Los tenues rayos de sol se filtraban a través de la ventana. Pablito, tu primo, se acaba de levantar y corría como una exhalación hacia el comedor. Navidad, pensaste, el día más esperado por la mayoría de niños de 10 años como Pablito, a ver si le gusta mi regalo.
Le habías comprado una Xbox 360 , llevaba meses pidiéndola y a ti no te gana nadie a generoso. Esperaste hasta el final, le hiciste entrega del paquete, empezó a abrirlo y de repente el cielo se tiñó de rojo y Pablito enloqueció. Sólo le faltaba la espuma por la boca y jugar con un crucifijo, no había duda, regalarle una Xbox 360 le había frito la castaña. Ahora el tratamiento en el psicólogo también tendrías que pagarlo tú, vaya Navidad…
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