
En el año 775 de nuestra Era una de las más violentas explosiones que ocurren en el Universo hizo llegar su radiación hasta nuestro planeta, y nadie lo notó...
Obviamente lo que sea que haya estallado en los confines del universo estuvo bastante lejos como para hacernos daño, pero aun así los niveles de radiación que llegaron a la Tierra fueron unas 10,000 veces superiores a los generados por la primera bomba atómica detonada sobre Hiroshima.
Este evento se detectó al analizar los anillos de algunos de los árboles más ancestrales aun vivos sobre el planeta, en donde se detecto un crecimiento asombroso de Carbono-14 justo en esa fecha (un cambio nunca antes visto en los últimos 3,000 años que cubrió el estudio).
Una posibilidad sobre lo que pudo generar esos niveles de energía es una ráfaga solar, pero se descartó debido a que (1) en los libros históricos nadie mencionó el evento (que pasó desapercibido visualmente), y (2) porque una ráfaga solar de semejante intensidad hubiese destruído prácticamente por completo la capa de ozono del planeta, creando una posible extinción de vida masiva en la Tierra.
Así que eso nos dejó con la posibilidad de dos estrellas de neutrones que colisionaron de forma espectacular, y de cuya radiación nos protegió nuestra atmósfera, pero no sin antes crear una tremenda abundancia temporal de Carbono-14, que cayó sobre la superficie y se incrustó en los anillos de los árboles estudiados de esa fecha