Roca y el revisionismo histórico Mientras la historiografía surgida al calor de los vencedores –aún con matices– coincidió en que Julio Argentino Roca se instituyó en el gran organizador un Estado Nacional, erigido a partir de la sanción del orden constitucional inspirado ideológicamente por el liberalismo (cosmovisión que “naturalmente” conducía hacia el progreso), los revisionistas, ya en las postrimerías del siglo que concluía, comenzaron a formular discrepancias respecto al rol que le cupo al tucumano en el devenir histórico del país. A la vez que autores inscriptos en el revisionismo clásico como José María Rosa, Fermín Chávez, y Ernesto Palacio (con alguna que otra divergencia) compartieron la tesis que sostiene que Roca integró estructuralmente el proyecto modernizador, agro exportador, oligárquico y librecambista surgido a partir de “disciplinamiento” interior federal y el establecimiento de relaciones económicas viscerales con el Imperio británico, otros revisionistas, tan disímiles y convergentes a la vez como Arturo Jauretche y Jorge Abelardo Ramos, rescatarán algunos aspectos de su figura. José María Rosa consagrado revisionista, opinará que Roca constituyó el auténtico “jefe” de un “régimen” donde las minorías “…se consagraron a gozar de la riqueza material despreocupándose de otra cosa”, donde la política “…quedó en manos de pocos”, y donde la Argentina “…se transformó en una factoría, en un emporio mercantil”. Para el autor este régimen“… surgió con el asentimiento general, y donde los partidos provinciales terminaron entregándose a un presidente que les garantizaba estabilidad contra las revoluciones locales”. (1) Por su parte Fermín Chávez, discípulo de José María Rosa, manifestará al respecto que bajo el lema “Paz y Administración”, Roca, ayudó a “consolidar las bases de la república liberal, entre las cuales debe mencionarse la sanción de la ley de educación común”. (2) Fermín Chávez expresará en concordancia que durante su primera presidencia, “el país se desarrolla, crece, pero al mismo tiempo se endeuda. ¿Cuál es la razón? Tal vez cabe ella en una frase: Europa quiere de nosotros trigo, carne, lanas y cueros, y Roca organiza al país de acuerdo a esa división del trabajo. Crea un país de cereales y ganados sin industrias extractivas y de transformación. Somos lo que se llama una economía subsidiaria: la provincia-granja de un imperio”. El compromiso de Roca con los intereses británicos llegará para Chávez al extremo: “El general Roca, luego de transferir el cargo a Juárez Celman, se trasladó a Inglaterra. Banqueros y comerciantes británicos, agradecidos por su política económica a la medida de la metrópoli financiera (continuación de la de Mitre y Sarmiento), lo esperaban agradecidos. Y el 9 de julio de 1887, la casa Baring y otros financistas le ofrecieron en el Richmond un estupendo banquete cuyos pormenores –menú incluido– están retratados en un folleto, que anda por ahí, titulado ‘El Teniente General Julio A Roca y el comercio inglés’. Conviene leerlo para refrescar la memoria y conocer por qué los comerciantes británicos estaban tan agradecidos con el habilidoso tucumano”. (3) MODERNIZACIÓN Y SABLES. Mientras gran parte de los integrantes del revisionismo coincidirán en el que el roquista constituyó un período de afianzamiento de la dependencia argentina, otros, sin refutar radicalmente esta circunstancia, resaltarán algunos aspectos de su gestión. Así Arturo Jauretche lo considerará a Julio Roca como gestor de ciertas políticas de carácter nacional. Para Jauretche la creación de un ejército moderno y profesional y ciertas medidas de índole económico impulsadas durante su gobierno constituirán pasos efectivos que posibilitarán un incipiente desarrollo industrial. A fin de sustentar su tesis, el fundador de Forja, alegará que en aquella época (la de Roca) se producirá “la modernización y crecimiento de las industrias azucareras y vitivinícola, a la que por cierto la metrópoli británica no opuso mayores dificultades.”(4) Mientras que para Abelardo Ramos el roquismo constituirá una etapa transicional de la que se nutrirán nuevas fuerzas nacionales –para otros– lo transicional estará vinculado a la desaparición del antiguo federalismo. En su defensa del período roquista Ramos irá más lejos y se inmiscuirá en cuestiones que aún despiertan polémicas inconciliables como la denominada “campaña al desierto”. Ensayando tenaz y fervientemente, aunque con que con argumentos cuestionables una defensa histórica del tal acción, el autor manifestará que “la oligarquía terrateniente que se apoderó de las tierras de indios y gauchos, condenó a ambas corrientes del pueblo a sufrir un destino aciago, pero es justo consignar que la conquista del desierto realizada por Roca y el Ejército de su tiempo no sólo establece un principio de soberanía en ese tiempo harto dudoso, sino que libera al gaucho retratado por Hernández del martirio inacabable del fortín en la frontera”.(5) Para Ramos, Roca será un caudillo liberal, pero liberal nacional “ya que encarnó el progreso histórico y llevó el presupuesto nacional hasta el último rincón de las provincias”. MEDIOS Y MÉTODOS. Enunciadas sintéticamente algunas de las proposiciones que el revisionismo ensayó respecto a Julio Argentino Roca, bien cabe a modo de conclusión, formular algunas breves reflexiones sobre el período que le tocó protagonizar y su gestión al mando del Estado nacional. Roca provino de una austera aunque tradicional familia tucumana. Aún así gobernará un período transicional que lo llevará indefectiblemente a constituirse en el jefe político de un régimen que tendrá sustento en dos fuerzas históricas dominantes; los sectores oligárquicos y la Gran Bretaña, como metrópoli y centro de las aspiraciones de éstos últimos. Su jefatura construida a partir del prestigio militar y de su comprobada habilidad política responderá por un lado, a exigencias de la época que obligaron a la ciudad puerto (Buenos Aires) a ceder parte de su hegemonía ante el peso político y militar de las provincias, y por el otro, a la necesidad de éstas últimas en sostener una conducción férrea que les permitiera garantizar la paz interior en cada una de ellas. Si bien no puede ubicarse Roca dentro de los sectores adheridos a la ortodoxia liberal, las circunstancias históricas lo llevarán a conducir un programa librecambista, centralista y dependiente. Aunque algunas medidas de índole económico como las enunciadas por Jauretche plantearan contradicciones con el liberalismo clásico y además representaran las aspiraciones de algunos heterodoxos de esa generación como Carlos Pellegrini, en los hechos, es evidente que Roca se lo haya propuesto o no “no pudo romper la hegemonía construida por la oligarquía portuaria cooptada por los intereses británicos”. (6) En el marco de tal heterodoxia la preocupación del “Zorro” por ampliar el ejercicio efectivo del poder territorial y garantir la presencia del Estado en toda la geografía constituyen, a la fecha, aspectos ponderables de su gestión, aunque pueda interrogarse sobre los medios y métodos utilizados. Esta última referencia no implica una mirada retrospectiva del pasado desde categorías del presente –y menos aún– una enunciación con aspiraciones demagógicas. Constituye una evaluación de probabilidades ya que el disciplinamiento, la persecución y la eliminación de criollos, gauchos y comunidades nativas por medio de la violencia autocrática que caracterizó no solamente su gestión, sino el anhelo “civilizador” de parte de su generación, no integró una posición unánime, inclusive, dentro de elites vinculadas al poder de la época y menos aún, de aquel ideario federal que, aunque derrotado por las armas, sobrevivía, resistía culturalmente y se preparaba, lentamente, para renacer. (1) Historia Argentina. Tomo 8. Editorial Oriente. Págs 157 a 191. (2) Diccionario Histórico argentino. Ediciones Fabro. Año 2005. (3) Historia del país de los argentinos. Bs. As. (4) Ejército y política. Corregidor, Bs.As., 2008. (5) “Roca como caudillo,” Diario Mayoría. Domingo 21 de Julio de 1974. (6) Marcelo Gullo. La insubordinación fundante: breve historia de la construcción del poder de las naciones. Editorial Biblos. Francisco José Pestanha Profesor Titular del seminario Introducción al Pensamiento Nacional en la Universidad Nacional de Lanús. Miembro del Instituto Dorrego.
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