Sigue al Doctor @Sigmund-Freud
Los libros infantiles prohibidos por la dictadura militar en Argentina
Si bien las prohibiciones se instalaron en todos los frentes, hubo un espacio que el ojo del censor vigiló con firmeza: el de la literatura infantil. Los militares se sentían en la obligación moral de preservar a la niñez de aquellos libros que ponían en cuestión valores sagrados como la familia, la religión o la patria. Gran parte de ese control era ejercido a través de la escuela, tal como demuestra la "Operación Claridad", ideada para detectar y secuestrar bibliografía marxista e identificar a los docentes que aconsejaban libros subversivos.
LA TORRE DE CUBOS: "Del análisis de la obra se desprenden graves falencias tales como simbología confusa, cuestinamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentes", sostiene la resolución N° 480 del Ministerio de Cultura y Educación de Córdoba que prohíbe la obra de Laura Devetach. Entre otros argumentos se aduce que el libro critica "la organización del trabajo, la propiedad privada y el principio de autoridad".
UN ELEFANTE OCUPA MUCHO ESPACIO: Señalaba el decreto militar: "...se trata de cuentos destinados al público infantil, con una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo (...) De su análisis surge una posición que agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone."
LA ULTRABOMBA: trata de un piloto que se niega a cumplir la orden de arrojar una bomba. Fue prohibido por el decreto N° 1888, del 3 de septiembre de 1976.
CINCO DEDOS: Publicado en la Argentina por Ediciones de la Flor, el cuento fue prohibido el 8 de febrero de 1977 —según la fecha del Boletín Oficial— por tener "finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica, propia del accionar subversivo". Un ejemplar de "Cinco dedos" fue comprado por la esposa de un coronel de Neuquén, que cuando vio el libro que tenían sus hijos se horrorizó. Una de las cosas que le había molestado era que la mano derrotada fuera verde, el color del uniforme de fajina del Ejército Nacional.
El "Centro Editor de América Latina", fundado por Boris Spivacow repartió cantidad y calidad a través de colecciones memorables y centenares de entregas en fascículos o volúmenes económicos. El 30 de agosto de 1980 la policía bonaerense quemó en un baldío de Sarandí un millón y medio de ejemplares del sello, fueron llevados a la fuerza dos testigos para que presenciaran y fotografiaran la pira. El objetivo era demostrar que nadie se robara libros.