InicioInfodesmintiendo 4 dogmas del neoliberalismo


Mitos del pensamiento neoliberal

El neoliberalismo es la doctrina económica que, a manera de dogmas cuan religión, establece que el único medio para el crecimiento económico es dar completa libertad al mercado. De esta manera el estado "social-demócrata", "de bienestar" ó "pleno empleo" debió ser completamente desmantelado ya que ese modelo pretendía la intervención del estado en sectores estratégicos de la economía ó sectores en dónde los capitales privados pequeños simplemente son insuficientes y existía riesgo de que el capital transnacional se apoderase de ellos y, de esa manera, controlar la economía no para beneficio de todos sino para el beneficio privado.

El sistema es de muy largo plazo y su último objetivo es la completa anarquía del "libre" mercado. Considera que todo es una mercancía sujeta a las leyes del mercado (por supuesto, dentro de ello está el ser humano). El sistema lleva más de 30 años implementándose a cuentagotas, en tiempos de relativo bienestar, y estrepitosamente en tiempos de crisis y confusión. El neoliberalismo de hoy es diferente al de los 90's, es capitalismo más salvaje.

El sistema no difiere mucho del viejo y duro capitalismo salvaje impuesto hasta antes de la constitución de la URSS. Dicho sistema construyó potencias (como Inglaterra) y llevó desarrollo a más países como México, en tiempos de Porfirio Díaz, claro a expensas de un esclavismo y explotación. Sin embargo, el neoliberalismo es transnacional, hoy tenemos tecnología, en aquellos tiempos "los ricos" tenían que quedarse cuidando sus empresas, embellecían las ciudades que habitaban, contribuían a la infraestructura... hoy el neoliberalismo no es así, simplemente tenemos que las grandes corporaciones y bancos saquean países y no dejan absolutamente nada, mas que hambre, explotación, crisis, ecocidios, desempleo, quiebras de industrias nacionales y, por supuesto, deuda pública.

El neoliberalismo es la protección de los grandes capitales nacionales y transnacionales contra los pequeños capitales nacionales. Sus objetivos económicos son generales y no consideran más que el fin, sin importar el el medio ó costo social, su objetivo último es la estabilidad macroeconímica que está completamente desfasada de la microeconomía. Para corregir esto, los neoliberales aceptan la intervención del estado: todo pequeño capital deberá ser subsidiado y apoyado (populismo "sin olor a pueblo" ), generando un déficit fiscal enorme y, sin embargo, cotribuyendo solo al enriquecimiento del patrón que no retribuye ningún beneficio a la sociedad (que le está sosteniendo su industria). En el caso de México se practica un populismo, que si bien beneficia a los que menos tienen, sigue siendo "sin olor a pueblo" ya que los recursos pasan por intermediarios, licitaciones, bancos, etc. que, sin duda, obtienen la mayor ganancia.

El populismo, en sí, no es esclusivo de los gobiernos de izquierda, su definición más objetiva es aquella que dice que es un medio mediante el cuál el capitalismo (quizá ya insostenible) prolonga su vida. El populismo "para el pueblo" fué practicado por los social-demócratas que habían surgido como un pacto para prolongar la vida del capitalismo que veía su fin al emerger la URSS.

Este artículo discute cuatro fundamentos del sistema neoliberal y los desmiente con pruebas (hechos sucedidos en Estados Unidos) y menciona que los medios de comunicación son importantísimos en la aceptación de tal modelo tan fuera todo sentido común.




Hoy el pensamiento económico dominante en los círculos políticos, mediáticos, económicos y financieros españoles continúa siendo el neoliberalismo y ello a pesar de que la evidencia científica existente muestra, sin que haya lugar a dudas, que la aplicación de las políticas públicas inspiradas en tal pensamiento han sido responsables de la génesis de las crisis financiera y económica que vivimos. Tal pensamiento se continúa reproduciendo en los mayores medios de información (también en fórums académicos) del país, como consecuencia del enorme poder de los grupos promotores de tal conocimiento (mejor definido como ideología) en tales medios. Entre ellos destacan la banca y la gran patronal. Las premisas de tal ideología son:

Mito nº 1. Hay que favorecer a las rentas superiores pues son ellas las que ahorran e invierten, creando puestos de trabajo.

Un reciente ejemplo de esta postura es la oposición del Partido Republicano en EEUU a que el presidente Obama elimine las rebajas de impuestos de los súper ricos que el presidente Bush junior aprobó durante su mandato. En tal argumento, se utiliza el término de “creadores de puestos de trabajo” para describir a los súper ricos (menos del 2% de la población).

Para sostener esta tesis, uno tendría que ver que a menos carga impositiva de los ricos, habría mayor creación de puestos de trabajo. Pues bien, la realidad es precisamente opuesta a este supuesto. Así, el Congressional Research Service de EEUU (que es el servicio de investigación del Congreso estadounidense) ha documentado que durante los años 40 y 50, cuando los súper ricos tenían que pagar un tipo máximo por encima del 90% (sí, 90%), hubo mayor producción de empleo que ahora que pagan el 35%. Algo idéntico ocurre con el Impuesto sobre las Ganancias del Capital, cuyo tipo máximo pasó de ser un 25% en aquel periodo al actual 15%, sin que se haya aumentado la producción de puestos de trabajo. La evidencia de que la bajada de impuestos a los súper ricos no incrementa la producción de empleo es robusta como una piedra. No es cierto que a menor carga impositiva de las rentas superiores y/o de las rentas del capital haya mayor producción de empleo. En realidad, la época reciente, con menor producción de empleo (la presidencia de Bush Junior), fue la que tuvo un menor gravamen de las rentas superiores. No se puede, pues, sostener la tesis neoliberal de que hay que bajar los impuestos (o que no hay que subirlos) a fin de facilitar la creación de empleo. Tal bajada de impuestos disminuye los ingresos al Estado, con los cuales, por cierto, éste podría haber creado empleo.

Pero existe otro factor negativo en la reducción del gravamen de los ricos y súper ricos. Éstos consiguen la mayoría de sus rentas de las rentas del capital a través de acciones, depósitos bancarios y otros medios de ahorro, y sólo una pequeñísima parte procede de sus salarios. Así, las 400 personas más ricas de EEUU reciben de su propiedad el 80% de sus ingresos y sólo un 8% de sus salarios. Para el resto de la población, la situación es al revés. La gran mayoría de su renta procede de salarios y una pequeñísima proporción viene de la propiedad (el 5%). De estos datos se deduce que las rebajas fiscales a la propiedad (acciones, depósitos y otros) benefician predominantemente a las rentas superiores, favoreciendo una enorme concentración de las rentas. Los datos son abrumadores. Entre 1979 (inicio de la revolución neoliberal) y 2007 (inicio de la crisis), las rentas (después de pagar impuestos) del 1% de la población más rica de EEUU crecieron un 281% (descontando la inflación), comparado con un crecimiento de sólo un 16% para el 20% de la población con menor renta.

Mito nº 2. La bajada de impuestos aumenta los ingresos al Estado

Estas políticas fiscales favorables a las rentas superiores que derivan sus rentas del capital han facilitado la enorme concentración de las rentas en Estados Unidos. Y una consecuencia de ello ha sido el descenso de los ingresos al Estado, hoy de los más bajos de la historia reciente en aquel país. Los ingresos al Estado federal representan sólo el 15% del PIB, el porcentaje más bajo desde los años 50. No es cierto, pues, que el Estado y su sector público estén ahogando a la economía.

Tales datos muestran la falacia de otro de los grandes dogmas del neoliberalismo, que asume que la bajada de impuestos, en lugar de descender los ingresos al Estado, los aumentará, pues –según tal dogma- la bajada de impuestos aumenta la demanda, y con ello el crecimiento económico y los ingresos al Estado. Pues bien, los datos tampoco respaldan tal supuesto. Al revés, la reducción de los impuestos (con predominio de los impuestos a los súper ricos) disminuyó los ingresos al Estado. Como ha mostrado el Center on Budget and Policy Priorities, la bajada de impuestos de los súper ricos (durante el gobierno Bush junior) fue responsable del crecimiento del déficit público del Estado (específicamente un 50%). En realidad, la gran mayoría de estudios que han analizado los orígenes del crecimiento del déficit del Estado federal han coincidido en que éstos han sido causados por los recortes de los impuestos (que favorecieron predominantemente a las rentas del capital y, por lo tanto, a los súper ricos) de la época de gobiernos republicanos, el aumento del gasto militar debido a las dos guerras iniciadas en periodo republicano –Irak y Afganistán- y a la recesión económica. La explicación de que el déficit del Estado federal es debido al incremento del gasto social carece de credibilidad.
Una situación casi idéntica ha ocurrido en España. La reforma fiscal del 2006 que introdujo una bajada de impuestos muy notable para las rentas del capital y de las rentas superiores significó un incremento del déficit público estructural del Estado español (aumentándolo más de 20.000 millones de euros) que apareció en toda su magnitud cuando, en el 2007, la burbuja inmobiliaria explotó y la economía entró en recesión. En realidad, esta ralentización de la actividad económica implicó solo un 20% del aumento del déficit público estructural. El 80% de tal aumentó fue resultado del bajón de los impuestos. De ahí la situación absurda e incoherente de que cuando tal déficit aumentó se intentó reducir bajando el gasto púbico (y muy en particular el social que es ya en sí uno de los más bajos existentes en la UE-15), en lugar de revertir la bajada de impuestos del 2006.

Mito no 3. El aumento del Impuesto de Sucesiones dañará la economía

El presidente Obama ha propuesto aumentar el Impuesto de Sucesiones, pasando a ser un 45% de la propiedad del individuo. A este impuesto, conocido como el “impuesto sobre los muertos”, se han opuesto los neoliberales pues –según ellos- afecta a las pequeñas propiedades, destruyéndolas, pues los herederos se ven forzados a venderlas para poder pagar tal impuesto. Pero este argumento ignora que dicho impuesto afecta sólo a un 0,24% de las propiedades de EEUU. Un caso semejante ha ocurrido en España donde hay una enorme concentración de la propiedad. España es uno de los países de la UE-15 con mayor concentración de la propiedad.

Mito nº 4. Las políticas de estímulo económico han tenido un impacto mínimo en recuperar la economía

Tal premisa aparece frecuentemente en las tertulias y en los programas televisivos sobre las soluciones para salir de la crisis. Uno de ellos es el reciente programa de la BBC sobre la crisis en España y que contó con el asesoramiento de uno de los economistas más ultraliberales de los muchos existentes en los medios, el sr. Pedro Schwartz. En tal programa, se hizo la afirmación de que el estímulo que realizó el gobierno Zapatero no solo no sirvió para nada sino que incluso empeoró la situación, aumentando la deuda pública.
Tal aseveración ignora varios hechos. Uno de ellos es que el estímulo del gobierno Zapatero consistió mayoritariamente en una reducción de impuesto que se creyó que estimularía la demanda y con ello reavivaría a la economía. Tal tipo de estímulo es erróneo por las razones indicadas en el párrafo anterior. La manera más efectiva para que el gasto público pueda estimular la economía es creando empleo directamente, lo cual el gobierno Zapatero hizo muy poco. La mayoría del estímulo no se llevó a cabo mediante obras públicas (haciendo piscinas como erróneamente señalaron el sr. Schwartz y la BBC) sino bajando impuestos. Existe la percepción generalizada entre los neoliberales (a veces compartida por algunos keynesianos) que el crecimiento de la demanda conlleva automáticamente un crecimiento del empleo lo cual no es del todo cierto, pues la demanda puede crecer sin que la producción de empleo aumente. Este punto es de gran importancia porque el problema mayor –causa de la recesión- es el elevado desempleo el cual no se resolverá sin una activa producción de empleo por parte del sector público. Esto es, por cierto, lo que explica también que el estímulo económico del presidente Obama fue, a pesar de su moderación, más eficaz en salir de la Gran Recesión que el de la UE y ello debido a que dio mayor énfasis en la creación de empleo con los fondos federales que no la UE. En esta última no hay todavía reconocimiento que el mayor problema económico (además de social) que tiene la UE es el elevado desempleo. Y así nos va.




Para los que todavía no saben qué es el neoliberalismo...

el neoliberalismo




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