¿Que es la Ludopatia? La ludopatía es un impulso irreprimible de jugar a juegos de casino a pesar de ser consciente de sus consecuencias y del deseo de detenerse. Se considera un trastorno del control de los impulsos, y por ello la American Psychological Asociación no lo considera como una adicción.1 El juego patológico se clasifica en el DSM-IV-R en trastornos del control de los impulsos, que también incluyen la cleptomanía, piromanía y tricotilomanía, en los que estaría implicada la impulsividad, pero no presenta comorbilidad con dichos trastornos. Si bien el sistema DSM (III, III-R y IV1) y la CIE-102 incluye este trastorno entre las alteraciones debidas a un bajo control de los impulsos, lo cierto es que los criterios diagnósticos operativos DSM tienen exactamente el mismo diseño que el de las adicciones a sustancias, lo que muestra la concepción subyacente para la enfermedad en ese sistema: se trata de un problema adictivo "sin sustancia" incluido en un apartado que no es el suyo.2 3 La ludopatía viene a ser un trastorno de la personalidad que se caracteriza fundamentalmente porque existe una dificultad para controlar los impulsos, y que en cierto sentido tiende a manifestarse en practicar, de manera compulsiva, uno o más juegos de azar. Puede afectar en la vida diaria de la persona que se ve afectada por esta adicción, de tal forma que la familia, la alimentación o incluso el sexo pasa a ser algo totalmente secundario. Por todo ello, no se debe de confundir la ludopatía con un vicio, ya que en estos casos nos encontramos ante una grave enfermedad crónica, una adicción. Ludopatía: Una adicción voraz que acecha a los apostadores Cada tarde, a la salida de la oficina, se apuraba para llegar a tiempo a Constitución; tomaba el tren a Mar del Plata, jugaba dos horas en el casino y en el tren de regreso dormía unas horas para llegar al trabajo justo a tiempo. Lo hizo durante semanas. Claro, aún no existían los bingos ni el barco de Puerto Madero. ¿Suena exagerado? Es apenas una historia –real– de los estragos que puede causar la ludopatía: una adicción que padece el 2 por ciento de los jugadores . “Los ludópatas no juegan para divertirse, ni siquiera para ganar. Juegan para jugar. Y aunque suene paradójico, juegan para perder : pierden plata, pero también tiempo y la confianza de sus seres queridos. Estas pérdidas reafirman su sentimiento de culpabilidad, que luego tratan de aliviar con una nueva apuesta”, explica la psicóloga Débora Blanca, directora del centro de investigación y tratamiento de adicción al juego Entrelazar. “Son enfermos que están intoxicados de juego: personalizan a los números, les piden, les prometen. Y su necesidad de volver a jugar para ‘recuperar’ lo perdido los termina aislando afectivamente.” Blanca, coautora de La adicción al juego ¿no va más? asegura que la proliferación de bingos y casinos y el fácil acceso a los juegos online –donde se apuesta sin controles ni horarios– atraen a mucha gente que sin ese estímulo no se habría interesado por el juego: jubilados, amas de casa, chicos muy jóvenes y desocupados que encuentran en una tragamonedas –el juego más adictivo y peligroso – una manera de matar el tiempo y evadirse de otras frustraciones y problemas. Cuando jugar ya no es un juego La adicción al juego es un trastorno que esconde problemas de ansiedad y escasa tolerancia a las frustraciones cotidianas. Cómo salir de la trampa y reinsertarse en lo familiar y social. Pérdida del control En los últimos tiempos, la tecnología, las salas de juegos de azar, los videos juegos se han incrementado a la par que esta patología ha comenzado a aparecer con más frecuencia en los consultorios psicológicos. En 1992, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su clasificación internacional de Enfermedades, reconoció la Ludopatía o “Juego compulsivo” como un trastorno. EL Manual Diagnóstico y Estadístico (DSMIV) de la Asociación Americana de Psiquiatras (APA) lo clasifica como un trastorno del control de los impulsos y define como el comportamiento de juego des-adaptativo, recurrente y persistente que afecta la vida personal, familiar o laboral. Sus síntomas son los siguientes: • Imposibilidad de resistir el impulso, deseo o tentación de llevar a cabo un acto que es dañino para el propio individuo o para los demás. • Sensación creciente de tensión antes de llevar adelante el acto. • Experiencias de placer, gratificación o liberación al consumar el acto. Después de actuar, pueden presentarse o no sentimientos sinceros de pena, autorreproche o culpa. Es importante resaltar que no todo el que juega puede padecer esta enfermedad. El juego puede seguir siendo gratificante y placentero. Los comúnmente llamados “jugadores sociales” lo realizan con control sobre la conducta, decidiendo cuánto invierten, el tiempo destinado y la actividad se presenta en un clima de ocio y diversión. El “jugador patológico o compulsivo”, por el contrario, presenta una relación de dependencia con el juego y la cantidad de dinero utilizada o el tiempo invertido excede a las posibilidades del jugador, perdiendo su capacidad de control. En algunos estudios se observó que muchos jugadores compulsivos asistían a los “salones de azar” para transformar el dolor en placer, ocultando los trastornos depresivos, la ansiedad, las frustraciones, entre otros. Tras esta acción repetitiva y sin freno, el juego aparece como un “tapón”, un “escondite” donde el paciente evade o niega sus problemas, evitando conectarse con la angustia. La ruleta y el 666 Si se suman por columnas laterales, siempre da 6, ejemplo: 1+2+3=6 4+5+6=15 1+5=6 7+8+9=24 2+4=6 ........ ........ ........ 34+35+36=105 1+0+5=6 Si se suman en diagonal lo mismo, si se suman las docenas sucede igual, con las columnas sucede lo mismo, pero lo mas increible es que si se suman todos los numeros de paño 1+2+3+4+5+6+......36= 666 Ojo con el juego gente.. en serio.
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