La costa de Israel es una de las mayores atracciones del país tanto para ciudadanos como para turistas que disfrutan de pasar su tiempo libre allí tanto como sea posible. Sin embargo, mientras que los bañistas se relajan en el sol, los soldados de la Marina de Israel trabajan duro.
Ellos se encargan de proteger a los ciudadanos de las crecientes preocupaciones de seguridad que se centran hoy en día, por ejemplo, en la frontera marítima compartida con el Líbano, donde el grupo terrorista Hezbollah ha lanzado operaciones de contrabando de armas y ha enviado escuadrones terroristas para perpetrar ataques contra suelo israelí. También se enfrentan a los constantes intentos de los terroristas de Hamás de contrabandear armas hacia Gaza para usar contra civiles israelíes.
Bajo esta gran responsabilidad con la que se afrontan a diario los soldados que protegen las costas de Israel, es importante para ellos aprovechar su tiempo libre para despejar sus mentes y descansar. Mientras que algunos prefieren alejarse del mar, otros sienten el mar como su casa – dentro y fuera de servicio. Estos soldados regresan al agua, incluso cuando su trabajo ya ha finalizado. Es el caso de estos tres soldados de la Marina con sede en Haifa, los cuales podemos encontrar la mayor parte de su tiempo en una tabla de surf.
Cabo M. ha navegado con toda su familia desde que tenía seis años de edad. De hecho, su amor por el mar es lo que le llevó a servir en la Marina de Israel. Cada vez que tiene la oportunidad, el joven soldado de 20 años de edad, va a la playa y surfea, incluso si esto significa despertarse lo suficientemente temprano para llegar con tiempo a su turno. “No quiero estar nunca lejos del agua. Me gustaría poder surfear hasta que sea viejo” dijo.
El agua fue una fuente de consuelo para el Cabo M. durante la Operación Pilar Defensivo cuando los cohetes lanzados por los terroristas en Gaza caían sobre su ciudad natal Rishon Lezion.
“Pilar defensivo fue un momento muy difícil para mí emocionalmente – en especial cuando recibimos informes de que estaban disparando a nuestros hogares”. dijo Cabo M. “Hubo varias veces que me separaba de mi unidad y subía a un puente a mirar el mar. Eso me ayudó mucho”.
Cabo M. ha practicado surf en playas en el exterior antes, pero él sostiene que Israel siempre será especial para él porque es su casa, y la conoce mejor que nada.
“Cuando uno conoce sus playas de orígen, conoce los mejores lugares para practicar surf, el mejor momento para navegar, las corrientes y donde hay corrientes de resaca. Usted conoce cada pequeño detalle de la playa”, afirmó. “Después del ejército espero hacer un gran viaje alrededor del mundo, pero no importa que pase, volveré a Israel”.
El teniente G. aprendió a surfear cuando estaba en octavo grado. Al principio se trataba de una oportunidad para impresionar a su hermano mayor, pero con el tiempo la afición se convirtió en pasión. Describió cómo caer y volver a levantarse una y otra vez, ayudó a construir su personalidad.
“Mi hermano nunca dejó que me rinda. Me levantaba a pesar del cansancio y salía a surfear de nuevo con él. No puedes desilucionar a tu hermano mayor”, dijo el teniente G.
Ahora, el joven de 21 años de edad, dice que el surf le enseñó a sentirse cómodo con el mar. “Incluso durante el entrenamiento, aprender a surfear me ayudó mucho a entender el mar y todas las corrientes. También me enseñó a amar el mar. El mar es calma, aunque no todo el mundo lo ve de esa manera”, afirma.
Teniente M., de 20 años, creció mirando a su padre surfeando en la clásica longboard. Él se fascinó al instante cuando navegó por primera vez en esa tabla. El Teniente M., coordinador de los sistemas de armas y médico naval, dice que tiene menos dificultad como soldado a causa del surf.
“Muchos de los soldados salen del mar y sólo están pensando en el duro entrenamiento por el que tienen que pasar”, dijo el teniente M. “Los surfistas tenemos un punto de vista diferente. Apreciamos la tranquilidad y la calma del agua.”