
Existen objetos que tienen tras de sí infranqueables maldiciones. Tal es el caso del Diamante de la Esperanza, del Zafiro Púrpura de Delhi y del coche de James Dean. Pero también hay otros objetos que son malditos en el sentido de traer malas energías: muñecos vudú, cráneos, símbolos satánicos, etc…
Un objeto maldito es algo que puede comprenderse de las siguientes formas: o bien como un objeto que simplemente atrae mala energía; o ya, en sentido estricto, como un objeto que atrae mala energía y está ligado a una maldición concreta

Existen diversos criterios para clasificar a los objetos malditos. Uno de ellos es el carácter individual o el carácter genérico del objeto: de ese modo, el auto de James Dean pertenecería a la primera clase, mientras que las estatuillas de Satanás y los muñecos de vudú a la segunda clase.

CELEBRES OBJETOS MALDITOS
El Diamante de la Esperanza
La leyenda sitúa el origen de esta gema en la India, donde se cree que estaba engarzado en una estatua de la diosa Sita, dentro de un templo de dicha deidad. Pero el diamante fue robado, y no se supo de él hasta los años 1660-1661, fecha en que el mercader francés Jean Baptiste Tavernier lo adquirió y se lo vendió al rey Luis XIV de Francia, en el año 1669, a cambio de 220.000 libras.
Se cree que el diamante tenía una maldición, a consecuencia de la cual, tras venderlo, Tavernier terminó quebrando económicamente y huyendo a Rusia, donde murió de frío y su cadáver fue encontrado mordisqueado por las ratas…
El Diamante Koh-i-Noor
Este diamante, cuyo nombre significa “La Montaña de Luz”, tiene un pasado nada luminoso… Pesa 105 quilates, alguna vez estuvo entre los más grandes diamantes del mundo, y ha pasado por manos de gobernantes hindúes, mongoles, persas, afganos, sikh y británicos. Fue tomado como trofeo de guerra una multitud de veces, y todos sus propietarios perdieron el trono o cayeron en desgracia. La razón de eso está en la maldición que tiene, y que figura en un texto hindú del año 1306, fecha de la primera aparición confirmada de la joya. Dice así la maldición: ‹‹Quien posea este diamante dominará el mundo, pero también conocerá todas sus desgracias. Solo Dios, o una mujer, pueden llevarlo con impunidad››.
Este diamante, cuyo nombre significa “La Montaña de Luz”, tiene un pasado nada luminoso… Pesa 105 quilates, alguna vez estuvo entre los más grandes diamantes del mundo, y ha pasado por manos de gobernantes hindúes, mongoles, persas, afganos, sikh y británicos. Fue tomado como trofeo de guerra una multitud de veces, y todos sus propietarios perdieron el trono o cayeron en desgracia. La razón de eso está en la maldición que tiene, y que figura en un texto hindú del año 1306, fecha de la primera aparición confirmada de la joya. Dice así la maldición: ‹‹Quien posea este diamante dominará el mundo, pero también conocerá todas sus desgracias. Solo Dios, o una mujer, pueden llevarlo con impunidad››.
El Zafiro Púrpura de Delhi
Científicamente esta joya no es algo demasiado sorprendente, pero histórica y culturalmente sí. Se trata de una enorme amatista (confundida con un zafiro) de color púrpura, rodeada por un misterioso anillo de plata en que se ven símbolos astrológicos y palabras místicas; a los lados del anillo de plata que rodea la gema, están dos joyas escarabajo talladas juntamente.
Se cree que la joya es originaría de la India, que estaba en un templo de la diosa Indra en la ciudad de Delhi, hasta que fue robada en un motín (hecho por los ingleses…) durante el año 1857. Supuestamente, la piedra tenía una maldición que fue activada con su robo.
Después del robo, la piedra fue llevada a Inglaterra por el coronel W. Ferris, pero no pasó mucho tiempo que ya toda la familia del coronel padecía problemas de salud, y además la situación económica era terrible. ¿Sería la gema la culpable? Inicialmente el coronel no estaba seguro, pero cuando se la dio a un amigo y éste se suicidó incomprensiblemente, W. Ferris no dudó en el carácter maldito de la piedra.
Los cuadros de los niños llorosos
Durante los años 70, surgió la moda de decorar las casas con cuadros de niños llorosos. El autor de los cuadros era supuestamente un tal Bruno Amadio, quien quizá era de origen italiano porque firmaba sus cuadros como “Giovanni Brangolin”.
Sobre el tal Bruno Amadio, existía la leyenda de que era un pintor que había pactado con el Diablo a cambio de fama y reconocimiento, pues ya a mediados del siglo XX sus cuadros eran muy populares y tenían cientos de reproducciones.
Lo terrorífico del caso surge cuando se empezaron a acumular historias de incendios en que lo único que quedaba a salvo de las llamas dentro de la casa calcinada, era uno de los cuadros de niños llorosos que Bruno Amadio creaba, aunque fuese copia y no original. Surgió así la leyenda de que, tener colgado uno de los niños llorosos de Bruno Amadio, equivalía a padecer la maldición de un incendio y de fenómenos paranormales.
El auto de James Dean, “Little Bastard”
El lema de este fallecido actor era: “vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver”. Él cumplió su lema y murió demasiado temprano.
Todo comenzó cuando se rodaba la película Gigante, y James Dean compró un Porsche 550 RS Spyder, al que bautizó como “Little Bastard” (pequeño bastardo) y manejó aceleradamente el 30 de septiembre de 1955, muriendo al chocar con un Ford Tudor. Su acompañante, un mecánico y amigo del actor Rolf Weutherich, sobrevivió pero se fracturó una pierna y la clavícula.
George Barris, un tipo que había arreglado varios coches de famosos, se quedó con el Little Bastard a ver qué partes podía utilizar. La maldición comenzaba.
La Piedra Maldita de Carlisle
Desde hace unos cuantos años, al pueblo inglés de Carlisle le han caído inundaciones, fiebre aftosa, altos índices de desempleo, y una indiscutible decadencia en su equipo de fútbol. Para las autoridades locales y la mayoría de pobladores, la culpa la tiene la “Piedra Maldita”, una gran roca en la cual yace grabada una maldición escrita en el año 1525.
El origen de la Piedra Maldita se remonta al año 2001, cuando el artista Gordon Young, por encargo del ayuntamiento, grabó sobre una gran piedra la maldición que, en el año 1525 y en base a varios libros, el arzobispo de Glaslow creó “contra los que osaran saquear, destruir o robar en sus territorios ”. Una maldición compuesta de 1069 palabras, inicialmente destinadas a los “bárbaros del norte, que hacían incursiones en la región”.
La Mujer de Lem
La mujer de Lem es una escultura que data del 1500 A.C. y fue encontrada en Chipre en el año 1878. Su primer dueño fue un coleccionista inglés, y en 4 años él y toda su familia estaban muertos. Después, el siguiente propietario también murió a los 4 años de tenerla… Se la llevó entonces al Museo de Edimburgo, y a los cuatro años el encargado del museo murió. Según parece, la estatua tiene una maldición asociada al 4, hecho que quizá esté vinculado a los 4 arcos de sus orejas y a los 4 collarines de su cabeza.
OBJETOS MALDITOS DE CARÁCTER GENÉRICO
Ahora vamos a conocer distintos tipos de objetos malditos, aunque estos no son objetos malditos en sentido estricto; o, en otras palabras, no tienen una maldición concreta, sino que simplemente traen mala energía, aunque esto no debe tomarse a la ligera, pues esa mala energía puede acarrear desgracia y enfermedad en ciertos casos. Sin embargo, es necesario aclarar que, a muchos de los objetos presentados, se les atribuye mala energía en base a simples supersticiones.
Plantas que traen mala energía:
- El Cordatum
- La Corona de Cristo
- El Potus
- La Batata
- Cualquier planta con espinas
EXTRA
Objetos que traen mala energía a nuestro hogar según el Feng Shui:
Cualquier objeto roto: Se cree que, cuando un objeto se daña, pierde su forma y su función, y con ello su energía, resultando en un factor de desequilibrio y/o desgaste energético en el entorno.
Cristales deteriorados: La explicación anterior es particularmente válida para los cristales deteriorados (golpeados, rajados, astillados, destrozados), y sobre todo para los espejos rotos, más aún si se pone un espejo roto frente a otro espejo roto.
Zapatos dañados o que nunca se usan: A partir de los mecanismos de circulación energética, se plantea que en los zapatos se acumulan las energías negativas de la gente, y cuando se tiene un zapato dañado o que nunca se usa, esta energía acentúa aún más su carácter negativo.
Libros dañados: Esto se desprende del principio de los objetos rotos, con la particularidad de que el libro, por tener plasmadas ideas, supuestamente (cuando está dañado) genera contaminación energética en un nivel más sutil.
Relojes dañados: Debido a que el reloj representa el paso del tiempo, se ha creído (supersticiosamente quizás) que un reloj dañado tiende a frenar nuestro progreso, el logro de nuestras metas.
Antiguedades: En este caso hay un buen fundamento para cuidarse del objeto. Ocurre así que las alhajas antiguas suelen estar cargadas con la energía de quien o quienes las poseyeron. Esa energía, como sabemos, es una impresión astral, y esa impresión astral comporta por lo general aspectos negativos, ya que casi seguramente la alhaja antigua estuvo en un ambiente donde se dieron conflictos y hubo sufrimiento. Por eso se recomienda someterlas a un proceso de depuración, que consiste en sumergirlas en agua con sal marina durante 24 horas, tras lo cual debe ponérselas bajo el sol tres horas seguidas.
Elementos o aparatos médicos: Cuando estos artefactos han pertenecido a un enfermo, se recomienda no guardarlos a menos que se los necesite, ya que tienen depositada la energía astral propia de los padecimientos de salud del enfermo que los tuvo.
Cunas: Se cree que las cunas de bebés deben sacarse o guardarse cuando no se las necesita, pues de lo contrario dificultaran el crecimiento del niño. Como ven, aquí el fundamento es más de tipo psicológico que esotérico, puesto que tiene que ver con la percepción que el niño tiene de lo que la cuna representa.
Muebles de madera viejos, quebrados o derruidos: Esto se desprende del principio de los objetos rotos, con la particularidad de que son especialmente nocivos en tanto que tienden a ser frecuentemente empleados.
Fotos o papeles vinculados a situaciones dolorosas: Aparte del evidente fundamento psicológico (ver la foto, o leer el papel, hará que revivamos el dolor), se cree que estos objetos encierran, en gran medida, la energía astral de lo que representan. Así, no conviene guardar cartas de rupturas sentimentales, por ejemplo.
Cenizas de familiares o seres queridos: Desde un punto de vista energético, esto es semejante a guardar un cadáver, e incluso puede ser causa de actividad paranormal.
Cintas, fajas y crespones de velatorio: Estos objetos conservan la huella astral correspondiente al sufrimiento que se vertió mientras se estaba en el velatorio y se los usaba.
Pan desperdiciado: nunca se debe tirar el pan, ni arrojarlo a la basura. Bíblicamente se lo considera sagrado. Arrojar pan trae pobreza y problemas económicos en general. Si sobra, se procede de la siguiente manera: en primer lugar se lo moja, para que no se pueda comer. Luego se lo coloca en una bolsita de plástico y se lo deja al aire libre durante 24 horas. Recién después de este procedimiento se lo puede arrojar a una bolsa de residuos.
Ópalos: Supuestamente traen interferencias, desgaste o inestabilidad energética, sobre todo si son azules, rojos o negros. Pero debe advertirse: con casi toda seguridad, esto es pura superstición.
Exceso de color negro: El negro absorbe energía, por eso las velas negras se usan para drenar energías negativas del lugar en que se prenden. Psicológicamente el negro está asociado a cuestiones negativas, y eso, sumado al carácter que tiene a nivel energético, hace que definitivamente sea perjudicial tener exceso de negro donde vivimos. El negro está asociado a aspectos emocionalmente dolorosos, y una muestra de eso es que en los sueños de la gente deprimida el negro tiene mayor presencia que en los sueños de la gente no deprimida.
Pirámides mal orientadas: Las pirámides deben estar orientadas hacia el norte y preferiblemente deben estar cerca de sitios bien iluminados (al pie de ventanas por donde entra el sol, por ejemplo). Esta creencia se basa en la vibración producida por la estructura geométrica de la pirámide, y en la relación de esto con los polos magnéticos de la Tierra.
Objetos de mar: En Fenhg Shui se cree que el mundo marino tiene una energía particular distinta del mundo terrestre, y a partir de eso se plantea que, tener caracoles y otras cosas así, constituye un factor de perturbación energética.
Animales disecados: Se cree que la muerte y los procesos propios de ésta tienen una energía particular, por lo que tener animales disecados equivale a guardar la energía de cadáveres.
Plantas, flores secas, plantas de exterior puestas en el interior: Se plantea que todas estas cosas drenan energía del entorno, y esto parece no ser una superstición, ya que es el fundamento a partir del cual en algunos libros se recomienda abrazar árboles para descargar nuestra energía negativa.
Cualquier tipo de símbolo, imagen o figura vinculada al Satanismo: Los símbolos suelen tener, aunque sea en un mínimo, la energía de lo que representan, y lo mismo ocurre con las imágenes y las figuras. Por eso es recomendable no tener representaciones de cosas pertenecientes al mundo del satanismo. Esto rige particularmente para símbolos, imágenes o figuras que han sido usadas en rituales.
Cráneos, huesos u otros elementos de personas difuntas: Esto ya se explicó arriba, pero cabe mencionar que es particularmente peligroso tener restos de difuntos humanos, ya que están fuertemente asociados a la energía de la persona fallecida, y pueden en algunos casos desatar actividad paranormal, o contaminar energéticamente el lugar si el difunto fue alguien malo (un ladrón, un asesino, un narcotraficante, etc).
Objetos que estuvieron muy vinculados a alguien malvado: Estos objetos tienen huellas astrales muy fuertes de sus antiguos portadores, y estas huellas astrales pueden influir en nuestra aura y, a través de ella, en nuestras emociones y conducta.
Muñecos de vudú: Aquí nos referimos a los muñecos de vudú que han sido usados en rituales o que han sido hechos para ser usados en rituales, aunque aún no se hayan usado. No nos referimos a meras representaciones, como las que podrían usarse para exposiciones en museos. En cuanto a la explicación, ya ha sido expuesta anteriormente.
Objetos vinculados a ciertos cultos paganos en los que se invocan espíritus: Estos objetos son peligrosos porque muchas veces se han empleado en invocaciones y han terminado asociados a determinados espíritus. No es, como creen los evangélicos, que estos objetos representan a dioses falsos que en realidad son demonios. Las entidades que representan simplemente (al menos en la gran mayoría de casos) no existen, pero eso no quita que no estén asociados a la entidad que, a un nivel astral, se ha generado por la fe que las personas del culto tienen. Esta entidad no es un ente dotado de voluntad y conciencia (a menos que se haya generado un tulpa, pero eso solo sucede si han intervenido personas psíquicamente dotadas), sino una estructura energética asociada a determinados patrones psíquicos. Sin embargo el peligro principal de estos objetos no está en lo indicado antes, sino en el hecho de que, como se señaló en los comienzos del artículo, usualmente ciertos espíritus (del bajo astral) acuden cuando se realizan los rituales, y terminan depositando su energía en los objetos empleados durante el proceso ritual.
Científicamente esta joya no es algo demasiado sorprendente, pero histórica y culturalmente sí. Se trata de una enorme amatista (confundida con un zafiro) de color púrpura, rodeada por un misterioso anillo de plata en que se ven símbolos astrológicos y palabras místicas; a los lados del anillo de plata que rodea la gema, están dos joyas escarabajo talladas juntamente.
Se cree que la joya es originaría de la India, que estaba en un templo de la diosa Indra en la ciudad de Delhi, hasta que fue robada en un motín (hecho por los ingleses…) durante el año 1857. Supuestamente, la piedra tenía una maldición que fue activada con su robo.
Después del robo, la piedra fue llevada a Inglaterra por el coronel W. Ferris, pero no pasó mucho tiempo que ya toda la familia del coronel padecía problemas de salud, y además la situación económica era terrible. ¿Sería la gema la culpable? Inicialmente el coronel no estaba seguro, pero cuando se la dio a un amigo y éste se suicidó incomprensiblemente, W. Ferris no dudó en el carácter maldito de la piedra.
Los cuadros de los niños llorosos
Durante los años 70, surgió la moda de decorar las casas con cuadros de niños llorosos. El autor de los cuadros era supuestamente un tal Bruno Amadio, quien quizá era de origen italiano porque firmaba sus cuadros como “Giovanni Brangolin”.
Sobre el tal Bruno Amadio, existía la leyenda de que era un pintor que había pactado con el Diablo a cambio de fama y reconocimiento, pues ya a mediados del siglo XX sus cuadros eran muy populares y tenían cientos de reproducciones.
Lo terrorífico del caso surge cuando se empezaron a acumular historias de incendios en que lo único que quedaba a salvo de las llamas dentro de la casa calcinada, era uno de los cuadros de niños llorosos que Bruno Amadio creaba, aunque fuese copia y no original. Surgió así la leyenda de que, tener colgado uno de los niños llorosos de Bruno Amadio, equivalía a padecer la maldición de un incendio y de fenómenos paranormales.
El auto de James Dean, “Little Bastard”
El lema de este fallecido actor era: “vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver”. Él cumplió su lema y murió demasiado temprano.
Todo comenzó cuando se rodaba la película Gigante, y James Dean compró un Porsche 550 RS Spyder, al que bautizó como “Little Bastard” (pequeño bastardo) y manejó aceleradamente el 30 de septiembre de 1955, muriendo al chocar con un Ford Tudor. Su acompañante, un mecánico y amigo del actor Rolf Weutherich, sobrevivió pero se fracturó una pierna y la clavícula.
George Barris, un tipo que había arreglado varios coches de famosos, se quedó con el Little Bastard a ver qué partes podía utilizar. La maldición comenzaba.
La Piedra Maldita de Carlisle
Desde hace unos cuantos años, al pueblo inglés de Carlisle le han caído inundaciones, fiebre aftosa, altos índices de desempleo, y una indiscutible decadencia en su equipo de fútbol. Para las autoridades locales y la mayoría de pobladores, la culpa la tiene la “Piedra Maldita”, una gran roca en la cual yace grabada una maldición escrita en el año 1525.
El origen de la Piedra Maldita se remonta al año 2001, cuando el artista Gordon Young, por encargo del ayuntamiento, grabó sobre una gran piedra la maldición que, en el año 1525 y en base a varios libros, el arzobispo de Glaslow creó “contra los que osaran saquear, destruir o robar en sus territorios ”. Una maldición compuesta de 1069 palabras, inicialmente destinadas a los “bárbaros del norte, que hacían incursiones en la región”.
La Mujer de Lem
La mujer de Lem es una escultura que data del 1500 A.C. y fue encontrada en Chipre en el año 1878. Su primer dueño fue un coleccionista inglés, y en 4 años él y toda su familia estaban muertos. Después, el siguiente propietario también murió a los 4 años de tenerla… Se la llevó entonces al Museo de Edimburgo, y a los cuatro años el encargado del museo murió. Según parece, la estatua tiene una maldición asociada al 4, hecho que quizá esté vinculado a los 4 arcos de sus orejas y a los 4 collarines de su cabeza.
OBJETOS MALDITOS DE CARÁCTER GENÉRICO
Ahora vamos a conocer distintos tipos de objetos malditos, aunque estos no son objetos malditos en sentido estricto; o, en otras palabras, no tienen una maldición concreta, sino que simplemente traen mala energía, aunque esto no debe tomarse a la ligera, pues esa mala energía puede acarrear desgracia y enfermedad en ciertos casos. Sin embargo, es necesario aclarar que, a muchos de los objetos presentados, se les atribuye mala energía en base a simples supersticiones.
Plantas que traen mala energía:
- El Cordatum
- La Corona de Cristo
- El Potus
- La Batata
- Cualquier planta con espinas
EXTRA
Objetos que traen mala energía a nuestro hogar según el Feng Shui:
Cualquier objeto roto: Se cree que, cuando un objeto se daña, pierde su forma y su función, y con ello su energía, resultando en un factor de desequilibrio y/o desgaste energético en el entorno.
Cristales deteriorados: La explicación anterior es particularmente válida para los cristales deteriorados (golpeados, rajados, astillados, destrozados), y sobre todo para los espejos rotos, más aún si se pone un espejo roto frente a otro espejo roto.
Zapatos dañados o que nunca se usan: A partir de los mecanismos de circulación energética, se plantea que en los zapatos se acumulan las energías negativas de la gente, y cuando se tiene un zapato dañado o que nunca se usa, esta energía acentúa aún más su carácter negativo.
Libros dañados: Esto se desprende del principio de los objetos rotos, con la particularidad de que el libro, por tener plasmadas ideas, supuestamente (cuando está dañado) genera contaminación energética en un nivel más sutil.
Relojes dañados: Debido a que el reloj representa el paso del tiempo, se ha creído (supersticiosamente quizás) que un reloj dañado tiende a frenar nuestro progreso, el logro de nuestras metas.
Antiguedades: En este caso hay un buen fundamento para cuidarse del objeto. Ocurre así que las alhajas antiguas suelen estar cargadas con la energía de quien o quienes las poseyeron. Esa energía, como sabemos, es una impresión astral, y esa impresión astral comporta por lo general aspectos negativos, ya que casi seguramente la alhaja antigua estuvo en un ambiente donde se dieron conflictos y hubo sufrimiento. Por eso se recomienda someterlas a un proceso de depuración, que consiste en sumergirlas en agua con sal marina durante 24 horas, tras lo cual debe ponérselas bajo el sol tres horas seguidas.
Elementos o aparatos médicos: Cuando estos artefactos han pertenecido a un enfermo, se recomienda no guardarlos a menos que se los necesite, ya que tienen depositada la energía astral propia de los padecimientos de salud del enfermo que los tuvo.
Cunas: Se cree que las cunas de bebés deben sacarse o guardarse cuando no se las necesita, pues de lo contrario dificultaran el crecimiento del niño. Como ven, aquí el fundamento es más de tipo psicológico que esotérico, puesto que tiene que ver con la percepción que el niño tiene de lo que la cuna representa.
Muebles de madera viejos, quebrados o derruidos: Esto se desprende del principio de los objetos rotos, con la particularidad de que son especialmente nocivos en tanto que tienden a ser frecuentemente empleados.
Fotos o papeles vinculados a situaciones dolorosas: Aparte del evidente fundamento psicológico (ver la foto, o leer el papel, hará que revivamos el dolor), se cree que estos objetos encierran, en gran medida, la energía astral de lo que representan. Así, no conviene guardar cartas de rupturas sentimentales, por ejemplo.
Cenizas de familiares o seres queridos: Desde un punto de vista energético, esto es semejante a guardar un cadáver, e incluso puede ser causa de actividad paranormal.
Cintas, fajas y crespones de velatorio: Estos objetos conservan la huella astral correspondiente al sufrimiento que se vertió mientras se estaba en el velatorio y se los usaba.
Pan desperdiciado: nunca se debe tirar el pan, ni arrojarlo a la basura. Bíblicamente se lo considera sagrado. Arrojar pan trae pobreza y problemas económicos en general. Si sobra, se procede de la siguiente manera: en primer lugar se lo moja, para que no se pueda comer. Luego se lo coloca en una bolsita de plástico y se lo deja al aire libre durante 24 horas. Recién después de este procedimiento se lo puede arrojar a una bolsa de residuos.
Ópalos: Supuestamente traen interferencias, desgaste o inestabilidad energética, sobre todo si son azules, rojos o negros. Pero debe advertirse: con casi toda seguridad, esto es pura superstición.
Exceso de color negro: El negro absorbe energía, por eso las velas negras se usan para drenar energías negativas del lugar en que se prenden. Psicológicamente el negro está asociado a cuestiones negativas, y eso, sumado al carácter que tiene a nivel energético, hace que definitivamente sea perjudicial tener exceso de negro donde vivimos. El negro está asociado a aspectos emocionalmente dolorosos, y una muestra de eso es que en los sueños de la gente deprimida el negro tiene mayor presencia que en los sueños de la gente no deprimida.
Pirámides mal orientadas: Las pirámides deben estar orientadas hacia el norte y preferiblemente deben estar cerca de sitios bien iluminados (al pie de ventanas por donde entra el sol, por ejemplo). Esta creencia se basa en la vibración producida por la estructura geométrica de la pirámide, y en la relación de esto con los polos magnéticos de la Tierra.
Objetos de mar: En Fenhg Shui se cree que el mundo marino tiene una energía particular distinta del mundo terrestre, y a partir de eso se plantea que, tener caracoles y otras cosas así, constituye un factor de perturbación energética.
Animales disecados: Se cree que la muerte y los procesos propios de ésta tienen una energía particular, por lo que tener animales disecados equivale a guardar la energía de cadáveres.
Plantas, flores secas, plantas de exterior puestas en el interior: Se plantea que todas estas cosas drenan energía del entorno, y esto parece no ser una superstición, ya que es el fundamento a partir del cual en algunos libros se recomienda abrazar árboles para descargar nuestra energía negativa.
Cualquier tipo de símbolo, imagen o figura vinculada al Satanismo: Los símbolos suelen tener, aunque sea en un mínimo, la energía de lo que representan, y lo mismo ocurre con las imágenes y las figuras. Por eso es recomendable no tener representaciones de cosas pertenecientes al mundo del satanismo. Esto rige particularmente para símbolos, imágenes o figuras que han sido usadas en rituales.
Cráneos, huesos u otros elementos de personas difuntas: Esto ya se explicó arriba, pero cabe mencionar que es particularmente peligroso tener restos de difuntos humanos, ya que están fuertemente asociados a la energía de la persona fallecida, y pueden en algunos casos desatar actividad paranormal, o contaminar energéticamente el lugar si el difunto fue alguien malo (un ladrón, un asesino, un narcotraficante, etc).
Objetos que estuvieron muy vinculados a alguien malvado: Estos objetos tienen huellas astrales muy fuertes de sus antiguos portadores, y estas huellas astrales pueden influir en nuestra aura y, a través de ella, en nuestras emociones y conducta.
Muñecos de vudú: Aquí nos referimos a los muñecos de vudú que han sido usados en rituales o que han sido hechos para ser usados en rituales, aunque aún no se hayan usado. No nos referimos a meras representaciones, como las que podrían usarse para exposiciones en museos. En cuanto a la explicación, ya ha sido expuesta anteriormente.
Objetos vinculados a ciertos cultos paganos en los que se invocan espíritus: Estos objetos son peligrosos porque muchas veces se han empleado en invocaciones y han terminado asociados a determinados espíritus. No es, como creen los evangélicos, que estos objetos representan a dioses falsos que en realidad son demonios. Las entidades que representan simplemente (al menos en la gran mayoría de casos) no existen, pero eso no quita que no estén asociados a la entidad que, a un nivel astral, se ha generado por la fe que las personas del culto tienen. Esta entidad no es un ente dotado de voluntad y conciencia (a menos que se haya generado un tulpa, pero eso solo sucede si han intervenido personas psíquicamente dotadas), sino una estructura energética asociada a determinados patrones psíquicos. Sin embargo el peligro principal de estos objetos no está en lo indicado antes, sino en el hecho de que, como se señaló en los comienzos del artículo, usualmente ciertos espíritus (del bajo astral) acuden cuando se realizan los rituales, y terminan depositando su energía en los objetos empleados durante el proceso ritual.