La Justicia estadounidense sentenció a Ariel Castro por el secuestro, abuso sexual y físico de tres mujeres. “No saldrá jamás”, dijo el juez. Además, le impuso una multa monetaria
Castro, de 53 años, recibió cadena perpetua a 1.000 años de cárcel. Por un acuerdo con la Fiscalía, el convicto evitó la posibilidad de pena capital por un aborto involuntario y forzado a una de las mujeres.
El juez del condado de Cuyahoga en Ohio, Michael Russo, impuso la condena tras una emotiva vista judicial en la que una de las víctimas de Castro, Michelle Knight, dijo que el antiguo conductor de autobuses escolares la obligó a pasar "una vida de infierno".
Las tres mujeres desaparecieron entre 2002 y 2004, cuando tenían 16, 14 y 20 años. Las tres escaparon en mayo pasado, cuando una de ellas destrozó parte de una puerta y pidió ayuda a los vecinos.
Castro fue arrestado a principios de mayo después de que Amanda Berry, de 27 años, lograra escapar de su casa con su pequeña hija, tras captar la atención de un vecino logrando sacar su mano por la puerta cerrada.
La policía encontró luego a otras dos cautivas en la casa: Gina DeJesus, de 23 años, y Michelle Knight, de 32. Las tres mujeres habían sido raptadas en incidentes separados en 2002, 2003 y 2004.
Amanda Berry realizó su primera aparición en público el sábado por la noche, cuando fue invitada al escenario por la rapera Nelly en un concierto al aire libre en Cleveland.
Gina DeJesús, habló brevemente el domingo con un canal de televisión de Cleveland y agradeció a los voluntarios que levantan una valla de dos metros en torno a su casa.
En la previa de la sentencia, Ariel Castro dijo que hubo "sexo consensuado" con las tres jóvenes que mantuvo cautivas durante más de una década. Enfrenta 937 cargos
Ariel Castro compareció ante una corte de Ohio para enfrentar cargos de violación y secuestro de Amanda Berry, de 27 años -quien durante su cautiverio tuvo una hija, Jocelyn, hoy de 6 años-, Gina DeJesus, de 23, y Michelle Knight, de 32.
Recibió cadena perpetua más 1.000 años de cárcel el jueves. Debido a un acuerdo con la Fiscalía, el convicto evitó la posibilidad de pena capital por un aborto involuntario y forzado a una de las mujeres. Las tres jóvenes desaparecieron entre 2002 y 2004, cuando tenían 16, 14 y 20 años. Las tres escaparon en mayo pasado, cuando una de ellas destrozó parte de una puerta y pidió ayuda a los vecinos.
En lo que se suponía era un pedido de disculpas a las víctimas, Castro aseguró que no es un asesino. "Soy adicto a la pornografía, al punto de que me hace impulsivo y no sé lo que hago", dijo Castro. En su declaración ante el tribunal que lo juzga por 937 cargos de secuestro, violación y asesinato, el acusado había hecho un último intento por reducir una condena que finalmente alcanzó los 1.000 años de cárcel.
"Cuando era niño fui abusado y esto me llevó a la vida que llevé. Fui un buen trabajador, pero al final empecé a faltar y traté de que me echaran", fueron sus primeras palabras ante el juez.
"No podía manejar toda la situación que tenía en casa. Cuando secuestré a la primera víctima, no fue un plan. Ese día escuché que ella iba a algún lado y reaccioné impulsivamente", explicó.
Castro dijo: "Cuando llegaba a casa, aunque parezca una locura, me agradaba ver la situación y mi hija me visitaba".
"¿Qué clase de padre fui yo? -se preguntó-. El mejor. Yo la crié durante seis años, tuvo una vida normal, la saqué en público, iba a misa y en casa era una vida normal, de una familia normal".
Luego se refirió a las torturas sexuales a las que sometía a las tres jóvenes que mantenía ocultas en su casa: Gina De Jesus, Amanda Berry, Michelle Knight.
"El sexo que ocurrió en la casa fue por consentimiento mutuo. Los cargos de violencia no son ciertos. Muchas veces ellas me pedía sexo. Estas mujeres no eran vírgenes, a veces ellas me pedía sexo".
"Básicamente quiero decir que no soy un monstruo, no soy un depredador. Actué por mis instintos sexuales y nunca les pegue a esta mujeres", agregó.
Ensayó un pedido de disculpas: "Señor Juez, no encuentro palabras, es parte del problema que tengo. Cuando empiezo a hablar, de repente me quedo sin palabras. Lamento todo esto, me disculpo, llegará el día del Juicio Final. He estado leyendo la Biblia, orando, pidiendo perdón, ayuda, debido a esta adicción sexual".