Reparación del Inicio Todos hemos sentido alguna vez la impotencia de ver cómo la secuencia de arranque de nuestro equipo se para en seco, dejándonos tan solo con una pantalla en negro y mensajes de error del tipo No se ha iniciado Windows porque el siguiente archivo falta o está dañado o Falta bootmgr. Es posible que esto suceda tras apagar el equipo de forma brusca o realizar cambios en el sistema de archivos. Cuando nos vemos en esta situación, lo primero que debemos hacer es localizar el disco de Windows 7 y arrancar el equipo desde la unidad óptica. Es posible que para hacer esto debamos primero editar la secuencia de inicio del equipo en la BIOS, dando mayor prioridad al DVD sobre el disco duro. Tras iniciar y elegir el idioma, veremos las opciones de instalación bien destacadas, pero en la parte inferior. Ahora localizaremos la funcionalidad que estamos buscando: Reparar el equipo. Tras acceder, confirmaremos nuestra partición principal y, al pasar al siguiente paso, se cargarán el conjunto de Opciones de recuperación del sistema que desde Windows Vista han sustituido a la Consola de recuperación. Después, seleccionaremos Reparación de inicio. Ahora, tan solo debemos esperar a que concluya el análisis. Una vez finalizado, nos informará acerca de si el error ha sido reparado y podemos reiniciar el PC en condiciones normales. Los archivos del sistema Es bastante común que los problemas que estamos sufriendo se deban a que algún archivo del sistema ha sido corrompido. Para comprobarlo, iniciaremos el equipo desde el DVD de Windows hasta que aparezca Opciones de recuperación del sistema y accederemos a Símbolo de sistema. Esto nos llevará hasta la clásica consola de comandos, situada en la ruta X:sources, y ejecutaremos la sentencia sfc /scannow para realizar un test de integridad de todos los archivos del sistema. Si más adelante queremos consultar los datos del análisis, podemos acceder al archivo de registro que se almacena en la ruta c:WindowsLogsCBS. Actualiza el sector de arranque Al instalar Linux u otro sistema operativo, aunque sea en una partición independiente, intentará establecer su propio gestor de arranque, con el riesgo de que más tarde no podamos iniciar el equipo desde la partición de Windows. Si esto sucede, accederemos a la consola de comandos del mismo modo que en el truco anterior y, una vez allí, insertaremos el texto: bootrec.exe /fixmbr para actualizar el sector de arranque principal; x:bootbootsect.exe /nt60 all /force para inyectar el código de arranque de Windows en todas las particiones compatibles; y, finalmente, bootrec.exe /rebuildbcd para buscar todas las particiones compatibles con el gestor de arranque de Windows y crear un menú de inicio en el que podamos seleccionarlas. Debemos tener en cuenta que siguiendo estos pasos dejaremos de poder arrancar desde las particiones Linux. Crea un disco de recuperación Todos los trucos anteriores se apoyan en la recuperación del equipo a partir del uso del disco original de Windows. Sin embargo, si hemos adquirido un PC con el sistema operativo preinstalado y no disponemos del disco físico o lo hemos extraviado, nos veremos en serios apuros. Por esta razón, antes de que nos veamos en esta situación, es muy conveniente preparar un disco de arranque. Este proceso es más fácil que nunca en la nueva versión del sistema operativo de Microsoft; tan solo debemos acceder a Inicio/Panel de control/ Copias de seguridad y restauración/Crear un disco de reparación del sistema. Una vez aquí es tan sencillo como introducir un disco virgen en nuestra grabadora y pulsar el botón Crear disco. Recupera una versión anterior La herramienta de restauración del sistema se encuentra en nuestro equipo desde Windows Millennium y, lejos de menospreciarla, debería ser la primera opción cuando el equipo comienza a tener un comportamiento anormal. Esta funcionalidad nos permitirá «volver en el tiempo» hasta un estado anterior del equipo en el que todo funcionaba correctamente. Aprovecha la creación de los puntos de restauración, que guardan información sobre el estado del PC en un momento dado. En cualquier caso, a diferencia de una copia de seguridad, no debemos preocuparnos por su creación, ya que desde el primer día Windows lo hará automáticamente por nosotros, generándolos en los momentos más delicados, como la instalación de una nueva aplicación o un controlador en el equipo. Existen dos formas de acceder a esta herramienta. La primera se lleva a cabo desde Inicio/Todos los programas/Accesorios/Herramientas del sistema/Restaurar sistema. Sin embargo, si el sistema operativo no llega a iniciar correctamente deberemos arrancar desde el disco de Windows 7 y acceder a Opciones de recuperación del sistema. Una vez iniciado el proceso, el asistente nos mostrará el punto de restauración recomendado, que normalmente coincidirá con el último creado. Si preferimos seleccionarlo manualmente, elegiremos la opción Elegir otro punto de restauración. A continuación nos mostrará un listado con la fecha de realización y una breve descripción de la razón que le dio origen. Para obtener un mayor detalle, pulsaremos el botón Detectar programas afectados, que visualizará un listado de las aplicaciones y controladores que quedarán eliminados. Llegados a este punto, cabe recordar que Restaurar sistema nunca borrará documentos del equipo, sino tan solo programas, controladores y actualizaciones del sistema. Si a la primera no hemos tenido suerte, no debemos desesperar, pues podemos repetir el proceso seleccionando un punto de restauración anterior. En el caso de que el problema sea que Windows no llega a iniciarse deberemos tratar de encontrar un punto en el que hayamos instalado algún controlador, ya que probablemente sea el culpable del desaguisado. Ajustes de restauración La herramienta de restauración del sistema es muy útil, sin embargo, si no la configuramos adecuadamente puede llegar a almacenar una gran cantidad copias de seguridad, mermando la capacidad de nuestro disco duro. Para evitarlo, vamos a establecer las preferencias, que se encuentran un tanto a desmano. Para ello, accederemos a las propiedades del sistema, bien desde el menú contextual del equipo o accionando la combinación de teclas Windows + Pausa. Una vez aquí, deberemos pulsar sobre Protección del sistema y, en el siguiente cuadro de diálogo, pincharemos en el botón Configurar. Aquí se encuentran las opciones más interesantes asociadas a esta funcionalidad. Podemos desactivar su funcionamiento, eliminar todos los puntos de restauración existentes y establecer la cantidad de disco que puede llegar a acaparar. Es posible que nos sorprendamos debido a que una buena cantidad de espacio de nuestro disco puede estar siendo utilizada sin que nos hayamos dado cuenta. .:Parte 2:.. Gracias por pasar...[/