InicioParanormalEl club (Tucuman-Arg, historia de terror real)
Hace tiempo comencé a escribir relatos sobrenaturales para darlos a conocer, pero en esta noche, el texto que les traigo es de un escritor amigo de Tucuman, el señor "Walter Quevedo" a quien tome como referente antes de incursionar en la escritura. Sin miedo a equivocarme puedo decir que esta es una de las mejores historias que "Walter" ha recopilado, los invito a visitar su fans page en facebook "El Rincón del Misterio"

Antes de iniciar maquinola, mandale mecha al sound track para entrar en ambiente...




"UN CLUB LLENO DE PECADO"

Hace un tiempo me llegó un relato que me impresionó bastante, y no sólo por su historia en si, sino por contar con un completo respaldo multimedia: audios, fotos y hasta un video. Un relato que de entrada me hizo sopesar la idea de una publicación, y es que todo ocurre dentro de una importante institución del ámbito deportivo de Tucumán, de la cuál no tengo autorización de mencionar.
Inicialmente el relato me llegó por messenger, como me llegaron muchos otros con anterioridad y que tuve ocasión de escribir. En esta ocasión, se trataba de una joven quién textualmente me dejó este primer mensaje:



"¡Hola Walter! ¿como estas? Vi que sos administrador del grupo, ¿podría contactarme con vos? Será mejor x whatsapp, tendría que hacerte ver un vídeo y enviarte unos audios, algo muy malo está pasando en el trabajo de mi novio y tenemos miedo de que pase a mayores; se está poniendo en riesgo a muchos chicos incluido a él..."
Establecida la comunicación por medio de WhatsApp, y mediante mensajes de voz, me fue narrando una experiencia alucinante que vivió su novio trabajando como seguridad para una empresa que entre otros lugares, cubre éste importante club. Mi sorpresa fue doble, pues por un lado no tenía ni idea de que esas cosas ocurrían allí, y por el otro me sorprendió el material que esta joven me brindó, pues no sólo era su relato, sino unos audios de personas que trabajan allí, y que sin saberlo, fueron grabados contando sobre estas cosas que suceden por las noches. Pero había algo más, un vídeo, donde el novio de esta chica intenta registrar las cosas que de hecho, estaban ocurriendo en plena madrugada. Sobre este vídeo, hice a posterior un inquietante hallazgo, y es que pude reconocer lo que parece ser una diáfana psicofonía.



PRIMER NOCHE

Mi novio trabaja para una importante empresa de seguridad, la cual brinda sus servicios para empresas, country's, depósitos, clubes deportivos,etc. Es precisamente en un club deportivo de Tucumán donde ocurre todo esto, tan extraño y complicado de explicar, algo feo que...resulta difícil manejar.
Para empezar, te provoca suspicacia encontrarte con una empresa de seguridad que vive tomando personal por medio de avisos clasificados que hace en un diario local. Quizás, una de las razones radique en que estos chicos, "no duran" en su trabajo. Y es que los guardias más veteranos no son mandados a este club (ninguno quiere ir); allí van los chicos nuevos, y en especial si son de lejos, como pasa con mi novio que no es de aquí. Lo cierto es que muchos de estos chicos nuevos, ni siquiera terminan la noche, abandonan el trabajo sin importarles la paga.
Mi novio entró en el perfil que ellos buscan para ser asignado en aquella noche, a este club. Cuando llegó al trabajo, le dijeron que iría a reemplazar a un chico, el cual hacía un mes estaba de guardia allí, sin descanso, pues no encontraban a alguien que le suplente.



De entrada le pareció raro que en este club, sólo había en su interior un guardia, cuando en la lista figuraban cuatro nombres. Extraño, si asumimos que en otros sitios de igual envergadura, o incluso menos, suelen haber entre 4 y 6 guardias.
Al llegar al club, se encontró con un chico...digamos que raro; alguien muy expresivo, que denotaba estar bastante alterado. Inmediatamente al conocerlo, le llamó la atención que este muchacho estaba rodeado de por lo menos 8 perros, a los cuales mantenía cerca tirándoles comida. Los hacía jugar, les charlaba casi como si estos fueran personas (esto no es tan extraño pues mucha gente lo hace) y decía y repetía que hay que tratarlos bien. Era evidente que su empeño estaba en mantenerlos cerca, todo el tiempo.
Llegada la noche, estaban ambos en la garita donde el chico le explicaba sobre los pormenores del lugar. Le decía que debían realizar un control periódico y reportar a una central sobre lo que hay o encuentran en cada ronda, la cual debía efectuarse cada 40 minutos.



Llegado el momento de hacer el recorrido, el chico empieza a contar que él estaba allí hacía un mes "aguantando", pero que ya estaba más tranquilo pues sería reemplazado a partir del día siguiente por mí novio. Al llegar el momento de registrar el informe, este chico comenta algo desconcertante, y es que le dijo que especialmente a la madrugada, no era necesario hacer tales recorridos; que de hecho era mejor no hacerlos, que haga como él; es decir, dejar anotado en los horarios de la madrugada, como que hizo todos los recorridos; y claro, que de esto no se lo diga a nadie. Mi novio le dijo que no, que no debía ser así, que tenía que salir a dar las vueltas y revisar. Pero aquel chico insistía en que no lo hiciera. Incluso le decía que era mejor no salir de la garita. A mí novio, que no entendía sobre lo que pasaba ahí, le pareció mal la actitud, pero nada podía hacer pues no era su cargo en ese momento.
Estando en la garita y siendo más o menos las 2AM, se sentaron a charlar. A todo esto, mí novio me mandaba mensajes contándome todo lo que pasaba, pues me decía que notaba que este chico parecía muy histriónico, muy extraño; que por momentos hacía cosas locas, como de pronto y de sólo estar, empezar a reirse de la nada. Ese comportamiento del chico, le causaba mala espina, le daba la impresión de que aquel muchacho no estaba en sus cabales.



En lo que charlaban, y en medio de los dos, y sin haber más nadie alrededor, ambos escucharon una exhalación. Él lo describió como un suspiro acompañado de una risa, lo cual provocó que mí novio se hiciera para atrás, sin entender que era eso. Fue algo muy fuerte, demasiado claro, y ambos lo sintieron pues aquel chico también hizo lo mismo. Los perros, de pronto empezaron a aullar. Entonces el chico le preguntó qué hora era, a lo que mí novio le respondió que eran las 2:20 AM. Aquel chico dijo a continuación: –uh no...¡ahora empezó el show!...ahora vas a ver porque es que yo no salgo de acá...–
Se paró y empezó hablar a los perros, a los cuales atraía hacia la garita arrojándoles comida alrededor de la misma. Mi novio, que es escéptico para estas cuestiones, no halló una explicación inmediata a eso que ambos sintieron, sin embargo lo que más le estaba llamando la atención, era la actitud del muchacho, pues se preparaba como si algo muy malo estuviera por llegar.



Pasó un tiempo, y tocaba hacer el recorrido de nuevo. Mi novio se puso incómodo, porque el chico no le dejaba salir. Al final lo convenció, diciéndole que si no lo hacía, lo reportaría, pues estaba comprometiendo su trabajo. Salieron a dar la vuelta y en lo que iban caminando reciben un llamado por radio. Eran otros guardias, de la misma empresa, pero que estaban brindando servicio en una propiedad colindante al club. Ellos, desde su posición (podían ver hacia el club), divisaron la silueta de un hombre parado en medio de la cancha. Bueno, este chico decía que era mejor no ir; pero con lo testarudo que es mí novio, se fueron a ver. Al llegar a la cancha, visualizan al hombre sobre el campo, más bien su contorno, pues hay poca luz en ese sector; pero para el asombro de ambos (quizas más para mi novio porque el chico ya lo intuía), aquella silueta se desvaneció.
Aún viéndolo, mí novio incrédulo de lo paranormal, consideró que esa persona pudo esconderse, dada la baja condición de iluminación de esa zona. En cambio el chico estaba muy nervioso, decía que se vayan, que no podían dirigirse hacia la cancha. Casi en un completo estado de histeria, le gritaba que no debían estar al descubierto. Pero mi novio, haciendo caso omiso, siguió dando la vuelta y revisando. Mientras lo hacía, por detrás suyo iba éste chico muy alterado, y junto a él, toda la jauría de perros que le seguían.



Finalizando la ronda, de golpe los perros comienzan a ladrar y alejarse del lugar, y se van corriendo. El chico tambien corre por detrás de los perros (luego contaría que algo lo empujó allí y que por eso corrió). Mí novio pensó que el chico corrió por detrás de los perros asustado por el comportamiento de estos; por lo que continuó caminando hasta llegar a la garita donde ya se encontraban todos los perros junto al muchacho. Aquel muchacho estaba pálido, muerto de miedo, pues contaba que algo le empujó. Allí le preguntó a mí novio si entendía la razón por la cual no debía salir a hacer las rondas a la madrugada. Le empezó a contar que esto pasa todas las noches, y que él no se anima a contar lo que allí sucede por temor a que "eso" se vuelva más agresivo contra él.



Volvieron a sentarse dentro de la garita y mí novio empezó a tener más consideración por el chico, no porque creyera, sino por verlo tan mal. De golpe empezaron a escuchar como si alguien pateara la puerta de la garita. Ambos se pusieron en alerta porque el sonido era insistente. Pero mí novio dijo que seguro eran los perros que, apoyados sobre la puerta, se estaban rascando, y ello ocasionaba ese sonido. El chico le pedía por favor que no se acercara a la puerta a revisar, pero mí novio intentando demostrarle que nada raro pasaba, fue a ver, y se dio con que no había ningún perro cerca de la puerta.



Siendo ya algo más de las 3:30 AM, y tocando hacer otra ronda, mí novio se fue sólo, pues el chico seguía muy asustado. Pasando por cerca de los vestuarios, escucha el ruido de agua que corría de las duchas. Mí novio pensó que el chico, al estar alterado, olvidó cerrar las duchas, porque allí a las 11PM se cierran todas las puertas y se apagan todas las luces, quedando solo encendidos los faros externos del club. Entonces volvió a la garita, tomó la llave de los vestuarios y regresó, encontrando para su sorpresa a todas las duchas abiertas, como así también todas las luces encendidas, cosa que le pareció muy extraño pues la puerta de acceso estaba con llave. Sin embargo más extrañeza le causó ver cómo, tras apagar todo dentro de vestuarios, y cerrar la puerta, otra vez las luces del interior estaban encendidas.



No comprendía lo que pasaba, pero regresó a abrir la puerta, en todo momento sin miedo, solo pensando que algo raro pasaba y que tenía que haber una explicación. Apagó las luces, cerciorándose antes que los switches no estuvieran defectuosos y que por tal se estuvieran encendido solas las luces. Volvió a poner llave a la puerta y cuando se estaba retirando, escuchó muy claro como alguien abrió las duchas y nuevamente el agua pegando en el suelo.
Mí novio, ya caliente con la situación, porque en todo momento pensaba que había alguien escondido dentro de los vestuarios y que hacía éstas cosas para asustar al otro chico, regresó para abrir la puerta y revisar de nuevo; pero no había nadie dentro.



Entonces renegando regresa a la garita por el otro chico para llevarlo a la cocina, pues sospechaba que alguien debía esconderse allí. Lo convence para ir y le dice que él se quede cuidando una puerta, pues la cocina-quincho es una U, con un punto de acceso y otro de salida. Mí novio le explica que él entraría por la otra puerta e iría revisando, si alguien se escondía, forzadamente tendría que salir por la puerta donde esperaría el chico. Así quedaron de acuerdo. Al entrar mí novio, enciende todas las luces y empieza a avanzar; llegando donde dobla la U para salir por la puerta donde estaba esperando el otro chico, todas las luces de la cocina y del quincho se apagaron. Al ver esto el chico salió corriendo dejándolo sólo a mí novio allí.



Fue en ese momento cuando mí novio, por primera vez, sintió algo raro detrás suyo. Fue una sensación de algo muy pesado, algo que le causó escalofríos. Tan así que no quiso mirar hacia atrás y continuó su camino hasta la garita. En tanto algunos perros con insistencia se quedaron ladrando hacia la cocina. A partir de esto último fue que mí novio decidió hacerle caso a este chico y quedarse en la garita por lo que pudiera suceder.
Durante el resto de la noche, ambos fueron testigos de un verdadero "show", tal cual lo dijo aquel muchacho; pues vieron como las luces de la cocina, de vestuarios, y demás partes, se encendían y apagaban solas. Además pudieron escuchar algo increíble: eran los ruidos de palmadas, como si varios jugadores golpearan las paredes dándose ánimos para salir a la cancha antes de un partido. Escucharon ruidos de pelotas, como si éstas revotaran en la pared. Incluso los ruidos de botines en el cerámico, tal cual muchos jugadores de pronto estuvieran allí. Y así una serie de cosas muy extrañas adornaron aquella primer noche en el club...



SEGUNDA NOCHE

Al terminar esa primer noche, llega mí novio a casa y me comenta todo lo que pasó. Al rato llama a uno de sus compañeros más veteranos para que le cuente que estaba pasando allí. Éste le dijo que no acepte ir para ahí, que tenga cuidado, que él ya pasó por eso. En fin, que pida un cambio. Lo mismo le dijeron los guardias de la misma empresa pero que estaban cuidando una propiedad cercana al club. Se trataba pues de hombres experimentados que llevan años trabajando para esta empresa de seguridad. Todos le aconsejaban que no vaya, que deje ir a los chicos nuevos. Sin embargo mi novio tenía complicada la cosa, pues aquel chico que conoció dentro del club, ya le había adelantado que sería su reemplazo. Por medio de sus compañeros, mi novio entendió que el extraño comportamiento de aquel joven obedecía al hecho de venir soportando durante un mes las cosas que allí ocurrían. Y esto era así pues los chicos nuevos que surgían como su reemplazo, no soportaban la primer noche siquiera y abandonaban el trabajo sin reclamar la paga.



A la noche siguiente mi novio se presentó al trabajo, y tal cual lo sospechó, tuvo que quedarse en el lugar de aquel chico pues éste no soportaba más; además no consiguieron ningún otro reemplazo. Asi pues, llegó a su puesto de trabajo en aquella noche de sábado. Ordenó sus cosas y a eso de las 23hs hizo su primer recorrido. Se encargó de cerrar todo, apagar todas las luces y ya de regreso a la garita, se sentó a cenar. En ese momento él aprovechó para mandarme mensajes y me contó que por la tarde hubo partido en el club y que aún estaban los chicos festejando en el quincho. Decía que era un grupo grande que estaban comiendo, bebiendo y divirtiéndose. De todos modos, estos chicos permanecerían en el quincho, pues los otros sectores donde no se podía ingresar, mi novio ya se había cerciorado de cerrar los accesos y apagar las luces.
Me contaba mi novio que la presencia de aquellos chicos le traía tranquilidad, pues pensaba que nada de lo sucedido la noche anterior, volvería a pasar. Además pensó que muy seguramente esas cosas que pasaron fueron provocadas por bromistas que se aprovecharon de él por saber que era nuevo...
Transcurría la noche, todo normal, y a eso de las 01hs vió que los chicos que festejaban empezaron a irse. Sin embargo pudo distinguir que un auto quedó estacionado dentro del club, y que de seguro pertenecía a alguno de los tres chicos que vió, quedaron dentro del quincho, charlando, comiendo y bebiendo algo.




Le tocó salir a hacer su segundo recorrido para verificar que todo estuviera en orden. Cuando estaba próximo a los vestuarios, escuchó el inconfundible sonido de las duchas, como si todas las duchas estuvieran abiertas. Inmediatamente le embargó la sensación y el recuerdo de la noche anterior; no obstante tomó la decisión de no darle importancia, a si mismo se decía –esto no está pasando–. Un poco intentando menospreciar aquello, continúo caminando hacia el otro vestuario donde constató que todo estaba apagado y en orden. Luego regresó por el primero vestuario, encontrado que esta vez había total silencio. Una sensación ambigua le sobrevino al percatarse de que por un lado, nada extraño ocurría allí, pero por el otro la preocupación de descubrir que estaba mucho más sugestionado de lo que pensaba. A su regreso a la garita, me llamó para contarme sobre esto, a lo que respondí tranquilizándole.



No pasó mucho tiempo más, volvió a llamarme, esta vez lo sentía más nervioso. Me decía que desde su posición veía como emergía un vapor desde los vestuarios. Su preocupación estaba en que ya se habían marchado todos los chicos que estuvieron festejando, sólo quedaban aquellos tres en el quincho. Entonces, ¿quién estaba usando el agua caliente en los baños? Por supuesto que yo le tranquilicé de nuevo, diciéndole que seguramente "algun pendejo" borracho se fue a dar un baño antes de retirarse del club. Entonces, así molesto con esto, se fue a ver que ocurría en los baños, manteniendo la comunicación telefónica conmigo.
Al llegar descubre que la puerta del baño estaba abierta, lo cual le resultó extraño, pues momentos antes él mismo cerró con llave. Con un poco de desconfianza, sólo metió medio cuerpo mirando hacia dentro preguntando quién estaba allí; pero nadie respondió. Yo del otro lado del telefono, le aconsejé que cerrara todo y se fuera de allí, y así lo hizo. Cerró las duchas, apagó las luces, puso llave a la puerta y se fue de allí.



Mientras regresaba a la garita, pensando en quién era el bromista que hacía todo esto, descubrió en un giro repentino que hizo de su cabeza hacia atrás, que el vestuario de las mujeres (el cual está enfrentado al de los varones), estaba iluminado. Inmediatamente me dijo: "... acaban de encender las luces del vestuario de mujeres".
A estas alturas, lo que me contaba mi novio por teléfono, me estaba preocupando; es por ello que le dije que se quedara en la garita y que ya no fuera a los vestuarios. Me respondió que ya no volvería, al menos hasta que toque hacer otra ronda. A los 5 minutos, las luces se apagaron solas.
Mientras tanto, en el quincho continuaban aquellos chicos. Mi novio no quería pasar por ahí, ni siquiera cerca, pues temía que si estos lo veían, tal vez se sintieran incómodos y se fueran. Prefirió por lo tanto pasar haciendo las rondas a cierta distancia. Resultaba mejor sentir aquella compañía, aunque lejana, antes que quedar absolutamente sólo allí.



Pasado un rato, salió de la garita para hacer otro recorrido, pero esta vez por el otro lado, por la zona de la cancha. Llamaba a los perros, por las dudas, pero estos no le seguían como hacían con el chico de la noche anterior. Me contó que mientras bordeaba una pared, empezó a oír unos ruidos que provenían del techo de ésta. Era el ruido de palmas, o al menos así lo distinguió; tal cual la noche anterior; como si varias personas golpearan con sus palmas el techo. Decidió ignorar aquel ruido –¿como alguien podría estar haciendo aquello? – pensó. Con su mentalidad pragmática, supuso que lo más probable es que ese ruido lo hacía algún animal, y que a causa de su sugestión estaba dándole una interpretación diferente.



Siguió haciendo su recorrido y pasó cerca del quincho, observando a esos tres muchachos que permanecían allí dentro, pero pasó sin ser visto. Es a los pocos segundos de esto que vuelve a llamarme, pues otra vez vió, a medida que se acercaba a vestuarios, que de los baños volvía a emerger aquel vapor; alguien o algo volvió a abrir las duchas. A diferencia de lo que pudieran suponer muchos, cuando me llamó no se lo sentía temeroso, sino más bien enojado, muy molesto con todo aquello. De hecho empezó a insultar a, fuera lo que fuera, estuviera haciendo aquello. Entonces le dije que se calmara y afortunadamente me hizo caso; se fue hacia la garita donde se quedó charlando por teléfono conmigo. Yo mientras tanto le cambiaba el tema así se distraiga un poco.
Poco duró mi intento por distraerlo, pues al rato nomás me dijo que las luces del baño y de la cocina, encendían y apagaban. Escuchaba ruidos, como si movieran algo, al revisar encontraba fuera de lugar las cosas de la cocina, sillas volcadas, los hornos abiertos, las luces encendidas, ya resultaba algo caótico.



En un cuarto donde se archivan papeles, cuya puerta es de chapa, mi novio escuchaba como alguien intentaba abrirla haciendo girar el picaporte. Demás está decir que en ese cuarto, no podía haber nadie. Entonces me dijo que cortaría por un momento la comunicación para ir a revisar. A los pocos minutos volvió a llamarme, y allí me contó que al abrir esa puerta de chapa, encontró en el piso, y en todas partes, tirados los papeles del archivo. Ya no sabía qué pensar, así es que acomodó todo como buenamente pudo, cerró con llave la puerta y se fue de allí. En ese punto, él me dijo que tenía ganas de irse, ganas de abandonar su puesto, sentía que las cosas que pasaban no eran normales. Un malestar le sobrevino, sentía algo raro en ese lugar, mejor dicho una sensación fea, me dijo que allí se sentía observado.
Lo convencí de que ya no vaya hacia los vestuarios y que de ser posible, permanezca en la garita. Mientras charlábamos, él hacía hincapié en la idea de que no se sentía tan sólo en el lugar, pues estaban aquellos chicos en el quincho, sin embargo él mismo se hizo una pregunta que me dejó pensando: ¿cómo podía ser que con todo lo que pasaba allí, ninguno de ellos se diera cuenta? Sólo encontró ésta respuesta: "Yo debo estar muy sugestionado"



Antes de iniciar su labor en aquella noche, su jefe le anticipó que muy probablemente por la madrugada, pase por el club una camioneta grande, y él debía dejarla pasar. Eran las 2 AM cuando aquella camioneta llegó por primera vez. Mi novio la describió como una súper camioneta importada. El vehículo se detuvo en la entrada, bajó el vidrio polarizado hasta la mitad, y una mano salió desde dentro realizando un ademán de saludo. Mi novio respondió el saludo haciendo una seña para que pase, y la camioneta entró. Se estacionó y salió de ella un hombre altísimo a quién nunca le pudo ver la cara. Ante los ojos desconcertados de mi novio, se dirigió hacia los vestuarios, justo donde en esos momentos estaba ocurriendo toda esta inusual actividad: golpes en los azulejos, las duchas, las luces, los ruidos, etc.



Pasó una hora, y este misterioso hombre seguía dentro de los vestuarios. Mi novio no entendía qué podría estar haciendo este hombre "sólo" allí tanto tiempo, pero decidió mantenerse alejado. Hasta que por fin salió aquel hombre, quien subió a su camioneta y se fue; pero a eso de las 4 AM regresó, y nuevamente fue hacía los vestuarios donde nuevamente permaneció un rato más allí, hasta que por último salió del club para no regresar. En todo este tiempo, las cosas extrañas no dejaron de pasar. En un momento fue llamado por radio, pues desde esa otra propiedad donde otros guardias podían ver hacia el club, le avisaban que alguien merodeaba sobre la cancha. Mi novio salió corriendo para descubrir quién podría estar haciendo esto, pero al llegar allí a nadie encontraba.
Una nueva y fea sensación empezó a sentir. Pues cada vez que salía hacia la cancha, o bien para hacer otra ronda, sentía patente detrás suyo las pisadas, como si alguien le acompañara desde muy cerca; pero al girar su cabeza y apuntar con su linterna, nada veía. Aquello ya lo estaba poniendo loco, y no era para menos pues lo que sentía en realidad era como si algo "grande", algo voluminoso, estuviera detrás de él, casi lo sentía en sus hombros.



Esa noche, él me llamó muchas veces para contarme lo que allí pasaba. Me contaba sobre lo que escuchaba, lo que sentía, y lo que veía, pues era algo que lo estaba superando – ¡Esto no me lo vas a creer! – repetía. Él pensaba que yo no le creía, puesto que yo intentaba cambiar de tema, distraerlo un poco sobre eso que me contaba, pero en realidad yo también estaba sintiendo miedo por todo aquello. Entonces, en su afán por demostrarme lo que allí pasaba, es que hizo un video. Un video donde muestra como las luces de los vestuarios, como las duchas, se activaban solas.
Fue una noche muy extraña y por momentos atemorizante. Sin embargo, y como ya dije, él se sentía acompañado por aquellos chicos en el quincho. De una forma u otra, sabía o sentía que podía contar con ellos en caso que necesitara ayuda. Irónico si asumimos que era mí novio quién tenía que proteger y cuidar tanto al club como a sus miembros, pero es que no sabía qué diablos (nunca mejor dicho) estaba pasando allí. Él no intuía, ni siquiera sospechaba, que a eso de las 6 AM, cuando estuviera llegando el amanecer, un "baldazo de agua fría" sentiría.



AL AMANECER

Muy temprano llegó un señor mayor en su moto. Este hombre es el encargado de cuidar durante el día al club. Saludó con la mano a mi novio y pasó. Al ratito regresó y se prestó a conversar con mi novio, quién a estas alturas no sabía que pensar sobre lo que pasó allí durante toda la noche.
– ¿Hijo cómo estás? ¿que tal la noche? –
–Mire...la verdad que no estuvo bien. Yo no sé qué es lo que pasa acá, no sé qué es lo que tienen acá, pero...yo la verdad no quiero volver, no la pasé nada bien–
– si...te entiendo...yo sé que pasan cosas aquí...pero quédate tranquilo porque ya amaneció, y eso no te hará nada. Además ya me quedo contigo –
– ¿si?...¿pero qué pasa aquí?...¡es de locos esto! –
Entonces, sin que supiera este señor, mí novio empezó a grabar lo que él le empezó a contar...
– Lo que pasa es que aquí hay muchos pecados... aquí el innombrable hizo muchos favores... aquí mucha gente sufrió...y en el afán de esta gente que tiene tanto dinero, ya sabes, chetos; pues hicieron cosas que no debieron hacer, y por eso este lugar está lleno de pecado –
– Pero no entiendo, ¿por qué no hacen algo? ¿por qué no traen un cura?...no sé –
– ¡No!...es que acá no va ingresar nadie de la iglesia. Esa imagen de la virgen que ves allá es solo pantalla, aquí... aquí se venera al otro...pero vos tenés que estar tranquilo, tenés que acercarte a Dios, que estando con ÉL, nada puede hacerte daño –



El señor, que profesa la fe cristiana, le tranquilizaba a mi novio para que no temiera a "eso" que al parecer, actúa o se pone de manifiesto por las noches.
Juntos, mientras caminaban por las diferentes estancias del lugar, fueron revisando puertas y luces. Mi novio le explicaba como lidió toda la noche con las luces de vestuarios y la cocina, pues éstas volvían a encenderse ni bien él las apagaba.
Entraron a la cocina y encontraron lo que quedó del asado que hicieron aquellos chicos del club la noche anterior trás finalizar el partido.
–¡Ah pero mirá todo el asado que quedó!...¿y no te convidaron nada? –
– Y no, capaz no se dieron cuenta...pasa que estuvieron comiendo anoche hasta que se fueron todos y quedaron ellos tres...–
– ¿ellos tres?...¿quienes? –
– Ellos...los chicos que quedaron en el quincho –



El señor, con una sonrisa, denotando incredulidad, se dirigió hacia el quincho, y mi novio lo siguió por detrás. Al llegar no encontraron a nadie. Incluso el portón estaba cerrado. El hombre le preguntó a mi novio si cómo eran aquellos jóvenes que él vio, y éste le describió cómo eran, pues pudo verles allí sentados, en reiteradas ocasiones, durante toda la madrugada.
– ¿y te dijeron algo? ¿hablaste con ellos? –
–No, lo que pasa es que no quería incomodarlos –
– Vos sabes que de acá nadie puede salir, ¿no? –
– Si lo sé, está todo cerrado –
–...bien, no te diré qué fue lo que viste anoche... sacá tus propias conclusiones... Sólo te diré que esas "personas" nunca estuvieron aquí, o mejor dicho, "están" porque no se pueden ir–.



¡Mi novio se quería morir! Estuvo toda la noche custodiando a tres personas que estuvo convencido, estaban ahí. Él a cada rato me llamaba para contarme lo que sucedía y yo para calmarle le recordaba que no estaba sólo, que estaban esos chicos en el quincho.
– ¡Pero no puede ser! ¡Estaban ahí, yo los vi, desde la garita los veía!, incluso en un momento les vi abrir el horno y uno de ellos se frotaba los brazos como intentando tomar calor – Le dijo mi novio totalmente confundido a este señor.
– Además les veía mover sus manos mientras charlaban, eran muy expresivos...si es cierto que me pareció algo extraña la ropa del que estaba cerca del horno, porque es al que mejor veía; me resultó una vestimenta algo pasada de moda, pero eso no me llamó tanto la atención, más con las cosas raras que estaban pasando–



– ¿y pasaste cerca del quincho?–
– ¡Si!, ¡pasé muy cerca! Pasé por el lado de ellos practicamente; pero estos no se dieron cuenta de mi–
–¿Y escuchaste lo que hablaban?, ¿les escuchaste la voz?–
– hmmm...ahora que lo dice...– en este punto mi novio cayó en la cuenta de que al pasar por el lado de estos chicos, nunca les escuchó hablar, nunca registró sus voces; sólo les veía, casi de reojo porque evitaba el contacto visual, como estos movían sus manos como charlando, pero no habían sonidos.
– ¿Pero, y el auto?, ¡ahí está todavía!–
–Ese auto quedó allí desde la mañana, se le rompió la correa y lo dejaron ahí–
–Todavia no puedo entender todo esto, no sólo fueron las luces, escuché ruidos como si hubieran muchas personas en los vestuarios...–
–Eso hacen cuando llega una persona nueva, parecería que se divierten al principio, luego dejan de molestar. Por eso te digo que te quedes tranquilo...y...¿te hablo?–
–¿Si me habló? ¡No! ni falta que me hace–
–Bueno, no te preocupes, pero tal vez te hable esta noche...–



Después de este diálogo, algo muy extraño y casi sacado de una película ocurrió; pues mi novio vió como este señor empezó a recorrer por todas las estancias del club, el quincho, los vestuarios, la cocina, la cancha, etc; rezando y retando a "eso". Mientras levantaba sus manos, pedía que aquello se fuera de allí y no molestara más. Claro, mi novio ya se quería ir, no aguantaba seguir allí con todo lo que pasó sumado ahora a esto que hacía este hombre, pero el señor le insistió que debía quedarse con él, que era necesario.
Al terminar de hacer esto, le dijo el señor a mi novio que ya sabía lo que ocurría allí, pero que se quede tranquilo, que eso no le molestará más; que fue un muy buen acto de su parte reemplazar a ese otro muchacho, pues él ya no estaba bien de la cabeza, que demasiado tiempo soportó todo aquello.
Le empezó a contar sobre cosas que allí sucedieron, en especial con otros guardias. Lo más inquietante es que no le dijo exactamente qué pasó allí, quienes hacen qué cosa, ni por qué daba por hecho que ese lugar estaba maldito; si, en cambio, le contó de otros sucesos. Le mencionó casi soslayadamente que hasta un niño perdió la vida allí, no aclarando en qué circunstancias, pero dejando una sensación siniestra.



Fue inevitable preguntarnos con mi novio sobre, ¿qué pasó allí realmente, tantas personas hubieron que...? Y es que con él recordamos que esa noche, mientras hacía una de las rondas, escuchó el ruido de muchas palmas golpeando los azulejos, además de los inconfundibles ruidos que provocan los tapones al pegar en el cerámico, como también el que ocasionan los botines al resbalar por el ir y venir; era como si de pronto, todo un equipo de jugadores estuvieran en los vestuarios.



EXPLICACIONES

Al salir del club, mi novio se fue a hablar con su jefe, a preguntarle por qué lo mandaron allí, sabiendo de las cosas que pasan. Su jefe le respondió que era una prueba necesaria que debía pasar, pues era "un lugar para los nuevos". También le advirtió que no se metiera, que no haga preguntas. Que los directivos de allí tienen muchos "tratos" hechos, y que por tal motivo el club "es lo que es". En resumida cuenta, le confirmó lo que le dijo aquel señor mayor.
Más adelante, en una charla que tuvo con los guardias más veteranos asignados a otros lugares, descubrió que lo que sucede allí, es un secreto a voces entre los guardias. Que todos los de la empresa conocen muy bien lo que pasa en ese club, en especial por las noches. Estos le contaron sobre las cosas que les sucedieron a muchos chicos muy jóvenes que entraron a custodiar de noche las instalaciones de ese club. Incluso hubo un chico que fue descubierto al día siguiente atado. Cuando le preguntaron quien fue, respondió que no era alguien, sinó ESO, pues no era persona. Describió algo enorme, voluminoso, con mucha fuerza que lo arrastró y le atacó. Mi novio recordó que estando en el club, al salir a hacer las rondas, sentía ese peso sobre sus hombros, como si "algo grande" estuviera caminado detrás de él.



Hasta aquí todo lo que esta joven me contó. Me es inevitable preguntarme si, ¿puede ser real todo esto? Sinceramente nunca oí nada así de este lugar. Sin embargo yo pude oir los audios, tanto del señor mayor como el de los guardias veteranos; vi el video, incluso fotos. Pero es algo que sólo podré publicar en un segundo post, tras una edición pues como dije, en ellos se citan nombres de personas, que no tengo autorización para mencionar, como también el de este (ahora para mi) misterioso club de Tucumán.




Esta es una de las mas impactantes historias que he tenido oportunidad de leer, los créditos correspondientes son para el amigo "Walter Quevedo". Un escritor sin igual que lo tome como referencia antes de comenzar como Avbocatus, pueden encontrar al primero en su fans page "El Rincón Del Misterio". Por ultimo creían que todo terminaba en simples palabras?, pues no es así, aquí dejo el vídeo que grabo este muchacho que trabajo en dicho "Club" y en donde... se puede apreciar una clara psicofonia y como las luces se prenden y apagan


Datos archivados del Taringa! original
560puntos
1,018visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

a
avbocatus🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts64
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.