Barenboim, el argentino que llevó la bandera olímpica
El músico fue uno de los nueve representantes elegidos para llevar la insignia en la ceremonia de inauguración
Daniel Barenboim, el mundialmente conocido director de orquestas de nacionalidad argentino-israelí, fue uno de los elegidos para llevar la bandera olímpica. Se trata de uno de los músicos más reconocidos a nivel internacional y con su mensaje de unidad entre palestinos e israelíes se ha convertido reiteradamente en un firme candidato al Nobel de la Paz.
Su incansable lucha lo ha convertido en un referente que muchas veces genera polémica. Sin embargo, con su música derriba fronteras. Su orquesta, la West-Eastern Divan Orchestra, está constituida en su mayoría por músicos palestinos e israelíes, y recorre el mundo llevando nuevas interpretaciones de los clásicos.
Junto a Barenboim desfilaron también la política y defensora del medioambiente brasileña Marina Silva y el exboxeador Mohamed Alí, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el atleta etíope Haile Gebreselassie, la premio Nobel de la Paz liberiana Leymah Gbowee y los activistas por los Derechos Humanos y la paz, los británicos Shami Chakrabati, Doreen Lawrence y Sally Becker, la apodada "Ángel de Mostar".
Barenboim nació hace 69 años en Argentina y se nacionalizó israelí. Es una de las figuras más importantes de la interpretación musical clásica de la segunda mitad del siglo XX. Logró gran fama como pianista, aunque con posterioridad ha obtenido gran reconocimiento como director de orquesta, faceta por la que es más conocido.
Su biografía
Pianista y director de orquesta argentino nacionalizado israelí. Hijo de músicos (tanto Enrique Barenboim como Aída Schuster, sus padres, fueron destacados pianistas), debutó en Buenos Aires a los siete años con un éxito tal que fue invitado por el Mozarteum de Salzburgo a continuar sus estudios en esta ciudad, en cuyo famoso festival triunfó tres años después. Posteriormente estudió con Nadia Boulanger, Ígor Markevitch y en la Academia de Santa Cecilia de Roma.
En 1956 se presentó en Londres y Nueva York apoyado por Arthur Rubinstein, antes de integrarse como solista de la Filarmónica de Israel y actuar en Argentina, Australia, Rusia o Japón. Con veinte años, las grandes orquestas del mundo disputaban sus servicios, y en 1966 se incorporó como director de la English Chamber Orchestra.
Desde entonces fue protagonista del panorama musical al frente de la New Philharmonia Orchestra, la Ópera de la Bastilla, el Festival Mozart, la Orquesta Filarmónica de Chicago o la Deutsche Staatsoper de Berlín, con un repertorio amplísimo que tanto "resucita" bajo nuevas concepciones obras de los clásicos como incluye las de contemporáneos como Lutoslawski, Berio, Boulez o Henze.
Casado en 1967 con la eximia chelista británica Jacqueline du Pré (que, afectada en la cumbre de su carrera por una esclerosis múltiple, murió en 1987), el estreno de Hillary & Jackie (1999), filme basado en sus tortuosas relaciones íntimas, fue fuente de escandalosas resonancias de las que el director persistió en mantenerse al margen, consagrado a los múltiples compromisos musicales que lo acercaban ya a sus cincuenta años en la música.
Considerado uno de los mejores directores de Wagner del mundo, durante el verano de 2001 desató una encendida polémica al ejecutar una pieza de Tristán e Isolda en el marco del Festival de Israel, desafiando el boicot oficial a las obras del compositor alemán. El hecho llegó al parlamento, cuya comisión de Cultura recomendó declarar al músico persona non grata "hasta que no se disculpe públicamente por haber ejecutado allí una obra del compositor favorito de Adolf Hitler".
Pero Barenboim, judío como el que más, pero tan horrorizado por Hitler como por la situación actual de Oriente Próximo, está convencido de que la música es un instrumento ideal para tender puentes. Y no habían pasado dos meses del escándalo en su país de adopción cuando reunió en Chicago a 73 jóvenes músicos israelíes, palestinos, jordanos y libaneses en su proyecto Taller West-Eastern Divan (Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2002), cuyo objetivo era el de acercar a árabes, judíos y palestinos a través de la música. En los últimos tiempos ha residido en Berlín, donde dirige la orquesta Staatskapelle.
El músico fue uno de los nueve representantes elegidos para llevar la insignia en la ceremonia de inauguración
Daniel Barenboim, el mundialmente conocido director de orquestas de nacionalidad argentino-israelí, fue uno de los elegidos para llevar la bandera olímpica. Se trata de uno de los músicos más reconocidos a nivel internacional y con su mensaje de unidad entre palestinos e israelíes se ha convertido reiteradamente en un firme candidato al Nobel de la Paz.
Su incansable lucha lo ha convertido en un referente que muchas veces genera polémica. Sin embargo, con su música derriba fronteras. Su orquesta, la West-Eastern Divan Orchestra, está constituida en su mayoría por músicos palestinos e israelíes, y recorre el mundo llevando nuevas interpretaciones de los clásicos.
Junto a Barenboim desfilaron también la política y defensora del medioambiente brasileña Marina Silva y el exboxeador Mohamed Alí, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el atleta etíope Haile Gebreselassie, la premio Nobel de la Paz liberiana Leymah Gbowee y los activistas por los Derechos Humanos y la paz, los británicos Shami Chakrabati, Doreen Lawrence y Sally Becker, la apodada "Ángel de Mostar".
Barenboim nació hace 69 años en Argentina y se nacionalizó israelí. Es una de las figuras más importantes de la interpretación musical clásica de la segunda mitad del siglo XX. Logró gran fama como pianista, aunque con posterioridad ha obtenido gran reconocimiento como director de orquesta, faceta por la que es más conocido.
Su biografía
Pianista y director de orquesta argentino nacionalizado israelí. Hijo de músicos (tanto Enrique Barenboim como Aída Schuster, sus padres, fueron destacados pianistas), debutó en Buenos Aires a los siete años con un éxito tal que fue invitado por el Mozarteum de Salzburgo a continuar sus estudios en esta ciudad, en cuyo famoso festival triunfó tres años después. Posteriormente estudió con Nadia Boulanger, Ígor Markevitch y en la Academia de Santa Cecilia de Roma.
En 1956 se presentó en Londres y Nueva York apoyado por Arthur Rubinstein, antes de integrarse como solista de la Filarmónica de Israel y actuar en Argentina, Australia, Rusia o Japón. Con veinte años, las grandes orquestas del mundo disputaban sus servicios, y en 1966 se incorporó como director de la English Chamber Orchestra.
Desde entonces fue protagonista del panorama musical al frente de la New Philharmonia Orchestra, la Ópera de la Bastilla, el Festival Mozart, la Orquesta Filarmónica de Chicago o la Deutsche Staatsoper de Berlín, con un repertorio amplísimo que tanto "resucita" bajo nuevas concepciones obras de los clásicos como incluye las de contemporáneos como Lutoslawski, Berio, Boulez o Henze.
Casado en 1967 con la eximia chelista británica Jacqueline du Pré (que, afectada en la cumbre de su carrera por una esclerosis múltiple, murió en 1987), el estreno de Hillary & Jackie (1999), filme basado en sus tortuosas relaciones íntimas, fue fuente de escandalosas resonancias de las que el director persistió en mantenerse al margen, consagrado a los múltiples compromisos musicales que lo acercaban ya a sus cincuenta años en la música.
Considerado uno de los mejores directores de Wagner del mundo, durante el verano de 2001 desató una encendida polémica al ejecutar una pieza de Tristán e Isolda en el marco del Festival de Israel, desafiando el boicot oficial a las obras del compositor alemán. El hecho llegó al parlamento, cuya comisión de Cultura recomendó declarar al músico persona non grata "hasta que no se disculpe públicamente por haber ejecutado allí una obra del compositor favorito de Adolf Hitler".
Pero Barenboim, judío como el que más, pero tan horrorizado por Hitler como por la situación actual de Oriente Próximo, está convencido de que la música es un instrumento ideal para tender puentes. Y no habían pasado dos meses del escándalo en su país de adopción cuando reunió en Chicago a 73 jóvenes músicos israelíes, palestinos, jordanos y libaneses en su proyecto Taller West-Eastern Divan (Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2002), cuyo objetivo era el de acercar a árabes, judíos y palestinos a través de la música. En los últimos tiempos ha residido en Berlín, donde dirige la orquesta Staatskapelle.