Grupo Uno vs Cablevisión Los manejos de quienes podrían controlar las bases de datos de millones de abonados. Un caso emblemático de escuchas ilegales en la empresa de Vila y Manzano Por segunda vez en menos de un año, el Grupo Uno Multimedios intentó mediante la vía judicial intervenir el directorio de la empresa Cablevisión, amparándose en fallos provenientes de la justicia mendocina, que fueron rechazados ya que los expedientes deberían remitirse a la justicia federal porteña. Mas allá de lo que podría verse como uno de los tantos avances del grupo que encabeza el empresario Daniel Vila y el ex ministro del Interior de Carlos Menem, José Luis Manzano, cabe recordar que en caso de que las pretensiones del Grupo Uno prosperen, no solamente le permitirían al hombre del “robo para la corona” el control de la cableoperadora sino también el acceso a las bases de datos y correos de todos los abonados. Un verdadero peligro, si se tiene en cuenta el manejo que suelen hacer de los datos en este grupo de medios (el segundo en importancia en el país, detrás de Clarín). Ya en su momento, cuando Jorge Lanata estaba al frente de Día D, Martín Ruti, ex secretario de Vila, contó que en Mendoza, realizaban escuchas telefónicas utilizando como escudo las camionetas de Supercanal, simulando efectuar reparaciones en sus líneas. Pero, tal vez el caso emblemático sea el que sacudió a Rosario el 11 de mayo de 2005 cuando la portada del Diario La Capital mostraba en primera plana una foto del decano de la Facultad de Derecho, Ricardo Silberstein y un titular que rezaba “Denuncian tráfico de influencias en Derecho”. Dentro del matutino, el despliegue del tema era amplio aunque ninguna nota llevaba firma y se hablaba de una denuncia estudiantil que aportaba como pruebas “una serie de escuchas telefónicas” que involucraban a funcionarios de la facultad y familiares directos del citado Silberstein, a quien se apuntó como principal responsable del “tráfico de influencias” que aparentemente era el “acomodo” de determinados estudiantes para que puedan cursar regularmente algunas materias, incluyendo a su hija. “Con el diario en la calle, nos bajaron la orden de que el tema a tratar en todo el multimedios sería ese. Que al diario habían llegado de modo anónimo escuchas telefónicas que demostraban que el decano realizaba manejos para acomodar a su hija en ese claustro universitario”, recuerda un ex empleado del grupo que en Rosario controla además de La Capital al diario El Ciudadano y a las radios LT8, LT3 y FM del Siglo. Algo que no habían tenido en cuenta Vila y Manzano es que los periodistas se negaban a difundir un material anónimo, sin chequeo previo y que además, no había sido ordenado por la justica, por lo cual se trataban, lisa y llanamente, de escuchas ilegales. La tapa terminó siendo redactada por personal jerárquico. Y los directores artísticos de las radios, eran las voces cantantes que ayudaban animosamente en la difusión. Es que, las sospechas no eran sonsas. Vila y Manzano tenían una pelea ardua en los tribunales de Rosario por una demanda iniciada por Carlos María Lagos, descendiente de la histórica familia Lagos, fundadores del decano, al que le compraron el Multimedios La Capital y no le pagaron. Lagos los denunció y en la parte civil, era Ricardo Silberstein su apoderado legal. Otro ex empleado del grupo, ya jubilado, recuerda “el ingreso de un grupo de personas con unos aparatos que parecían tener cintas y otros adminículos para hacer grabaciones”, a uno de los medios del grupo. “Jamás pensé que ese mismo día se podían estar iniciando las escuchas”, admite y opina que “darle al Grupo Uno el control sobre datos, internet o lo que sea, es como darle una navaja a un mono”. Cabe aclarar que tiempo después, se comprobó que los anónimos eran en realidad intercepciones ilegales realizadas por Vila y Manzano y que una investigación realizada por la Universidad de Rosario terminó certificando la ausencia de irregularidades por parte del señalado abogado. Silberstein, en tanto declaraba al diario independiente El Eslabón que “Vila me dijo que la iba a pagar caro”, en relación al patrocinio legal de Carlos María Lagos. El acoso mediático no tuvo descanso, el mismo día en que La Capital instaló el tema en la agenda local, los estudiantes de la facultad tomaron el edificio exigiendo la renuncia de Silberstein. Todos los medios del Grupo Uno, cubrían como nunca antes la movida estudiantil. Luego de la primera tapa vinieron tres más, la del jueves 12 hablaba del inicio de “una auditoría a partir de las revelaciones sobre acomodo de la hija del decano”. La del viernes 13 ponía el eje en la toma de la facultad y el pedido de renuncia del decano. El sábado 14 el tema seguía en tapa: “Una asamblea pidió que se suspenda ya a Silberstein y a los involucrados en el tráfico de influencias”. El domingo 15, el día en el cual el diario tiene mayores ventas, lo que La Capital denominaba ya como “affaire Silberstein” había desaparecido de las páginas del diario. Agotado, con su entorno familiar en crisis y casi toda la facultad pidiendo su cabeza, el abogado de Lagos fue hasta el edificio de calle Sarmiento, donde funciona la redacción de La Capital y pidió clemencia. Lagos arregló un monto muy inferior al adeudado mientras que el abogado, Vila y Manzano firmaron la paz en Don Ferro, una exclusiva parrilla situada en la orilla del Paraná. Antes, Silberstein había señalado que “no podría reconocer estas grabaciones”, aludiendo a las escuchas denunciadas y hasta en la misma LT8, propiedad del grupo de medios, señalaba que “como soy abogado de uno de los dueños del diario La Capital, los socios me la tenían jurada”. Luego, las relaciones entre el diario La Capital y Silberstein hasta se tornaron amistosas. Desde ese medio se lo ayudaba a reclamar fondos para la facultad y se ponderaba su accionar como dirigente de la fundación que promueve al Puerto de la Música en Rosario. Todo puede pasar en el grupo de origen mendocino. Vila, que calificaba a la Ley de Medios como la “violación jurídica e institucional más grave que haya sufrido nuestro país desde el 24 de marzo de 1976” no volvió a criticar la nueva normativa. Manzano estuvo presente en el acto durante el cual Cristina Kirchner anunció la reactivación del reclamo por la soberanía de las islas Malvinas. Y el Grupo Uno recibió casi 25 millones de pesos en publicidad oficial en el primer semestre del 2012. Desde que el Grupo Uno se sumó al combate contra Cablevisión, su pauta creció un 378% en el primer semestre del 2011, de acuerdo a cifras oficiales. 16/08/2012 By Clarisa Ercolano @clarisaercolano EXCELENTE NOTA Y http://www.plazademayo.com/ ES UN PORTAL DE LO MAS SERIO!!
Vila y Manzano hacen escuchas Ilegales con su Cable
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