Me encontrè con esto en la "wes" (como diría un conocido mio) y quiero compartirlo taringueros ya que creo que a muchos les ha pasado esto de caer en la estupida trampa de mandar sms al 2020 o al numero que sea con el inocente afan de saber que le deparará el futuro, si la mina que le gusta lo registra o lo considera un Loser, si mi signo es compatible con el del verdulero de aca a la vuelta que me calienta,asi como para estar al día sobre las poses del Kamasutra, sobre las ultimas novedades de la vida de los Hanson (?), sobre los piropos infalibles que derriten a las minas...en fin...he aqui las verdades sobre esta gran truchada 
(a los que quieran leerlo les digo que vale la pena, y a los que no les gusta leer les recomiendo que vayan a la seccion videos que acaban de postear uno de un tipo dandose la cabeza contra un arbol repetidas veces hasta que se desmaya, es divertidisimo no saben! 

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(a los que quieran leerlo les digo que vale la pena, y a los que no les gusta leer les recomiendo que vayan a la seccion videos que acaban de postear uno de un tipo dandose la cabeza contra un arbol repetidas veces hasta que se desmaya, es divertidisimo no saben! 

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Imaginate que un día vas al supermercado y, por impulso, comprás una botella de licor de huevo. Entonces, llegás ansioso a tu casa, abrís la botella y probás el licor. Tus peores miedos se vuelven realidad: esa mierda que compraste parece vómito azucarado. Pero no dramaticemos, tampoco es la muerte de nadie, el chasco del licor de huevo nos lo comimos todos.
Sin embargo, imaginá ahora que al día siguiente, un vendedor golpea a tu puerta:
- “A vos, que tanto te gustó el licor de huevo, te trajimos otro. Nos vemos mañana” y acto seguido te deja una botella más y te saca $10 del bolsillo.
Esta situación, que parece un disparate, se va a repetir indefinidamente sin que puedas ofrecer ninguna resistencia. Todos los días, llueva, nieve o truene, el vendedor va a pasar a dejarte otra botella y sacarte $10 de bolsillo. Hasta que un día, totalmente fundido -pero con container de licor de huevo almacenado en el living- el vendedor te va a visitar con una nueva propuesta de carácter indeclinable:
-“A vos, que tanto te gustó el licor de huevo, te trajimos otro licor de huevo, una mermelada de cereza y una bolsita de frutas abrillantadas”.
Y se despide, no sin antes meterte la mano en el bolsillo para sacarte $20 con la promesa de volver mañana. Con más licor de huevo, con más mermelada de cereza y con más bolsitas de frutas abrillantadas.
Parece un delirio, pero estos accionares, entre imperativos y mafiosos, son exactamente los mismos que emplean los estafadores de Bippie, Ubbi y otras empresas de contenidos para celular. Un montón de hijos de puta que, amparados en un vacío legal que los inútiles de nuestros legisladores nunca llenaron, estafan todos los días a miles de personas.

Supongamos que tenés un cumpleaños y estás decidido a ser el centro de la fiesta y que las chicas mueran de amor por vos. Entonces enviás “Chiste” al 2020 y recibís un chiste. Pero sin que lo pidas, recibís otro mañana, otro el día siguiente y así sucesivamente hasta que logres darte de baja.
¿Y qué tan difícil puede ser darse de baja? Es más fácil que Angelina Jolie toque a tu puerta para pedirte una tacita de azúcar que darte de baja (además, todos sabemos que Angelina Jolie usa edulcorante).
En la práctica el procedimiento de baja puede implicar comunicarse al 0800 de la empresa prestadora del servicio, contactar al operador de telefonía celular, hacer la denuncia en la defensoría del pueblo, apersonarse en la Comisión Nacional de Comunicaciones o encomendarse a la virgen Desatanudos. Porque, salvo que antes de enviar un mensaje al 2020 te hayas tomado el trabajo de buscar -en mi caso, durante media hora- las cláusulas de servicio en las webs de estos estafadores, es imposible adivinar que la decisión de mandar Amor, Consejos, Kamasutra, Pastor, Horóscopo, Tarot, Gauchito Gil o San Expedito al 2020, es como hacerse un tatuaje definitivo que sólo puede borrarse con la amputación del miembro. Así lo manifiestan los miles de mensajes que las víctimas de esta estafa dejan a diario en la web.

Pero el mayor peligro de esta estafa lo representan las minas en pelotas que acechan la pantalla. Imaginemos a un usuario desprevenido que llega a su casa después de 12 horas de trabajo y, cuando sintoniza la televisión, se encuentra con una rubia bestial pidiéndole que mande un mensaje al 2020 para recibir sus fotos más calientes en el celular. Aprovechando que la bruja está en la cocina preparándole unos canelones con tuco, el protagonista de esta historia manda “Alto Gato Tetudo” al 2020 esperando una foto que haga más llevadera su miserable existencia. Aunque sea por un momento.

Al instante recibe la foto y, defraudado, piensa para sí mismo: -“qué pelotudo, pagué $3 para ver un culo en tamaño de foto carnet, mejor me compraba la Paparazzi que venía con fotos de la cumbiera esa que se comió el Kun Agüero".
Este inocente hombre cree que todo quedó ahí, que tampoco es la muerte de nadie, pero la noche siguiente lo despierta la señal sonora de su celular:
- Usted ha recibido un mensaje del Alto Gato Tetudo.
Mañana, tarde y noche recibiendo culos y tetas hasta que un día a las 3 AM la bruja descubre que una tal “Alto Gato tetudo” le está mandando chanchadas al marido por celular y, sin entrar en razones, le pide el divorcio. Ahora el protagonista tiene que trabajar 18 horas diarias para pagar la factura del celular, el divorcio y los abogados.

De verdad no entiendo cómo esta gente no tiene que dar explicaciones. Mientras que las cervezas y los cigarrillos tienen advertencias legales en letras cada vez más grandes, las empresas de contenidos para celular pueden esconder sus legales en la cuarta solapa del menú de su página web. Aparentemente estafarnos sin moderación no es perjudicial para la salud. Altos hijos de puta son.
(Gracias blogger Mauro

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