Preámbulo: Los sitios de oro, conocidos, desconocidos, explotados o inactivos son de tres tipos. Primero tipo: Son los sitios operados desde tiempos inmemoriales en los cuales encontramos los ríos auríferos es decir, llevando el oro en pepitas, copos, lentejas o en forma de fino polvo. El color dorado y brilloso del oro inigualable por otros metales, ha atraído la atención de los buscadores desde la noche de los tiempos. Aplicaron técnicas elementales pero efectivas para sacar el noble metal de los aluviones. El oro proviene de la lenta erosión de las montañas que contienen vetas de oro nativo, generalmente contenida en las capas de cuarzo. Las rocas que se desintegran poco a poco acaban en los ríos en donde el oro mezclado en los aluviones puede ser recuperado mediante simples procesos de clasificación por densidad tal como con una bate o un sluice. Segundo tipo: se trata de las minas en las cuales el oro se encuentra ya sea en estado libre mezclada con cuarzo, ya sea como un complejo mineral que puede incluir plata, plomo, estaño, galena, platino y muchos otros metales. Generalmente se cava profundas galerías a lo largo de las vetas y luego se saca el mineral que entonces debe ser molido y procesado de acuerdo a su composición. Tercero tipo. En algunos lugares del mundo se puede encontrar el oro que no parece originarse de la lenta erosión de las montañas nativas. El oro se presenta en efecto en forma de gruesas pepitas o enormes trozos como fundidos, dispersados al azar en grandes áreas. A mirar de cerca se puede constar que los descubrimientos realizados están dentro de un círculo de varios cientos de metros, ver hasta kilómetros a partir de un punto central. ¿Tienes la fiebre del oro? La extracción de oro de las minas es una actividad increíblemente popular; es una forma agradable de pasar el tiempo al aire libre y la tentación de hacerte rico hace las cosas más interesantes. ¡Además de que es una forma divertida de encontrar tu propio oro! 1 Encuentra un lugar donde creas que puede haber oro. Los riachuelos son buenos ya que llevan pequeñas hojuelas y pepitas de depósitos que están río arriba. La acción de esta “esclusa” natural separa al oro haciendo posible que tú puedas encontrarlo. Los riachuelos en áreas donde hay oro son buenos para los principiante. 2 Encuentra un punto bajo en el riachuelo. Las deltas al final de un cañón que atraviesan las montañas son buenas, ya que el agua se dispersará y bajará lentamente. Una vez que el agua baja su velocidad, todo ese oro saldrá rápidamente con el sedimento y otros materiales ligeros. También intenta revisar por dentro de las curvas y detrás de las rocas grandes. 3 Toma con una pala una pequeña cantidad (4 a 5 manos llenas) de tierra y arena, y ponla en tu cacerola para lavar el oro. Pon lentamente tu cacerola en el agua. Asegúrate de que se moje todo el material en la cacerola. Rompe cualquier cúmulo de material y quita cualquier piedra grande. 4 Sacude la cacerola hacia atrás y hacia adelante. No temas ser brusco. Al sacudirla haces dos cosas: (1) permites que el oro comience a asentarse en el fondo de la cacerola y (2) llevas toda la tierra y grava indeseada a la parte superior de la cacerola. Puedes sumergirla en el agua después de unos segundos de haberse asentado para permitir que la corriente se lleve el sedimento y la suciedad. 5 Sujeta tu cacerola y permite que la corriente lave la capa superior de tierra y grava. Ten cuidado de no permitir que se lave demasiado material, deberás permitir sólo una capa a la vez. El oro puede lavarse si se lavan muchas capas al mismo tiempo. 6 Mueve tu cacerola lentamente hacia atrás y hacia adelante para ayudar a lavar el contenido indeseado. 7 Repite el proceso de sacudir y enjuagar hasta que tengas unas cuantas cucharadas llenas de material en tu cacerola. En este punto, el material que queda en la cacerola por lo general luce como arena negra. Busca en la cacerola pedazos de oro, si ves algunos, asegúrate de agitar con suficiente fuerza como para mantenerlos en el fondo. Si ves muchos de ellos puede que no estés agitando con suficiente fuerza como para que se asienten. Consejos Trata de no agitar demasiado la cacerola. Esto crea una fuerza centrífuga, la cual causará que las partículas más pesadas (¡ORO!) sean impulsados hacia afuera y hacia los bordes de tu cacerola. Aprende como se ve un lugar que tiene oro. Esto te ayudará a encontrar un mejor lugar e impedirá que te equivoques con lugares engañosos de oro y minas. Si no pudiste encontrar nada de oro, entonces inténtalo de nuevo. Si aún así no encuentras nada, entonces intenta en otro lugar. Advertencias No te dejes engañar por la pirita, este material está compuesto generalmente de hierro o sulfuro de arsénico y puede verse muy parecido al oro. Tú puedes diferenciar a la pirita del oro, ya que esta forma pequeños cubos cristalinos, mientras que el oro lo encontrarás en terrones de forma irregular o pequeñas “hojuelas” en la cacerola. No te desanimes. Buscar oro es un poco tedioso, pero es cuestión de tiempo para que te des cuenta de que la diversión verdadera está en la búsqueda.
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