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¿Qué son los delirios de persecución y paranoia?
Aclaración: Este artículo NO es obra de Freud
Dentro de los diferentes tipos de enfermos mentales existe un grupo caracterizado por presentar como único trastorno importante ideas delirantes (ideas falsas, sobrevenidas patológicamente e irreductibles por la argumentación lógica). En la historia de la psiquiatría se ha ido llamando de diferente modo a estos enfermos, desde "locos razonadores" hasta la de paranoicos, actualmente en uso.
Esta alteración psíquica puede tener distintos niveles de gravedad; si es leve se habla de trastornos paranoides, y si es grave y crónico de paranoia.
La paranoia típica es de comienzo lento y forma un delirio crónico, sistematizado, se relaciona con las vivencias del sujeto, conservando éste íntegras la inteligencia, la memoria, la lucidez y la capacidad de juicio y raciocinio; siempre que no se trate de "su tema" delirante.
Las ideas delirantes del paranoico tienen la característica de ser "sistematizadas"; su delirio forma un todo coherente, compacto, intentando el enfermo, que conserva su capacidad de argumentación y aspecto normal, dar una apariencia lógica y una explicación racional de sus ideas delirantes más injustificadas. Si el observador no está informado, puede creer que lo que el paciente afirma corresponde a la realidad. Los delirios paranoicos son de temas muy variados; los más frecuentes tratan de ideas de persecución o injusticia, celos o amores, y de grandeza.
En los delirios de persecución, el paciente se siente acosado por personas poderosas, sectas o parientes. Una forma atenuada es el delirio de referencia, en el que se supone espiado y cree que todos hablan de él, murmuran, etc.
Los delirios de injusticia, llamados también querulantes y pleitistas, hacen que el paciente se sienta tratado injustamente por un tribunal, superiores en la empresa, por la familia de su cónyuge, etc., y tienda a plantear constantemente pleitos y reclamaciones.
En los delirios de grandeza tiene la convicción de la enorme importancia de su persona (se cree jefe de estado, rey, pontífice, profeta elegido, etc.).
Los delirios de celos son una fuente de amargura y riesgo para la pareja. Aunque la persona amada sea realmente infiel los celos pueden ser delirantes, y los motivos, para la convicción del enfermo, absurdos. Los delirios eróticos tienen su núcleo delirante en la falsa idea de ser amado por una persona notable a la que quizá sólo conocen de referencia.
El trastorno paranoide compartido, que antiguamente llamaban folie a deux, consiste en el contagio psíquico de las ideas de grandeza o persecución o mesianismo que tiene otro. En ocasiones un grupo numeroso participa de un líder fanático, como el conocido "suicidio colectivo de Guyana". El tratamiento de la paranoia es inicialmente medicamentoso y responde bien a los neurolépticos. Sólo en una segunda etapa, cuando el paciente ha mejorado y es accesible, se complementa con psicoterapia.
