de la humanidad.
La “utopía” de un mundo parecido al paraíso donde la tendencia a la superficialidad y a la torpeza mental disminuya, en la actualidad es sorprendente que en España, el 50 por ciento de la población asegure haber tenido experiencias sobrenaturales. En México, las estadísticas de existir, serían escandalosas pues el nivel de cultura y la costumbre de ser analíticos y apegados a la realidad es tristemente baja.
La superstición y misticismo irracional es uno de los síntomas de poco desarrollo de un pueblo, y uno de los factores importantes es la educación de bajo nivel, producto también de la falta de recursos para optimizar la enseñanza y mejorar con esto la cultura que promueve la producción de riqueza, no puedo imaginar cuándo, pero la esperanza de una existencia más racional para las generaciones del futuro es una de las motivaciones que nos defienden de la angustia que el presente puede despertar, pues todos deseamos un mundo más racional y feliz para nuestros hijos, nietos y demás generaciones futuras.
Existen algunos conceptos vinculados estrechamente a la situación geopolítica, económica y social que, con el paso del tiempo y su permanencia estructural en nuestras vidas parecen haberse convertido en parte inherente a los ciclos históricos.
Desde hace más de dos décadas hablamos del cambio climático como un concepto abstracto de la misma forma que las diferentes organizaciones no gubernamentales aprovechan la interesante figura de la responsabilidad social empresarial para lograr fondos de los grandes capitales, fondos desgravables que ayudan a las cuentas de resultados, en pos de acabar con otro de esos conceptos eternos a través de la historia; la pobreza mundial.
Niveles de pobreza
Definiciones básicas:
Pobreza absoluta cuando ciertos estándares mínimos de vida, tales como nutrición , salud y vivienda, no pueden ser alcanzados.
Pobreza relativa cuando no se tiene el nivel de ingresos necesarios para satisfacer todas o parte de las necesidades básicas de acuerdo a los criterios de un determinado tiempo y sociedad .
Según las estadísticas del Banco Mundial publicadas en abril de 2011 acerca del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM):
De 1981 a 2005 el porcentaje de personas viviendo en la pobreza extrema (menos de $1,25 al día) bajó del 52 al 26% de la población mundial. La proyección para 2015 es del 14,4% de la población mundial.
De 1981 a 2005 el número de personas viviendo en la pobreza extrema (menos de $1,25 al día) bajó del 1.900 a 1.400 millones. La proyección para 2015 es de 883 millones.
De 1981 a 2005 el porcentaje de personas viviendo en la pobreza (menos de $2 al día) bajó del 70 al 48% de la población mundial. La proyección para 2015 es del 33% de la población mundial.
De 1981 a 2005 el número de personas en la pobreza (menos de $2 al día) aumentó de 2.500 a 2.600 millones. La proyección para 2015 es de 2.036 millones.
Según el Banco Mundial esto implica que: "Dos tercios de los países en desarrollo están bien encaminados o próximos a lograr metas importantes para erradicar la extrema pobreza y aliviar el hambre."La razón fundamental de este pronóstico tan optimista es la alta tasa de crecimiento económico registrada en los países menos desarrollados entre 2007 y 2010 (6,6% anual comparada con 3,2% para toda la economía mundial ) y proyectada para 2011-2014 (6,3% anual comparada con 4,6% para la economía mundial).
Otras fuentes indican las siguientes cifras registradas con anterioridad al desarrollo recién indicado:
100.000 personas mueren al día por hambre.
Cada 5 segundos un niño menor de 10 años muere por falta de alimento.
Más de 1.000 millones de personas viven actualmente en la pobreza extrema (menos de un dólar al día). El 70% son mujeres.
Más de 1.800 millones de seres humanos no tienen acceso a agua potable .
1.000 millones carecen de vivienda estimable.
840 millones de personas mal nutridas.
200 millones son niños menores de cinco años.
2.000 millones de personas padecen anemia por falta de hierro
880 millones de personas no tienen acceso a servicios básicos de salud.
2.000 millones de personas carecen de acceso a medicamentos esenciales.
Ranking de los países más pobres del mundo:
1. Zambia 86% población
2. Franja de Gaza 83% población.
3. Zimbawe 80% población.
4. Chad 80% población.
5. Moldova 80% población.
6. Haití 80% población.
7. Liberia 80% población.
8. Guatemala 75% población.
9. Surinam 70% población.
10. Angola 70% población.
Todos sabemos que en el mundo hay millones de personas que viven por debajo de la lìnea de pobreza. Todos sabemos que hay millones de hombres, mujeres y niños que no tienen acceso a condiciones básicas del vivir diario como el agua, una vivienda digna, educación, ropa y alimentación adecuada.
Ahora bien ¿Cuáles son los verdaderos números de esta realidad? ¿Cuántos son exactamente los páises que reuieren ayuda URGENTE a fin de elevar el nivel de vida de la población?
Todos recordamos que en el año 200o, en la Cumbre Milenaria de la ONU, los países más ricos se comprometieron a ayudar a los más pobres. No se puede negar que ha habido ciertos avances. No obstante, las cifras que se manejan actualmente, cifras que la misma ONU maneja, muestran que todavía hay mucho por hacer.
Cada año mueren por hambre y desnutrición, 21 millones de personas. Entre estas personas hay miles que mueren por causa de la falta de agua potable.
Más de mil millones de personas viven con menos de un euro al día. la mayoría de estas personas tieen grandes familias que mantener, en general niños pequeños en edad de crecimiento y en edad escolar.
La Organización de las Naciones Unidad tiene una lista de los países pobres a los cuales hay que ayudar. Las primeras 50 naciones que son las más pores y por lo tanto las que ayuda más urgente necesitan, enfrentan problemas endémicos y cuentan con un suelo poco fértil que agrava aún más su pobreza pues impide que puedan cultivar el suelo.
En 24 de estos países, los índices de HIV son muy altos, 13 países están viviendo graves conflictos armados y 30 de ellos tienen una deuda externa muy alta, lo que hará que sigan manteniendose en el nivel de pobreza, pues todo lo que generen deben usarlo para pagar la deuda.
Sin duda, mucho por hacer todavía.
Pobreza urbana
Los países en desarrollo han venido enfrentando un serio problema desde hace más de cuatro décadas y es las grandes migraciones de la población rural a las zonas urbanas cada vez más frecuente y en mayor escala. La migración de las personas rurales ha traído como consecuencia nuevos procesos de empobrecimiento, lo cual es una situación muy compleja. Las diferencias del campo a la ciudad son demasiadas marcadas y en su mayoría muy abrumadoras para los nuevos pobladores de las grandes ciudades. Entre las diferencias más reconocidas figuran – las condiciones que se presentan en el entorno, el hecho que en las zonas urbanas es más difícil conseguir activos líquidos, el cual será el primer ingreso de los pobres supone un fuerte problema y por último la fragilidad de los aspectos sociales que juega un papel importante en la nueva vida de estos pobladores.
La cabecera familiar de estos nuevos hogares tendrá nuevos retos que enfrentar, debido al gran cambio de su nuevo entorno, más que nunca la posición laboral de esta persona jugará un papel definitivo en la calidad de vida de toda una familia. El gran aumento del número de hogares pobres en el área urbana también se ve marcado por el alto índice de desempleo que en parte se genera por la poca escolaridad en las poblaciones de muchos países que luchan por alcanzar el desarrollo.
El crecimiento de la pobreza urbana también genera otros problemas de aspectos sociales, las familias viven en hacinamiento, en la mayoría de los casos se instalan en sitios que no son adecuados para vivir, dado que no poseen la estructuras de saneamiento necesarias. Este tipo de vida también puede generar algunos tipos de violencia y más aún la falta de acceso a la educación para los integrantes más jóvenes de las familias, pues en su mayoría se verán forzados a trabajar desde muy temprana edad.
mapa de porcentaje de la poblacion mundial sufriendo de hambre (2008)
Un intento de definición responde al hecho de que la pobreza debe ser vista como el resultado de un modelo económico y social, ejercido y aplicado en un territorio y tiempo determinado, por los diversos agentes económicos y políticos, que producen en la sociedad sectores excluidos de los beneficios totales o parciales del modelo en ejecución. A estos sectores excluidos de tales beneficios los llamamos generalmente pobres o más genéricamente como parte de la pobreza existente.
La pobreza no es pues una causa que deba ser tratada como tal para combatirla, es el resultado de procesos complejos y extendidos en el tiempo, que son difíciles de apreciar a simple vista y que requieren investigación sostenida para lograr su comprensión antes de plantear cualquier intento de terminar con la pobreza.
En la Argentina, la historia de la pobreza muestra un significativo vuelco en el transcurso de los últimos 15 años.
Las "villas miseria", barrios ilegalmente constituidos ubicados en zonas marginales del espacio urbano, carentes de una infraestructura mínima de servicios orientados a atender sus requerimientos básicos, surgen de la crisis del modelo agroexportador en la primera mitad de siglo y el temprano desarrollo de la actividad industrial ya que estos favorecieron a un rápido proceso de urbanización. La crisis que se inicia en los setenta, consolidan los bolsones de pobreza estructural, que en el caso de la Argentina, en relación a la gran mayoría de los países de América Latina, son de extensión limitada.
Las transformaciones económicas y sociales que caracterizaron a la década del ochenta tuvieron un notable impacto en las condiciones de vida de la población. La fuerte recesión, se tradujo en un notable deterioro de la capacidad que el sistema productivo tiene de generar empleo. Así se extendió la pobreza.
Desde el punto de vista de la metodología adoptada para la medición de uno y otro tipo de pobreza, es importante destacar que el criterio de medición que se basa en la evaluación de la satisfacción de las necesidades básicas (NBI) es adecuado para la captación de los hogares pobres estructurales. Esto responde al fuerte sesgo que este criterio tiene a evaluar, a través de las condiciones de las viviendas, la no-existencia de un stock básico, lo cual resulta de una larga historia de pobreza.
Los nuevos pobres son hogares que seguramente cuentan con una vivienda adecuada, acceso a servicios de saneamiento básico, etc., a los cuales pudieron acceder previo al deterioro de sus ingresos. Es precisamente este último aspecto el que los identifica, por lo que el criterio de Línea de Pobreza (LP) es el más adecuado para su captación.
Para el análisis de la situación de pobreza en diferentes regiones del país se recurre básicamente a dos fuentes de información:
Los censos de población de 1980 y 1991, a través de los cuales es posible evaluar la incidencia y distribución de la pobreza estructural a lo largo de la década del ochenta.
Encuestas de hogares, a través de las cuales se pudo relevar los ingresos que las familias perciben.
Entre 1980 y 1991 el número de hogares con necesidades básicas insatisfechas muestra una reducción del 4%, en tanto el número total de hogares se incrementó en un 20,5%. De este modo, la incidencia de la pobreza pasa de ser del 18.3% al 14.5%. Esta reducción relativa de la pobreza tuvo lugar en la casi totalidad de las provincias del país, siendo la Capital Federal y Tierra del Fuego los únicos distritos donde se verifica un leve incremento de la misma.
Para el caso del Gran Buenos Aires, entre 1980 y 1986 se produce un leve incremento de la pobreza. El proceso inflacionario que se inicia desde 1987, y que tiene su pico en 1989, repercutió en un crecimiento del 100%, representado fundamentalmente por aquellas familias que, si bien tienen sus necesidades básicas satisfechas, el deterioro de sus ingresos las lleva a la situación de no poder cubrir el costo de una canasta básica de bienes y servicios.
A partir de 1990 se inicia una progresiva reducción del tamaño de la pobreza, a una velocidad que decrece de año en año, siendo la proporción de hogares bajo la línea de pobreza en 1993 del 19.4%. Por último, y en forma coherente con el deterioro del nivel de los ingresos familiares de los sectores medios y bajos más pobres que se verificó desde 1994, la pobreza muestra un incremento que se extiende hasta el año 1996. Hacia mayo de este año, el 26.5% de los hogares era pobre.
La clasificación de los hogares en una escala de ingresos per cápita expresada en términos de valores de líneas de pobreza nos permite comprender la dinámica de este proceso, al mostrarnos cómo se posicionan los hogares en torno al límite de la pobreza.
La proporción de hogares con ingresos comprendidos entre 0.75 y 1.25 líneas de pobreza, es decir aquellos cuyos ingresos se ubican en la proximidad de la línea por encima y por debajo, supera al 15% desde 1987. Este grupo adquiere gran significación, pues aumenta la importancia del efecto que puedan tener políticas moderadas de empleo e ingreso en la incidencia de la pobreza y, por otra parte, es el más vulnerable al deterioro de los ingresos captados por parte de las familias.
En el período posterior, entre 1990 y 1992, la proporción de los hogares indigentes - aquellos que, aún si utilizaran la totalidad de sus ingresos para la alimentación no lograrían acceder a una canasta básica de alimentos - llega a 12.3% en 1989, reduciéndose luego hacia 1992 valores cercanos al 2%. Por último, en 1993 la proporción de hogares indigentes inicia un aumento, que llega al 3.8% en mayo de 1996.
La etapa del ciclo vital en que se encuentran las familias tiene especial incidencia en la probabilidad que éstas tienen de quedar inmersas en el universo de la pobreza. La presencia de niños en la familia tiene el doble efecto de, por un lado, aumentar el número de personas que dependen del ingreso de los adultos, y por otro, disminuir este ingreso, al dificultar a la madre de los niños su participación en la actividad económica.
En los hogares con niños la probabilidad de ser pobres aumenta significativamente. En en 1994 en el Gran Buenos Aires la incidencia de la pobreza para el total de los hogares es de 18.4%, entre los hogares con niños menores de 15 años la misma se eleva al 32.9%. Como consecuencia de ello, el 43% de estos niños viven en hogares pobres.
En conclusión, los efectos de la pobreza y la desocupación tienen especial impacto en las familias con niños.
Las "villas miseria", barrios ilegalmente constituidos ubicados en zonas marginales del espacio urbano, carentes de una infraestructura mínima de servicios orientados a atender sus requerimientos básicos, surgen de la crisis del modelo agroexportador en la primera mitad de siglo y el temprano desarrollo de la actividad industrial ya que estos favorecieron a un rápido proceso de urbanización. La crisis que se inicia en los setenta, consolidan los bolsones de pobreza estructural, que en el caso de la Argentina, en relación a la gran mayoría de los países de América Latina, son de extensión limitada.
Las transformaciones económicas y sociales que caracterizaron a la década del ochenta tuvieron un notable impacto en las condiciones de vida de la población. La fuerte recesión, se tradujo en un notable deterioro de la capacidad que el sistema productivo tiene de generar empleo. Así se extendió la pobreza.
Desde el punto de vista de la metodología adoptada para la medición de uno y otro tipo de pobreza, es importante destacar que el criterio de medición que se basa en la evaluación de la satisfacción de las necesidades básicas (NBI) es adecuado para la captación de los hogares pobres estructurales. Esto responde al fuerte sesgo que este criterio tiene a evaluar, a través de las condiciones de las viviendas, la no-existencia de un stock básico, lo cual resulta de una larga historia de pobreza.
Los nuevos pobres son hogares que seguramente cuentan con una vivienda adecuada, acceso a servicios de saneamiento básico, etc., a los cuales pudieron acceder previo al deterioro de sus ingresos. Es precisamente este último aspecto el que los identifica, por lo que el criterio de Línea de Pobreza (LP) es el más adecuado para su captación.
Para el análisis de la situación de pobreza en diferentes regiones del país se recurre básicamente a dos fuentes de información:
Los censos de población de 1980 y 1991, a través de los cuales es posible evaluar la incidencia y distribución de la pobreza estructural a lo largo de la década del ochenta.
Encuestas de hogares, a través de las cuales se pudo relevar los ingresos que las familias perciben.
Entre 1980 y 1991 el número de hogares con necesidades básicas insatisfechas muestra una reducción del 4%, en tanto el número total de hogares se incrementó en un 20,5%. De este modo, la incidencia de la pobreza pasa de ser del 18.3% al 14.5%. Esta reducción relativa de la pobreza tuvo lugar en la casi totalidad de las provincias del país, siendo la Capital Federal y Tierra del Fuego los únicos distritos donde se verifica un leve incremento de la misma.
Para el caso del Gran Buenos Aires, entre 1980 y 1986 se produce un leve incremento de la pobreza. El proceso inflacionario que se inicia desde 1987, y que tiene su pico en 1989, repercutió en un crecimiento del 100%, representado fundamentalmente por aquellas familias que, si bien tienen sus necesidades básicas satisfechas, el deterioro de sus ingresos las lleva a la situación de no poder cubrir el costo de una canasta básica de bienes y servicios.
A partir de 1990 se inicia una progresiva reducción del tamaño de la pobreza, a una velocidad que decrece de año en año, siendo la proporción de hogares bajo la línea de pobreza en 1993 del 19.4%. Por último, y en forma coherente con el deterioro del nivel de los ingresos familiares de los sectores medios y bajos más pobres que se verificó desde 1994, la pobreza muestra un incremento que se extiende hasta el año 1996. Hacia mayo de este año, el 26.5% de los hogares era pobre.
La clasificación de los hogares en una escala de ingresos per cápita expresada en términos de valores de líneas de pobreza nos permite comprender la dinámica de este proceso, al mostrarnos cómo se posicionan los hogares en torno al límite de la pobreza.
La proporción de hogares con ingresos comprendidos entre 0.75 y 1.25 líneas de pobreza, es decir aquellos cuyos ingresos se ubican en la proximidad de la línea por encima y por debajo, supera al 15% desde 1987. Este grupo adquiere gran significación, pues aumenta la importancia del efecto que puedan tener políticas moderadas de empleo e ingreso en la incidencia de la pobreza y, por otra parte, es el más vulnerable al deterioro de los ingresos captados por parte de las familias.
En el período posterior, entre 1990 y 1992, la proporción de los hogares indigentes - aquellos que, aún si utilizaran la totalidad de sus ingresos para la alimentación no lograrían acceder a una canasta básica de alimentos - llega a 12.3% en 1989, reduciéndose luego hacia 1992 valores cercanos al 2%. Por último, en 1993 la proporción de hogares indigentes inicia un aumento, que llega al 3.8% en mayo de 1996.
La etapa del ciclo vital en que se encuentran las familias tiene especial incidencia en la probabilidad que éstas tienen de quedar inmersas en el universo de la pobreza. La presencia de niños en la familia tiene el doble efecto de, por un lado, aumentar el número de personas que dependen del ingreso de los adultos, y por otro, disminuir este ingreso, al dificultar a la madre de los niños su participación en la actividad económica.
En los hogares con niños la probabilidad de ser pobres aumenta significativamente. En en 1994 en el Gran Buenos Aires la incidencia de la pobreza para el total de los hogares es de 18.4%, entre los hogares con niños menores de 15 años la misma se eleva al 32.9%. Como consecuencia de ello, el 43% de estos niños viven en hogares pobres.
En conclusión, los efectos de la pobreza y la desocupación tienen especial impacto en las familias con niños.
En Argentina hay 10.800.000 pobres.
Mueren 4 niños a la hora por malnutrición.
1.500.000 jóvenes ni estudian ni trabajan.
La mitad consume drogas.
Mueren 4 niños a la hora por malnutrición.
1.500.000 jóvenes ni estudian ni trabajan.
La mitad consume drogas.
Desnutricion y pobreza en el Mundo
La desnutrición es un problema invisible, porque el niño no presenta síntomas de hambre, pero los daños son irreversibles en su estatura y sus destrezas físicas y mentales.Este es un tema importante a tratar por todo el que conoce de esta enfermedad. Para el que no esta al tanto de lo que es, que no creo que exsista alguien en Taringa que no sepa, explico un poco de que se trata por si acaso.
Es un estado nutricional anormal originado por una ingestión deficiente de nutrientes según los requerimientos fisiológicos. En la malnutrición primaria, la causa del cuadro está relacionada con la deficiente ingesta de alimentos y el entorno (biológico, socio-económico) y no por problemas particulares del organismo, razón por la cual generalmente afecta a grupos sociales y comunidades más que a individuos aislados. Durante ciertas etapas de la vida, el cuerpo requiere un mayor aporte de nutrientes: la niñez, la adolescencia, el embarazo y la lactancia.
Los factores que determinan la disponibilidad, el consumo y la utilización de los alimentos pueden influir en la baja ingesta de ciertos nutrientes. Los trastornos a nivel de absorción intestinal también pueden causar cuadros de desnutrición, aunque efectivamente se ingieran adecuadas cantidades de nutrientes. Otra alteración a nivel individual puede ser la utilización exagerada de algún nutriente o su excesiva eliminación, como la pérdida de considerables cantidades de hierro por prolongadas pérdidas menstruales.
La desnutrición es un problema invisible, porque el niño no presenta síntomas de hambre, pero los daños son irreversibles en su estatura y sus destrezas físicas y mentales.Este es un tema importante a tratar por todo el que conoce de esta enfermedad. Para el que no esta al tanto de lo que es, que no creo que exsista alguien en Taringa que no sepa, explico un poco de que se trata por si acaso.
Es un estado nutricional anormal originado por una ingestión deficiente de nutrientes según los requerimientos fisiológicos. En la malnutrición primaria, la causa del cuadro está relacionada con la deficiente ingesta de alimentos y el entorno (biológico, socio-económico) y no por problemas particulares del organismo, razón por la cual generalmente afecta a grupos sociales y comunidades más que a individuos aislados. Durante ciertas etapas de la vida, el cuerpo requiere un mayor aporte de nutrientes: la niñez, la adolescencia, el embarazo y la lactancia.
Los factores que determinan la disponibilidad, el consumo y la utilización de los alimentos pueden influir en la baja ingesta de ciertos nutrientes. Los trastornos a nivel de absorción intestinal también pueden causar cuadros de desnutrición, aunque efectivamente se ingieran adecuadas cantidades de nutrientes. Otra alteración a nivel individual puede ser la utilización exagerada de algún nutriente o su excesiva eliminación, como la pérdida de considerables cantidades de hierro por prolongadas pérdidas menstruales.