
Son muchas las falacias, errores en el razonamiento o la argumentación, que nos envuelven día a día. No es nuevo que desde anuncios, debates políticos e ideológicos a todo tipo de argumentaciones aparezcan, se difundan y extiendan. Lo que sí es nuevo es que vivimos en la Sociedad de la conversación, que tenemos la posibilidad de conversar de una forma más horizontal que nunca con cualquiera de sus emisores y por lo tanto, más que nunca, de alertar cuando se cometan.
Nos dice Wikipedia que una falacia es un argumento que si bien puede ser convincente o persuasivo, no es lógicamente válido. Esto no quiere decir que la conclusión de los argumentos falaces sea falsa, sino que el argumento mismo es malo, no es válido.
Les dejo una muestra de las muchas y variadas formas de falacias informales posibles. Es difícil no cometerlas al argumentar alguna vez pero pueden servirnos, por lo menos, para conversar dando una vuelta más a cada idea leída, escuchada o pensada, para conversar de una forma más crítica, para ser finalmente más libres.


