Donde habrá quedado aquella frase que alguien menciono alguna vez de que al Barcelona solo se le puede ganar “renunciando a jugar” y metiéndose atrás, luego de esos partidos recordados vs el Inter de Mourinho, el Chelsea de Di Matteo y en algunas ocasiones el Real Madrid también. Equipos que lograron ganarle a un Barcelona que se decía invencible por su juega casi perfecto, parecían haber encontrado la fórmula mágica con un planteo muy defensivo, plantándose bien atrás y saliendo rápido de contraataque con jugadores veloces, o sacándole provecho a una debilidad del equipo Culé que es el juego aéreo.
En esta temporada hemos visto como se le complican los partidos contra equipos de primer nivel mundial, logrando solo una victoria por 4-0 vs Milan, empatando 2 y perdiendo 2 contra el Real Madrid, y luego superar los cuartos de final jugando contra el PSG empatando ambos encuentros. Como vemos, solo ha logrado una victoria sobre 8 partidos de gran envergadura. Ante este último rival, ya vimos algunas señales de lo que sucedería después, un equipo que se le para de igual a igual, sin poner el micro abajo del arco como se dice vulgarmente, y se notó mas que nunca la “messi-dependencia” en el primer tiempo y parte del segundo del partido de vuelta contra el PSG. En esos momentos se vio un Barsa lento, sin profundidad y casi sin generar situaciones de gol, cuando entro Messi el panorama fue totalmente distinto, no solo porque lo que le da futbolísticamente si no por lo que transmite psicoligamente siendo el mejor jugador del mundo. En el siguiente video se ve como se pone el equipo al hombro, pide la pelota, organiza al equipo, los tranquiliza:
En el pasado martes se vio al mismo Barcelona que contra el conjunto parisino y contra el Milan en el partido de ida, tocando sin un sentido, sin marear al rival con distracciones para encontrar los espacios, muy lento sin un cambio de ritmo que generalmente se lo daba Messi, pero estando al 50% de sus condiciones físicas no pudo desplegar todo su fútbol. También se noto mucha pasividad a la hora de marcar, mirando mucho y sin la presión alta que caracterizó al equipo español.
Ante un claro declive en su nivel futbolístico, hay que sumarle que su rival esta pasando por un momento esplendido, que no es de ahora, el año pasado perdió la final vs Chelsea en su casa, campeón por anticipado de la Bundesliga por una amplia ventaja, no es casualidad, viene trabajando muy seriamente y con el mismo estilo desde hace varios años y hoy quizás esta en su plenitud. Desde el primer minuto y hasta que pito el arbitro, presiono la salida del Barcelona, se replegó bien atrás cerrando los caminos al gol, todos colaborando terminando con el mito de que “los delanteros no tienen que bajar a marcar porque se cansan”. Habrá renunciado a la posesión de balón que lo caracteriza pero no se defendió atrás, presiono en todo el campo para no dejar jugar y fue preciso y vertical para lastimar, explotando también su juego aéreo que le dio la llave para abrir el partido.
El Bayern dio una clase de fútbol, fue un equipo solidario, vertical, intenso, aprovecho las deficiencias del rival y sin duda mereció gano por esa diferencia. Abran los ojos, descubran y admiren el fútbol que nos está regalando Alemania, de la mano del Bayern Munich y del Borussia Dortmund.