Escritores y sus gatos, ¿quién pertenece a quién?
Escritores y sus gatos, o tal vez debamos decir gatos y sus escritores. Porque, como se rumora, tú no tienes al gato sino que el gato te tiene. Vivir con un gato no es lo mismo que vivir con un perro, un pez, una tortuga o un loro. ¿Qué pensarán los gatos acerca de vivir con escritores? Cada quien tendrá sus argumentos, pero algunos escritores aseguran que su vínculo con los gatos tiene que ver con un contrato de no pertenencia: aquí nadie es dueño de nadie, cada quien su camino, y hasta donde se pueda, nos hacemos compañía porque nos caemos bien, no porque estemos obligados a ello. A continuación, una galería de fotos de escritores y sus gatos.
Jorge Luis Borges
No quiero estropearles la lectura, pero el Aleph es en realidad un bigote de gato. En la foto vemos a Jorge Luis Borges y Beppo, un gato blanco que tenía fama de irascible. Obviamente, el escritor le escribió poemas.
Charles Bukowski
Charles Bukowski escribió sobre los gatos: "Caminan con una dignidad sorprendente, pueden dormir veinte horas al día, sin duda y sin remordimiento: estas criaturas son mis profesoras".
William S. Burroughs
Dice Burroughs en Gato encerrado:
Soy el gato que camina solo. Y para mí todos los supermercados son lo mismo. El gato no ofrece servicios. El gato se ofrece a sí mismo. Por supuesto que quiere cuidado y refugio. No se compra al amor por nada. Como todas las criaturas puras, los gatos son prácticos.
Truman Capote
He leído que su gata se llamaba Tiffany, tal vez porque no era la gata de Capote sino el gato de Holly Golightly.
Jean Cocteau
Dos sentencias de este poeta y novelista francés:
Amo a los gatos porque me gusta mi casa, y poco a poco se van convirtiendo en su alma visible.
Si yo prefiero los gatos a los perros es porque no hay gatos policías.
Julio Cortázar
Julio Cortázar nombró a su gato T. W. Adorno en honor al filósofo y sociólogo alemán. El escritor menciona a los gatos en varias de sus obras, entre ellas Rayuela y El último Round. En la foto, queda claro que Cortázar y el gato eran amigos íntimos.
Colette
Esta novelista francesa escribió Gigi, que después se adaptó al cine. Es ella la responsable del descubrimento de Audrey Hepburn, con quien se encontró en el casting de la película. "No existen los gatos ordinarios", solía decir Colette.
Ernest Hemingway
El cariño de Ernest Hemingway por los felinos inspiró a la periodista estadounidense Carlene Fredericka Brennen a escribir Los gatos de Hemingway, un libro en que narra la relación del escritor con estos animales.
Hermann Hesse
El Nobel de literatura (1946), por lo visto, era feliz cuando cargaba a su gato. Cuentan que se llamaba Lowe.
Patricia Highsmith
Patricia Highsmith, dicen, estableció con los gatos una cercanía que no soportaba tener con la gente.
Neil Gaiman
El autor de Coraline tiene varios gatos, cuyas aventuras a veces refiere en su blog. En la foto lo vemos con Zoe, quien murió recientemente.
Jack Kerouac
En 1968, un año antes de morir, el escritor estadounidense escribía sobre su gato este haiku:
Y el silencioso gato
sentado junto al poste
percibe la luna
Stephen King
El gato que vemos en la foto se llamaba Clovis. Ese mismo nombre tiene el gato-héroe de Sleepwalkers, guion del autor.
Alberto Laiseca
En El jardín de las máquinas parlantes, Laiseca dice:
Todo para mis gatos. Cómo saben los hijos de puta: solos empezaron a venir, atraídos por el olor y la onda: cientos de ellos; todos con la cola parada, absolutamente vertical al plano de la tierra.
Doris Lessing
Particularly Cats (1967), Rufus the Survivor (1989) y The Old Age of El Magnifico (2000) aparecen, ahora me entero, en un mismo volumen: On Cats, un libro sobre los gatos de Lessing, o de su vida a través de los gatos.
Ezra Pound
En la foto, el poeta y sus tres gatos, tan hartos como él de los estragos de la guerra.
Jean Paul Sartre
Cuentan que el gato de Jean-Paul Sartre se llamaba Nada. Seguramente se comportaba como el gato del video, cuya actuación fue premiada en el primer Internet Video Cat Film Festival.
Edith Södergran
La finlandesa escribió este poema, traducido por Renato Sandoval e Irma Sítanen:
De todo nuestro mundo soleado
sólo deseo una banca en el jardín
donde un gato se asolee...
Allí me sentaré
con una carta en mi regazo,
con una breve carta sólo.
Ése es mi sueño...
Espero les haya resultado tan interesante como a mi!!