A Real Horror Story
Todos hemos podido comprobar la enorme y abrumadora sensación de terror al observar los asesinatos cometidos durante años en la mansión de la familia Harmon. Numerosos actos perpetrados bajo sus paredes que dejaron grabados todos los crímenes sucedidos en la casa y que quedaron en el olvido, al menos para la mayoría de los espectadores. Lo que no sospechan algunos es la estrecha relación que guardan con la realidad.
La señorita Elizabeth Short, más famosa por el sobrenombre de la Dalia Negra, es bien conocida por todo los Estados Unidos y no solamente por su aparición estelar en American Horror Story. Igualmente ocurre con el fanatismo de la familia Manson, con las enfermeras asesinadas por un pobre lunático o el tiroteo del instituto a manos de un psicópata adolescente. Una orgía asesina magistralmente utilizada por los guionistas de la serie para hilar y moldear a su gusto las tramas de la historia en la primera temporada. En cuanto al paralelismo con la realidad, ¿hasta qué punto se asemeja el asesinato real del simulado?
Black Dalia
Empecemos por la actriz nonata Elizabeth Short, su paseo de la fama comenzó en un descampado, a la vista de todo transeúnte. Confundida con un simple maniquí por una señora que andaba con su pequeña por la calle, consiguió acaparar tras el descubrimiento de su cadáver las portadas de los principales periódicos de los años cuarenta. Hasta aquí, la semejanza entre la Betty de American Horror Story y la real es completa. Morena, ojos claros, rostro atractivo y asesinada de forma brutal. Una manera muy grotesca de morir: partida en dos cual frágil muñeca, con una sonrisa llena de sangre que abarcaba todo su rostro y múltiples mutilaciones por todo su cuerpo. El asesino no parecía sin duda alguien humano, la torturó durante varios días, estando plenamente consciente durante todas aquellas mutilaciones. Un sadismo que logró alcanzar el estatus de leyenda.
Elizabeth ansiaba convertirse en una estrella de Hollywood. Su aspecto magnético y atractivo parecían un boleto seguro hacia el éxito en la gran pantalla sin embargo, ese no sería su destino. Llegó a Hollywood pero pronto comenzó a codearse con las personas más sórdidas que encontraba por el camino. Harta de no encontrar su sitio y de no conseguir un papel en Hollywood, el alcohol fue un refugio seguro para la malograda Elizabeth. La última vez que se la vio con vida fue en la madrugada del 9 de Enero de 1947 en el Hotel Baltimore, donde estaba hospedada.
Su cadáver fue hallado el 15 de Enero y los días que pasaron desde su última aparición con vida constituyen aún un misterio. Nadie todavía ha logrado descifrar quién fue el asesino, si bien se barajaron varios nombres. Su muerte sin lugar a dudas logró catapultarla a la fama como uno de los asesinatos más sórdidos y sádicos de la historia, tanto, que los guionistas de AHS no pudieron resistir la tentación de homenajear, de alguna forma, a Betty.
Por eso podemos comprobar en la serie que las semejanzas con el asesinato real son excepcionales. La actriz Mena Suvari capta la esencia de la que podría ser la verdadera Elizabeth: risueña, ambiciosa, ingenua y con un sueño muy claro, Hollywood. No obstante, AHS se permite una gran licencia al intentar explicarnos el por qué de la muerte de Betty (algo completamente comprensible si tenemos en cuenta que forma parte indiscutible de la historia de la mansión). Por eso, Elizabeth Short acude al Dr.Curan, un dentista de la zona, ofreciéndole su cuerpo a cambio de la pequeña operación. Sin embargo, el Dr.Curan se pasa de la dosis estipulada, por lo que Betty muere accidentalmente en la sala de operaciones. Asustado por su negligencia, el doctor no sabe qué hacer, es entonces cuando los fantasmas de la casa se aparecen, ofreciéndole uno de ellos una mejor solución para que el homicidio quede impune…
La familia
Pero las referencias a míticos asesinatos de la historia no acaban ahí. AHS se vale de innumerables guiños y uno de ellos en particular recuerda irremediablemente a una familia un tanto especial: el clan Manson.
En efecto, el episodio en el cual allanan la mansión Harmon estando Violet y Vivien dentro rememora, no solo a la conocida película ’Los extraños’ (2008), sino también a la famosa serie de asesinatos que perpetró Charles Manson junto a sus acólitos. Se hacían llamar “La familia” y Manson era el mesías, él mismo predicaba una singular doctrina que habría de tener fatales consecuencias. El viernes 8 de Agosto de 1969 Manson ordena ejecutar a todas las personas que se encontraran en el 10050 de Cielo Drive, la vivienda de Roman Polanski. Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten fueron las elegidas junto con Tex Watson para cumplir la ejecución de su líder. El resultado fue una masacre que acabó con la vida de Sharon Tate, esposa de Polanski y embarazada por entonces de ocho meses, además de Jay Sebring, Abigail Folger, Voytek Frykowski y el joven Steven Parent, que abandonaba la mansión en ese momento. La hora de ‘Helter Skelter’ aún no había finalizado, pues la noche siguiente el propio Manson entró en la mansión de los LaBianca junto a su prole con el mismo cometido que el día anterior.
Tras detener en primer lugar a uno de los miembros de su clan, S. Atkins, finalmente Manson fue arrestado junto con el resto de miembros de la familia el 12 de Octubre de 1969. Sin embargo, esto no impediría que su locura, su demencia y su personalidad magnética lograran convertirlo en un ídolo de masas que aún hoy cuenta con miles de admiradores que se deleitan con los asesinatos que se ejecutaron en su nombre.
El guiño a Manson en el capítulo ‘Allanamiento’ es bastante claro. Una referencia al curioso fanatismo que puede llegar a despertar la mente de un brillante psicópata. En el caso de AHS, ese fanatismo aparece a raíz de otro de los asesinatos míticos en la mansión Harmon en 1968: el de las jóvenes enfermeras.
“No les haré daño”
Cae la noche y en la residencia todo permanece aparentemente tranquilo. Unas cuantas compañeras de la hermandad se preparan para el concierto del siglo, van a ver al Rey Lagarto, a los Doors. Mientras, María y Gladys se quedan estudiando en casa.
De pronto, llaman al timbre y aparece un hombre en el portal. Está herido y necesita ayuda, sin pensarlo, María empieza a curarle, pero tras intentar desinfectar la herida no sale de su asombro al ver que realmente el hombre no está herido, no hay nada en su frente. Es entonces cuando éste golpea a Gladys en la cabeza y decide obligar a María a vestirse de enfermera para, posteriormente, asesinarla por la espalda.
Paralelamente a este crimen de AHS, cometido en el capítulo dos de la primera temporada, uno de los asesinos en serie más conocidos de los EEUU guarda una estrecha semejanza con lo simulado en la serie. El asesino, Richard Speck, mató en una sola noche a ocho chicas estudiantes de enfermería. Una matanza a la que solo sobrevivió una de ellas, Cora Amurao. Con un inicio muy similar al de AHS, Speck llegó borracho con una pistola y les dijo que sólo quería dinero, que no les iba a hacer daño. Una a una las fue atando metódicamente con una destreza casi profesional con sábanas desgarradas. Seguía asegurando que no les pasaría nada, sin embargo, fue llevándose una a una a otra habitación. Cora Amurao, durante uno de estos minutos de intervalo rodó bajo la cama, salvando su vida. Fue oyendo como violaba y asesinaba a cada una de ellas y tras un largo período de tiempo, la casa se quedó en silencio. Cora Amurao fue la única que sobrevivió a la masacre y Richard Speck fue condenado a muerte, pero en 1972 y tras un cambio momentáneo en las leyes de los EEUU, se sentenció nuevamente al asesino a 1.200 años de prisión. Murió en 1991 de un ataque cardíaco en prisión.
El silbido
Un mecánico movimientos de labios plegando las comisuras de la forma correcta y ahí tienes el sonido que querías. Un silbido que anuncia la muerte, el desastre. Tate Langdon pasea por los pasillos del instituto homenajeando una de las escenas más famosas de las películas tarantinianas: Daryl Hannah silba mientras avanza por los pasillos del hospital emitiendo ese característico silbido. Tate Langdon también llama a la muerte pero no solo es una referencia cinéfila clara, también es una de las muchas masacres sucedidas en los Estados Unidos a manos de adolescentes problemáticos. En concreto, la masacre de la escuela secundaria de Columbine recuerda irremediablemente al pasado de Tate Langdon, uno de los tiroteos más sangrientos de toda la historia de los EEUU.
Era el año 1999 y los jóvenes Eric Harris y Dylan Klebold, de 18 y 17 años respectivamente, entraron en la escuela Columbine, donde eran alumnos, con un objetivo claro. Equipados con armas de 9mm y dos escopetas del calibre 12, comenzaron a disparar en la cafetería y la biblioteca, asesinando a 13 personas e hiriendo a 24 alumnos. En total hubo 15 personas fallecidas. Después de acabar en esa zona, subieron a la biblioteca donde dispararon a la policía, suicidándose ambos más tarde. Eric en la boca y Dylan en la cara.
Por desgracia, este no es el único tiroteo que guarda un paralelismo con el cometido por Tate. También es fácil rememorar el atentado de Bath School en 1927, la masacre de Virginia Tech en 2007 o la de la Universidad de Texas en 1966, todas ellas igual de sangrientas.
Todos hemos podido comprobar la enorme y abrumadora sensación de terror al observar los asesinatos cometidos durante años en la mansión de la familia Harmon. Numerosos actos perpetrados bajo sus paredes que dejaron grabados todos los crímenes sucedidos en la casa y que quedaron en el olvido, al menos para la mayoría de los espectadores. Lo que no sospechan algunos es la estrecha relación que guardan con la realidad.
La señorita Elizabeth Short, más famosa por el sobrenombre de la Dalia Negra, es bien conocida por todo los Estados Unidos y no solamente por su aparición estelar en American Horror Story. Igualmente ocurre con el fanatismo de la familia Manson, con las enfermeras asesinadas por un pobre lunático o el tiroteo del instituto a manos de un psicópata adolescente. Una orgía asesina magistralmente utilizada por los guionistas de la serie para hilar y moldear a su gusto las tramas de la historia en la primera temporada. En cuanto al paralelismo con la realidad, ¿hasta qué punto se asemeja el asesinato real del simulado?
Black Dalia
Empecemos por la actriz nonata Elizabeth Short, su paseo de la fama comenzó en un descampado, a la vista de todo transeúnte. Confundida con un simple maniquí por una señora que andaba con su pequeña por la calle, consiguió acaparar tras el descubrimiento de su cadáver las portadas de los principales periódicos de los años cuarenta. Hasta aquí, la semejanza entre la Betty de American Horror Story y la real es completa. Morena, ojos claros, rostro atractivo y asesinada de forma brutal. Una manera muy grotesca de morir: partida en dos cual frágil muñeca, con una sonrisa llena de sangre que abarcaba todo su rostro y múltiples mutilaciones por todo su cuerpo. El asesino no parecía sin duda alguien humano, la torturó durante varios días, estando plenamente consciente durante todas aquellas mutilaciones. Un sadismo que logró alcanzar el estatus de leyenda.
Elizabeth ansiaba convertirse en una estrella de Hollywood. Su aspecto magnético y atractivo parecían un boleto seguro hacia el éxito en la gran pantalla sin embargo, ese no sería su destino. Llegó a Hollywood pero pronto comenzó a codearse con las personas más sórdidas que encontraba por el camino. Harta de no encontrar su sitio y de no conseguir un papel en Hollywood, el alcohol fue un refugio seguro para la malograda Elizabeth. La última vez que se la vio con vida fue en la madrugada del 9 de Enero de 1947 en el Hotel Baltimore, donde estaba hospedada.
Su cadáver fue hallado el 15 de Enero y los días que pasaron desde su última aparición con vida constituyen aún un misterio. Nadie todavía ha logrado descifrar quién fue el asesino, si bien se barajaron varios nombres. Su muerte sin lugar a dudas logró catapultarla a la fama como uno de los asesinatos más sórdidos y sádicos de la historia, tanto, que los guionistas de AHS no pudieron resistir la tentación de homenajear, de alguna forma, a Betty.
Por eso podemos comprobar en la serie que las semejanzas con el asesinato real son excepcionales. La actriz Mena Suvari capta la esencia de la que podría ser la verdadera Elizabeth: risueña, ambiciosa, ingenua y con un sueño muy claro, Hollywood. No obstante, AHS se permite una gran licencia al intentar explicarnos el por qué de la muerte de Betty (algo completamente comprensible si tenemos en cuenta que forma parte indiscutible de la historia de la mansión). Por eso, Elizabeth Short acude al Dr.Curan, un dentista de la zona, ofreciéndole su cuerpo a cambio de la pequeña operación. Sin embargo, el Dr.Curan se pasa de la dosis estipulada, por lo que Betty muere accidentalmente en la sala de operaciones. Asustado por su negligencia, el doctor no sabe qué hacer, es entonces cuando los fantasmas de la casa se aparecen, ofreciéndole uno de ellos una mejor solución para que el homicidio quede impune…
La familia
Pero las referencias a míticos asesinatos de la historia no acaban ahí. AHS se vale de innumerables guiños y uno de ellos en particular recuerda irremediablemente a una familia un tanto especial: el clan Manson.
En efecto, el episodio en el cual allanan la mansión Harmon estando Violet y Vivien dentro rememora, no solo a la conocida película ’Los extraños’ (2008), sino también a la famosa serie de asesinatos que perpetró Charles Manson junto a sus acólitos. Se hacían llamar “La familia” y Manson era el mesías, él mismo predicaba una singular doctrina que habría de tener fatales consecuencias. El viernes 8 de Agosto de 1969 Manson ordena ejecutar a todas las personas que se encontraran en el 10050 de Cielo Drive, la vivienda de Roman Polanski. Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten fueron las elegidas junto con Tex Watson para cumplir la ejecución de su líder. El resultado fue una masacre que acabó con la vida de Sharon Tate, esposa de Polanski y embarazada por entonces de ocho meses, además de Jay Sebring, Abigail Folger, Voytek Frykowski y el joven Steven Parent, que abandonaba la mansión en ese momento. La hora de ‘Helter Skelter’ aún no había finalizado, pues la noche siguiente el propio Manson entró en la mansión de los LaBianca junto a su prole con el mismo cometido que el día anterior.
Tras detener en primer lugar a uno de los miembros de su clan, S. Atkins, finalmente Manson fue arrestado junto con el resto de miembros de la familia el 12 de Octubre de 1969. Sin embargo, esto no impediría que su locura, su demencia y su personalidad magnética lograran convertirlo en un ídolo de masas que aún hoy cuenta con miles de admiradores que se deleitan con los asesinatos que se ejecutaron en su nombre.
El guiño a Manson en el capítulo ‘Allanamiento’ es bastante claro. Una referencia al curioso fanatismo que puede llegar a despertar la mente de un brillante psicópata. En el caso de AHS, ese fanatismo aparece a raíz de otro de los asesinatos míticos en la mansión Harmon en 1968: el de las jóvenes enfermeras.
“No les haré daño”
Cae la noche y en la residencia todo permanece aparentemente tranquilo. Unas cuantas compañeras de la hermandad se preparan para el concierto del siglo, van a ver al Rey Lagarto, a los Doors. Mientras, María y Gladys se quedan estudiando en casa.
De pronto, llaman al timbre y aparece un hombre en el portal. Está herido y necesita ayuda, sin pensarlo, María empieza a curarle, pero tras intentar desinfectar la herida no sale de su asombro al ver que realmente el hombre no está herido, no hay nada en su frente. Es entonces cuando éste golpea a Gladys en la cabeza y decide obligar a María a vestirse de enfermera para, posteriormente, asesinarla por la espalda.
Paralelamente a este crimen de AHS, cometido en el capítulo dos de la primera temporada, uno de los asesinos en serie más conocidos de los EEUU guarda una estrecha semejanza con lo simulado en la serie. El asesino, Richard Speck, mató en una sola noche a ocho chicas estudiantes de enfermería. Una matanza a la que solo sobrevivió una de ellas, Cora Amurao. Con un inicio muy similar al de AHS, Speck llegó borracho con una pistola y les dijo que sólo quería dinero, que no les iba a hacer daño. Una a una las fue atando metódicamente con una destreza casi profesional con sábanas desgarradas. Seguía asegurando que no les pasaría nada, sin embargo, fue llevándose una a una a otra habitación. Cora Amurao, durante uno de estos minutos de intervalo rodó bajo la cama, salvando su vida. Fue oyendo como violaba y asesinaba a cada una de ellas y tras un largo período de tiempo, la casa se quedó en silencio. Cora Amurao fue la única que sobrevivió a la masacre y Richard Speck fue condenado a muerte, pero en 1972 y tras un cambio momentáneo en las leyes de los EEUU, se sentenció nuevamente al asesino a 1.200 años de prisión. Murió en 1991 de un ataque cardíaco en prisión.
El silbido
Un mecánico movimientos de labios plegando las comisuras de la forma correcta y ahí tienes el sonido que querías. Un silbido que anuncia la muerte, el desastre. Tate Langdon pasea por los pasillos del instituto homenajeando una de las escenas más famosas de las películas tarantinianas: Daryl Hannah silba mientras avanza por los pasillos del hospital emitiendo ese característico silbido. Tate Langdon también llama a la muerte pero no solo es una referencia cinéfila clara, también es una de las muchas masacres sucedidas en los Estados Unidos a manos de adolescentes problemáticos. En concreto, la masacre de la escuela secundaria de Columbine recuerda irremediablemente al pasado de Tate Langdon, uno de los tiroteos más sangrientos de toda la historia de los EEUU.
Era el año 1999 y los jóvenes Eric Harris y Dylan Klebold, de 18 y 17 años respectivamente, entraron en la escuela Columbine, donde eran alumnos, con un objetivo claro. Equipados con armas de 9mm y dos escopetas del calibre 12, comenzaron a disparar en la cafetería y la biblioteca, asesinando a 13 personas e hiriendo a 24 alumnos. En total hubo 15 personas fallecidas. Después de acabar en esa zona, subieron a la biblioteca donde dispararon a la policía, suicidándose ambos más tarde. Eric en la boca y Dylan en la cara.
Por desgracia, este no es el único tiroteo que guarda un paralelismo con el cometido por Tate. También es fácil rememorar el atentado de Bath School en 1927, la masacre de Virginia Tech en 2007 o la de la Universidad de Texas en 1966, todas ellas igual de sangrientas.