“Adelgazaron” a los personajes de Disney y se desató la polémica.
La nueva campaña de Navidad de una conocida cadena de lujo desató una polémica en Estados Unidos. La idea de las tiendas multimarca Barneys fue vestir a la moda a los personajes más populares de Disney, pero sus afiches terminaron cuestionados en Internet y en los medios estadounidenses por potenciar un ideal de belleza distorsionado entre los más pequeños.
Bajo el lema Electric Holiday, íconos del dibujo animado perdieron sus formas clásicas para transformarse en delgadísimas figuras --de 152 cm. de alto por 27 de ancho, los midió el suplemento de moda del diario español El País-- que pudieran entrar en los diseños de famosos diseñadores. Así, una Minnie raquítica viste un traje a volados fucsia que diseñó Alber Elbaz para Lanvin, Daisy perdió sus anchas patas de pata (valga la redundancia) para entrar en un vestido animal print "by Dolce & Gabbana", y Blancanieves ahora lleva un Nina Ricci. Los personajes masculinos también adelgazaron y se modernizaron: a Mickey lo vistió Balenciaga y a Goofy, Pierre Balmain.
Las críticas no se hicieron esperar e incluso ya hay un movimiento que se hace llamar "Leave Minnie Alone" (Dejen a Minnie tranquila). En el sitio de Internet www.change.org, la activista Ragen Chastain asegura que "no hay nada de malo con las mujeres altas y delgadas", pero que el problema es "la tremenda presión sobre las niñas y mujeres jóvenes para alcanzar la perfección que sólo ofrece el Photoshop". Su petición ya cuenta con el respaldo de más de 130.000 firmas, entre ellas la de las actrices Virginia Madsen y Kristin Bauer. El director creativo de Barneys, David Freedman, rechazó las críticas. "Cuando llegamos al momento en el que todos los personajes debían caminar por la pasarela hubo una discusión: la Minnie Mouse estándar no queda bien en un vestido de Lanvin", se defendió.