Bueno amigos taringueross,les traigo este trabajo qe hemos publicado en el facebook con un amigo..pero reiteroo
ES MI TRABAJO
BUENO EMPEZAMOS
Los chamuyeros nos valemos de diferentes armas para conquistar el amor de las muchachas. Para eso nacieron los chamuyos. Chamuyos hay miles. Se reinventan día a día. Vos po de s estar inventando uno ahora mismo. Pero esto es mas bien general. Los más comunes y los no tanto.
Hay que enten de r que los porcentajes son de efectividad, pero no así de belleza. Algunos chamuyos son exquisitos pero tienen un porcentaje de efectividad baja. Otros tienen un alto porcentaje de efectividad pero nada se pone en juego, es un planteo meramente conservador. Un hurra por quienes se juegan el todo por el todo, los chamuyeros de alma que prefieren salir a golear y no a buscar el empate y los penales.
Dicho esto, aquí están, estos son.
(Nota: El hecho de que los chamuyos estén ilustrados con fotos de Homero respon de única y exclusivamente a un capricho de l autor.)
El Saludo (Porcentaje de efectividad: 50%)
Requisitos: estar aprendiendo. Ser chico o novato.
Este es el primero. Para novatos, para rookies. Es el primero que se apren de y el primero que se practica. En un boliche, generalmente, las primeras veces que estás saliendo a bailar, tímido aún (aunque tal vez un chanta en potencia), de spués de unas cuantas copitas o sea que estás MUY de sinhibido tirás un:
-Hola, ¿todo bien?
O, más jugado:
-Hola, ¿po de mos hablar un segundito?
La efectividad de este chamuyo es discutible. Yo lo atribuyo más al azar. No es ni osado ni timidón, es sin dudas el chamuyo más básico de la lista. Pue de funcionar. Pero es probable que no. Depen de mucho de los atributos físicos de quien lo practique.
Calificación: Tal vez sea efectivo, la mitad de las chances son positivas, ya que no te jugás con nada. Es un planteo de fensivo: no hay belleza en tu juego, querido.
El Confundido (0,2%)
Requisitos: Ser medio bobo, inseguro de sí mismo.
Un clásico. Clásico por la cantidad de veces que fue practicado, no así por su eficacia, que es bajísima.
Caso típico. Mina sola esperando a las amigas/novio. Divina ella, se la chamuyaron ya 300 tipos antes que vos. Te acercás, le tocás el hombro y le de cís:
-Perdoná, ¿vos ibas al San Pablo?
O más jugado aún:
-¿Sos vos? Marianela?
Este chamuyo es uno de los peores, y no es recomendable casi en ningún caso. Las probabilida de s de que resulte efectivo son casi nulas, las minas van a pensar que sos un repelotudo aún siendo lindo. Salvo que seas el más hermoso de Occi de nte, ni lo intentes.
(Nota: la única variante accesible, que haría un poco menos nulo este chamuyo, es confundirla con alguna famosa mo de lo. Pero saldría de la categoría de confundido para pasar a ser un chanta nomás, así que no estoy seguro de que se pueda consi de rar lo mismo).
Calificación: Berreta, infantil. Una en un millón te va a dar bola, y va a ser una estúpida. Pero de spués de todo, qué te importa.
El Violento (2%)
Requisitos: Alcohol en sangre.
Hay un requerimiento casi fundamental para po de r practicar esto, que apenas se pue de consi de rar chamuyo: estar borracho. Caso contrario, las chances de que alguien se anime a hacer esto son bajísimas.
Consiste en entrar a una pista de baile (la de cumbia es muy visitada; guarda con los novios) y pararse en un lugar bien concurrido. Cada presa que pase, es tomada de l brazo/cintura y arrimada hacia el lugar de l cazador (cuando digo tomar es tomar, fuerte, como un macho cabrío).
El final es conocido: en un 98%, las mujeres se van a ir enojadas. De ese 98%, un tercio utilizará la nunca bien pon de rada cachetada (se han visto carterazos). La única ventaja que tiene el chamuyo es que si el 2% restante agarra viaje, agarra viaje en serio. Vos me entendés.
Calificación: Prácticamente suicida. Pero si funciona vas a ser feliz.
El Bailarín (38%)
Requisitos: huevos para sacar a bailar una minita.
Este es peligroso pero efectivo.
Hay que saber antes que nada que una de las cosas más peligrosas (y en lo posible se de be tratar de evitar) en el mundo de l chamuyo es una ronda de mujeres bailando. Estamos hablando de la formación humana más inquebrantable que se ha visto de s de la formación tortuga utilizada por las legiones romanas para la guerra. Una ronda de mujeres bailando es una barricada muy difícil de romper. Por lo tanto tratemos de evitarlas.
El cazador entra en la pista (ritmos movidos, de cumbia o música latina preferentemente) y comienza a buscar presas. Siempre intentando evitar las rondas de a partir de 4 mujeres, se dirigirá hacia las parejas de mujeres o a lo sumo un trío. Se elije una y se la toma de las manos, comenzando a bailar. Es casi imposible que la mujer sea tan yegua de sacarte las manos y darse vuelta, por lo tanto casi con seguridad va a bailar con vos, aunque no tenga ganas. Acá la tenés que laburar vos. El primer paso ya lo diste: te miró y está bailando con vos. Si sos lindo, mostrá tus facciones. Si bailás bien, mové el cuerpo. Si no sos ni lindo ni bailás rico, al menos tenés que tener buena labia (si tampoco tenés buena labia de já de leer). El mecanismo es el siguiente: tratás de coordinar tu voluntad con tus extremida de s, para que al menos parezca que bailás, disimulando, sabiendo que ella y las amigas te están mirando de arriba abajo, y te acercas cada algunos segundos y le hablás al oído. Atención: vas a tener que hablar fuerte, para que te escuche de una, sin necesidad de repetir. Y estar concentrado escuchando: nada las irrita mas que la preguntita: “¿Qué?”. Las preguntas para hacer al oído son básicas: edad, nombre, proce de ncia, ¿novio?. En un plazo de como máximo 5 minutos, ya tiene que haber algun acercamiento o al menos tiene que haber respondido a algún estímulo. Caso contrario, a buscar otra, bailarín.
Calificación: Difícil de realizar pero altamente efectivo.
El Filósofo (16%)
Requisitos: 900 palabras castellanas en el vocabulario y ganas de hablar bolu de ces.
Acá llegó la hora de la verdad. Este es selecto: si tu lengua no hace karate, ni lo intentes. Hay que ser rápido y tu léxico tiene que ser nutrido.
Acá primero tenés que entablar conversación. No te voy a enseñar cómo. De cualquier manera. Este chamuyo es profundo. Para llevarlo a cabo la mina tiene que, por lo menos, querer hablar con vos. Tal vez no le parecés un símbolo sexual. Pero algo en vos le interesa. Hay que usar ese punto.
En cierto momento de la charla, comenzás a hablarle de la vida. Ahí va una muestra gratis:
“Pasa que acá la gente está confundida. Con el solo hecho de ver el sol cada mañana de beríamos ser felices, ¿para qué el dinero?”
“Yo creo que la vida es simplemente la vida, y si continúa o no es sencillamente irrelevante. ¿Coincidís conmigo?”
“Mi vida pasa más por encontrar el amor verda de ro que por tener pequeños encuentros cuasi sexuales. ¿Para qué, si no me de jan recuerdos vívidos para rememorar?”
Dicho con el tono a de cuado, y con la mina a de cuada enfrente, pue de funcionar. Atención que hay dos peligros. A) Hay peligro de enamoramiento ( de parte de ella, más bien. Vos sos un chamuyero). B) Hay peligro de bagarto. Las lindas casi nunca se fijan en si sos inteligente o no. Atenti la tosca.
Calificación: extraño. Si llegaste a utilizarlo es posible que funcione.
El Directo (25%)
Requisitos: ser directo, je. Y tener un poco de alcohol en la sangre facilitaría las cosas.
Simple, concreto. Directo, en fin. Entrás al boliche, o en la parte de afuera, o en cualquier lugar con mujeres, te acercás y le de cís directamente lo que querés hacer con ella.
Ejemplos:
“Que tal. ¿Me harías el favor de chaparme?”
“Dame un beso”
“CHAPAMEEEE” (este tal vez es un poco zafado).
No pienses que la mina te va a chapar ahí nomás, no. Es muy difícil, tal vez no existe la posibilidad. Pero bien hecho, podés resultar simpático (sobretodo porque generalmente la gente que está alre de dor se ríe de tu caradurez) y entrarle por ese lado. Tenés chances.
Calificación: Simpático. Jugado pero pue de funcar.
El Romántico (30%)
Requisitos: tener a mano un diccionario lleno de grasadas. Y ser un Sergio Denis cualquiera.
Este es especial. Casi no se registran casos en que las minas se enojen. En el peor de los casos, la mina se rie y te hace una cara tierna. O al menos se rie de lo boludo que sos. Es difícil que caiga mal en la presa. Aún así, tampoco es infalible ni mucho menos. Son bajos los casos en los que ganás con este chamuyo. Pero vale la pena intentarlo.
La i de a principal es simular que estás enamorado de ella. Es totalmente inverosímil pero tal vez la conquiste tu simpatía. Tu tono es importante.
Ejemplos:
“Sos o no sos? Si, sos el amor de mi vida”
“Disculpame pero creo que me enamoré”
“En mi vida había visto algo tan lindo”
Y de más cosas grasas. Si la mina es cursi, es casi tuya. Caso contrario, asegurate de que se note que estás jodiendo. Bien hecho es un chamuyo muy aceptable.
Calificación: algo cursi. Peligroso en ese sentido pero pue de que an de , si lo hacés bien.
El Gentilicio (55%)
Requisitos: imitar bien alguna tonada.
Tal vez estemos hablando de l más mítico y simpático de los chamuyos. Aún así, no de ja de ser absolutamente simplón. Ojo: al mismo tiempo es jodido.
Consiste en elegir una nacionalidad/provincia que hablen con linda tonada y ejecutarlo. Córdoba es un punto común.
Atención: hay que estudiarse bien la tonada y los modismos. Pue de resultar simpático, pero ni bien la mina se de cuenta que no sos cordobés anula todo lo bello de l chamuyo. Tal vez te la ganes pero, ¿Dón de está la calidad?
Vas y le entrás por ahí, diciendo cualquier cosa. Si estas en Buenos Aires pega mucho el “Qué linda porteñita, che!” (culeao esta permitido también).
Al cuarto o quinto intento, alguna mina se va a interesar por conocerte. Mantené la tonada hasta que logres conquistarla. Nunca pierdas la gracia que tienen los provincianos.
Con respecto a la nacionalidad, hacerse el extranjero es peligroso. Venezolano, Colombiano, y hasta Brasilero, está permitido y hasta recomendado. Pero no entres en Italiano o Francés, salvo que la tengas muy clara con el idioma. Tampoco te hagás el alemán porque vas muerto. Tirale algo de sangre caliente, que de spués de todo es lo que andan buscando.
Calificación: el príncipe de los chamuyos. Bien hecho, es casi una fija.
El Bolu de ador (0,5%)
Requisitos: estar medio al pedo y haber rebotado ya muchas veces.
Este no necesita introducciones baratas. Es muy discutido si se trata de un chamuyo o de ... bueno, de otra cosa que no es un chamuyo. Pero bueno, primero la diversión. Estas al pedo y queres tirar tu último tirito. Probaste todos los que conocías y no te funcionó ninguno. Te entiendo.
Acá lo único que tenés que hacer es entrarle a una mina, y mientras hablás, bolu de arle alevosamente, como hacen ellas cuando no les interesás.
Ejemplos:
"Estoy formando una banda y necesitamos un baterista, te copás?"
”Mi nombre? Hércules.”
"El jueves hay partido, andamos buscando un 5 tapón... Como te ves?"
“La barba? No, estoy en segundo año de la secundaria, pasa que repetí nueve veces cuarto grado...”.
Y otras neceda de s pubertiles. Es casi imposible, pero tal vez a alguna le excite que la bolu de es. Por las dudas tiralo.
Calificación: Poco serio. Barato, borracho. Prácticamente imposible.
El Baboso (5%)
Requisitos: ser un guaso de nacimiento. Puritanos abstenerse.
Este es lindo, esto es jugar bien, esto es saber de mujeres. Esto es querer dar espectáculo. Es una frase, a lo sumo dos, que lo resume todo, vas directo al grano, de spués de todo, ¿qué es lo que buscamos de ellas?
No hay más preámbulo, los ejemplos son superfluos:
”Disculpá, ¿sos virgen?” ( de licatessen)
“Te llego a agarrar y te de jo culito pal norte” (provinciano soft-porn)
“Como te parto, mamá” (camionero remix 09)
“Contigo tendría sexo toda la noche” (gallego ganador)
“Yo, a vos te haría el amor” (rozando lo metrosexual)
“Te violo mami” (vikingo nórdico)
Y muchas otras. Lo lindo de este chamuyo es la improvisación, el misterio. Las noveda de s. La variedad. En otro momento comentaremos mas al respecto.
Probablemente se enoje y te putee. Probablemente se ría y siga su camino. Tal vez alguna te golpee. ¿Ganartela? Difícil pero vale la pena intentarlo.
Calificación: jogo bonito. La belleza hecha chamuyo. Una lástima que es casi imposible que funcione.
La víctima / el humil de (27%)
Requisitos: un par de dotes actorales.
Muchos dirán que son dos diferentes, pero yo uno estos dos chamuyos ya que se parecen lo suficiente. La víctima y el humil de , la base es la misma. A ver cómo es esto:
Consiste básicamente en dar lástima. O intentarlo. Ejemplo:
“Pasa que anoche murió mi perro… Estoy de strozado”.
“Claro, no me contestás porque soy feo…”
“Por qué, dios, por qué me hiciste así?”
“Nunca voy a po de r estar con una chica como vos”
A ver… no te aseguro nada. Pero bien hecho (si tirás algún lagrimón hasta pue de que se la crea) pue de resultar o bien simpático, o bien lastimoso, lo suficiente como para que se que de hablando con vos un rato. Y ahí está la base de l chamuyo. Lograr que la mina hable un rato con vos es oro. Un buen chamuyero aprovecha esos minutitos para arrimar el bochín. La víctima y el humil de , bien realizados, te aseguran un par de minutos para tirar el anzuelo. Ojo, de ahí a que pique hay un tramo largo.
Calificación: algo boludazo, pero pue de funcionar, si sos Alfredo Alcón y la mina es la Madre Teresa…
El Cantante (6%)
Requisitos: muchas ganas de hacer papelones.
Están pasando una canción. Una canción preferentemente romántica y preferentemente grasa. La escuchás. Y te gusta y de casualidad la sabés. Y la ves, es tu chica. Te gustó.
Vas, suavecito, sin que te vea, y de s de atrás, le cantas bajito pero que escuche tu voz masculina:
“Quiero darte, mi libertad, mi vida, y de snudarte el alma, querida, y no de jar de abrazarte”.
O se rie y dice, qué boludo; o te pega un cachetazo y se va casi enojada.
Calificación: gracioso pero si querés ganar, se complica. Para intentar con una minita de l montón.
El Guardaespaldas (9%)
Requisitos: Que el tipo sea una larva. O bien ser enorme, o bien tener los huevos enormes. O saber kung fu.
La minita está hablando con un tipo que le habla, le habla, le habla y no pasa nada. Y la mina pone caritas. Te das cuenta que no le gusta, que no va a pasar nada, que el chabón es un bagre y a la mina no le interesa. Es de cir, está buscando el momento justo para de spacharlo. Ahí entrás vos, machazo. Te ponés al lado de ella y le tirás un:
”Pasa algo, mi amor?” (guiñando el ojo que él no ve).
Si la mina de verdad quiere de shacerse de él, se va a pren de r en el operativo y tal vez consigas que finja ser tu novia / hermana. Después llegaría el momento de chamuyarla propiamente dicho. Hasta ahí todo lindo. El tema es que el muchacho se enfa de y quiera golpearte. No vas a tener otra que pelearte, porque no hay nada más humillante que cagarte por algo que vos provocaste. Así que te arremangás y peleás. Guarda con este.
Calificación: Medio raro. Sólo si estás cuasi enamorado de la mina. Peligroso: podés cobrar.
El Rico (34%)
Requisitos: no ser rico.
El lugar i de al para practicarlo es en una barra, o en algún lugar don de estés parado o sentado pero puedas hablar claramente. Pistas de baile, olvídalo.
Básicamente, tenés que lograr que la mina quiera usarte (mas bien usar tus pertenencias). Presumir tu auto, tu casa, tu jet ski, tu cuatriciclo, tu helipuerto o tu holding de empresas en Suiza son buenas i de as. Dos observaciones: A) si la conquistás, es una gran perra usadora, interesada y no vale nada. B) guarda con lo que de cís. Sabelo que cuanto más mientas, menos la vas a seguir viendo. Las mentiras gran de s son difíciles de sostener.
Ejemplos:
“Si queres ahora nos vamos en mi BM… Ah, no, hoy traje el 206, perdoname, ¿te subís igual o ni da? Mando un amigo a buscar el otro eh, no hay drama.”
“El otro dia me que de en la arena con el auto, tuvo que venir papá con el helicóptero a sacarme… Un bajón, pero bueno, de spués el hidromasaje en casa me relajó.”
Billetera mata galán, como dijo Jacobo: este es especial para feos. Si te la ganás, terminá de hacerlo y salí corriendo fingiendo que pasó algo con tus amigos. Si se entera que a de más de feo sos pobre te vas a sentir un poco mal (aunque hay quienes aseguran que es muy divertido que se enteren de que fuiste en el 152… “te llevo en el auto” y parar un taxi es una fórmula casi mágica para resolver estos encuentros. Ojo que si se enojan estas yeguas golpean).
Calificación: si empezás a presumir, y se queda escuchando, altísimas chances. No te jugás casi nada. Eso sí: no esperes amor de estas lobas.
El Mirón (70%)
Requisitos: concentración mental nivel budista.
Vos dirás, es fácil, ni siquiera hay que hablar. Pero es difícil. Muy difícil. Difícil y hermoso. Uno de los chamuyos mas sutiles. “Jogo Bonito”.
Consiste en mirar a la presa, mirarla a los ojos, 10, 15, 20 minutos. Estoy hablando de mirada fija, cosa que pocos pue de n hacer: no hay nada mas incendiario que una mina de volviéndote la mirada cuando la estas chapando con los ojos. Si te bancás dos arremetidas de miradas, estás listo para el show. No de spegues tus ojos de los suyos. Ella va a intentar mantenerte la mirada, pero si sos macho al toque la va a bajar. Interesantes son los casos en los que ella no baja la mirada. En ese caso, es casi una fija que te vas de l boliche con mujer.
Pero como no es lo más normal, tenés que lograr que sea evi de nte que te gusta y que la estás comiendo con la mirada. Ojo, no mirada de pajero, no mirada de “mami, que linda estas”. Mirada de amor, mirada Juan Dhartes. Pasado un buen rato (siempre y cuando no se vaya, ojo con eso que te corta el mambo de una manera cruel), te acercas y las palabras fluyen, no me preguntes por qué.
Calificación: el Afrodita, el Narciso de los chamuyos. Mucha calidad, para hacerlo hay que tener años en el tema. No cualquiera. Si lo hacés bien, es casi una fija.
El Agrandado (0,1%)
Requisitos: creerse mil, al menos unos instantes. Restringido para Brads Pitts.
A ver. Acá estas jugando con fuego. Pue de ser, sí, que a alguna le excite que tengas el ego por las nubes. Pue de ser, también, que a alguna que otra le guste los chicos con autoestima y seguros de sí mismo. Pero es real también que la gran mayoría rechaza a los soberbios. Por lo tanto, hay que saber usarlo con la mina a de cuada. No le pifies porque te quemás para toda la cosecha.
En primer lugar, si no sos lindo o al menos fachero quedás excluído. Aún los lindos de ben ser carismáticos. Así que no es para cualquiera.
Primero lo primero: hay que saber pararse. Derecho, erguido, casi trabado. Mirándola como de s de arriba. Segundo, hay que saber hablar. Sobradoramente, socarronamente, de s de un lugar más alto que ella. Tercero, hay que meter bocadillos. Bocadillos que casi nunca caen bien.
“No, yo vengo acá afuera porque ahí a de ntro no me de jan de chamuyar las minas…”
“Sabes las minas que me dieron bola a mi? Y vos no me vas a dar bola?”
“Yo podría estar con cualquier mina, y te elegí a vos… No te sentís orgullosa?”
La verdad: el 99% se va a ir enojada. Y con razón, sos muy sorete. Pero ojo: el 1% existe y también existe la chance de que te encuentres uno de esos especimenes que les gusta el autoflagelamiento y les encanta tu soberbia. Si ganaste con este, tenés el título de chamuyero. Ojo, no te la creas.
Calificación: no imposible pero sí dificilísimo. Las minas que gustan de los agrandados existen, pero nunca nadie las ha visto.
Pequeños chamuyos:
- El de l trago: Consiste en comprar un trago (preferentemente frutal) e ir ofreciéndolo a todas las mujeres. Las chances son bajas pero es un recurso válido. Borrachos, felices.
- El Famoso: hacerse el famoso es un recurso bajísimo pero tan chanta que pue de funcionar. Importante nombrar alguna serie que esté al aire y tirar un nombre de un personaje que sea imposible que exista (ejemplo: “No ves Los Exitosos Pells? Bueno, yo soy Eusebio!”). La verdad, es un chamuyo boludísimo. Pero, quien te dice. En la guerra y en el chamuyo todo vale.
-El Invitador: te parás en la barra, te apoyás, tranqui, fachero, al lado de la mina que te gusta. “Qué te vas a pedir?”. Lo que te conteste, pedís dos (y lo pagás vos, animal). Es cortés y probablemente abra una puerta. Ahí entrás con todo.
-El de primido: se de spren de de “La víctima”, pero se pue de consi de rar que está separado. Te sentás solo en la barra y empezás a tomar, un trago tras otro ( de bebidas blancas preferentemente, no te tomes un daikiri que se te va a acercar el barman nomás). Flojos, abstenerse. Acá hay que escabiar. Si podés llorar, mejor. Alguna va a picar. Ahí hacés lo tuyo.
CAPITULO II : LOS LUGARES
Chamuyar, se pue de chamuyar en cualquier lado. Lo sé, lo sabemos. Es así, en el ambiente se sabe. Pero, aún así, hay algunos lugares por de fecto a los que concurrimos una vez y otra vez en búsqueda de carne nene, de carne. Aquí están estos son.
El Boliche
Y sí…. Y sí. Qué esperabas, es el escenario de la vida, la cancha de fútbol. La mesada para amasar tu pastafrola, el boliche nació para crear nuevos amoríos. No importa si sos lindo, feo, simpático, un ortiva de aquellos, un forrito agrandado, un estilista amanerado, un empleado de l zoológico municipal, un recalcitrante comunista, un enfermo antisocial, un amante de los cómics o un terrorista talibán. Todos pue de n, todos po de mos ganar en el boliche. Sólo hay que saber cómo.
Es el lugar convencional. Miles de mujeres presentes, cientos de mujeres borrachas, de cenas de mujeres calientes. Nos están esperando.
Calificación: el más común. Lo más normal. Lo convencional. No tiene mucho mérito, pero tampoco hay que restarle. Qué se yo. Es un boliche.
La Playa
Uhh… verano, olas, el viento… qué mas lindo que chamuyar at the beach. Es una alegría inconmensurable, un placer de los dioses. Uno de los lugares más afrodisíacos para chamuyar, para ganar y hasta para rebotar. Rebotar tiene su gustito en la praia.
Esta comprobado científicamente que la arena genera fuertes estímulos seudo sexuales, y que el sonido de l mar pue de provocar orgasmos múltiples en los oídos de las damas. Dicho con otras palabras, es posible que te vean lindo sólo por estar en la playa (quemate, no seas gil de estar blanquito que no gusta).
Ejemplo, costa argentina, pongamos un Mar de l Plata, parador de una playa, te estás por comprar algo para tomar, hace 38 grados de térmica y el mar, como siempre, está frío como la san puta. Estás ahí en la barra y llega ella, divina, en bikini (gracias Dios), a lo sumo con un pareo, si es timidona… y dice “me das un licuado de durazno y naranja?”, y vos pensás, “encima cuida su salud, es sanita, me encantó”. En ese instante, las aletas de tiburón se de splegan, los colmillos de lobo cazador salen como garras, y te acercás convencido (insisto, convencido) de que la mina ya es tuya. En la playa no hay lugar para tibios. Es un todo o nada. Si vas con dudas, va a preferir seguir tomando sol con sus amigas (que no tengas dudas, están buenísimas como ella. Los motivos continúan siendo investigados, pero que van a estar buenísimas, te lo firmo). La mejor, en estos casos, y la mas recomendable, es llamar a tu grupo de amigos (o al menos a los más presentables, si traes a uno borracho y son las 3 de la tar de tal vez sea una táctica errada), y atacar al grupo entero, porque las chances, haciendo un simple cálculo, se multiplican: SIEMPRE; a alguna de las minas les va a gustar UNO de tus amigos. Eso te asegura contacto con un par de días, y un par de días es tiempo suficiente (para un chamuyero, claro) para enamorar por completo a la que elijas.
En fin, es raro, no todos pue de n, generalmente hay que ser muy extrovertido, no es cosa de todos los días. Entrar, penetrar, lograr entablar conversación en la playa no es moco de pavo.
Calificación: Ojo. Sólo para expertos, la playa es un lugar divino pero difícil. Si entrás, probablemente termines casado con hijos. Si lográs entablar una relación, la playa los unirá para siempre (o para una noche, da igual).
El Bar
Claro que sí. Sí se pue de y está muy bien probar, es original y es entretenido. Es cierto que no ofrece la variedad de recursos que te da, por ejemplo, un boliche. Eso no lo vamos a negar. Pero hay que utilizar el contexto a nuestro favor: gente tranquila, hablando, un bar oscuro (fundamental si te salió un forúnculo, te acabás de cortar el pelo, o si por cualquier motivo estás mas feo que de costumbre), música “chill out” (qué carajo será chill out), mesas… Jugá con la ventaja de que las mujeres no están, como siempre, bailando como bobis toda la noche. Aprovechá que por un rato, las tenés tranquilas y bien a tiro. Digámoslo, conversar en un bar es mas propicio que hacerlo en un boliche. De eso no hay dudas.
La típica es acercarse (preferentemente de a 3, si si, no de a 4 ni de a 2, de a 3) a una mesa lin de ra a la propia (preferentemente con más de 4 mujeres), vaso en mano y si es posible un poco copeteado, y sacar un tema. Cuanto más bizarro el tema, más chances hay de ganar. El objetivo es sentarse. El resto de chamuyo.
Calificación: Muy posible y entretenido. Hay que probar, altas chances. Es difícil que se nieguen a de jarte sentar (aunque hay yeguas que lo hacen).
La Calle
Llegamos al paraíso. El Edén, el rey, el príncipe de los escenarios. La reina. La calle es el lugar más difícil, mas imposible, más impenetrable para el chamuyo de l buitre. Buitrear en la calle ya es digno de admirar. Ganar en la calle se pue de , pero nunca nadie lo hizo.
Y no me refiero a una peatonal, don de está lleno de mujeres prontas para salir, arregladas, caminando de acá para allá, enloquecidas por encontrar un hombre que finalmente calme sus ansias. Tampoco me refiero a esas Gran de s Mujeres, con mayúscula, que alquilan su amor al mejor postor, que en la calle, y de noche, podés encontrar tranquilamente y más que chamuyar vas a tener que garpar.
No, me refiero a una calle convencional, no sé, un Leandro Alem y Libertador, un 9 de Julio y Santa Fé. La calle propiamente dicha. Qué lugar señores.
¿Nunca viste en la calle una minita que te volvió loco? Que te das vuelta y de cís, “la $)”/$)!($% madre, como ¡”(#!=?/$ va a estar con ese /%”&$% y no conmigo, hija de “!($/%”&, dios mio… que ¡/”#&$)”, la re ¡(#&/$ que los parió!” (y más insultos también, lo sé, lo sabés).
Bueno, imaginate por un momento ir y entablar conversación, de splegar chamuyo, utilizar tácticas milenarias de seducción: en otras palabras, ser un ninja sigiloso enamorador de quinceañeras (chicos, en Argentina es legal a partir de los 18, anótenselo en la mano). El sueño de l chamuyero.
Calificación: el imposible, el cacique, el Zar de los escenarios de la vida misma para buitrear. Si sos tiburón, intentalo. Aunque pierdas, te bancamos a muerte. Si ganás pegame un tubazo y contame todo.
El Casamiento
Tranquilo, el casamiento pero de otro. Sabemos que el buitre es soltero por naturaleza. Mundialmente famoso gracias a Rompebodas (gracias Owen Wilson por mostrarnos que hay nuevos mundos que explorar), este escenario de chamuyo es, digámoslo… especial. Imaginate. Casamiento de un amigo/a/primo/pariente lejano, o simplemente, un de sconocido, utilizando la ya legendaria táctica de colarse y chupar gratis (alcohol, malpensados). La novia suele invitar a sus amigas de la secundaria, de la facultad, inclusive algunas excitadas invitan amigas de la primaria, de l curso de botánica, en fin, un abanico de posibilida de s prácticamente infinito. A la variedad y cantidad (y tal vez calidad) hay que sumarle el contexto: nada más sensible al amor que una soltera en un casamiento. Estudios de dudosa proce de ncia aseguran que una mujer soltera en un casamiento tiene un 44% más de posibilida de s de darte pelota, que esa misma mujer en otro momento o lugar. Por lo tanto, tus chances aumentan con el sólo hecho de entrar al establecimiento. Apelá al golpe bajo. Lográ que crean que serías un padre ejemplar y al mismo tiempo un amante de la diversión. Hacelas sentir, por un momento, que se podrían vestir de blanco.
Por otro lado, y para confirmar su condición de gran escenario, los casamientos suelen tener una característica común: las mujeres son mas lindas. Tal vez gracias a las 18 horas de producción que les llevo arreglarse para ir a la fiesta, tal vez gracias a las 41 capas de maquillaje que tienne, o a las 20 veces que fueron a la peluquería, no lo sé, pero están lindas. Y la misma a la que en un boliche no le tirarías un tiro, acá es Evangelina An de rson. Atenti con verla a los dos días y que sea Gladis Florimonti. Guardiola con esto.
Calificación: los casamientos son espectaculares. Alcohol gratis, gente borracha, mucho baile, mucha soltera sensible, y muchas (muchas) mujeres producidas y divinas. Altamente recomendado por quien les habla.
La Oficina
Atención, laburante! Hay que de cir dos cosas a modo de preámbulo: 1) “no mezcles lo profesional con lo personal”. Esa frase tan trillada y que a priori uno dice “pero me chupa un hue…”, de bo admitir, tiene mucho de cierto. Relacionarse más allá de lo sexual (e incluso sólo sexualmente) con una compañera de trabajo pue de traer tantas satisfacciones como problemas. 2) Cómo nos gustan las compañeras de trabajo. No me pregunten si es por el gustito de fingir de día y concretar de noche, no me pregunten si es porque está lleno de bombas sexuales (lo está, no lo nieguen), no me pregunten por qué, pero es así. A quién no le gustaría hacer un pequeño encame con esa chiquita de Administración que tan linda voz tiene por teléfono, y que cuando la conociste personalmente (porque bajaste al piso 2) no te de cepcionó. Quién no se ha arreglado particularmente para ir al trabajo porque sabe que en el escritorio contiguo trabaja una zorra de esas que se ven en los años bisiestos. En fin. Qué lindas son.
Ahora sí. Como escenario, y en términos generales, resulta un lugar poco cómodo para chamuyar. En primer lugar, porque tal vez tu jefe an de cerca y te exija más laburo y menos cháchara. En segundo lugar, porque tal vez generes odio entre los hombres, que mientras fotocopian recibos te miran como diciendo “yo laburando como un pelotudo y essssste (si, con muchas s) no para de chamuyar”; y que de s como un pajero ante las mujeres (aunque de spués de todo, pensándolo bien, uno siempre queda como pajero). Ahora bien, de jando de lado el tema comodidad, qué gran lugar para el chamuyo. Qué lindo, cuánta emoción, verla todos los días, el acercamiento, el chamuyo en cuotas (porque claro, no le tirás los perros de una, sabés que si rebotás como una pelota, al otro día la volvés a ver, y ya lo va a saber toda la oficina), los comentarios intencionados, la respuesta tímida de ella ante los estímulos que no de jás de lanzarle… el típico “che, y salís este fin de ?”, con muchas ganas de que la respuesta sea “no, mis amigas se fueron de viaje al Principado de Andorra y vuelven a fin de año, estoy sola y encima me RE aburro en casa SOLA, miro pelis, como helado…” y con cada palabra que continúa vos te babeás más y más.
No se pue de de jar de comentar, no obstante, lo siguiente: las oficinas son, habitualmente, un nido de histéricas. Vas a encontrar muchas veces una mina divina, que te trata como si quisiera tener 9 hijos con vos, que (según vos, claro) “no me para de tirar onda boludo, es tremendo”, y muchas otras cosas, pero en realidad se trata de la típica “es así con todos”. Te dice que tenes lindos ojos, y cuando viene el de Comercial a traerle unos papeles le dice “te queda re lindo el pelo así”, y al rato de cís la puta que los parió, o está enamorada de todos o nos está pelotu de ando a todos. Nunca olvi de s el principio “La que es de todos, es de nadie”. Tal vez lo hagan simplemente por su personalidad repleta de histeria, tal vez porque la psicóloga les dijo “fortalecé tus relaciones laborales”, en fin, todas esas cosas que dicen los psicólogos, y que claramente nos perjudican. Guarda con esto.
Calificación: todos lo hemos hecho y/o intentado. Hay buenas chances, y lo interesante es que se trata de un chamuyo a largo plazo: un poquito cada día, paso a paso, diría Mostaza; nada de apurarlas. Caminá con pie de plomo, pero a de lante.
Lugares poco convencionales (pero no menos entretenidos)
La Iglesia: alto, hereje! Se pue de , pero es difícil. Hay dos problemas fundamentales (en caso de que ganes): 1) tal vez quiera virginidad hasta el matrimonio. 2) tal vez te vayas al infierno. El infierno vaya y pase, pero la virginidad… Exceptuando esos de talles, el lugar es válido y se sabe, se sabe, en el ambiente se sabe, que las mujeres que uno ve en la Iglesia son superlativamente bellas. Sólo hay que animarse.
Transporte público: Esto incluye colectivos y subtes. Es de público conocimiento que en cada colectivo viajan 2 mujeres increíbles por cada 15 pasajeros, y que en el subte viaja una yegua por vagón, en un día promedio. Apoyarlas es válido pero sólo dará placer instantáneo: nunca vas a llegar a enamorarla (si lográs enamorarla apoyándola es una perra de antología, casate). Si ganás en un transporte público no sos Dios, pero sos un Moisés, un Abraham.
CAPÍTULO III: TIPOS DE MUJERES
Por último, vamos a hablar de un tema fundamental. ¿Con qué se encuentra el cazador a la hora de ir en busca de su presa? ¿A qué nos enfrentamos? ¿Qué po de mos esperar de l otro lado? Bien, en este apartado analizaremos, en términos generales, algunos puntos comunes en las mujeres, situaciones y estilos de mujeres con los que nos toca convivir día a día. Por supuesto que hay mil tipos de mujeres más... Pero a modo de ejemplo y tomando a gran de s rasgos las características, estas fueron las seleccionadas. Aquí están... ellas son.
(Nota: las imágenes a partir de este momento de jan de ser de los Simpsons, por la sencilla razón de que no encontré fotos que de scriban estos tipos de mujeres; sí algunos, pero no todos. Por eso cabe aclarar que todas las imágenes que aparecen a partir de ahora son ilustrativas y correspon de n a gustos y opiniones personales. Me hago cargo de todas ellas. Sí, a vos te hablo, Gladys Florimonti)
La Perfecta
Características: citando al Bambino “eeeesss una cooosssa de looocos”. Pero una actitud que de ja mucho que de sear.
Ella no mira, ella examina. Ella no camina, se de splaza. Ella no toma, bebe sorbos sensuales. Ella no combina la ropa, la ropa le combina a ella. Es el clásico, el típico 10. La chica 10. Es divina. Es una diosa de l Olimpo. La más linda entre las lindas, esa que antes que llegues, ya se la chamuyaron 160 tipos, muchos de ellos más lindos que vos, pero rechazó a todos, sin siquiera llegar a conocer su nombre. No le interesa tu dinero, tus facciones, tu simpatía, tu swing para el baile. A primera vista, no le interesa nada. Es más, la ves como aburrida, como con fiaca, como con ganas de irse, mientras sus amigas bailan. Pero atención: imposible is nothing. Algo le tiene que interesar, sólo hay que saber cómo entrarle.
Aquí lo interesante. Es común en el ambiente, digamos en la atmósfera de los chamuyeros (esos que tienen los satélites prendidos y son capaces de darse vuelta toscamente porque a 155 metros se acerca una mujer a la que sin dudas, advirtió por su aroma), ver alguna de estas yeguas, las imposibles, las intocables, de la mano con un mamarracho, medio narigón, medio petiso, medio sucio, medio pobre, en fin, todo medio, ni siquiera es feo completo. Ni asco produce el tipo. Y la ves ahí, de la manito, a los besitos… y de lante de todos eh! Eso sí, de lante de todos. No lo oculta. Lo muestra. Dice, “este es mi novio”, está orgullosa de él. Y ahí recurrís a la frase (que suena envidiosa pero no lo es) “Es la ley de l embudo, la más linda con el mas boludo”. Y vos dirás… tan boludo no es, si está con ese minon. Error. Es un boludo. Pasa que estas zorras, estas lobitas de scorazonadas, de spués de tanto rechazar gente linda, por alguna extraña razón (que continúa siendo investigada por nuestros científicos en el CONICET) se fijan en gente fea y boluda. Y si no es fea, extraña. Y si no es extraña, distinta. O una combinación de todo esto. Feos, tranquilos: esto no significa que por ser un bagallo, freak y bicho antisocial, vas a conseguir a una de estas potras. Es más, todo lo contrario. Dedicate a la apicultura y hacé voto de castidad. Amigate con el sistema hermano. No te confundas. Esto solo una advertencia, un llamado de atención, para finalmente, todos juntos, de la mano, de cir: SE PUEDE. ¿Es posible? ES POSIBLE. Es una cuestión de fingir. Simular. Mentir. Semblantear. Analizar. Nada es improvisación con las mujeres… Todo es cálculo. Sólo hay un axioma que de be ser respetado: “sé diferente”. Por más que seas Gael García Bernal, si vas a encararla de l mismo modo que se la encararon los otros 160, vas a rebotar igual que esos otros 160. Sé original. Jugá con tu personalidad, si es que la tenés. Si no la tenés, inventate una, y que sea distinta. Llamale la atención. Y vas a lograr ser el “boludo” de la ley de l embudo. Vamos para a de lante.
La histérica
Características: nunca en la puta vida vas a enten de r qué quiere.
Señores, llegamos al paradigma, al mo de lo vivo de la mujer argentina actual. El terreno más fértil para insertar nuestro chamuyo. Después de todo, si la mina es fácil, ¿dón de esta la belleza de la conquista? Lo que cuesta, vale hermano.
Las histéricas conforman un abanico amplísimo: las hay espantosas, feas, normales, regulares tirando a pasables, dables, compañeras sexuales en ocasión nocturna, potras irrefrenables y ángeles caídos directamente de l cielo. Pero todas tienen algo en común: se divierten con vos.
Suena duro, lo sé. Es la dura realidad. El primer paso para resolver nuestro problema es aceptarlo. Sos para ellas un juguete. Te están BO-LU-DEAN-DO pibe. Asumilo. Una vez asumido, el resto es más fácil. Lo asumiste? Te doy 20 segundos. Ok. Sigamos.
Te acercás. Es una presa más. Conseguís llegar a una charla, estás entablando la conversación… y ella, ella duda (eso te hace creer, en su cabeza ya tiene bien claro qué va a hacer y qué no), que sí, que no, te cierra la puerta pero de ja el pie puesto, como que no está de l todo cerrado el asunto… Y no sabés que hacer. Le tirás la boca y no se enoja, se rie pero te la corre. Y de cís, puta que lo parió, aunque sea andate enojada. Te entiendo, nos pasó a todos. Hay una táctica. Seguime chango.
Después de años de estudio exhaustivo, de investigación profunda y de sinteresada, la Organización Mundial de la Salud ha dado una sentencia que, si bien se intuía en el ambiente, no de ja de ser un alivio, porque nos entrega una solución a este problema universal: si querés ganarte una histérica, pensá como ella. Esa es la regla que hay que seguir. Todo se aplica. Todo se amolda a esta regla. A ver.
Están hablando, y ella tiene trazado en su cabeza (atención, generalmente son cuasi idiotas, con severos trastornos a nivel psicológico y neurológico, pero para bolu de arte, son astrofísicas profesionales) todo lo que va a hacer y lo que no va a hacer con vos. Ejemplo: “si me tira la boca, se la corro. Si me abraza, lo abrazo. Si me dice que soy linda, le digo que él también. Si me vuelve a tirar la boca, se la corro y le pregunto qué quiere. Si me pregunta si tengo novio, soy ambigua en la respuesta. No me voy. Me quedo a hablarle un rato, me divierte. Al final, le doy unos besitos (o no)”. Este mecanismo, que parece sencillo, es un enca de namiento milenario de pensamientos que se transfiere genéticamente de madres a hijas. Es de cir, si ganás y te enamorás, te espera una suegra de l recontra carajo. Este modo de pensar, de cía, se remonta a épocas ancestrales, en las cuales las mujeres antiguas ya histeriqueaban de igual modo (o peor) a los hombres de la época. No nos vayamos de tema.
Ahora bien: pensemos como ellas. Invirtamos la situación: ella tiene trazado un plan de acción en el cual contempla todo lo que haría un pobre infeliz como vos, sediento de amor, caricia y chape. Pues bien: hacé lo contrario. En el momento en que le tirarías la boca (ellas lo saben, lo intuyen, no saben manejar un simple auto, pero intuir cuándo vas a tirarles la boca, eso lo hacen perfecto), saludala y de cile que te vas. No te acerques, fingí de sinterés (no macho, no te vayas, tranquilo, un pequeño de sinterés. Después de todo, vos mismo fuiste a chamuyar). No te de sesperes. Resumiendo: histeriqueá. Es la kriptonita de las histéricas. Su punto débil. Su talón de Aquiles. En fin.
Atención: no te asegura nada. Esto solo te otorga una chance, que pue de funcionar, o pue de no hacerlo. Pero no hay dudas de que siguiendo cualquier otro tipo de alternativa, vas a fracasar rotundamente, y no te va a quedar otra que volver a tu casa, triste, solo, comerte una empanada que sobró de anoche, tomar un vaso de coca, masturbarte viendo I-SAT y a la camucha, hasta mañana. El histeriqueo con las histéricas te abre una puerta que, si sos hábil y la mina pica, no se cerrará jamás.
La Fea Ortiva
Características: particularmente fea, particularmente mala onda.
Este es un caso emblemático, por lo indignante. A pesar de lo que se pue de pensar a simple vista, es la única mujer que representa un de safío insuperable para un chamuyero. Sencillamente no hay solución. No pue de resolverse una situación que involucre a estas infelices. Es triste pero real.
Te chamuyaste a todo el boliche. Completo eh. No quedó ninguna sin probar. Todas ellas te rechazaron, obviamente (alguna hirió tus sentimientos, o incluso tu físico). Estás medio entonado, a punto caramelo, te tomaste un Caruso Lombardi con Speed y venís embaladísimo, no te de sanimás, a pesar de l constante rebote. Pero no te querés ir sin chape. Es esencial. Fuiste a bailar, pista de cumbia, pista de electrónica, semblanteaste en rockandroll, y nada, no entró ni una, y vos, chamuyero de ley, macho argentino, no te podés ir sin picotear algo. Brindo por la actitud.
Ahí de cidís ir a buscarla. Salís a matar, a todo o nada. A buscar a la fea. La fea que nadie quiere. La narigona. La bigotuda. La culona. La que le está sangrando la nariz. La que está vomitando contra una baranda porque empezó a tomar a las 6 de la tar de vino en cajita, siguió con cerveza Bieckert y culminó con altas dosis de Fernet Capri, un mamarracho absoluto, esas minas que no te acercás ni para pedirle fuego porque tenés miedo que te afane. Esa mina. La que nadie se le arrimó en toda la noche, un poco por su aspecto y un poco por su aroma. Ni hola le dijeron. Ni amigas tiene. El famoso y nunca bien pon de rado bagarto.
La ves, ahí, media escabio, media rota, con ojeras, no se de piló las axilas, un de sastre. Encima tiene pinta de rápida, la muy zorra. Vos tenés el estómago que te está pidiendo el divorcio. Te zumban los oídos. Estás mareado. Preocupado. Son las seis menos cuarto y no te dieron ni un piquito. Venís caído anímicamente pero con ganas de levantarte. La viste. Te acercaste.
Entablás conversación y la notás cortada. Notas que algo no anda bien. Esa mancha de fernet en su musculosa blanca agujereada te hace pensar que de seguro está medio tomada, por eso lo tomás con calma y proseguís. Van dos minutos y medio de chamuyo, no te dijo ni la edad, y ya tiraste la boca. Y bien hecho, sos un tiburón, un buitre, un chamuyero, que está soportando estoicamente su color verdoso y su olor a zarigüeya. Ya está, claro, dame un beso lobita, que me voy a casa con saliva ajena, al menos (esa frase suena fuerte, lo sé). Te banco, te bancamos todos nene.
Pero no va nomás que la mina se te ofen de . Te saca. Te empuja. Te da una cachetada. Te patea. Te insulta y luego te escupe. Se va ofendidísima, medio tambaleando, con el culo de dos plazas que tiene, moviéndolo, se le cae el jean y se le ve el comienzo de la raya de l culo. Y vos te quedaste sólo, otra vez solo, y con el duro golpe de que ese proyecto de mujer, qué digo de mujer, ese proyecto de ser humano, te rebotó. Y vos, que fuiste, ahí tranquilo, a lo seguro, a lo que nunca falla… te llevaste un uppercut que te noqueó, estás sin respuestas.
Amigo, compañero, de bo de cirte que aún no se ha hallado la solución para estas mujeres. Hay quien ha sugerido llevar un espejo de mano en el bolsillo, para sacarlo antes de tirar la boca y mostrarle a la presa (en el más amplio sentido de la palabra presa, porque hay chances de que haya pasado por el penal de Ezeiza) cuán de sagradable es su rostro, cuán tupido está su acné, y cuántos carditos le sobran por de bajo de la nariz y por sobre la boca. No está comprobado, y aunque intentando no se pier de nada, consi de ro que llevar un instrumento ajeno al chamuyo para chamuyar un pobre bagarto que no se dio cuenta que lo es, pue de consi de rarse en cierto modo exagerado. Por mi parte, lo de jo a tu criterio. Pero a tener cuidado con estas zorras, porque no sólo rebotan. Lastiman.
La Extranjera
Características:Exótica. Intrigante. Distinta. No le entendés un carajo cuando habla.
Qué lindas son las extranjeras! No me digas que nunca dijiste algo como “la verdad que no es la gran cosa… Pero es gallega boludo, me mata la tonada!”. Si no lo dijiste, es hora de que lo digas. Anda a un boliche turístico (bueno, no tan turístico, mirá que está caro el asunto), arreglátelas, y conseguí un buen ejemplar de estas lobas, porque juro ante Dios que no te vas a arrepentir.
Ponete en su lugar. Te vas a otro país, lejos de las responsabilida de s, la familia, ¿la novia?, los compromisos, la gente conocida… Todo es nuevo. Estás listo para hacer de strozos sin que que de la menor evi de ncia. Como se dice habitualmente, si “lo que pasa en Bariloche, queda en Bariloche”, ¡imaginémonos don de quedan las cosas que pasan en otro país! Esta situación, i de al por don de se la mire, se ve aún mas acentuada en las mujeres. En primer lugar, porque tal vez se liberan más de las formas y quieren hombres, hombres y mas hombres. En segundo lugar, porque también es probable que vengan de un lugar con la cabeza más abierta, más liberal y… en fin, que le guste más la joda que el helado de limón. Y vos, chamuyero, vas a aprovecharte de ellas.
Si se trata de una extranjera de países limítrofes, de más está de cir que la brasileras afanan. Sangre caliente, carne abundante, es casi seguro que baila mejor que Pampita en el caño, y esa tonada, a mi no me jo de n, fue inventada para calentarnos. Como buen argentino, es probable que creamos que sabemos hablar en portugués. Esto pue de resultar muy gracioso y recomiendo hacerlo (“voce quere danzar cunmigu? Coomo le gusta la jodinha a la garota!” y cosas aún más bizarras). Si preferís ser vos mismo y hablar en castellano, la realidad en este caso es que ella nos va a enten de r todo lo que digamos, y nosotros no vamos a enten de r un carajo de lo que nos dice. Qué te importa, de spués de todo. Vos asentí, de cí que sí a todo, y si Dios quiere ligás brasilera. Eso sí, que no se te ocurra hacer la pelotu de z de ponerte a discutir sobre Diego y Pelé (primero, porque el Diego es más gran de y no hace falta discutirlo, y segundo porque pocas cosas están mas lejos de l chamuyo que el fútbol. Duele pero es así).Esto también pue de resultar muy gracioso, y también recomiendo hacerlo (todo me viene bien, por si no se dieron cuenta).
Si se trata, en cambio, de una extranjera de un rincón más lejano, pongamos Europa o Estados Unidos, bueno, habrá que pilotearla con el inglés, italiano, francés, o lo que sea que hablen. Todo sirve, y si hay que a de cuarse, tratá de imitar su tonada y aplicala al español. Las europeas suelen ser divinas, en cambio yanquis hay de todo tipo, aunque por lo general son imperialistamente putonas. Y de última, ¡es extranjera!
Las españolas cotizan en bolsa: hablan en tu idioma pero pronuncian de una manera que te volvés loco. Y encima, es sabido que también a ellas les resulta curioso como hablamos los argentinos. Todo esta dado, no la de jes pasar.
Otros de stinos más exóticos son un misterio, te pue de n salir bien o mal, las culturas son distintas y las costumbres también, pero siempre hay que intentar: si tenemos suerte, y le ponemos garra, nos llevamos una Copa Internacional, otra más para los estantes.
La Doble G (Gordita Gauchita)
Características: excedida de peso, y de amor.
Está bien, digámoslo, no tiene el cuerpo de Dolo Barreiro. También es propicio admitir que su cara dista de ser lo que buscamos. Pero cabe a su vez un reconocimiento: no hay mujer en este mundo con más amor y afecto para dar que una Doble G. Son esas minas que se sacan un “muy bien 10, felicitado” en simpatía y buena onda. Nunca te van a de jar pagando, si te acercás a hablarles siempre van a tener a mano una sonrisa, una respuesta larga, una pregunta por tu vida y un claro interés en seguir hablando con vos. Olvidate de escucharles una respuesta monosilábica, cortada o con poca actitud.Y a la hora de los bifes, no creas que va a arrugar: siempre dispuesta para la batalla, es una especie de Indiana Jones de l amor. No te falla nunca, es la rueda de auxilio de todo hombre hambriento de cariño.
Estas mujeres, vale también la aclaración, son muchas veces las que hacen de intermediarias entre vos y una amiga de ella que te fichó. Las mujeres, por un tabú que seguimos intentando compren de r (aunque cada vez menos, gracias a Dios), muchas veces temen acercarse a un hombre, sea por el miedo al rechazo, al ridículo o al qué dirán. La Doble G ha construido, Gauchita como ella sola, innumerable cantidad de parejas (ocasionales o de finitivas) gracias a su infinita solidaridad. A quién no se le acercó una Doble G y le dijo “Hola, no te gusta mi amiga?” (está bien, que la amiga suele ser un de sastre, es cierto, pero eso es jurisdicción de la Ley de Murphy y no mía).
Todos, a lo largo de nuestra vida chamuyera, hemos recurrido a la hermosa (y pocas veces bien pon de rada) Doble G. Y todos hemos partido absolutamente satisfechos, con una plenitud que sólo ellas saben dar. Nunca un “esto no”, nunca un “pará, no te de subiques”. Y si es necesario, las que van para a de lante son ellas. Si una Doble G te fija en el boliche, no te vas a enterar porque no de ja de mirarte, sino porque se acercó y te preguntó tu nombre, y, presentaciones mediante, te empieza a chamuyar ella a vos. No tienen miedo a nada, y la palabra “complejo” no figura en su vocabulario.
Brindo por ellas: gracias por tanto, Doble G, perdón por tan poco.
La Posible
Características: Parece imposible. No lo es.
Por último, vamos a analizar el particular caso de lo que hemos dado en llamar “La Posible”. Ha recibido, a lo largo de la historia, otros nombres, como por ejemplo “La Gloriosa”, “Simplemente Gracias”, “No Puedo Creer Que Me Diste Pelota”, y “¿Vos Me Viste Bien?”.
Se trata, claro está, de aquella mujer que uno ve pasar, vamos a ejemplificar, en el boliche, y se da cuenta al instante que está mirando a la mujer mas linda de l recinto, y sin que que de lugar a ninguna duda. Previa consulta con tus amista de s, lo confirmás (Vox Populi, Vox Dei): no hay zorra en ese boliche que pueda atarle los cordones. Vos sos conciente y realista: no sos el rey de la pista, no sos precisamente George Clooney, y no sos un chamuyero estilo Darín en Nueve Reinas. Sos gauchito, pero la realidad te de rrumba: no alcanza. Aún así, y siguiendo un mandato de vaya uno a saber quién o qué, inspirado en una confianza de l más allá (una confianza que nunca habías experimentado antes), vos te acercás lentamente, como quien no quiere la cosa, trago en mano (si es por lo menos el quinto, esto podría explicar la confianza “ de l más allá”), paso firme, estabilidad dudosa, corazón en mano y chamuyo en la boca, directo hacia el objetivo, directo hacia… en ese momento, La Imposible.
Embarcado en tamaña hazaña, de tintes épicos sin lugar a duda, tenés de ntro tuyo una contradicción: una mitad de vos te está diciendo “andá papá, que es tuya”. La otra mitad insiste en gritarte “sos un pelotudo, se te va a cagar de la risa”. Antes de llegar finalmente al objetivo e intentar abordarlo (al mejor estilo bucanero de l siglo XVIII), das media vuelta para ver las caras de tus amigos, que in de fectiblemente resulta una mezcla poco disimulada de risa contenida y expectativa por el rebote inminente. Vos lo sabés: tienen más ganas de que rebotes que de ver a Argentina campéon de l mundo en 2010. Lo ves en sus rostros poseídos por el de monio. Eso, sin embargo, no socava tu confianza, y seguís para a de lante. Llegaste.
“Hola”, le de cís, un poco temeroso, un poco fingiendo ser un ganador, un poco esperando el cachetazo. Y de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve (gracias Silvio), un momento sublime, ves tu vida pasar por de lante de tus ojos (en blanco y negro, obvio), ella se de tiene, te mira, y escuchas el tan ansiado… “Hola”.
Estás en tu salsa. No sólo está retetrabuena, sino que tiene voz, y no es joda, de ángel. No tenés dudas que si se pone a cantar una de Whitney Houston, gana Operación Triunfo 4, por afano (pue de tener voz de camionero, pero te juro que cuando la escuches contestarte con amabilidad, va a parecer de ángel). Y vos, que fuiste con la i de a “perdido por perdido…”, te llevaste de regalo la respuesta de esa Diosa de l Olimpo, que, ya no hay dudas, quiere conversar con vos.
Es este el momento, y no otro, de darse media vuelta lentamente, ojear a tus amigos y ver esas caras, las mismas que hace instantes contenían las risas, relamiéndose de envidia por tu pequeña victoria. Es placentero, lo recomiendo.
Ahí te ponés a hablar, y de scubrís que a de más de ser hermosa, tener voz de ángel, y de haberte contestado (lo cual ya valorás), la mina es simpática, femenina, buena onda, y, ya no hay dudas, quiere chacha con vos (reemplazá la palabra “chacha” por lo que quieras). Vos no lo podés creer, estás en el cielo. Lograste que la Imposible sea Posible, y para vos. Sos un héroe de tu tiempo, y todos lo sabemos y te bancamos. Yo, como diría Zambayonny, te consi de ro mi hermano. Dale para a de lante, no aflojés, y pase lo que pase (por el amor de Dios) pedile su MSN, ICQ, teléfono particular, celular, DNI, grupo sanguíneo, Código Postal, lo que vos quieras, pero un dato llevate. Pue de dar para largo y te pue de hacer muy feliz.
Qué mas se pue de de cir, si es que caben mas elogios: esta mujer, a de más de proporcionarte una inmensa alegría de s de todo punto de vista (sexual, psicológico, antropológico, filosófico, intelectual e incluso higiénico), va a lograr que adquieras una confianza tal, que a partir de ese momento no vas a parar de repetirte “si yo me gané esta mina, me puedo ganar cualquier mina”. Y ahí está. Lo de scubriste. El secreto de l chamuyo, ese secreto que nunca de be ser dicho a viva voz, que de be ser guardado y conservado por la importancia de que cada uno lo de scubra solito. “Me puedo ganar cualquier mina”. Pero claro papá! Esa es la clave. La Imposible, ahora Posible, es la que nos da la enseñanza fundamental en esto de l chamuyo. Como dijo Enrique Bunbury, “Todo ar de si le aplicas la chispa a de cuada”. De eso se trata.
Nos vimosss

ES MI TRABAJO
BUENO EMPEZAMOS
Los chamuyeros nos valemos de diferentes armas para conquistar el amor de las muchachas. Para eso nacieron los chamuyos. Chamuyos hay miles. Se reinventan día a día. Vos po de s estar inventando uno ahora mismo. Pero esto es mas bien general. Los más comunes y los no tanto.
Hay que enten de r que los porcentajes son de efectividad, pero no así de belleza. Algunos chamuyos son exquisitos pero tienen un porcentaje de efectividad baja. Otros tienen un alto porcentaje de efectividad pero nada se pone en juego, es un planteo meramente conservador. Un hurra por quienes se juegan el todo por el todo, los chamuyeros de alma que prefieren salir a golear y no a buscar el empate y los penales.
Dicho esto, aquí están, estos son.
(Nota: El hecho de que los chamuyos estén ilustrados con fotos de Homero respon de única y exclusivamente a un capricho de l autor.)
El Saludo (Porcentaje de efectividad: 50%)
Requisitos: estar aprendiendo. Ser chico o novato.
Este es el primero. Para novatos, para rookies. Es el primero que se apren de y el primero que se practica. En un boliche, generalmente, las primeras veces que estás saliendo a bailar, tímido aún (aunque tal vez un chanta en potencia), de spués de unas cuantas copitas o sea que estás MUY de sinhibido tirás un:
-Hola, ¿todo bien?
O, más jugado:
-Hola, ¿po de mos hablar un segundito?
La efectividad de este chamuyo es discutible. Yo lo atribuyo más al azar. No es ni osado ni timidón, es sin dudas el chamuyo más básico de la lista. Pue de funcionar. Pero es probable que no. Depen de mucho de los atributos físicos de quien lo practique.
Calificación: Tal vez sea efectivo, la mitad de las chances son positivas, ya que no te jugás con nada. Es un planteo de fensivo: no hay belleza en tu juego, querido.
El Confundido (0,2%)
Requisitos: Ser medio bobo, inseguro de sí mismo.
Un clásico. Clásico por la cantidad de veces que fue practicado, no así por su eficacia, que es bajísima.
Caso típico. Mina sola esperando a las amigas/novio. Divina ella, se la chamuyaron ya 300 tipos antes que vos. Te acercás, le tocás el hombro y le de cís:
-Perdoná, ¿vos ibas al San Pablo?
O más jugado aún:
-¿Sos vos? Marianela?
Este chamuyo es uno de los peores, y no es recomendable casi en ningún caso. Las probabilida de s de que resulte efectivo son casi nulas, las minas van a pensar que sos un repelotudo aún siendo lindo. Salvo que seas el más hermoso de Occi de nte, ni lo intentes.
(Nota: la única variante accesible, que haría un poco menos nulo este chamuyo, es confundirla con alguna famosa mo de lo. Pero saldría de la categoría de confundido para pasar a ser un chanta nomás, así que no estoy seguro de que se pueda consi de rar lo mismo).
Calificación: Berreta, infantil. Una en un millón te va a dar bola, y va a ser una estúpida. Pero de spués de todo, qué te importa.
El Violento (2%)
Requisitos: Alcohol en sangre.
Hay un requerimiento casi fundamental para po de r practicar esto, que apenas se pue de consi de rar chamuyo: estar borracho. Caso contrario, las chances de que alguien se anime a hacer esto son bajísimas.
Consiste en entrar a una pista de baile (la de cumbia es muy visitada; guarda con los novios) y pararse en un lugar bien concurrido. Cada presa que pase, es tomada de l brazo/cintura y arrimada hacia el lugar de l cazador (cuando digo tomar es tomar, fuerte, como un macho cabrío).
El final es conocido: en un 98%, las mujeres se van a ir enojadas. De ese 98%, un tercio utilizará la nunca bien pon de rada cachetada (se han visto carterazos). La única ventaja que tiene el chamuyo es que si el 2% restante agarra viaje, agarra viaje en serio. Vos me entendés.
Calificación: Prácticamente suicida. Pero si funciona vas a ser feliz.
El Bailarín (38%)
Requisitos: huevos para sacar a bailar una minita.
Este es peligroso pero efectivo.
Hay que saber antes que nada que una de las cosas más peligrosas (y en lo posible se de be tratar de evitar) en el mundo de l chamuyo es una ronda de mujeres bailando. Estamos hablando de la formación humana más inquebrantable que se ha visto de s de la formación tortuga utilizada por las legiones romanas para la guerra. Una ronda de mujeres bailando es una barricada muy difícil de romper. Por lo tanto tratemos de evitarlas.
El cazador entra en la pista (ritmos movidos, de cumbia o música latina preferentemente) y comienza a buscar presas. Siempre intentando evitar las rondas de a partir de 4 mujeres, se dirigirá hacia las parejas de mujeres o a lo sumo un trío. Se elije una y se la toma de las manos, comenzando a bailar. Es casi imposible que la mujer sea tan yegua de sacarte las manos y darse vuelta, por lo tanto casi con seguridad va a bailar con vos, aunque no tenga ganas. Acá la tenés que laburar vos. El primer paso ya lo diste: te miró y está bailando con vos. Si sos lindo, mostrá tus facciones. Si bailás bien, mové el cuerpo. Si no sos ni lindo ni bailás rico, al menos tenés que tener buena labia (si tampoco tenés buena labia de já de leer). El mecanismo es el siguiente: tratás de coordinar tu voluntad con tus extremida de s, para que al menos parezca que bailás, disimulando, sabiendo que ella y las amigas te están mirando de arriba abajo, y te acercas cada algunos segundos y le hablás al oído. Atención: vas a tener que hablar fuerte, para que te escuche de una, sin necesidad de repetir. Y estar concentrado escuchando: nada las irrita mas que la preguntita: “¿Qué?”. Las preguntas para hacer al oído son básicas: edad, nombre, proce de ncia, ¿novio?. En un plazo de como máximo 5 minutos, ya tiene que haber algun acercamiento o al menos tiene que haber respondido a algún estímulo. Caso contrario, a buscar otra, bailarín.
Calificación: Difícil de realizar pero altamente efectivo.
El Filósofo (16%)
Requisitos: 900 palabras castellanas en el vocabulario y ganas de hablar bolu de ces.
Acá llegó la hora de la verdad. Este es selecto: si tu lengua no hace karate, ni lo intentes. Hay que ser rápido y tu léxico tiene que ser nutrido.
Acá primero tenés que entablar conversación. No te voy a enseñar cómo. De cualquier manera. Este chamuyo es profundo. Para llevarlo a cabo la mina tiene que, por lo menos, querer hablar con vos. Tal vez no le parecés un símbolo sexual. Pero algo en vos le interesa. Hay que usar ese punto.
En cierto momento de la charla, comenzás a hablarle de la vida. Ahí va una muestra gratis:
“Pasa que acá la gente está confundida. Con el solo hecho de ver el sol cada mañana de beríamos ser felices, ¿para qué el dinero?”
“Yo creo que la vida es simplemente la vida, y si continúa o no es sencillamente irrelevante. ¿Coincidís conmigo?”
“Mi vida pasa más por encontrar el amor verda de ro que por tener pequeños encuentros cuasi sexuales. ¿Para qué, si no me de jan recuerdos vívidos para rememorar?”
Dicho con el tono a de cuado, y con la mina a de cuada enfrente, pue de funcionar. Atención que hay dos peligros. A) Hay peligro de enamoramiento ( de parte de ella, más bien. Vos sos un chamuyero). B) Hay peligro de bagarto. Las lindas casi nunca se fijan en si sos inteligente o no. Atenti la tosca.
Calificación: extraño. Si llegaste a utilizarlo es posible que funcione.
El Directo (25%)
Requisitos: ser directo, je. Y tener un poco de alcohol en la sangre facilitaría las cosas.
Simple, concreto. Directo, en fin. Entrás al boliche, o en la parte de afuera, o en cualquier lugar con mujeres, te acercás y le de cís directamente lo que querés hacer con ella.
Ejemplos:
“Que tal. ¿Me harías el favor de chaparme?”
“Dame un beso”
“CHAPAMEEEE” (este tal vez es un poco zafado).
No pienses que la mina te va a chapar ahí nomás, no. Es muy difícil, tal vez no existe la posibilidad. Pero bien hecho, podés resultar simpático (sobretodo porque generalmente la gente que está alre de dor se ríe de tu caradurez) y entrarle por ese lado. Tenés chances.
Calificación: Simpático. Jugado pero pue de funcar.
El Romántico (30%)
Requisitos: tener a mano un diccionario lleno de grasadas. Y ser un Sergio Denis cualquiera.
Este es especial. Casi no se registran casos en que las minas se enojen. En el peor de los casos, la mina se rie y te hace una cara tierna. O al menos se rie de lo boludo que sos. Es difícil que caiga mal en la presa. Aún así, tampoco es infalible ni mucho menos. Son bajos los casos en los que ganás con este chamuyo. Pero vale la pena intentarlo.
La i de a principal es simular que estás enamorado de ella. Es totalmente inverosímil pero tal vez la conquiste tu simpatía. Tu tono es importante.
Ejemplos:
“Sos o no sos? Si, sos el amor de mi vida”
“Disculpame pero creo que me enamoré”
“En mi vida había visto algo tan lindo”
Y de más cosas grasas. Si la mina es cursi, es casi tuya. Caso contrario, asegurate de que se note que estás jodiendo. Bien hecho es un chamuyo muy aceptable.
Calificación: algo cursi. Peligroso en ese sentido pero pue de que an de , si lo hacés bien.
El Gentilicio (55%)
Requisitos: imitar bien alguna tonada.
Tal vez estemos hablando de l más mítico y simpático de los chamuyos. Aún así, no de ja de ser absolutamente simplón. Ojo: al mismo tiempo es jodido.
Consiste en elegir una nacionalidad/provincia que hablen con linda tonada y ejecutarlo. Córdoba es un punto común.
Atención: hay que estudiarse bien la tonada y los modismos. Pue de resultar simpático, pero ni bien la mina se de cuenta que no sos cordobés anula todo lo bello de l chamuyo. Tal vez te la ganes pero, ¿Dón de está la calidad?
Vas y le entrás por ahí, diciendo cualquier cosa. Si estas en Buenos Aires pega mucho el “Qué linda porteñita, che!” (culeao esta permitido también).
Al cuarto o quinto intento, alguna mina se va a interesar por conocerte. Mantené la tonada hasta que logres conquistarla. Nunca pierdas la gracia que tienen los provincianos.
Con respecto a la nacionalidad, hacerse el extranjero es peligroso. Venezolano, Colombiano, y hasta Brasilero, está permitido y hasta recomendado. Pero no entres en Italiano o Francés, salvo que la tengas muy clara con el idioma. Tampoco te hagás el alemán porque vas muerto. Tirale algo de sangre caliente, que de spués de todo es lo que andan buscando.
Calificación: el príncipe de los chamuyos. Bien hecho, es casi una fija.
El Bolu de ador (0,5%)
Requisitos: estar medio al pedo y haber rebotado ya muchas veces.
Este no necesita introducciones baratas. Es muy discutido si se trata de un chamuyo o de ... bueno, de otra cosa que no es un chamuyo. Pero bueno, primero la diversión. Estas al pedo y queres tirar tu último tirito. Probaste todos los que conocías y no te funcionó ninguno. Te entiendo.
Acá lo único que tenés que hacer es entrarle a una mina, y mientras hablás, bolu de arle alevosamente, como hacen ellas cuando no les interesás.
Ejemplos:
"Estoy formando una banda y necesitamos un baterista, te copás?"
”Mi nombre? Hércules.”
"El jueves hay partido, andamos buscando un 5 tapón... Como te ves?"
“La barba? No, estoy en segundo año de la secundaria, pasa que repetí nueve veces cuarto grado...”.
Y otras neceda de s pubertiles. Es casi imposible, pero tal vez a alguna le excite que la bolu de es. Por las dudas tiralo.
Calificación: Poco serio. Barato, borracho. Prácticamente imposible.
El Baboso (5%)
Requisitos: ser un guaso de nacimiento. Puritanos abstenerse.
Este es lindo, esto es jugar bien, esto es saber de mujeres. Esto es querer dar espectáculo. Es una frase, a lo sumo dos, que lo resume todo, vas directo al grano, de spués de todo, ¿qué es lo que buscamos de ellas?
No hay más preámbulo, los ejemplos son superfluos:
”Disculpá, ¿sos virgen?” ( de licatessen)
“Te llego a agarrar y te de jo culito pal norte” (provinciano soft-porn)
“Como te parto, mamá” (camionero remix 09)
“Contigo tendría sexo toda la noche” (gallego ganador)
“Yo, a vos te haría el amor” (rozando lo metrosexual)
“Te violo mami” (vikingo nórdico)
Y muchas otras. Lo lindo de este chamuyo es la improvisación, el misterio. Las noveda de s. La variedad. En otro momento comentaremos mas al respecto.
Probablemente se enoje y te putee. Probablemente se ría y siga su camino. Tal vez alguna te golpee. ¿Ganartela? Difícil pero vale la pena intentarlo.
Calificación: jogo bonito. La belleza hecha chamuyo. Una lástima que es casi imposible que funcione.
La víctima / el humil de (27%)
Requisitos: un par de dotes actorales.
Muchos dirán que son dos diferentes, pero yo uno estos dos chamuyos ya que se parecen lo suficiente. La víctima y el humil de , la base es la misma. A ver cómo es esto:
Consiste básicamente en dar lástima. O intentarlo. Ejemplo:
“Pasa que anoche murió mi perro… Estoy de strozado”.
“Claro, no me contestás porque soy feo…”
“Por qué, dios, por qué me hiciste así?”
“Nunca voy a po de r estar con una chica como vos”
A ver… no te aseguro nada. Pero bien hecho (si tirás algún lagrimón hasta pue de que se la crea) pue de resultar o bien simpático, o bien lastimoso, lo suficiente como para que se que de hablando con vos un rato. Y ahí está la base de l chamuyo. Lograr que la mina hable un rato con vos es oro. Un buen chamuyero aprovecha esos minutitos para arrimar el bochín. La víctima y el humil de , bien realizados, te aseguran un par de minutos para tirar el anzuelo. Ojo, de ahí a que pique hay un tramo largo.
Calificación: algo boludazo, pero pue de funcionar, si sos Alfredo Alcón y la mina es la Madre Teresa…
El Cantante (6%)
Requisitos: muchas ganas de hacer papelones.
Están pasando una canción. Una canción preferentemente romántica y preferentemente grasa. La escuchás. Y te gusta y de casualidad la sabés. Y la ves, es tu chica. Te gustó.
Vas, suavecito, sin que te vea, y de s de atrás, le cantas bajito pero que escuche tu voz masculina:
“Quiero darte, mi libertad, mi vida, y de snudarte el alma, querida, y no de jar de abrazarte”.
O se rie y dice, qué boludo; o te pega un cachetazo y se va casi enojada.
Calificación: gracioso pero si querés ganar, se complica. Para intentar con una minita de l montón.
El Guardaespaldas (9%)
Requisitos: Que el tipo sea una larva. O bien ser enorme, o bien tener los huevos enormes. O saber kung fu.
La minita está hablando con un tipo que le habla, le habla, le habla y no pasa nada. Y la mina pone caritas. Te das cuenta que no le gusta, que no va a pasar nada, que el chabón es un bagre y a la mina no le interesa. Es de cir, está buscando el momento justo para de spacharlo. Ahí entrás vos, machazo. Te ponés al lado de ella y le tirás un:
”Pasa algo, mi amor?” (guiñando el ojo que él no ve).
Si la mina de verdad quiere de shacerse de él, se va a pren de r en el operativo y tal vez consigas que finja ser tu novia / hermana. Después llegaría el momento de chamuyarla propiamente dicho. Hasta ahí todo lindo. El tema es que el muchacho se enfa de y quiera golpearte. No vas a tener otra que pelearte, porque no hay nada más humillante que cagarte por algo que vos provocaste. Así que te arremangás y peleás. Guarda con este.
Calificación: Medio raro. Sólo si estás cuasi enamorado de la mina. Peligroso: podés cobrar.
El Rico (34%)
Requisitos: no ser rico.
El lugar i de al para practicarlo es en una barra, o en algún lugar don de estés parado o sentado pero puedas hablar claramente. Pistas de baile, olvídalo.
Básicamente, tenés que lograr que la mina quiera usarte (mas bien usar tus pertenencias). Presumir tu auto, tu casa, tu jet ski, tu cuatriciclo, tu helipuerto o tu holding de empresas en Suiza son buenas i de as. Dos observaciones: A) si la conquistás, es una gran perra usadora, interesada y no vale nada. B) guarda con lo que de cís. Sabelo que cuanto más mientas, menos la vas a seguir viendo. Las mentiras gran de s son difíciles de sostener.
Ejemplos:
“Si queres ahora nos vamos en mi BM… Ah, no, hoy traje el 206, perdoname, ¿te subís igual o ni da? Mando un amigo a buscar el otro eh, no hay drama.”
“El otro dia me que de en la arena con el auto, tuvo que venir papá con el helicóptero a sacarme… Un bajón, pero bueno, de spués el hidromasaje en casa me relajó.”
Billetera mata galán, como dijo Jacobo: este es especial para feos. Si te la ganás, terminá de hacerlo y salí corriendo fingiendo que pasó algo con tus amigos. Si se entera que a de más de feo sos pobre te vas a sentir un poco mal (aunque hay quienes aseguran que es muy divertido que se enteren de que fuiste en el 152… “te llevo en el auto” y parar un taxi es una fórmula casi mágica para resolver estos encuentros. Ojo que si se enojan estas yeguas golpean).
Calificación: si empezás a presumir, y se queda escuchando, altísimas chances. No te jugás casi nada. Eso sí: no esperes amor de estas lobas.
El Mirón (70%)
Requisitos: concentración mental nivel budista.
Vos dirás, es fácil, ni siquiera hay que hablar. Pero es difícil. Muy difícil. Difícil y hermoso. Uno de los chamuyos mas sutiles. “Jogo Bonito”.
Consiste en mirar a la presa, mirarla a los ojos, 10, 15, 20 minutos. Estoy hablando de mirada fija, cosa que pocos pue de n hacer: no hay nada mas incendiario que una mina de volviéndote la mirada cuando la estas chapando con los ojos. Si te bancás dos arremetidas de miradas, estás listo para el show. No de spegues tus ojos de los suyos. Ella va a intentar mantenerte la mirada, pero si sos macho al toque la va a bajar. Interesantes son los casos en los que ella no baja la mirada. En ese caso, es casi una fija que te vas de l boliche con mujer.
Pero como no es lo más normal, tenés que lograr que sea evi de nte que te gusta y que la estás comiendo con la mirada. Ojo, no mirada de pajero, no mirada de “mami, que linda estas”. Mirada de amor, mirada Juan Dhartes. Pasado un buen rato (siempre y cuando no se vaya, ojo con eso que te corta el mambo de una manera cruel), te acercas y las palabras fluyen, no me preguntes por qué.
Calificación: el Afrodita, el Narciso de los chamuyos. Mucha calidad, para hacerlo hay que tener años en el tema. No cualquiera. Si lo hacés bien, es casi una fija.
El Agrandado (0,1%)
Requisitos: creerse mil, al menos unos instantes. Restringido para Brads Pitts.
A ver. Acá estas jugando con fuego. Pue de ser, sí, que a alguna le excite que tengas el ego por las nubes. Pue de ser, también, que a alguna que otra le guste los chicos con autoestima y seguros de sí mismo. Pero es real también que la gran mayoría rechaza a los soberbios. Por lo tanto, hay que saber usarlo con la mina a de cuada. No le pifies porque te quemás para toda la cosecha.
En primer lugar, si no sos lindo o al menos fachero quedás excluído. Aún los lindos de ben ser carismáticos. Así que no es para cualquiera.
Primero lo primero: hay que saber pararse. Derecho, erguido, casi trabado. Mirándola como de s de arriba. Segundo, hay que saber hablar. Sobradoramente, socarronamente, de s de un lugar más alto que ella. Tercero, hay que meter bocadillos. Bocadillos que casi nunca caen bien.
“No, yo vengo acá afuera porque ahí a de ntro no me de jan de chamuyar las minas…”
“Sabes las minas que me dieron bola a mi? Y vos no me vas a dar bola?”
“Yo podría estar con cualquier mina, y te elegí a vos… No te sentís orgullosa?”
La verdad: el 99% se va a ir enojada. Y con razón, sos muy sorete. Pero ojo: el 1% existe y también existe la chance de que te encuentres uno de esos especimenes que les gusta el autoflagelamiento y les encanta tu soberbia. Si ganaste con este, tenés el título de chamuyero. Ojo, no te la creas.
Calificación: no imposible pero sí dificilísimo. Las minas que gustan de los agrandados existen, pero nunca nadie las ha visto.
Pequeños chamuyos:
- El de l trago: Consiste en comprar un trago (preferentemente frutal) e ir ofreciéndolo a todas las mujeres. Las chances son bajas pero es un recurso válido. Borrachos, felices.
- El Famoso: hacerse el famoso es un recurso bajísimo pero tan chanta que pue de funcionar. Importante nombrar alguna serie que esté al aire y tirar un nombre de un personaje que sea imposible que exista (ejemplo: “No ves Los Exitosos Pells? Bueno, yo soy Eusebio!”). La verdad, es un chamuyo boludísimo. Pero, quien te dice. En la guerra y en el chamuyo todo vale.
-El Invitador: te parás en la barra, te apoyás, tranqui, fachero, al lado de la mina que te gusta. “Qué te vas a pedir?”. Lo que te conteste, pedís dos (y lo pagás vos, animal). Es cortés y probablemente abra una puerta. Ahí entrás con todo.
-El de primido: se de spren de de “La víctima”, pero se pue de consi de rar que está separado. Te sentás solo en la barra y empezás a tomar, un trago tras otro ( de bebidas blancas preferentemente, no te tomes un daikiri que se te va a acercar el barman nomás). Flojos, abstenerse. Acá hay que escabiar. Si podés llorar, mejor. Alguna va a picar. Ahí hacés lo tuyo.
CAPITULO II : LOS LUGARES
Chamuyar, se pue de chamuyar en cualquier lado. Lo sé, lo sabemos. Es así, en el ambiente se sabe. Pero, aún así, hay algunos lugares por de fecto a los que concurrimos una vez y otra vez en búsqueda de carne nene, de carne. Aquí están estos son.
El Boliche
Y sí…. Y sí. Qué esperabas, es el escenario de la vida, la cancha de fútbol. La mesada para amasar tu pastafrola, el boliche nació para crear nuevos amoríos. No importa si sos lindo, feo, simpático, un ortiva de aquellos, un forrito agrandado, un estilista amanerado, un empleado de l zoológico municipal, un recalcitrante comunista, un enfermo antisocial, un amante de los cómics o un terrorista talibán. Todos pue de n, todos po de mos ganar en el boliche. Sólo hay que saber cómo.
Es el lugar convencional. Miles de mujeres presentes, cientos de mujeres borrachas, de cenas de mujeres calientes. Nos están esperando.
Calificación: el más común. Lo más normal. Lo convencional. No tiene mucho mérito, pero tampoco hay que restarle. Qué se yo. Es un boliche.
La Playa
Uhh… verano, olas, el viento… qué mas lindo que chamuyar at the beach. Es una alegría inconmensurable, un placer de los dioses. Uno de los lugares más afrodisíacos para chamuyar, para ganar y hasta para rebotar. Rebotar tiene su gustito en la praia.
Esta comprobado científicamente que la arena genera fuertes estímulos seudo sexuales, y que el sonido de l mar pue de provocar orgasmos múltiples en los oídos de las damas. Dicho con otras palabras, es posible que te vean lindo sólo por estar en la playa (quemate, no seas gil de estar blanquito que no gusta).
Ejemplo, costa argentina, pongamos un Mar de l Plata, parador de una playa, te estás por comprar algo para tomar, hace 38 grados de térmica y el mar, como siempre, está frío como la san puta. Estás ahí en la barra y llega ella, divina, en bikini (gracias Dios), a lo sumo con un pareo, si es timidona… y dice “me das un licuado de durazno y naranja?”, y vos pensás, “encima cuida su salud, es sanita, me encantó”. En ese instante, las aletas de tiburón se de splegan, los colmillos de lobo cazador salen como garras, y te acercás convencido (insisto, convencido) de que la mina ya es tuya. En la playa no hay lugar para tibios. Es un todo o nada. Si vas con dudas, va a preferir seguir tomando sol con sus amigas (que no tengas dudas, están buenísimas como ella. Los motivos continúan siendo investigados, pero que van a estar buenísimas, te lo firmo). La mejor, en estos casos, y la mas recomendable, es llamar a tu grupo de amigos (o al menos a los más presentables, si traes a uno borracho y son las 3 de la tar de tal vez sea una táctica errada), y atacar al grupo entero, porque las chances, haciendo un simple cálculo, se multiplican: SIEMPRE; a alguna de las minas les va a gustar UNO de tus amigos. Eso te asegura contacto con un par de días, y un par de días es tiempo suficiente (para un chamuyero, claro) para enamorar por completo a la que elijas.
En fin, es raro, no todos pue de n, generalmente hay que ser muy extrovertido, no es cosa de todos los días. Entrar, penetrar, lograr entablar conversación en la playa no es moco de pavo.
Calificación: Ojo. Sólo para expertos, la playa es un lugar divino pero difícil. Si entrás, probablemente termines casado con hijos. Si lográs entablar una relación, la playa los unirá para siempre (o para una noche, da igual).
El Bar
Claro que sí. Sí se pue de y está muy bien probar, es original y es entretenido. Es cierto que no ofrece la variedad de recursos que te da, por ejemplo, un boliche. Eso no lo vamos a negar. Pero hay que utilizar el contexto a nuestro favor: gente tranquila, hablando, un bar oscuro (fundamental si te salió un forúnculo, te acabás de cortar el pelo, o si por cualquier motivo estás mas feo que de costumbre), música “chill out” (qué carajo será chill out), mesas… Jugá con la ventaja de que las mujeres no están, como siempre, bailando como bobis toda la noche. Aprovechá que por un rato, las tenés tranquilas y bien a tiro. Digámoslo, conversar en un bar es mas propicio que hacerlo en un boliche. De eso no hay dudas.
La típica es acercarse (preferentemente de a 3, si si, no de a 4 ni de a 2, de a 3) a una mesa lin de ra a la propia (preferentemente con más de 4 mujeres), vaso en mano y si es posible un poco copeteado, y sacar un tema. Cuanto más bizarro el tema, más chances hay de ganar. El objetivo es sentarse. El resto de chamuyo.
Calificación: Muy posible y entretenido. Hay que probar, altas chances. Es difícil que se nieguen a de jarte sentar (aunque hay yeguas que lo hacen).
La Calle
Llegamos al paraíso. El Edén, el rey, el príncipe de los escenarios. La reina. La calle es el lugar más difícil, mas imposible, más impenetrable para el chamuyo de l buitre. Buitrear en la calle ya es digno de admirar. Ganar en la calle se pue de , pero nunca nadie lo hizo.
Y no me refiero a una peatonal, don de está lleno de mujeres prontas para salir, arregladas, caminando de acá para allá, enloquecidas por encontrar un hombre que finalmente calme sus ansias. Tampoco me refiero a esas Gran de s Mujeres, con mayúscula, que alquilan su amor al mejor postor, que en la calle, y de noche, podés encontrar tranquilamente y más que chamuyar vas a tener que garpar.
No, me refiero a una calle convencional, no sé, un Leandro Alem y Libertador, un 9 de Julio y Santa Fé. La calle propiamente dicha. Qué lugar señores.
¿Nunca viste en la calle una minita que te volvió loco? Que te das vuelta y de cís, “la $)”/$)!($% madre, como ¡”(#!=?/$ va a estar con ese /%”&$% y no conmigo, hija de “!($/%”&, dios mio… que ¡/”#&$)”, la re ¡(#&/$ que los parió!” (y más insultos también, lo sé, lo sabés).
Bueno, imaginate por un momento ir y entablar conversación, de splegar chamuyo, utilizar tácticas milenarias de seducción: en otras palabras, ser un ninja sigiloso enamorador de quinceañeras (chicos, en Argentina es legal a partir de los 18, anótenselo en la mano). El sueño de l chamuyero.
Calificación: el imposible, el cacique, el Zar de los escenarios de la vida misma para buitrear. Si sos tiburón, intentalo. Aunque pierdas, te bancamos a muerte. Si ganás pegame un tubazo y contame todo.
El Casamiento
Tranquilo, el casamiento pero de otro. Sabemos que el buitre es soltero por naturaleza. Mundialmente famoso gracias a Rompebodas (gracias Owen Wilson por mostrarnos que hay nuevos mundos que explorar), este escenario de chamuyo es, digámoslo… especial. Imaginate. Casamiento de un amigo/a/primo/pariente lejano, o simplemente, un de sconocido, utilizando la ya legendaria táctica de colarse y chupar gratis (alcohol, malpensados). La novia suele invitar a sus amigas de la secundaria, de la facultad, inclusive algunas excitadas invitan amigas de la primaria, de l curso de botánica, en fin, un abanico de posibilida de s prácticamente infinito. A la variedad y cantidad (y tal vez calidad) hay que sumarle el contexto: nada más sensible al amor que una soltera en un casamiento. Estudios de dudosa proce de ncia aseguran que una mujer soltera en un casamiento tiene un 44% más de posibilida de s de darte pelota, que esa misma mujer en otro momento o lugar. Por lo tanto, tus chances aumentan con el sólo hecho de entrar al establecimiento. Apelá al golpe bajo. Lográ que crean que serías un padre ejemplar y al mismo tiempo un amante de la diversión. Hacelas sentir, por un momento, que se podrían vestir de blanco.
Por otro lado, y para confirmar su condición de gran escenario, los casamientos suelen tener una característica común: las mujeres son mas lindas. Tal vez gracias a las 18 horas de producción que les llevo arreglarse para ir a la fiesta, tal vez gracias a las 41 capas de maquillaje que tienne, o a las 20 veces que fueron a la peluquería, no lo sé, pero están lindas. Y la misma a la que en un boliche no le tirarías un tiro, acá es Evangelina An de rson. Atenti con verla a los dos días y que sea Gladis Florimonti. Guardiola con esto.
Calificación: los casamientos son espectaculares. Alcohol gratis, gente borracha, mucho baile, mucha soltera sensible, y muchas (muchas) mujeres producidas y divinas. Altamente recomendado por quien les habla.
La Oficina
Atención, laburante! Hay que de cir dos cosas a modo de preámbulo: 1) “no mezcles lo profesional con lo personal”. Esa frase tan trillada y que a priori uno dice “pero me chupa un hue…”, de bo admitir, tiene mucho de cierto. Relacionarse más allá de lo sexual (e incluso sólo sexualmente) con una compañera de trabajo pue de traer tantas satisfacciones como problemas. 2) Cómo nos gustan las compañeras de trabajo. No me pregunten si es por el gustito de fingir de día y concretar de noche, no me pregunten si es porque está lleno de bombas sexuales (lo está, no lo nieguen), no me pregunten por qué, pero es así. A quién no le gustaría hacer un pequeño encame con esa chiquita de Administración que tan linda voz tiene por teléfono, y que cuando la conociste personalmente (porque bajaste al piso 2) no te de cepcionó. Quién no se ha arreglado particularmente para ir al trabajo porque sabe que en el escritorio contiguo trabaja una zorra de esas que se ven en los años bisiestos. En fin. Qué lindas son.
Ahora sí. Como escenario, y en términos generales, resulta un lugar poco cómodo para chamuyar. En primer lugar, porque tal vez tu jefe an de cerca y te exija más laburo y menos cháchara. En segundo lugar, porque tal vez generes odio entre los hombres, que mientras fotocopian recibos te miran como diciendo “yo laburando como un pelotudo y essssste (si, con muchas s) no para de chamuyar”; y que de s como un pajero ante las mujeres (aunque de spués de todo, pensándolo bien, uno siempre queda como pajero). Ahora bien, de jando de lado el tema comodidad, qué gran lugar para el chamuyo. Qué lindo, cuánta emoción, verla todos los días, el acercamiento, el chamuyo en cuotas (porque claro, no le tirás los perros de una, sabés que si rebotás como una pelota, al otro día la volvés a ver, y ya lo va a saber toda la oficina), los comentarios intencionados, la respuesta tímida de ella ante los estímulos que no de jás de lanzarle… el típico “che, y salís este fin de ?”, con muchas ganas de que la respuesta sea “no, mis amigas se fueron de viaje al Principado de Andorra y vuelven a fin de año, estoy sola y encima me RE aburro en casa SOLA, miro pelis, como helado…” y con cada palabra que continúa vos te babeás más y más.
No se pue de de jar de comentar, no obstante, lo siguiente: las oficinas son, habitualmente, un nido de histéricas. Vas a encontrar muchas veces una mina divina, que te trata como si quisiera tener 9 hijos con vos, que (según vos, claro) “no me para de tirar onda boludo, es tremendo”, y muchas otras cosas, pero en realidad se trata de la típica “es así con todos”. Te dice que tenes lindos ojos, y cuando viene el de Comercial a traerle unos papeles le dice “te queda re lindo el pelo así”, y al rato de cís la puta que los parió, o está enamorada de todos o nos está pelotu de ando a todos. Nunca olvi de s el principio “La que es de todos, es de nadie”. Tal vez lo hagan simplemente por su personalidad repleta de histeria, tal vez porque la psicóloga les dijo “fortalecé tus relaciones laborales”, en fin, todas esas cosas que dicen los psicólogos, y que claramente nos perjudican. Guarda con esto.
Calificación: todos lo hemos hecho y/o intentado. Hay buenas chances, y lo interesante es que se trata de un chamuyo a largo plazo: un poquito cada día, paso a paso, diría Mostaza; nada de apurarlas. Caminá con pie de plomo, pero a de lante.
Lugares poco convencionales (pero no menos entretenidos)
La Iglesia: alto, hereje! Se pue de , pero es difícil. Hay dos problemas fundamentales (en caso de que ganes): 1) tal vez quiera virginidad hasta el matrimonio. 2) tal vez te vayas al infierno. El infierno vaya y pase, pero la virginidad… Exceptuando esos de talles, el lugar es válido y se sabe, se sabe, en el ambiente se sabe, que las mujeres que uno ve en la Iglesia son superlativamente bellas. Sólo hay que animarse.
Transporte público: Esto incluye colectivos y subtes. Es de público conocimiento que en cada colectivo viajan 2 mujeres increíbles por cada 15 pasajeros, y que en el subte viaja una yegua por vagón, en un día promedio. Apoyarlas es válido pero sólo dará placer instantáneo: nunca vas a llegar a enamorarla (si lográs enamorarla apoyándola es una perra de antología, casate). Si ganás en un transporte público no sos Dios, pero sos un Moisés, un Abraham.
CAPÍTULO III: TIPOS DE MUJERES
Por último, vamos a hablar de un tema fundamental. ¿Con qué se encuentra el cazador a la hora de ir en busca de su presa? ¿A qué nos enfrentamos? ¿Qué po de mos esperar de l otro lado? Bien, en este apartado analizaremos, en términos generales, algunos puntos comunes en las mujeres, situaciones y estilos de mujeres con los que nos toca convivir día a día. Por supuesto que hay mil tipos de mujeres más... Pero a modo de ejemplo y tomando a gran de s rasgos las características, estas fueron las seleccionadas. Aquí están... ellas son.
(Nota: las imágenes a partir de este momento de jan de ser de los Simpsons, por la sencilla razón de que no encontré fotos que de scriban estos tipos de mujeres; sí algunos, pero no todos. Por eso cabe aclarar que todas las imágenes que aparecen a partir de ahora son ilustrativas y correspon de n a gustos y opiniones personales. Me hago cargo de todas ellas. Sí, a vos te hablo, Gladys Florimonti)
La Perfecta
Características: citando al Bambino “eeeesss una cooosssa de looocos”. Pero una actitud que de ja mucho que de sear.
Ella no mira, ella examina. Ella no camina, se de splaza. Ella no toma, bebe sorbos sensuales. Ella no combina la ropa, la ropa le combina a ella. Es el clásico, el típico 10. La chica 10. Es divina. Es una diosa de l Olimpo. La más linda entre las lindas, esa que antes que llegues, ya se la chamuyaron 160 tipos, muchos de ellos más lindos que vos, pero rechazó a todos, sin siquiera llegar a conocer su nombre. No le interesa tu dinero, tus facciones, tu simpatía, tu swing para el baile. A primera vista, no le interesa nada. Es más, la ves como aburrida, como con fiaca, como con ganas de irse, mientras sus amigas bailan. Pero atención: imposible is nothing. Algo le tiene que interesar, sólo hay que saber cómo entrarle.
Aquí lo interesante. Es común en el ambiente, digamos en la atmósfera de los chamuyeros (esos que tienen los satélites prendidos y son capaces de darse vuelta toscamente porque a 155 metros se acerca una mujer a la que sin dudas, advirtió por su aroma), ver alguna de estas yeguas, las imposibles, las intocables, de la mano con un mamarracho, medio narigón, medio petiso, medio sucio, medio pobre, en fin, todo medio, ni siquiera es feo completo. Ni asco produce el tipo. Y la ves ahí, de la manito, a los besitos… y de lante de todos eh! Eso sí, de lante de todos. No lo oculta. Lo muestra. Dice, “este es mi novio”, está orgullosa de él. Y ahí recurrís a la frase (que suena envidiosa pero no lo es) “Es la ley de l embudo, la más linda con el mas boludo”. Y vos dirás… tan boludo no es, si está con ese minon. Error. Es un boludo. Pasa que estas zorras, estas lobitas de scorazonadas, de spués de tanto rechazar gente linda, por alguna extraña razón (que continúa siendo investigada por nuestros científicos en el CONICET) se fijan en gente fea y boluda. Y si no es fea, extraña. Y si no es extraña, distinta. O una combinación de todo esto. Feos, tranquilos: esto no significa que por ser un bagallo, freak y bicho antisocial, vas a conseguir a una de estas potras. Es más, todo lo contrario. Dedicate a la apicultura y hacé voto de castidad. Amigate con el sistema hermano. No te confundas. Esto solo una advertencia, un llamado de atención, para finalmente, todos juntos, de la mano, de cir: SE PUEDE. ¿Es posible? ES POSIBLE. Es una cuestión de fingir. Simular. Mentir. Semblantear. Analizar. Nada es improvisación con las mujeres… Todo es cálculo. Sólo hay un axioma que de be ser respetado: “sé diferente”. Por más que seas Gael García Bernal, si vas a encararla de l mismo modo que se la encararon los otros 160, vas a rebotar igual que esos otros 160. Sé original. Jugá con tu personalidad, si es que la tenés. Si no la tenés, inventate una, y que sea distinta. Llamale la atención. Y vas a lograr ser el “boludo” de la ley de l embudo. Vamos para a de lante.
La histérica
Características: nunca en la puta vida vas a enten de r qué quiere.
Señores, llegamos al paradigma, al mo de lo vivo de la mujer argentina actual. El terreno más fértil para insertar nuestro chamuyo. Después de todo, si la mina es fácil, ¿dón de esta la belleza de la conquista? Lo que cuesta, vale hermano.
Las histéricas conforman un abanico amplísimo: las hay espantosas, feas, normales, regulares tirando a pasables, dables, compañeras sexuales en ocasión nocturna, potras irrefrenables y ángeles caídos directamente de l cielo. Pero todas tienen algo en común: se divierten con vos.
Suena duro, lo sé. Es la dura realidad. El primer paso para resolver nuestro problema es aceptarlo. Sos para ellas un juguete. Te están BO-LU-DEAN-DO pibe. Asumilo. Una vez asumido, el resto es más fácil. Lo asumiste? Te doy 20 segundos. Ok. Sigamos.
Te acercás. Es una presa más. Conseguís llegar a una charla, estás entablando la conversación… y ella, ella duda (eso te hace creer, en su cabeza ya tiene bien claro qué va a hacer y qué no), que sí, que no, te cierra la puerta pero de ja el pie puesto, como que no está de l todo cerrado el asunto… Y no sabés que hacer. Le tirás la boca y no se enoja, se rie pero te la corre. Y de cís, puta que lo parió, aunque sea andate enojada. Te entiendo, nos pasó a todos. Hay una táctica. Seguime chango.
Después de años de estudio exhaustivo, de investigación profunda y de sinteresada, la Organización Mundial de la Salud ha dado una sentencia que, si bien se intuía en el ambiente, no de ja de ser un alivio, porque nos entrega una solución a este problema universal: si querés ganarte una histérica, pensá como ella. Esa es la regla que hay que seguir. Todo se aplica. Todo se amolda a esta regla. A ver.
Están hablando, y ella tiene trazado en su cabeza (atención, generalmente son cuasi idiotas, con severos trastornos a nivel psicológico y neurológico, pero para bolu de arte, son astrofísicas profesionales) todo lo que va a hacer y lo que no va a hacer con vos. Ejemplo: “si me tira la boca, se la corro. Si me abraza, lo abrazo. Si me dice que soy linda, le digo que él también. Si me vuelve a tirar la boca, se la corro y le pregunto qué quiere. Si me pregunta si tengo novio, soy ambigua en la respuesta. No me voy. Me quedo a hablarle un rato, me divierte. Al final, le doy unos besitos (o no)”. Este mecanismo, que parece sencillo, es un enca de namiento milenario de pensamientos que se transfiere genéticamente de madres a hijas. Es de cir, si ganás y te enamorás, te espera una suegra de l recontra carajo. Este modo de pensar, de cía, se remonta a épocas ancestrales, en las cuales las mujeres antiguas ya histeriqueaban de igual modo (o peor) a los hombres de la época. No nos vayamos de tema.
Ahora bien: pensemos como ellas. Invirtamos la situación: ella tiene trazado un plan de acción en el cual contempla todo lo que haría un pobre infeliz como vos, sediento de amor, caricia y chape. Pues bien: hacé lo contrario. En el momento en que le tirarías la boca (ellas lo saben, lo intuyen, no saben manejar un simple auto, pero intuir cuándo vas a tirarles la boca, eso lo hacen perfecto), saludala y de cile que te vas. No te acerques, fingí de sinterés (no macho, no te vayas, tranquilo, un pequeño de sinterés. Después de todo, vos mismo fuiste a chamuyar). No te de sesperes. Resumiendo: histeriqueá. Es la kriptonita de las histéricas. Su punto débil. Su talón de Aquiles. En fin.
Atención: no te asegura nada. Esto solo te otorga una chance, que pue de funcionar, o pue de no hacerlo. Pero no hay dudas de que siguiendo cualquier otro tipo de alternativa, vas a fracasar rotundamente, y no te va a quedar otra que volver a tu casa, triste, solo, comerte una empanada que sobró de anoche, tomar un vaso de coca, masturbarte viendo I-SAT y a la camucha, hasta mañana. El histeriqueo con las histéricas te abre una puerta que, si sos hábil y la mina pica, no se cerrará jamás.
La Fea Ortiva
Características: particularmente fea, particularmente mala onda.
Este es un caso emblemático, por lo indignante. A pesar de lo que se pue de pensar a simple vista, es la única mujer que representa un de safío insuperable para un chamuyero. Sencillamente no hay solución. No pue de resolverse una situación que involucre a estas infelices. Es triste pero real.
Te chamuyaste a todo el boliche. Completo eh. No quedó ninguna sin probar. Todas ellas te rechazaron, obviamente (alguna hirió tus sentimientos, o incluso tu físico). Estás medio entonado, a punto caramelo, te tomaste un Caruso Lombardi con Speed y venís embaladísimo, no te de sanimás, a pesar de l constante rebote. Pero no te querés ir sin chape. Es esencial. Fuiste a bailar, pista de cumbia, pista de electrónica, semblanteaste en rockandroll, y nada, no entró ni una, y vos, chamuyero de ley, macho argentino, no te podés ir sin picotear algo. Brindo por la actitud.
Ahí de cidís ir a buscarla. Salís a matar, a todo o nada. A buscar a la fea. La fea que nadie quiere. La narigona. La bigotuda. La culona. La que le está sangrando la nariz. La que está vomitando contra una baranda porque empezó a tomar a las 6 de la tar de vino en cajita, siguió con cerveza Bieckert y culminó con altas dosis de Fernet Capri, un mamarracho absoluto, esas minas que no te acercás ni para pedirle fuego porque tenés miedo que te afane. Esa mina. La que nadie se le arrimó en toda la noche, un poco por su aspecto y un poco por su aroma. Ni hola le dijeron. Ni amigas tiene. El famoso y nunca bien pon de rado bagarto.
La ves, ahí, media escabio, media rota, con ojeras, no se de piló las axilas, un de sastre. Encima tiene pinta de rápida, la muy zorra. Vos tenés el estómago que te está pidiendo el divorcio. Te zumban los oídos. Estás mareado. Preocupado. Son las seis menos cuarto y no te dieron ni un piquito. Venís caído anímicamente pero con ganas de levantarte. La viste. Te acercaste.
Entablás conversación y la notás cortada. Notas que algo no anda bien. Esa mancha de fernet en su musculosa blanca agujereada te hace pensar que de seguro está medio tomada, por eso lo tomás con calma y proseguís. Van dos minutos y medio de chamuyo, no te dijo ni la edad, y ya tiraste la boca. Y bien hecho, sos un tiburón, un buitre, un chamuyero, que está soportando estoicamente su color verdoso y su olor a zarigüeya. Ya está, claro, dame un beso lobita, que me voy a casa con saliva ajena, al menos (esa frase suena fuerte, lo sé). Te banco, te bancamos todos nene.
Pero no va nomás que la mina se te ofen de . Te saca. Te empuja. Te da una cachetada. Te patea. Te insulta y luego te escupe. Se va ofendidísima, medio tambaleando, con el culo de dos plazas que tiene, moviéndolo, se le cae el jean y se le ve el comienzo de la raya de l culo. Y vos te quedaste sólo, otra vez solo, y con el duro golpe de que ese proyecto de mujer, qué digo de mujer, ese proyecto de ser humano, te rebotó. Y vos, que fuiste, ahí tranquilo, a lo seguro, a lo que nunca falla… te llevaste un uppercut que te noqueó, estás sin respuestas.
Amigo, compañero, de bo de cirte que aún no se ha hallado la solución para estas mujeres. Hay quien ha sugerido llevar un espejo de mano en el bolsillo, para sacarlo antes de tirar la boca y mostrarle a la presa (en el más amplio sentido de la palabra presa, porque hay chances de que haya pasado por el penal de Ezeiza) cuán de sagradable es su rostro, cuán tupido está su acné, y cuántos carditos le sobran por de bajo de la nariz y por sobre la boca. No está comprobado, y aunque intentando no se pier de nada, consi de ro que llevar un instrumento ajeno al chamuyo para chamuyar un pobre bagarto que no se dio cuenta que lo es, pue de consi de rarse en cierto modo exagerado. Por mi parte, lo de jo a tu criterio. Pero a tener cuidado con estas zorras, porque no sólo rebotan. Lastiman.
La Extranjera
Características:Exótica. Intrigante. Distinta. No le entendés un carajo cuando habla.
Qué lindas son las extranjeras! No me digas que nunca dijiste algo como “la verdad que no es la gran cosa… Pero es gallega boludo, me mata la tonada!”. Si no lo dijiste, es hora de que lo digas. Anda a un boliche turístico (bueno, no tan turístico, mirá que está caro el asunto), arreglátelas, y conseguí un buen ejemplar de estas lobas, porque juro ante Dios que no te vas a arrepentir.
Ponete en su lugar. Te vas a otro país, lejos de las responsabilida de s, la familia, ¿la novia?, los compromisos, la gente conocida… Todo es nuevo. Estás listo para hacer de strozos sin que que de la menor evi de ncia. Como se dice habitualmente, si “lo que pasa en Bariloche, queda en Bariloche”, ¡imaginémonos don de quedan las cosas que pasan en otro país! Esta situación, i de al por don de se la mire, se ve aún mas acentuada en las mujeres. En primer lugar, porque tal vez se liberan más de las formas y quieren hombres, hombres y mas hombres. En segundo lugar, porque también es probable que vengan de un lugar con la cabeza más abierta, más liberal y… en fin, que le guste más la joda que el helado de limón. Y vos, chamuyero, vas a aprovecharte de ellas.
Si se trata de una extranjera de países limítrofes, de más está de cir que la brasileras afanan. Sangre caliente, carne abundante, es casi seguro que baila mejor que Pampita en el caño, y esa tonada, a mi no me jo de n, fue inventada para calentarnos. Como buen argentino, es probable que creamos que sabemos hablar en portugués. Esto pue de resultar muy gracioso y recomiendo hacerlo (“voce quere danzar cunmigu? Coomo le gusta la jodinha a la garota!” y cosas aún más bizarras). Si preferís ser vos mismo y hablar en castellano, la realidad en este caso es que ella nos va a enten de r todo lo que digamos, y nosotros no vamos a enten de r un carajo de lo que nos dice. Qué te importa, de spués de todo. Vos asentí, de cí que sí a todo, y si Dios quiere ligás brasilera. Eso sí, que no se te ocurra hacer la pelotu de z de ponerte a discutir sobre Diego y Pelé (primero, porque el Diego es más gran de y no hace falta discutirlo, y segundo porque pocas cosas están mas lejos de l chamuyo que el fútbol. Duele pero es así).Esto también pue de resultar muy gracioso, y también recomiendo hacerlo (todo me viene bien, por si no se dieron cuenta).
Si se trata, en cambio, de una extranjera de un rincón más lejano, pongamos Europa o Estados Unidos, bueno, habrá que pilotearla con el inglés, italiano, francés, o lo que sea que hablen. Todo sirve, y si hay que a de cuarse, tratá de imitar su tonada y aplicala al español. Las europeas suelen ser divinas, en cambio yanquis hay de todo tipo, aunque por lo general son imperialistamente putonas. Y de última, ¡es extranjera!
Las españolas cotizan en bolsa: hablan en tu idioma pero pronuncian de una manera que te volvés loco. Y encima, es sabido que también a ellas les resulta curioso como hablamos los argentinos. Todo esta dado, no la de jes pasar.
Otros de stinos más exóticos son un misterio, te pue de n salir bien o mal, las culturas son distintas y las costumbres también, pero siempre hay que intentar: si tenemos suerte, y le ponemos garra, nos llevamos una Copa Internacional, otra más para los estantes.
La Doble G (Gordita Gauchita)
Características: excedida de peso, y de amor.
Está bien, digámoslo, no tiene el cuerpo de Dolo Barreiro. También es propicio admitir que su cara dista de ser lo que buscamos. Pero cabe a su vez un reconocimiento: no hay mujer en este mundo con más amor y afecto para dar que una Doble G. Son esas minas que se sacan un “muy bien 10, felicitado” en simpatía y buena onda. Nunca te van a de jar pagando, si te acercás a hablarles siempre van a tener a mano una sonrisa, una respuesta larga, una pregunta por tu vida y un claro interés en seguir hablando con vos. Olvidate de escucharles una respuesta monosilábica, cortada o con poca actitud.Y a la hora de los bifes, no creas que va a arrugar: siempre dispuesta para la batalla, es una especie de Indiana Jones de l amor. No te falla nunca, es la rueda de auxilio de todo hombre hambriento de cariño.
Estas mujeres, vale también la aclaración, son muchas veces las que hacen de intermediarias entre vos y una amiga de ella que te fichó. Las mujeres, por un tabú que seguimos intentando compren de r (aunque cada vez menos, gracias a Dios), muchas veces temen acercarse a un hombre, sea por el miedo al rechazo, al ridículo o al qué dirán. La Doble G ha construido, Gauchita como ella sola, innumerable cantidad de parejas (ocasionales o de finitivas) gracias a su infinita solidaridad. A quién no se le acercó una Doble G y le dijo “Hola, no te gusta mi amiga?” (está bien, que la amiga suele ser un de sastre, es cierto, pero eso es jurisdicción de la Ley de Murphy y no mía).
Todos, a lo largo de nuestra vida chamuyera, hemos recurrido a la hermosa (y pocas veces bien pon de rada) Doble G. Y todos hemos partido absolutamente satisfechos, con una plenitud que sólo ellas saben dar. Nunca un “esto no”, nunca un “pará, no te de subiques”. Y si es necesario, las que van para a de lante son ellas. Si una Doble G te fija en el boliche, no te vas a enterar porque no de ja de mirarte, sino porque se acercó y te preguntó tu nombre, y, presentaciones mediante, te empieza a chamuyar ella a vos. No tienen miedo a nada, y la palabra “complejo” no figura en su vocabulario.
Brindo por ellas: gracias por tanto, Doble G, perdón por tan poco.
La Posible
Características: Parece imposible. No lo es.
Por último, vamos a analizar el particular caso de lo que hemos dado en llamar “La Posible”. Ha recibido, a lo largo de la historia, otros nombres, como por ejemplo “La Gloriosa”, “Simplemente Gracias”, “No Puedo Creer Que Me Diste Pelota”, y “¿Vos Me Viste Bien?”.
Se trata, claro está, de aquella mujer que uno ve pasar, vamos a ejemplificar, en el boliche, y se da cuenta al instante que está mirando a la mujer mas linda de l recinto, y sin que que de lugar a ninguna duda. Previa consulta con tus amista de s, lo confirmás (Vox Populi, Vox Dei): no hay zorra en ese boliche que pueda atarle los cordones. Vos sos conciente y realista: no sos el rey de la pista, no sos precisamente George Clooney, y no sos un chamuyero estilo Darín en Nueve Reinas. Sos gauchito, pero la realidad te de rrumba: no alcanza. Aún así, y siguiendo un mandato de vaya uno a saber quién o qué, inspirado en una confianza de l más allá (una confianza que nunca habías experimentado antes), vos te acercás lentamente, como quien no quiere la cosa, trago en mano (si es por lo menos el quinto, esto podría explicar la confianza “ de l más allá”), paso firme, estabilidad dudosa, corazón en mano y chamuyo en la boca, directo hacia el objetivo, directo hacia… en ese momento, La Imposible.
Embarcado en tamaña hazaña, de tintes épicos sin lugar a duda, tenés de ntro tuyo una contradicción: una mitad de vos te está diciendo “andá papá, que es tuya”. La otra mitad insiste en gritarte “sos un pelotudo, se te va a cagar de la risa”. Antes de llegar finalmente al objetivo e intentar abordarlo (al mejor estilo bucanero de l siglo XVIII), das media vuelta para ver las caras de tus amigos, que in de fectiblemente resulta una mezcla poco disimulada de risa contenida y expectativa por el rebote inminente. Vos lo sabés: tienen más ganas de que rebotes que de ver a Argentina campéon de l mundo en 2010. Lo ves en sus rostros poseídos por el de monio. Eso, sin embargo, no socava tu confianza, y seguís para a de lante. Llegaste.
“Hola”, le de cís, un poco temeroso, un poco fingiendo ser un ganador, un poco esperando el cachetazo. Y de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve (gracias Silvio), un momento sublime, ves tu vida pasar por de lante de tus ojos (en blanco y negro, obvio), ella se de tiene, te mira, y escuchas el tan ansiado… “Hola”.
Estás en tu salsa. No sólo está retetrabuena, sino que tiene voz, y no es joda, de ángel. No tenés dudas que si se pone a cantar una de Whitney Houston, gana Operación Triunfo 4, por afano (pue de tener voz de camionero, pero te juro que cuando la escuches contestarte con amabilidad, va a parecer de ángel). Y vos, que fuiste con la i de a “perdido por perdido…”, te llevaste de regalo la respuesta de esa Diosa de l Olimpo, que, ya no hay dudas, quiere conversar con vos.
Es este el momento, y no otro, de darse media vuelta lentamente, ojear a tus amigos y ver esas caras, las mismas que hace instantes contenían las risas, relamiéndose de envidia por tu pequeña victoria. Es placentero, lo recomiendo.
Ahí te ponés a hablar, y de scubrís que a de más de ser hermosa, tener voz de ángel, y de haberte contestado (lo cual ya valorás), la mina es simpática, femenina, buena onda, y, ya no hay dudas, quiere chacha con vos (reemplazá la palabra “chacha” por lo que quieras). Vos no lo podés creer, estás en el cielo. Lograste que la Imposible sea Posible, y para vos. Sos un héroe de tu tiempo, y todos lo sabemos y te bancamos. Yo, como diría Zambayonny, te consi de ro mi hermano. Dale para a de lante, no aflojés, y pase lo que pase (por el amor de Dios) pedile su MSN, ICQ, teléfono particular, celular, DNI, grupo sanguíneo, Código Postal, lo que vos quieras, pero un dato llevate. Pue de dar para largo y te pue de hacer muy feliz.
Qué mas se pue de de cir, si es que caben mas elogios: esta mujer, a de más de proporcionarte una inmensa alegría de s de todo punto de vista (sexual, psicológico, antropológico, filosófico, intelectual e incluso higiénico), va a lograr que adquieras una confianza tal, que a partir de ese momento no vas a parar de repetirte “si yo me gané esta mina, me puedo ganar cualquier mina”. Y ahí está. Lo de scubriste. El secreto de l chamuyo, ese secreto que nunca de be ser dicho a viva voz, que de be ser guardado y conservado por la importancia de que cada uno lo de scubra solito. “Me puedo ganar cualquier mina”. Pero claro papá! Esa es la clave. La Imposible, ahora Posible, es la que nos da la enseñanza fundamental en esto de l chamuyo. Como dijo Enrique Bunbury, “Todo ar de si le aplicas la chispa a de cuada”. De eso se trata.
Nos vimosss

