DEAR ZACHARY: UNA CARTA A UN HIJO SOBRE SU PADRE
Mucho tiempo fue el que estuvo el buen jefe de tribu Cocheese diciendome “oiga vea Dear Zachary”, “oiga, vea Dear Zachary”, y yo qué onda el Cocheese, que tanto molesta. La verdad no me imaginaba de qué iba y leer de título “Una carta a un hijo sobre su padre” sonaba a cualquier hueá.
Los meses pasaron, y la noche del 14 de septiembre fue la fecha en la que después de mucho tiempo de darme vueltas en la cabeza el famoso “Querido Zachary” me propuse verla de una vez por todas (con hartos problemas técnicos de por medio, ejem, subtítulos, ejem).
Todavía no estoy muy seguro de qué tan inteligente fue verla de noche y con la luz apagada.
Pero me estoy adelantando. Lo primero es lo primero.
Sin adelantar nada, absolutamente nada de lo que desarrolla este documental,Dear Zachary es la historia de la vida y muerte de Andrew Bagby, una persona común y corriente, doctor de profesión, quien fue muy querido por sus pares y amigos. Eso básicamente. Ahí empieza todo.
No tienen idea de qué va, y estoy seguro que no les llama la atención en lo absoluto, pero les explico: La sensación que van a crear en torno a este documental es tan fuerte, tan estrecha y tan emotiva que van a pensar que están viendo el peor de los dramas, porque es tan, pero tan real, que atormenta. Debo ser sincero y confesar que muchas veces me ví llorando, sollozando como si algo me estuviese pasando en serio a mí. A alguien cercano. Durante muchos pasajes de la película tuve que correr la vista y hasta incluso parar un poco el documental y lavarme la cara para enfriarme un poco.
¿Qué se trata de un loco que era doctor y se murió? – diran ustedes. Parece hueveo. Pero no lo es.
El detalle (¿gran virtud?) de Dear Zachary, es que a pesar de ser un documental de gente común y corriente, sin superpoderes, sin absolutamente nada fuera de lo común, las fuerzas del bien y el mal (suene lo cuático que suene) son tan reales y tan cercanas que asustan. Amigos, no les miento cuando les digo que van a conocer al puto diablo en persona. Así de simple.
Y aunque van a tocar fondo con la historia de Bagby (yo se que todavía algunos no me están creyendo), el mensaje final es muy emotivo y “feliz”, se pasea por entre lo de mierda de las leyes de Estados Unidos (y bueno, en todos lados la ley es bien como las huevas sobre el tema que se toca), la vida de los padres de Andrew y sus amigos, los peores momentos de “lo que viene después de…” y a fin de cuentas todo es muy hermoso y motivador. Pero tengo que ser responsable, porque el desarrollo del documental es demasiado, y repito, demasiado fuerte, demasiado aterrador y sería un imbécil si recomiendo esto a todo el mundo como si nada.
Yo soy un hueón que creo ser duro, no me conmuevo tan fácil y no tengo problemas en reírme de chistes de enanos, discapacitados o de Piñera, y quedé realmente hecho pico con este documental. Quedé con esa misma sensación por la noche de cuando viste una película de suspenso asiática que te hacen taparte hasta la nariz y cerrar los ojos fuertes para que no te mate el serial killer de turno. Y sí, con una historia sobre un tipo que fue doctor, y que se murió.
Y por eso les advierto, si son sensibles, si se conmueven con facilidad y peor aún, se afectan muy rápido, les pido que eviten ver Dear Zachary. No hay penaduras ni hueás raras, pero sí una realidad que los va a chocar como un puto tren y tienenque tener cuidado. En parte, por culpa de lo notable que llega a ser el montaje y la narración que logró Kurt Kuenne (además, amigo cercano y de toda la vida de Bagby) en esta hora y media, en parte, porque de la forma que se cuente como se cuente la historia de Andrew los haría cagar. Es… simplemente increíble.
Dear Zachary es un documental que no tiene que hablar del medio ambiente para dejarte bien jodido y deprimido un buen tiempo, y es que a veces las historias cotidianas pueden llegar a ser tanto o más terribles que un meteorito que nos va a hacer desaparecer (supuestamente…) en dos años más. Respiren, siéntense y prepárense para recibir un balde de emociones, frustraciones y esperanzas del quizá documental más chocante que he visto en demasiado tiempo. No es apto para todo público (creo) y más les vale tener cojones u ovarios bien grandes si no quieren dormir mal como yo anoche. Sensibles: Prendan la luz y véanlo en la mañana o en la tarde, se van a asustar tanto como con un clásico del terror.
¿La nota? Que se joda. Ver o morir.
Trailer: Dear Zachary
Poster
Un documental que deberían, por lo menos, conocer. Una Carta asombrosa y una historia real.
Mucho tiempo fue el que estuvo el buen jefe de tribu Cocheese diciendome “oiga vea Dear Zachary”, “oiga, vea Dear Zachary”, y yo qué onda el Cocheese, que tanto molesta. La verdad no me imaginaba de qué iba y leer de título “Una carta a un hijo sobre su padre” sonaba a cualquier hueá.
Los meses pasaron, y la noche del 14 de septiembre fue la fecha en la que después de mucho tiempo de darme vueltas en la cabeza el famoso “Querido Zachary” me propuse verla de una vez por todas (con hartos problemas técnicos de por medio, ejem, subtítulos, ejem).
Todavía no estoy muy seguro de qué tan inteligente fue verla de noche y con la luz apagada.
Pero me estoy adelantando. Lo primero es lo primero.
Sin adelantar nada, absolutamente nada de lo que desarrolla este documental,Dear Zachary es la historia de la vida y muerte de Andrew Bagby, una persona común y corriente, doctor de profesión, quien fue muy querido por sus pares y amigos. Eso básicamente. Ahí empieza todo.
No tienen idea de qué va, y estoy seguro que no les llama la atención en lo absoluto, pero les explico: La sensación que van a crear en torno a este documental es tan fuerte, tan estrecha y tan emotiva que van a pensar que están viendo el peor de los dramas, porque es tan, pero tan real, que atormenta. Debo ser sincero y confesar que muchas veces me ví llorando, sollozando como si algo me estuviese pasando en serio a mí. A alguien cercano. Durante muchos pasajes de la película tuve que correr la vista y hasta incluso parar un poco el documental y lavarme la cara para enfriarme un poco.
¿Qué se trata de un loco que era doctor y se murió? – diran ustedes. Parece hueveo. Pero no lo es.
El detalle (¿gran virtud?) de Dear Zachary, es que a pesar de ser un documental de gente común y corriente, sin superpoderes, sin absolutamente nada fuera de lo común, las fuerzas del bien y el mal (suene lo cuático que suene) son tan reales y tan cercanas que asustan. Amigos, no les miento cuando les digo que van a conocer al puto diablo en persona. Así de simple.
Y aunque van a tocar fondo con la historia de Bagby (yo se que todavía algunos no me están creyendo), el mensaje final es muy emotivo y “feliz”, se pasea por entre lo de mierda de las leyes de Estados Unidos (y bueno, en todos lados la ley es bien como las huevas sobre el tema que se toca), la vida de los padres de Andrew y sus amigos, los peores momentos de “lo que viene después de…” y a fin de cuentas todo es muy hermoso y motivador. Pero tengo que ser responsable, porque el desarrollo del documental es demasiado, y repito, demasiado fuerte, demasiado aterrador y sería un imbécil si recomiendo esto a todo el mundo como si nada.
Yo soy un hueón que creo ser duro, no me conmuevo tan fácil y no tengo problemas en reírme de chistes de enanos, discapacitados o de Piñera, y quedé realmente hecho pico con este documental. Quedé con esa misma sensación por la noche de cuando viste una película de suspenso asiática que te hacen taparte hasta la nariz y cerrar los ojos fuertes para que no te mate el serial killer de turno. Y sí, con una historia sobre un tipo que fue doctor, y que se murió.
Y por eso les advierto, si son sensibles, si se conmueven con facilidad y peor aún, se afectan muy rápido, les pido que eviten ver Dear Zachary. No hay penaduras ni hueás raras, pero sí una realidad que los va a chocar como un puto tren y tienenque tener cuidado. En parte, por culpa de lo notable que llega a ser el montaje y la narración que logró Kurt Kuenne (además, amigo cercano y de toda la vida de Bagby) en esta hora y media, en parte, porque de la forma que se cuente como se cuente la historia de Andrew los haría cagar. Es… simplemente increíble.
Dear Zachary es un documental que no tiene que hablar del medio ambiente para dejarte bien jodido y deprimido un buen tiempo, y es que a veces las historias cotidianas pueden llegar a ser tanto o más terribles que un meteorito que nos va a hacer desaparecer (supuestamente…) en dos años más. Respiren, siéntense y prepárense para recibir un balde de emociones, frustraciones y esperanzas del quizá documental más chocante que he visto en demasiado tiempo. No es apto para todo público (creo) y más les vale tener cojones u ovarios bien grandes si no quieren dormir mal como yo anoche. Sensibles: Prendan la luz y véanlo en la mañana o en la tarde, se van a asustar tanto como con un clásico del terror.
¿La nota? Que se joda. Ver o morir.
Trailer: Dear Zachary
Poster