PADRE DEL AULA,
EL SEÑOR RESTAURADOR
EL SEÑOR RESTAURADOR
“La educación pública no solamente debe perfeccionar la razón, sino garantizar el orden religioso, social y político del Estado, ya que con ella se echan los fundamentos del espíritu nacional […]
El descuidar la enseñanza de la doctrina cristiana, conforme a la Fe y a la Moral de la Iglesia Católica, es una escandalosa omisión que necesariamente debe producir muy fuertes consecuencias sobre el orden y la tranqulidad pública”
El descuidar la enseñanza de la doctrina cristiana, conforme a la Fe y a la Moral de la Iglesia Católica, es una escandalosa omisión que necesariamente debe producir muy fuertes consecuencias sobre el orden y la tranqulidad pública”
Decreto de Juan Manuel de Rosas del 26 de octubre de 1844
Poesía que promete
A PESAR DE CASEROS,
¡VIVA ROSAS,
VIVA LA PATRIA!
¡VIVA ROSAS,
VIVA LA PATRIA!
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Recitado
Juan Manuel salió triunfante
topando a los enemigos,
poniendo a Dios por testigo
y la Historia por delante.
Mas la contra delirante
y el imperio del Brasil
ya pronto se han de reunir
para hacer la repartija:
con Justo José de Urquiza
en la traición se han de unir.
Se lanza el de San José
bancado por lusitanos
—imperialistas marranos:
nuestros amos quieren ser—.
Traidor que sólo ha de ser
por traidores aplaudido…
aquel “señor” de Entre Ríos
marca huella en nuestro suelo:
¡con la sangre de Caseros
ha de sellar su destino!
Cantado
Las traiciones se agrandan
lo sabe Rosas:
las alianzas presionan,
también las logias.
Con Urquiza lograron
los vendepatrias
entregar a esta tierra
a los piratas.
Atropellan seguros
a nuestro pueblo,
los comanda orgulloso
por el Janeiro:
se avergüenza la historia
—lamento y sangre—:
lusitana la tropa,
mató triunfante.
A la huella, a la huella,
de aquel guerrero:
topando a los traidores
cayó en Caseros.
El destino se cumple,
lo sabe Rosas:
sufrirá por su pueblo
cambiado en cosas.
Con alianzas ocultas
contra la Patria
trepará el oligarca,
también los parias.
Es la tumba del asco,
por tantos males:
con engaños triunfaron
los liberales.
Todo aquel que reclame
será aplastado:
porque Urquiza al gobierno
ya está arreglado.
A la huella, a la huella
de aquel guerrero:
topando a los traidores
cayó en Caseros.
Juan Manuel salió triunfante
topando a los enemigos,
poniendo a Dios por testigo
y la Historia por delante.
Mas la contra delirante
y el imperio del Brasil
ya pronto se han de reunir
para hacer la repartija:
con Justo José de Urquiza
en la traición se han de unir.
Se lanza el de San José
bancado por lusitanos
—imperialistas marranos:
nuestros amos quieren ser—.
Traidor que sólo ha de ser
por traidores aplaudido…
aquel “señor” de Entre Ríos
marca huella en nuestro suelo:
¡con la sangre de Caseros
ha de sellar su destino!
Cantado
Las traiciones se agrandan
lo sabe Rosas:
las alianzas presionan,
también las logias.
Con Urquiza lograron
los vendepatrias
entregar a esta tierra
a los piratas.
Atropellan seguros
a nuestro pueblo,
los comanda orgulloso
por el Janeiro:
se avergüenza la historia
—lamento y sangre—:
lusitana la tropa,
mató triunfante.
A la huella, a la huella,
de aquel guerrero:
topando a los traidores
cayó en Caseros.
El destino se cumple,
lo sabe Rosas:
sufrirá por su pueblo
cambiado en cosas.
Con alianzas ocultas
contra la Patria
trepará el oligarca,
también los parias.
Es la tumba del asco,
por tantos males:
con engaños triunfaron
los liberales.
Todo aquel que reclame
será aplastado:
porque Urquiza al gobierno
ya está arreglado.
A la huella, a la huella
de aquel guerrero:
topando a los traidores
cayó en Caseros.
Esta canción integra la obra
“Cantata a Don Juan Manuel de Rosas”,
de Pedro Castro Hardoy,
que es quien recita los versos
que se intercalan entre las canciones
interpretadas por Los Chilicotes
y Los Changos de Anta.
“Cantata a Don Juan Manuel de Rosas”,
de Pedro Castro Hardoy,
que es quien recita los versos
que se intercalan entre las canciones
interpretadas por Los Chilicotes
y Los Changos de Anta.
Cantando he de llegar al pie del Eterno Padre
DULCINEA EN FEBRERO
Los jirones cayeron como dos lagrimones
cuando llegó la nueva que al puerto enmudeció.
Al Varón de la Patria —nuestra patria punzó—
lo vencieron las logias y macacos felones.
Justo fueron aliados el inJusto y sus peones
en la batalla triste que mi tierra perdió;
la estrella federala, llorando, se apagó
al llegar las tinieblas de celestes masones.
Perdimos nuestra infancia y cayó la bandera
de azules y de blancos con soles tacuareros.
Don Juan Manuel marchó hacia tierra extranjera.
¡Dulcinea Argentina aún espera guerreros
que venguen el ultraje del alba postrimera,
cuando la patria niña fue violada en Caseros!
Rafael García de la Sierra
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UNA ACCIÓN DIGNA
DE UN ITALIANO
DE UN ITALIANO
Producida la caída del Restaurador por la batalla de Caseros, éste debió exiliarse en Southampton, Inglaterra.
Muchos de sus antiguos amigos, olvidando antiguas lealtades, lo abandonaron y traicionaron siguiendo a los nuevos vientos, cual veletas y de un día para otro pasaron a servir a las nuevas autoridades, como el caso del autor del Himno Nacional, Vicente López y Planes, antiguo federal y rosista, juez durante el gobierno de Rosas y autor de muchos versos laudatorios hacia el Restaurador y su hija. ¿Miserias humanas?, ¿“salvar el pellejo”?…
Algunos, muy pocos —sobraban los dedos de las manos para contarlos— siguieron fieles a su antiguo amigo y jefe, haciendo honor a su amistad. Entre ellos podemos contar a Antonino Reyes, y al Coronel don Prudencio Arnold. Este último en carta a Rosas en octubre de 1875, le decía: “Su retrato de busto es el único que hay en la salita de mi casa, en esta ciudad, frente a las ventanas de la calle”.
Además de los pocos y fieles amigos, quienes nunca olvidaron al Restaurador, fueron su pueblo, los gauchos e indios. En la década de 1870, comentaba un viajero haber visto a un gaucho entrar a una pulpería, clavar un puñal en el mostrador y gritar “Viva Rosas”; o el caso de aquel cacique indio que a su hija le puso el nombre de “Manuelita”, en recuerdo y honor de Rosas y su hija; o en los cantos de los guitarreros, cuando decían: “Cuándo vendrá ese Rosas, pa' ponerse de su lao”. Ese pueblo que siempre le fue fiel hasta el final y mucho más, siempre lo tuvo en su corazón.
He aquí una carta —que está en el Archivo General de la Nación y que transcribimos a continuación en redacción moderna— de un italiano, residente en Montevideo, quien al saber que un argentino a quien Rosas “ha llenado de consideraciones en otros tiempos”, había entregado un retrato de Rosas para ser rematado, lo compra y se lo manda, con la siguiente misiva y que constituye todo una ejemplo de una persona que ha sido testigo y admirador de la obra del Restaurador.
Esa carta que debe de haber llenado de orgullo y satisfacción al General Rosas, dice así:
Muchos de sus antiguos amigos, olvidando antiguas lealtades, lo abandonaron y traicionaron siguiendo a los nuevos vientos, cual veletas y de un día para otro pasaron a servir a las nuevas autoridades, como el caso del autor del Himno Nacional, Vicente López y Planes, antiguo federal y rosista, juez durante el gobierno de Rosas y autor de muchos versos laudatorios hacia el Restaurador y su hija. ¿Miserias humanas?, ¿“salvar el pellejo”?…
Algunos, muy pocos —sobraban los dedos de las manos para contarlos— siguieron fieles a su antiguo amigo y jefe, haciendo honor a su amistad. Entre ellos podemos contar a Antonino Reyes, y al Coronel don Prudencio Arnold. Este último en carta a Rosas en octubre de 1875, le decía: “Su retrato de busto es el único que hay en la salita de mi casa, en esta ciudad, frente a las ventanas de la calle”.
Además de los pocos y fieles amigos, quienes nunca olvidaron al Restaurador, fueron su pueblo, los gauchos e indios. En la década de 1870, comentaba un viajero haber visto a un gaucho entrar a una pulpería, clavar un puñal en el mostrador y gritar “Viva Rosas”; o el caso de aquel cacique indio que a su hija le puso el nombre de “Manuelita”, en recuerdo y honor de Rosas y su hija; o en los cantos de los guitarreros, cuando decían: “Cuándo vendrá ese Rosas, pa' ponerse de su lao”. Ese pueblo que siempre le fue fiel hasta el final y mucho más, siempre lo tuvo en su corazón.
He aquí una carta —que está en el Archivo General de la Nación y que transcribimos a continuación en redacción moderna— de un italiano, residente en Montevideo, quien al saber que un argentino a quien Rosas “ha llenado de consideraciones en otros tiempos”, había entregado un retrato de Rosas para ser rematado, lo compra y se lo manda, con la siguiente misiva y que constituye todo una ejemplo de una persona que ha sido testigo y admirador de la obra del Restaurador.
Esa carta que debe de haber llenado de orgullo y satisfacción al General Rosas, dice así:
“Sr. Brigadier General Dn. Juan Manuel Rosas
Mi distinguido Sr.
A pesar que no tengo el honor de conocer a Ud. personalmente, y soy, admirador constante de las grandes acciones con que Ud. ha ilustrado el suelo de su Patria.
Sus gloriosos hechos en la lucha que con tanta dignidad sostuvo contra la intervención Anglo Francesa, es el Monumento más glorioso de su carrera pública, y la historia fiel lo transmitirá con avidez a las generaciones venideras.
La casualidad puso estos días a mi vista, en un Remate donde he asistido, un Retrato de su persona. ¡Cuántas ideas asaltaron a mi imaginación a la vista de ese objeto Señor General! Me apresuré a comprarlo antes que empezase el Remate público, y lo obtuve con el objeto de remitirlo a Ud. como lo hago por el Paquebote Mersey.
Un Argentino a quien Ud. ha llenado de consideraciones en otro tiempo cuando Ud. estaba elevado en la cumbre más alta del poder, lo mandó vender. Y un italiano, algo pobre que nada debe a Ud. ni lo conoce, lo compra para evitar la venta pública del Retrato de un hombre que dirigió los destinos de la República Argentina. ¡Así es la condición de la miseria humana Sr. General!
Acepte pues este pequeño Obsequio como un homenaje del afecto y respeto, que le profesa esa su Obsecuente y S. S.
Q. B. S. M.
Pedro Roggero
Montevideo, Agosto 30 de 1860”.
Mi distinguido Sr.
A pesar que no tengo el honor de conocer a Ud. personalmente, y soy, admirador constante de las grandes acciones con que Ud. ha ilustrado el suelo de su Patria.
Sus gloriosos hechos en la lucha que con tanta dignidad sostuvo contra la intervención Anglo Francesa, es el Monumento más glorioso de su carrera pública, y la historia fiel lo transmitirá con avidez a las generaciones venideras.
La casualidad puso estos días a mi vista, en un Remate donde he asistido, un Retrato de su persona. ¡Cuántas ideas asaltaron a mi imaginación a la vista de ese objeto Señor General! Me apresuré a comprarlo antes que empezase el Remate público, y lo obtuve con el objeto de remitirlo a Ud. como lo hago por el Paquebote Mersey.
Un Argentino a quien Ud. ha llenado de consideraciones en otro tiempo cuando Ud. estaba elevado en la cumbre más alta del poder, lo mandó vender. Y un italiano, algo pobre que nada debe a Ud. ni lo conoce, lo compra para evitar la venta pública del Retrato de un hombre que dirigió los destinos de la República Argentina. ¡Así es la condición de la miseria humana Sr. General!
Acepte pues este pequeño Obsequio como un homenaje del afecto y respeto, que le profesa esa su Obsecuente y S. S.
Q. B. S. M.
Pedro Roggero
Montevideo, Agosto 30 de 1860”.
Nota: las letras “S. S.” y “Q. B. S. M.” que precedían a la firma, significan “Su Servidor” o “Seguro Servidor” y “Que Besa Su Mano”, y eran comunes en la correspondencia de la época.
Escrito para hoy
PROCLAMA
Compatriotas:
Ninguno de vosotros desconoce el cúmulo de males que agobia a nuestra amada patria, y su verdadero origen. Ninguno ignora que una fracción numerosa de hombres corrompidos, haciendo alarde de su impiedad, de su avaricia, y de su infidelidad, y poniéndose en guerra abierta con la religión, la honestidad y la buena fe, ha introducido por todas partes el desorden y la inmoralidad; ha desvirtuado las leyes, y hécholas insuficientes para nuestro bienestar; ha generalizado los crímenes y garantido su impunidad; ha devorado la hacienda pública y destruido las fortunas particulares; ha hecho desaparecer la confianza necesaria en las relaciones sociales, y obstruido los medios honestos de adquisición; en una palabra, ha disuelto la sociedad y presentado en triunfo la alevosía y perfidia. La experiencia de todos los siglos nos enseña que el remedio de estos males no puede sujetarse a formas, y que su aplicación debe ser pronta y expedita y tan acomodada a las circunstancias del momento.
Habitantes todos de la ciudad y campaña: la Divina Providencia nos ha puesto en esta terrible situación para probar nuestra virtud y constancia; resolvámonos pues a combatir con denuedo a esos malvados que han puesto en confusión nuestra tierra; persigamos de muerte al impío, al sacrílego, al ladrón, al homicida, y sobre todo, al pérfido y traidor que tenga la osadía de burlarse de nuestra buena fe. Que de esta raza de monstruos no quede uno entre nosotros, y que su persecución sea tan tenaz y vigorosa que sirva de terror y espanto a los demás que puedan venir en adelante. No os arredre ninguna clase de peligros, ni el temor a errar en los medios que adoptemos para perseguirlos. La causa que vamos a defender es la de la Religión, la de la justicia y del orden público; es la causa recomendada por el Todopoderoso. Él dirigirá nuestros pasos y con su especial protección nuestro triunfo será seguro.
Juan Manuel de Rosas. Buenos Aires, 13 de abril de 1835
Ninguno de vosotros desconoce el cúmulo de males que agobia a nuestra amada patria, y su verdadero origen. Ninguno ignora que una fracción numerosa de hombres corrompidos, haciendo alarde de su impiedad, de su avaricia, y de su infidelidad, y poniéndose en guerra abierta con la religión, la honestidad y la buena fe, ha introducido por todas partes el desorden y la inmoralidad; ha desvirtuado las leyes, y hécholas insuficientes para nuestro bienestar; ha generalizado los crímenes y garantido su impunidad; ha devorado la hacienda pública y destruido las fortunas particulares; ha hecho desaparecer la confianza necesaria en las relaciones sociales, y obstruido los medios honestos de adquisición; en una palabra, ha disuelto la sociedad y presentado en triunfo la alevosía y perfidia. La experiencia de todos los siglos nos enseña que el remedio de estos males no puede sujetarse a formas, y que su aplicación debe ser pronta y expedita y tan acomodada a las circunstancias del momento.
Habitantes todos de la ciudad y campaña: la Divina Providencia nos ha puesto en esta terrible situación para probar nuestra virtud y constancia; resolvámonos pues a combatir con denuedo a esos malvados que han puesto en confusión nuestra tierra; persigamos de muerte al impío, al sacrílego, al ladrón, al homicida, y sobre todo, al pérfido y traidor que tenga la osadía de burlarse de nuestra buena fe. Que de esta raza de monstruos no quede uno entre nosotros, y que su persecución sea tan tenaz y vigorosa que sirva de terror y espanto a los demás que puedan venir en adelante. No os arredre ninguna clase de peligros, ni el temor a errar en los medios que adoptemos para perseguirlos. La causa que vamos a defender es la de la Religión, la de la justicia y del orden público; es la causa recomendada por el Todopoderoso. Él dirigirá nuestros pasos y con su especial protección nuestro triunfo será seguro.
Juan Manuel de Rosas. Buenos Aires, 13 de abril de 1835
UN TRIUNFO MUSICAL
FRENTE A LOS RUIDOS
DE LA ENTREGA
FRENTE A LOS RUIDOS
DE LA ENTREGA
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Ante la inminencia de otro 20 de Noviembre, les presentamos una vieja canción, que hace mucho tiempo que no se difunde en ningún lado. No se trata de la tan conocida "A la vuelta de Obligado” de Brascó, interpretada magistralmente por Don Alberto Merlo. Esta canción, original de Pedro Castro Hardoy —cuya voz se escucha en el recitado previo—, es interpretada por Los Chilicotes, y pertenece a la “Cantata a Don Juan Manuel de Rosas”, obra de aproximadamente 90 minutos de duración.
La canción se llama “Batalla de Obligado”. Que la disfruten.
La canción se llama “Batalla de Obligado”. Que la disfruten.
En la semana de la muerte de Rosas
http://www.divshare.com/flash/playlist.php?myId=4027333-b2b&new_design=true&skinId=1
HABLA ROSAS
Nunca pude comprender ese fetichismo por el texto escrito de una constitución, que no se quiere buscar en la vida práctica sino en el gabinete de los doctrinarios; si tal constitución no responde a la vida real de un pueblo, será siempre inútil lo que sancione cualquier asamblea o decrete cualquier gobierno. El grito de constitución, prescindiendo del estado del país, es una palabra hueca. Y a trueque de escandalizarlo a usted, le diré que para mí el ideal del gobierno feliz será el autócrata paternal, inteligente, desinteresado e infalible, enérgico y resuelto a hacer la felicidad de su pueblo, sin favoritismos. Por eso busqué yo solo realizar el ideal de gobierno paternal en la época de transición que me tocó gobernar…
Formas constitucionales considero que son aquellas más conformes al estado y posición de las cosas y que por lo mismo son las más a propósito para preservar de males al cuerpo político y hacer que se conserve en tranquilidad y orden del mejor modo posible. Si ellas no fuesen de esta naturaleza ni produjeran estos saludables efectos, no pueden llamarse constitucionales, porque no tienen ninguna relación con la salud del Estado. En tal caso, o estarían de más, sin producir bien alguno y se llamarían formas superfluas, o si producen o abren la puerta a grandes males, más bien que constitucionales deberían denominarse formas anárquicas…
Es necesario desengañarse de una vez con esa falsa fusión con ciertos partidos, sugerida y propagada con astucia por las logias, para adormecer a los federales, que no conocen todo el fundo de perversidad y obstinación de que están poseídos nuestros enemigos. Es muy triste y degradante que el crédito de la República y la reputación de sus hijos más ilustres esté a merced de los caprichos y perversidad de ambulantes aventureros que, sin dar la cara, tienen libertad para ultrajar y difamar impunemente…
Es que se quiere vivir en la clase de licenciosa tiranía que llaman libertad, invocando derechos primordiales del hombre, sin hacer caso del derecho de la sociedad a no ser ofendida… Las elecciones son farsas inicuas de las que se sirven las camarillas de entretelones, con escarnio de los demás y de sí mismos, fomentando la corrupción y la villanía, quebrando el carácter y manoseándolo todo…
He despreciado siempre a los tiranuelos inferiores y a los caudillejos de barrio, escondidos en la sombra; he admirado siempre a los dictadores autócratas, que han sido los primeros servidores de sus pueblos.
Juan Manuel de Rosas
Formas constitucionales considero que son aquellas más conformes al estado y posición de las cosas y que por lo mismo son las más a propósito para preservar de males al cuerpo político y hacer que se conserve en tranquilidad y orden del mejor modo posible. Si ellas no fuesen de esta naturaleza ni produjeran estos saludables efectos, no pueden llamarse constitucionales, porque no tienen ninguna relación con la salud del Estado. En tal caso, o estarían de más, sin producir bien alguno y se llamarían formas superfluas, o si producen o abren la puerta a grandes males, más bien que constitucionales deberían denominarse formas anárquicas…
Es necesario desengañarse de una vez con esa falsa fusión con ciertos partidos, sugerida y propagada con astucia por las logias, para adormecer a los federales, que no conocen todo el fundo de perversidad y obstinación de que están poseídos nuestros enemigos. Es muy triste y degradante que el crédito de la República y la reputación de sus hijos más ilustres esté a merced de los caprichos y perversidad de ambulantes aventureros que, sin dar la cara, tienen libertad para ultrajar y difamar impunemente…
Es que se quiere vivir en la clase de licenciosa tiranía que llaman libertad, invocando derechos primordiales del hombre, sin hacer caso del derecho de la sociedad a no ser ofendida… Las elecciones son farsas inicuas de las que se sirven las camarillas de entretelones, con escarnio de los demás y de sí mismos, fomentando la corrupción y la villanía, quebrando el carácter y manoseándolo todo…
He despreciado siempre a los tiranuelos inferiores y a los caudillejos de barrio, escondidos en la sombra; he admirado siempre a los dictadores autócratas, que han sido los primeros servidores de sus pueblos.
Juan Manuel de Rosas
14 DE MARZO:
ANIVERSARIO DE LA
MUERTE DE ROSAS
ANIVERSARIO DE LA
MUERTE DE ROSAS
Te pedimos, Señor, que el ejemplo de Don Juan Manuel de Rosas sea la inspiración de la juventud.
Que miren, no a los ídolos de la farándula o de las series extranjeras, sino al ejemplo de los santos y de los héroes, y encuentren en Juan Manuel el arquetipo del gaucho y del patriota.
Te rogamos, Señor, que le des a Don Juan Manuel el descanso eterno. Y que a nosotros nos niegues el descanso, nos niegues la tranquilidad, la comodidad y la paz, hasta que con los escombros de esta patria en ruinas, sepamos edificar la Argentina Grande
que Juan Manuel amó, con la cual soñó, y por la cual entregó su vida.
(Responso del Padre Alberto Ezcurra
en el día de la repatriación de sus restos)
Que miren, no a los ídolos de la farándula o de las series extranjeras, sino al ejemplo de los santos y de los héroes, y encuentren en Juan Manuel el arquetipo del gaucho y del patriota.
Te rogamos, Señor, que le des a Don Juan Manuel el descanso eterno. Y que a nosotros nos niegues el descanso, nos niegues la tranquilidad, la comodidad y la paz, hasta que con los escombros de esta patria en ruinas, sepamos edificar la Argentina Grande
que Juan Manuel amó, con la cual soñó, y por la cual entregó su vida.
(Responso del Padre Alberto Ezcurra
en el día de la repatriación de sus restos)
Jordan Bruno Genta"Tanto el Capitalismo liberal como el Comunismo marxista son expresiones concretas de ese Poder universal del dinero. No hay diferencia apreciable en orden a la explotación de las personas, de las familias y de las naciones, entre un puñado de banqueros privados y un puñado de jerarcas públicos que administran la riqueza de todos y cada uno de los miembros de una comunidad."