Vivimos en un país rico en cuanto a recursos, pero inestable e impredecible en cuanto a su economía. Aunque se pretenda demostrar a través de un organismo como el INDEC de que la inflación es casi inexistente, que no hay subas de precios, la realidad indica todo lo contrario, ya que en corto tiempo se verifican aumentos de precios, aumentos en los impuestos y servicios, haciéndo que el poder adquisitivo de los trabajadores disminuya día a día. Tengamos en cuenta que los sueldos aumentan, pero por lo general una vez al año y en porcentajes bajos, porque, según el gobierno, si los aumentos fueran "altos" generarían más inflación. Es decir, según este gobierno ( y todos los demás gobiernos que hay y que hubo) la inflación se genera por aumentos salariales, no por aumentos de precios, ni por tasas de intereses altas, ni por subas de tarifas, impuestos y servicios y ni por emisión de dinero.
Ahora, se intenta paliar la situación con un "congelamiento" de precios, de dudosa aplicación.
En este contexto, para un trabajador clase media, con un sueldo devaluado por la realidad económica argentina, le resultaría difícil adquirir ciertos productos y bienes, que, si bien en otros países también pueden resultar algo costosos, particularmente en Argentina son impensados por el altísimo precio. Es que particularmente, muchos de esos productos encarecen cuando se los importa (hay restricción a las importaciones) o bien cuando se los produce aquí mismo.
Pero vamos a suponer que, sin estar en el país de las maravillas, la situación cambia radicalmente. Vamos a suponer que, sin ser políticos, legisladores, funcionarios, jueces, empresarios de primer nivel, ejecutivos, personajes mediáticos, o beneficiario de algún plan social, es decir, trabajador neto de clase media, nuestro ingreso sube considerablemente. Y entonces dejaremos volar nuestra imaginación. Vamos a ver un puñado de cosas que nos podríamos dar el gusto de poseer con solo tener el dinero suficiente. No solo nos podemos dar el gusto de por ejemplo un asado todos los fines de semana:
O bien comer cuando se nos antoje, en un restaurante de Puerto Madero:
O ir de compras a un Shopping de categoría:
También podríamos comprar un auto de alta gama:
Como este:
O una moto de alta cilindrada:
Como esta:
O una TV OLED de Samsung, como esta:
O algo más "económico" como esta Smart TV de Samsung de 55"
O lo último en materia de computación e informática, una ultrabook:
O un iPhone 5:
O el nuevo Nokia Lumia 920:
O el nuevo Samsung Galaxy S4:
O muchos otros productos, como zapatillas a más de $1.000, vinos a $1.000, y la lista puede seguir en muchas otras cosas más. Y como dice el refrán " el que tiene dinero hace lo que quiere".
Pero ahora volvamos a la realidad de nuestros flacos bolsillos. debemos conformarnos con lo que alcance nuestros ingresos.
Y pensemos que: El Dinero no hace a la Felicidad
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