Hay un viejo chiste que dice lo siguiente:
Iba caminando por la calle un borrachito y se encuentra con su compadre, y éste al ver que el borrachito tenía las orejas a carne viva le pregunta:
-Pero, ¿qué te ha pasado compadre?
-Es que a mi esposa se le ocurrió dejar la plancha prendida, y sonó el teléfono y agarré la plancha por equivocación.
-Pero, ¿y la otra? Y el borrachito le contesta:
-El maldito imbécil volvió a llamar.
Pues este mismo le paso Tomas Paczkowski, de Elbag, Polonia, quien por tratar de ayudar a su esposa con los quehaceres de la casa, accidentalmente cogió la plancha caliente en lugar del teléfono y terminó quemando la mitad de su cara.
Tomas de 32 años de edad, había tomado una semana de vacaciones, y una mañana decide demostrarle a su esposa que él podría tener la casa al pelo, así que se puso a planchar, mientras tomaba una cerveza y encendió el televisor para ver el boxeo. Todo iba muy bien, hasta que el teléfono comenzó a sonar.
Estaba tan elevado que en lugar de tomar el auricular de teléfono, tomo la plancha caliente y se la puso en la oreja, causándose quemaduras en su rostro hasta de segundo grado.