Hola, es una de las pocas historias, no-zombies, que publicare, puesto que me lo nhan marcado en el colegio, solo quiero que lo lean, y me digan siles gusto, no hay mucho drama, pues es el primer capitulo, ya en el segundo hay mas, que da a entender el primero, y un misterio para el tercero. Disfrutarlo.
Capitulo 1: Manchas Impuras
Aquella vez que logre ver a la primera chica en saludarme, mi corazón palpitaba, ella me sonreía, mientras que yo la miraba. Fue un momento de una profunda armonía en el ambiente.
Yo era uno de las personas de que no hablan mucho, y menos de los que le hablan. Pero esos segundos en que ella me incitaba a acercarme, fueron los mejores en mi secundaria.
Al final no logre responderle, ya que mis pies no se movían y mis manos no respondían. Me sentía afligido, era mi única oportunidad de hablar con una chica y la eh desperdiciado. Siempre pensaba que habrían más oportunidades, pero estaba muy equivocado, casi la mayoría de las chicas de la secundaria tenia novio, casi me sentía excluido de las situaciones grupales y sociales.
-¿Por qué me estas contando esto? –Me decía mi compañero de cuarto.
-Quiero desahogarme con alguien –Le decía mientras me recostaba en mi cama.
-Deberías salir y decirle que le interesas –Me dijo mientras se sentaba en el ordenador.
-Como si fuera muy fácil hacerlo –Comente, pero este ya no me escuchaba. –Me ire a la tienda. ¿Quieres que te traiga algo? –Le decía.
-Unas papitas y un refresco, pero uno de dieta, que tengo que adelgazar –Me dijo, mientras se colocaba los audífonos.
Abri la puerta suspirando, me había cansado de la misma rutina de siempre, de no ser por mi amigo Marcos me había largado de este colegio e irme a mi casa, o al menos lejos de aquí.
Ya cuando estaba a punto de cerrar la puerta, Marcos me llamo, pero decidí ignorarlo. Seguí caminando por los pasillos de los dormitorios del colegio. Ya cuando estaba llegando a la zona de alimentos, o mayormente conocida como “cooperativa”, una chica me llamo, lo más raro fue que pronuncio mi nombre y no uno de los muchos apodos que tenía en este lugar.
Decidí acercarme, ya que consoló mencionar mi nombre, merece el respeto para hacerle caso.
-Hola, ¿Eres Sebastián, no? –Me dijo mientras me miraba con unos ojos de mucho interés, como si hubiese esperado por un largo tiempo.
-Sí, ¿me conoces? –Le dije, mientras trataba de sentarme alado de ella.
-Me han contado muchas cosas de ti –Me decía mientras sacaba un libro de su bulto.
-ah, es por eso, pues te podría decir que la mayoría de lo que te han dicho, son puras mentiras –Le dije, mientras volteaba la mirada.
-No importa, pues te quería devolver el libro que has olvidado en la clase de algebra –Me dijo con una sonrisa, y una expresión de conformidad. Al parecer había escuchado cosas buenas de mi, supongo. Y yo que le había dicho que todo era mentira.
-Oh, gracias, pensé que me lo habían robado, pues aquí nadie es de confiar –Le dije con nuna ligera sonrisa.
-Pues ya te habras acostumbrado –Dijo mientras respondia el gesto de risa.
-¿Cuál es tu nombre? Que no te he visto en muchas clases –Le dije mientras guardaba mi libro.
-Soy nueva, recién me transfirieron en este colegio, Soy Paula –me sonreía mientras hablaba.
-Mucho gusto Paula, me alegro que te hayan transfirido, de seguro conoceras a muchas amigas, pues las mujeres tienen mas suerte socializando que los hombres aquí –Le dije sonriéndole.
-Si tu lo dices –Decia mientras reia a carcajadas, pero ligeramente.
Pero antes de que siguiéramos hablando, un hombre se le acerco y le susurro en el oído.
Despues de que se haya retirado, pasaron unos segundos de un gran silencio. Parecia que le había llegado unas noticias malas, o algo parecido.
-Me tengo que ir, nos vemos en clases Sebastian –Me dijo, mientras se retiraba con una sonrisa falsa en la boca.
-Nos vemos Paula –Le dije, mientras la veía alejarse.
Me levante para poder irme a mi habitación y poder relajarme, pero sentía que algo se me estaba olvidando, no le tome importancia y me retire satisfecho. Por fin había tenido una platica mayor de 10 minutos con una chica, y me gusto.
Ya cuando había regresado al pasillo de mi dormitorio, logre ver que la puerta estaba abierta, lo cual me hizo dudar mucho, Marcos nunca la deja abierta.
-Marcos, ¿Estas despierto? –Entre siligiosamente, intentando no hacer mucho ruido.
Pero este no me respondía, al parecer se había dormido y olvido cerrar la puerta. Al prender la luz, observe que este estaba atado de las manos y semi-desnudo en la cama.
-¿Pero quien cojones te ha hecho esto? –Le dije, mientras le desataba.
-¿Pues quien crees? El grupo de abeel –Me dijo mientras se desataba los pies.
-¿Por qué no te has defendido? –Le dije mientras arreglaba la habitación, la cual era un desastre.
-¿Cómo defenderme de tan pocos imbéciles? No lo se, dime tu –Me dijo medio enojado, y tenia todo el derecho, pues no era la primera ves que le habían hecho una broma de mal gusto.
-Pues deja el sarcasmo, que has tenido suerte –Le dije con una sonrisa en la boca y revolviendo su cabello.
-¿Pero que tipo de suerte le llamas a esto? –Me dijo mas enojado de lo común.
-he escuchado que a Lopez del 2ª, le han metido por la culata –Le dije, mientras me sentaba en mi cama.
-Esos son puros rumores, y espero que sean, pues si me lo hacen a mi… -No sucederá, eres demasiado grande –Dije mientras le interrumpía. –Pues ese no es el caso, ellos encontraran la forma… –No lo harán, son muy imbéciles –Le seguí interrumpiendo. –Pero si lo logran, me meteré en muchos problemas –Me dijo mientras se sentaba en la silla cerca del ordenador.
-Pues no importa, yo veré que no te lastimen –Le decía, mientras miraba el techo.
-Pues que te ha pasado a ti, que estas muy extraño -Me dijo.
-He platicado con una chica, y duro mas de 10 minutos –Le dije mientras sonreía.
-Pues es un nuevo logro personal, ¿No? –Me dijo, mientras terminaba de areglarse, puesto que el cuerto y el seguían desareglados.
-¿Qué quieres decir? –Me levante, y lo observe fijamente.
-Nada, pues ha sido tan maravilloso, que has olvidado comprar las cosas –Me dijo, con una señal, de “Dame mi dinero”.
-Se me ha olvidado, pero en seguida vuelvo y lo compro. –Le dije, mientras colocaba mi camisa, y mis zapatos.
-Dejalo, a esta hora, ya habran cerrado, duérmete que mañana es lunes, y nos toca Historia –Me dijo, mientras se recostaba en su cama.
Pero antes de contestarle, este apago la luz. Al parecer seguía molesto, o estaba muy cansado. Sin importar de cómo estaba mi compañero, seguía pensando en aquella chica. No dejaba de imaginar, ¿Qué le había dicho ese hombre?, pues se fue con una cara afligida, y medio apresurada.
Ya cuando me tocaba mi hora de dormir, ya que en efecto, mañana me tocaba la materia más difícil del periodo. Pero antes de que tomara vuelo para el sueño, un sonido me hizo reaccionar y saltar de la cama.
Trate de levantarme, pero seguía en sock, no sabía si ese sonido había sido un disparo o un cohete. Al final, después de un tiempo, logre levantarme.
-Marcos, despierta –Murmure, ya que no quería llamar mucha la atención, y menos a lo que no conocía.
Pero este no me respondía, al parecer había quedado profundamente dormido. Me coloque la camisa, y cogí los zapatos más cercanos que tenía al alcance. Estaba dispuesto a salir para poder saber que estaba sucediendo. Pero dentro un giro inesperado, otro disparo se escuchó, pero este más cerca de mi habitación. Los nervios y el miedo se apoderaban de mí, provocando que mis piernas no reaccionaran.
Intente acercarme a la puerta y ponerle seguro, para que nada, ni nadie entre a mi habitación.
-Sebas, ¿Qué sucede? ¿Por qué no estas dormido? –Me decía Marcos, el cual apenas se estaba levantando de la cama.
-¡Que no has escuchado los disparos! –Le grite, intentado no desesperarme.
-¿Qué disparos? –Dijo, pero en el momento de terminar su oración, se volvió a escuchar otro disparo, Pero este aún más cerca.
-¿Qué fue eso? –Me dijo impactado por el sonido.
-No lo sé, pero cada vez se está acercando más a nuestra habitación –Le dije mientras tomaba lo más puntiagudo que lograba ver.
-¿Qué intentas hacer? –Me dijo, mientras imitaba mis acciones, intentando no perder la cordura.
-Si entra aquí, le clavare esta cosa en su espalda –Le dije, mientras le enseñaba como, pero en unos minutos, escuchamos otro disparo y seguido de otro. Cada vez se volvían más constantes y se acercaban más a nosotros.
-Si lo gramos darle muy duro, tal vez lo dejemos inconsciente y cogemos su arma –Le comente, ya que era la única idea que estaba pasando por mi mente -¿Vale?
-Pues, creo que debemos llamar a la policía –Me dijo, con una exprecion de cobardía, y no lo culpaba, ya que en estas situaciones, yo hubiera hecho lo mismo.
-El celular haría demasiado ruido, mejor prepárate, que esta apunto de llegar –Le dije persistente en mi situación. No solo Marcos estaba nervioso, pues mis manos me temblaban, solo esperaba que fuera una broma de los de Tercero.
Despues de que me colocara en pose de ataque, y apagara la luz, la puerta ligeramente se abrió, dejando entrar a una persona con un arma en la mano.
Cuando el individuo entro por completo a nuestra habitación, y apunto ligeramente hacia nuestras camas, mi impulso agresivo salio, golpeándolo en la espalda con el bat de besibol que tenia.
Por mas que este ya no se movia, yo no paraba de golpearle, Marcos intento pararme, tenia tanto miedo en ese momento que no logre mantenerme cuerdo. El terror se había apoderado de mi, sacando la furia de mi interior como respuesta. Me detuve hasta que mi bat se lleno de sangre, en ese momento me di cuenta, que el tipo ya no se iba a levantar de nuevo.
-¿Pero qué has hecho? Lo has matado –Me dijo, mientras soltaba su escoba de la mano.
-Intentaba matarnos con su pistola –Le decía, pero en ese momento yo no sabía lo que decía, acababa de perder la cordura en esos instantes.
Después de unos momentos Marcos encendió la luz, pero lo que vimos nos asombró mucho a los dos.
-¿Es un po….po…? –Decía tartamudeando Marcos –¿Po… Policía? –Decía insistente
-¿Pero? ¿Por qué habrá entrado a nuestra habitación? –Le dije mientras me tiraba al suelo, arrodillándome, sintiéndome culpable.
-Hemos matado a un policía –Decía histérico, tratando de no gritar, y alterarse demasiado.
-Tranquilo, solo tenemos que ocultarlo, nadie lo sabrá –Le decía mientras intentaba arrastrarlo hacia al armario.
-Yo lo sabré, no puedo vivir con esto –Me dijo.
-Lo superaremos, te aseguro que todo saldrá bien –Le dije, pero dentro de mí, solo se escuchaban lágrimas y gritos, al igual que mi amigo, no quería ir a la cárcel.
Pero antes de que lograra poder meterlo al armario, alguien empezó a tocar la puerta.
-¿Ahora que hacemos? ¡Nos descubrirán! –Me dijo Marcos, que estaba dando vueltas.
-Ve quien es, y yo limpiare –Le dije, mientras que terminaba de meter el cuerpo al armario.
Como había dicho, Marcos se acerco a la puerta, casi estuvo 10 minutos en ella, intentando persuadir a la persona que estaba detrás de la puerta.
-¡Dejanos entrar! –Grito un hombre con la voz muy seca.
Pero cuando ellos entraron, no vieron absolutamente nada.
-¿Qué se están tramando ustedes dos? No han visto nada raro aquí, que sus demás compañeros no quieren abrir la puerta –Decía el subdirector del colegio, acompañado con un par de policías.
Marcos estaba tan sudado, que hasta yo me estaba empezando a preocupar de la situación. Pasaron casi 2 minutos de completo silencio, ni Marcos, ni yo queríamos hablar, ya que si hablábamos de seguro tartamudearíamos.
-¿Y bien? ¿Van a responder? –Nos decía el Subdirector.
-No estábamos haciendo nada, solo estudiábamos para un parcial de historia –Le decía, tratando de no decir nada mas, ya que no quería ser tan evidente.
-Bueno, si ustedes ven algo raro, o escuchan algo que les incomode, por favor avísenos –Nos dijo, mientras se retiraba con los policías.
Marcos cerró la puerta detrás de ellos, nos aseguramos de guardar silencio unos 10 minutos, mientras que ellos se retiraban del corredor.
-¿Cómo has eliminado las manchas de sangre en el piso? –Me dijo alegrado de que no nos hayan descubierto.
-No lo eh logrado quitar, solo eh puesto otra alfombra que tenía, tuvimos suerte de que esta no se implantara en la sangre –Le dije, mientras le mostraba la sangre restante que había quedado grabada en el piso y en la alfombra.
-¿Que haremos con el cuerpo y la sangre? –Me decía, con un gran arrepentimiento, era su primer asesinato, al igual que el mío, pero yo estaba más tranquilo.
-No lo se, estoy nervioso. -Le dije
-¿Por que la sangre es negra? ¿No te parece raro? -Decia este, mientras tocaba la sangre con sus dedos, para comprobar si realmente estaba pasando.
-No lo sé, déjame pensar un momento –Dije, pero no se me ocurría nada, estaba confundido.
-Podríamos enterrarlo mientras todos están en el examen de historia –Me dijo, mientras se mordía las uñas de tanta tensión.
-Eso es una buena idea, prefiero reprobar historia, que ir a la cárcel –Le comente.
Y sin dudar más, nos pusimos en marcha para elaborar un buen plan, pero antes de eso, teníamos que limpiar la sangre restante del piso.
Pero después de un par de horas nos agotamos y no logramos resistir la tentación de dormir.
Escrito por: Samuel Ake tello
Dirigido por: Remi-studios
Blood Dark
Capitulo 1: Manchas Impuras
Aquella vez que logre ver a la primera chica en saludarme, mi corazón palpitaba, ella me sonreía, mientras que yo la miraba. Fue un momento de una profunda armonía en el ambiente.
Yo era uno de las personas de que no hablan mucho, y menos de los que le hablan. Pero esos segundos en que ella me incitaba a acercarme, fueron los mejores en mi secundaria.
Al final no logre responderle, ya que mis pies no se movían y mis manos no respondían. Me sentía afligido, era mi única oportunidad de hablar con una chica y la eh desperdiciado. Siempre pensaba que habrían más oportunidades, pero estaba muy equivocado, casi la mayoría de las chicas de la secundaria tenia novio, casi me sentía excluido de las situaciones grupales y sociales.
-¿Por qué me estas contando esto? –Me decía mi compañero de cuarto.
-Quiero desahogarme con alguien –Le decía mientras me recostaba en mi cama.
-Deberías salir y decirle que le interesas –Me dijo mientras se sentaba en el ordenador.
-Como si fuera muy fácil hacerlo –Comente, pero este ya no me escuchaba. –Me ire a la tienda. ¿Quieres que te traiga algo? –Le decía.
-Unas papitas y un refresco, pero uno de dieta, que tengo que adelgazar –Me dijo, mientras se colocaba los audífonos.
Abri la puerta suspirando, me había cansado de la misma rutina de siempre, de no ser por mi amigo Marcos me había largado de este colegio e irme a mi casa, o al menos lejos de aquí.
Ya cuando estaba a punto de cerrar la puerta, Marcos me llamo, pero decidí ignorarlo. Seguí caminando por los pasillos de los dormitorios del colegio. Ya cuando estaba llegando a la zona de alimentos, o mayormente conocida como “cooperativa”, una chica me llamo, lo más raro fue que pronuncio mi nombre y no uno de los muchos apodos que tenía en este lugar.
Decidí acercarme, ya que consoló mencionar mi nombre, merece el respeto para hacerle caso.
-Hola, ¿Eres Sebastián, no? –Me dijo mientras me miraba con unos ojos de mucho interés, como si hubiese esperado por un largo tiempo.
-Sí, ¿me conoces? –Le dije, mientras trataba de sentarme alado de ella.
-Me han contado muchas cosas de ti –Me decía mientras sacaba un libro de su bulto.
-ah, es por eso, pues te podría decir que la mayoría de lo que te han dicho, son puras mentiras –Le dije, mientras volteaba la mirada.
-No importa, pues te quería devolver el libro que has olvidado en la clase de algebra –Me dijo con una sonrisa, y una expresión de conformidad. Al parecer había escuchado cosas buenas de mi, supongo. Y yo que le había dicho que todo era mentira.
-Oh, gracias, pensé que me lo habían robado, pues aquí nadie es de confiar –Le dije con nuna ligera sonrisa.
-Pues ya te habras acostumbrado –Dijo mientras respondia el gesto de risa.
-¿Cuál es tu nombre? Que no te he visto en muchas clases –Le dije mientras guardaba mi libro.
-Soy nueva, recién me transfirieron en este colegio, Soy Paula –me sonreía mientras hablaba.
-Mucho gusto Paula, me alegro que te hayan transfirido, de seguro conoceras a muchas amigas, pues las mujeres tienen mas suerte socializando que los hombres aquí –Le dije sonriéndole.
-Si tu lo dices –Decia mientras reia a carcajadas, pero ligeramente.
Pero antes de que siguiéramos hablando, un hombre se le acerco y le susurro en el oído.
Despues de que se haya retirado, pasaron unos segundos de un gran silencio. Parecia que le había llegado unas noticias malas, o algo parecido.
-Me tengo que ir, nos vemos en clases Sebastian –Me dijo, mientras se retiraba con una sonrisa falsa en la boca.
-Nos vemos Paula –Le dije, mientras la veía alejarse.
Me levante para poder irme a mi habitación y poder relajarme, pero sentía que algo se me estaba olvidando, no le tome importancia y me retire satisfecho. Por fin había tenido una platica mayor de 10 minutos con una chica, y me gusto.
Ya cuando había regresado al pasillo de mi dormitorio, logre ver que la puerta estaba abierta, lo cual me hizo dudar mucho, Marcos nunca la deja abierta.
-Marcos, ¿Estas despierto? –Entre siligiosamente, intentando no hacer mucho ruido.
Pero este no me respondía, al parecer se había dormido y olvido cerrar la puerta. Al prender la luz, observe que este estaba atado de las manos y semi-desnudo en la cama.
-¿Pero quien cojones te ha hecho esto? –Le dije, mientras le desataba.
-¿Pues quien crees? El grupo de abeel –Me dijo mientras se desataba los pies.
-¿Por qué no te has defendido? –Le dije mientras arreglaba la habitación, la cual era un desastre.
-¿Cómo defenderme de tan pocos imbéciles? No lo se, dime tu –Me dijo medio enojado, y tenia todo el derecho, pues no era la primera ves que le habían hecho una broma de mal gusto.
-Pues deja el sarcasmo, que has tenido suerte –Le dije con una sonrisa en la boca y revolviendo su cabello.
-¿Pero que tipo de suerte le llamas a esto? –Me dijo mas enojado de lo común.
-he escuchado que a Lopez del 2ª, le han metido por la culata –Le dije, mientras me sentaba en mi cama.
-Esos son puros rumores, y espero que sean, pues si me lo hacen a mi… -No sucederá, eres demasiado grande –Dije mientras le interrumpía. –Pues ese no es el caso, ellos encontraran la forma… –No lo harán, son muy imbéciles –Le seguí interrumpiendo. –Pero si lo logran, me meteré en muchos problemas –Me dijo mientras se sentaba en la silla cerca del ordenador.
-Pues no importa, yo veré que no te lastimen –Le decía, mientras miraba el techo.
-Pues que te ha pasado a ti, que estas muy extraño -Me dijo.
-He platicado con una chica, y duro mas de 10 minutos –Le dije mientras sonreía.
-Pues es un nuevo logro personal, ¿No? –Me dijo, mientras terminaba de areglarse, puesto que el cuerto y el seguían desareglados.
-¿Qué quieres decir? –Me levante, y lo observe fijamente.
-Nada, pues ha sido tan maravilloso, que has olvidado comprar las cosas –Me dijo, con una señal, de “Dame mi dinero”.
-Se me ha olvidado, pero en seguida vuelvo y lo compro. –Le dije, mientras colocaba mi camisa, y mis zapatos.
-Dejalo, a esta hora, ya habran cerrado, duérmete que mañana es lunes, y nos toca Historia –Me dijo, mientras se recostaba en su cama.
Pero antes de contestarle, este apago la luz. Al parecer seguía molesto, o estaba muy cansado. Sin importar de cómo estaba mi compañero, seguía pensando en aquella chica. No dejaba de imaginar, ¿Qué le había dicho ese hombre?, pues se fue con una cara afligida, y medio apresurada.
Ya cuando me tocaba mi hora de dormir, ya que en efecto, mañana me tocaba la materia más difícil del periodo. Pero antes de que tomara vuelo para el sueño, un sonido me hizo reaccionar y saltar de la cama.
Trate de levantarme, pero seguía en sock, no sabía si ese sonido había sido un disparo o un cohete. Al final, después de un tiempo, logre levantarme.
-Marcos, despierta –Murmure, ya que no quería llamar mucha la atención, y menos a lo que no conocía.
Pero este no me respondía, al parecer había quedado profundamente dormido. Me coloque la camisa, y cogí los zapatos más cercanos que tenía al alcance. Estaba dispuesto a salir para poder saber que estaba sucediendo. Pero dentro un giro inesperado, otro disparo se escuchó, pero este más cerca de mi habitación. Los nervios y el miedo se apoderaban de mí, provocando que mis piernas no reaccionaran.
Intente acercarme a la puerta y ponerle seguro, para que nada, ni nadie entre a mi habitación.
-Sebas, ¿Qué sucede? ¿Por qué no estas dormido? –Me decía Marcos, el cual apenas se estaba levantando de la cama.
-¡Que no has escuchado los disparos! –Le grite, intentado no desesperarme.
-¿Qué disparos? –Dijo, pero en el momento de terminar su oración, se volvió a escuchar otro disparo, Pero este aún más cerca.
-¿Qué fue eso? –Me dijo impactado por el sonido.
-No lo sé, pero cada vez se está acercando más a nuestra habitación –Le dije mientras tomaba lo más puntiagudo que lograba ver.
-¿Qué intentas hacer? –Me dijo, mientras imitaba mis acciones, intentando no perder la cordura.
-Si entra aquí, le clavare esta cosa en su espalda –Le dije, mientras le enseñaba como, pero en unos minutos, escuchamos otro disparo y seguido de otro. Cada vez se volvían más constantes y se acercaban más a nosotros.
-Si lo gramos darle muy duro, tal vez lo dejemos inconsciente y cogemos su arma –Le comente, ya que era la única idea que estaba pasando por mi mente -¿Vale?
-Pues, creo que debemos llamar a la policía –Me dijo, con una exprecion de cobardía, y no lo culpaba, ya que en estas situaciones, yo hubiera hecho lo mismo.
-El celular haría demasiado ruido, mejor prepárate, que esta apunto de llegar –Le dije persistente en mi situación. No solo Marcos estaba nervioso, pues mis manos me temblaban, solo esperaba que fuera una broma de los de Tercero.
Despues de que me colocara en pose de ataque, y apagara la luz, la puerta ligeramente se abrió, dejando entrar a una persona con un arma en la mano.
Cuando el individuo entro por completo a nuestra habitación, y apunto ligeramente hacia nuestras camas, mi impulso agresivo salio, golpeándolo en la espalda con el bat de besibol que tenia.
Por mas que este ya no se movia, yo no paraba de golpearle, Marcos intento pararme, tenia tanto miedo en ese momento que no logre mantenerme cuerdo. El terror se había apoderado de mi, sacando la furia de mi interior como respuesta. Me detuve hasta que mi bat se lleno de sangre, en ese momento me di cuenta, que el tipo ya no se iba a levantar de nuevo.
-¿Pero qué has hecho? Lo has matado –Me dijo, mientras soltaba su escoba de la mano.
-Intentaba matarnos con su pistola –Le decía, pero en ese momento yo no sabía lo que decía, acababa de perder la cordura en esos instantes.
Después de unos momentos Marcos encendió la luz, pero lo que vimos nos asombró mucho a los dos.
-¿Es un po….po…? –Decía tartamudeando Marcos –¿Po… Policía? –Decía insistente
-¿Pero? ¿Por qué habrá entrado a nuestra habitación? –Le dije mientras me tiraba al suelo, arrodillándome, sintiéndome culpable.
-Hemos matado a un policía –Decía histérico, tratando de no gritar, y alterarse demasiado.
-Tranquilo, solo tenemos que ocultarlo, nadie lo sabrá –Le decía mientras intentaba arrastrarlo hacia al armario.
-Yo lo sabré, no puedo vivir con esto –Me dijo.
-Lo superaremos, te aseguro que todo saldrá bien –Le dije, pero dentro de mí, solo se escuchaban lágrimas y gritos, al igual que mi amigo, no quería ir a la cárcel.
Pero antes de que lograra poder meterlo al armario, alguien empezó a tocar la puerta.
-¿Ahora que hacemos? ¡Nos descubrirán! –Me dijo Marcos, que estaba dando vueltas.
-Ve quien es, y yo limpiare –Le dije, mientras que terminaba de meter el cuerpo al armario.
Como había dicho, Marcos se acerco a la puerta, casi estuvo 10 minutos en ella, intentando persuadir a la persona que estaba detrás de la puerta.
-¡Dejanos entrar! –Grito un hombre con la voz muy seca.
Pero cuando ellos entraron, no vieron absolutamente nada.
-¿Qué se están tramando ustedes dos? No han visto nada raro aquí, que sus demás compañeros no quieren abrir la puerta –Decía el subdirector del colegio, acompañado con un par de policías.
Marcos estaba tan sudado, que hasta yo me estaba empezando a preocupar de la situación. Pasaron casi 2 minutos de completo silencio, ni Marcos, ni yo queríamos hablar, ya que si hablábamos de seguro tartamudearíamos.
-¿Y bien? ¿Van a responder? –Nos decía el Subdirector.
-No estábamos haciendo nada, solo estudiábamos para un parcial de historia –Le decía, tratando de no decir nada mas, ya que no quería ser tan evidente.
-Bueno, si ustedes ven algo raro, o escuchan algo que les incomode, por favor avísenos –Nos dijo, mientras se retiraba con los policías.
Marcos cerró la puerta detrás de ellos, nos aseguramos de guardar silencio unos 10 minutos, mientras que ellos se retiraban del corredor.
-¿Cómo has eliminado las manchas de sangre en el piso? –Me dijo alegrado de que no nos hayan descubierto.
-No lo eh logrado quitar, solo eh puesto otra alfombra que tenía, tuvimos suerte de que esta no se implantara en la sangre –Le dije, mientras le mostraba la sangre restante que había quedado grabada en el piso y en la alfombra.
-¿Que haremos con el cuerpo y la sangre? –Me decía, con un gran arrepentimiento, era su primer asesinato, al igual que el mío, pero yo estaba más tranquilo.
-No lo se, estoy nervioso. -Le dije
-¿Por que la sangre es negra? ¿No te parece raro? -Decia este, mientras tocaba la sangre con sus dedos, para comprobar si realmente estaba pasando.
-No lo sé, déjame pensar un momento –Dije, pero no se me ocurría nada, estaba confundido.
-Podríamos enterrarlo mientras todos están en el examen de historia –Me dijo, mientras se mordía las uñas de tanta tensión.
-Eso es una buena idea, prefiero reprobar historia, que ir a la cárcel –Le comente.
Y sin dudar más, nos pusimos en marcha para elaborar un buen plan, pero antes de eso, teníamos que limpiar la sangre restante del piso.
Pero después de un par de horas nos agotamos y no logramos resistir la tentación de dormir.
Escrito por: Samuel Ake tello
Dirigido por: Remi-studios