La Atlántida se situó en el altiplano boliviano, según Jim Allen.
Una teoría que cobra fuerza
El investigador británico Jim Allen, geógrafo y cartógrafo, ha descubierto en los Andes bolivianos una región que coincide con la descrita por Platón al referirse a la Atlántida. El hallazgo en la zona de milenarios cerros rodeados de canales concéntricos, ruinas de edificios megalíticos y piedras multicolores y la presencia del misterioso metal oricalco (que los nativos del lugar llaman “tumbaga”) hace cobrar veracidad a la desafiante hipótesis de Allen, que ubica la mítica civilización perdida en el occidente de los pilares de Hércules.
Una planicie rectangular
Jim Allen sostiene que la Atlántida se encontraba en la zona de Oruro (Bolivia), cerca del lago Poopó, en pleno altiplano boliviano. La hipótesis de Allen se basa en que la descripción platónica de la Atlántida –“una planicie rodeada de montañas”
y situada por encima del nivel del mar– encaja con la geografía de este enclave sudamericano. Platón se refirió asimismo a la capital del continente atlante, que ubicó en una isla volcánica denominada también Atlántida. Según Allen, tal circunstancia resolvería el enigma de la repentina desaparición de la mítica civilización, ya que –explica– lo que se hundió no fue el continente, sino la isla-capital.

Una teoría que cobra fuerza
El investigador británico Jim Allen, geógrafo y cartógrafo, ha descubierto en los Andes bolivianos una región que coincide con la descrita por Platón al referirse a la Atlántida. El hallazgo en la zona de milenarios cerros rodeados de canales concéntricos, ruinas de edificios megalíticos y piedras multicolores y la presencia del misterioso metal oricalco (que los nativos del lugar llaman “tumbaga”) hace cobrar veracidad a la desafiante hipótesis de Allen, que ubica la mítica civilización perdida en el occidente de los pilares de Hércules.
Una planicie rectangular
Jim Allen sostiene que la Atlántida se encontraba en la zona de Oruro (Bolivia), cerca del lago Poopó, en pleno altiplano boliviano. La hipótesis de Allen se basa en que la descripción platónica de la Atlántida –“una planicie rodeada de montañas”
y situada por encima del nivel del mar– encaja con la geografía de este enclave sudamericano. Platón se refirió asimismo a la capital del continente atlante, que ubicó en una isla volcánica denominada también Atlántida. Según Allen, tal circunstancia resolvería el enigma de la repentina desaparición de la mítica civilización, ya que –explica– lo que se hundió no fue el continente, sino la isla-capital.
