¿Sabías que antiguamente se creía que el muérdago era una buena defensa contra los hombres lobo?
Desde los tiempos más remotos, el muérdago ha sido considerada una planta medicinal que nos protege contra casi cualquier enfermedad. El muérdago se considerara mágico y sagrado; también se le asociaba con los druidas y los escandinavos lo veían como un símbolo de paz. Los cristianos también se interesaron por esta planta y creían que la madera para la cruz donde murió Jesús estaba hecha con el árbol de muérdago, lo que es curioso pues el muérdago no es un árbol.
Otros remedios comúnmente usados contra los licántropos durante estos periodos de la historia eran el centeno, la ceniza y los árboles de abeto. También se creía que los hombres lobo temían al agua, así que una cubeta con agua colocada en la entrada las casas mantenía a la gente a salvo de estos seres.
Por último, el clásico de los remedios para luchar contra los hombres lobo eran las balas fabricadas con la plata de un crucifijo.
Cuando una persona moría por causas que resultaban sospechosas, la gente acostumbraba colocar antorchas y velas en todo el salón donde el cuerpo era velado; también colocaban ajo en todas las puertas, ventanas e incluso en los establos para prevenir que el vampiro pudiera atacar a cualquier miembro de la familia o a sus animales.
La luz de la luna era una fuente de energía capaz de reanimar el cuerpo y convertirlo en un vampiro, así que durante el funeral las ventanas permanecían cerradas para evitar que los rayos de luna volvieran a la vida al familiar muerto.
Creían que ciertos animales, como los gatos, representaban un peligro para el cuerpo y podían convertirlo en vampiro; así que mientras era velado se aseguraban de mantener a cualquier gato alejado del ataúd.
Los espejos representaban también un peligro ya que se tenía la idea de atrapaba el alma del difunto que después regresaba a atacar a los familiares, por ello, durante el funeral cualquier espejo era cubierto con una sábana o colocado contra la pared.