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Historia: El Libro Que Olvide Junto A Rockgride

Info•10/19/2012
Historia: El Libro Que Olvide Junto A Rockgride

Eran ya pasadas las 2 de la madrugada, yo seguía en mi alcoba bajo la sutil luz de la lámpara de mi escritorio, estaba leyendo una novela algo cómica ya que no lograba conciliar el sueño, de pronto alguien entra en mi alcoba; era mi padre que con un gesto de sorpresa me dice:
-¿Que haces despierto tan tarde? Apaga la luz y duérmete.
- Pero padre no tengo sueño - le digo tratando de convencerlo - ¿porque no me dejas hasta mas tarde?
- No, ya es demasiado tarde apaga la luz y duérmete - dijo mi padre cerrando la puerta.
Seguí trate de seguir leyendo pero ya me encontraba distraído, apagué la luz y me acosté, seguía sin sueño, de pronto me vinieron a la cabeza recuerdos de mis amigos del colegio, ya que estaba en vacaciones de invierno y la mayoría viajo a otros lugares, recordar esto me hizo sentir el sueño...
A la mañana siguiente mi madre entra en la alcoba ya vestida exclamando:
-¡Nos vamos de viaje!
-Pero mama tengo sueño - le digo con gran somnolencia.
-¡Eso te pasa por dormirte tarde! -me dice mientras abre las cortinas- Ya anda a bañarte que nos vamos.
Sin nada que hacer me levanto sintiendo como un duro golpe el frio viento, tiritando agarro mi toalla y me meto a la ducha, el agua estaba perfecta, se me hacia una pesadilla la dura idea de salir de ahí:
-¡Apúrate hijo! - exclama mi padre parado afuera del baño - ¡Si es para hoy!
Corto el agua, salgo de la ducha y me visto, al salir me di cuenta de que había pasado mas de media hora, me pongo un polerón, meto mi notebook a mi mochila y salgo de la casa, me estaban esperando con todo empacado arriba del auto, me subo y mi madre grita:
-¡¡Nos vamos a Rockgride!!
-Si que será un viaje largo -agrega mi padre- almorzaremos cuando lleguemos, hasta entonces vean por última vez la casa...
Mientras mas nos alejábamos, sentía que algo olvidaba, nada más que mi libro era lo que faltaba...

pasta

Ya habían pasado 4 horas desde que salimos, la calle estaba en medio de un bosque donde lo único que se escuchaba era el ruido del motor, de la nada se ve algo mucho mas adelante en la carretera, mi padre se empezó a detener cuando nos acercamos diciendo:
-Iré a ver que es, quédese aquí- terminado esto se baja del auto.
Estuvo alrededor de 2 minutos agachado frente a eso, la curiosidad me invadía, me baje del auto y fui a ver que era, era un pequeño lobo atropellado, mi padre al ver la expresión de mi madre, la abrazó y regresamos al auto rodeándolo.
Ya habían pasado 20 minutos desde aquello, todos estábamos algo afectados hasta que sin previo aviso mi padre corta el ambiente exclamando:
-¡Falta poco para llegar¡
Mi padre puso un disco de Guns N' Roses hasta que por fin llegamos..
Era un poblado bastante grande a simple vista estaba situado junto a un enorme lago donde se veían varias canoas y todo rodeado por un denso bosque, eran cerca de las 3 de la tarde así que decidimos ir a almorzar, nunca me había gustado el pescado, pero ese estaba delicioso, terminamos, pagamos y nos fuimos, me causo gracia la expresión de mi padre al ver la cuenta, salimos a un parque donde pasamos parte importante del día, de pronto una persona se nos acercó preguntando;
-¿Buscan sitio donde quedarse?
-La verdad si - responde mi madre.
-Acá les puedo ofrecer una cabaña bastante grande con vista al lago y a un excelente precio.
Mi madre se quedo con el auto y luego nosotros fuimos a ver la casa, era enorme, mi padre acepto la oferta y llamo a mi madre para que venga con el auto, entre a ver la casa era algo obscura pues las luces estaban apagadas y ya era de noche y las habitaciones estaban en el segundo piso y entro a una de las habitaciones y lo ultimo que recuerdo fue ver el lago iluminado por la luna...

miedo

-¡Es hora de despertar es un lindo día y tu aquí acostado! – Exclama mi madre –Mira que bello se ve el lago desde acá… Me gustaría que fuéramos…
-¡Pero tengo sueño! – le digo
-No, levántate no mas – Se va de mi habitación.
Bueno quizás no fue la mejor forma de empezar el día, pero me causo gracia, me levanto y me voy a la ducha. Ya vestido nos fuimos a hacer un día de campo junto al lago:
-Mama iré a ver los alrededores – le digo.
-Bueno pero no regreses muy tarde que ya vamos a almorzar – me responde algo preocupada por mi propuesta– No te vayas muy lejos...
Jamás había visto unos arboles tan grandes, la densa vegetación apenas hacia visible el cielo, aun así pequeños rayos de sol penetraban en los matojos de hojas de los arboles, a lo lejos se podía oír el rumor sordo del viento, aquel bosque no era muy interesante, lleno de hojas secas y arboles claros, se podía distinguir cuanta cosa se moviese, aunque no logre ver ningún ser vivo, de pronto tropiezo con unas ramas, cayendo entre las hojas boja abajo, me doy vuelta y me quedo contemplando el cielo un par de minutos, ya no había nada interesante así que decidí volver, repentinamente rompe el silencio un sonido que no logre identificar, un ruido bastante extraño, trate de buscar donde provenía, pero nada, a lo lejos logro divisar una extraña silueta acercándose a mi, no creo que sea nada bueno así que sin mas que pensar salgo corriendo.
Logre llegar a donde estaban haciendo el día de campo:
-¡Hijo ven! – Exclama mi madre - ¡Tenemos listo el almuerzo!
-Que bien… - Respondo mientras me siento junto a ellos.
-y… ¿Qué hay de bueno en el bosque campeón? – Pregunta con curiosidad mi padre.
-Nada solo… hojas secas… - Respondo, no les quise contar lo sucedido.
Era de pensar que no me creerían, quizás si, pero mejor olvidarlo… Almorcé sándwich quizás no sea una gran comida pero estuvo delicioso… Ya terminado el almuerzo mi padre pregunta:
-¿Arrendemos unas canoas? – Pregunta con una emoción en el rostro – Que aun son las 3 y 30…
-Bueno, vamos… - Respondo.
-Tengan cuidado… - Dice mi madre.
A un extremo del lago había una choza con un pequeño muelle que decía “Se arriendan canoas” fuimos y mi padre se quedo discutiendo los precios y yo me fui al muelle, me senté a un extremo mirando el fondo del lago… Sin aviso veo la misma silueta negra en el fondo del lago, me paro rápidamente en el muelle pues se estaba acercando y mi padre ya venia voy y le digo algo alterado:
-¡¡VEN A VER ESTO!!
Pero cuando llegamos era muy tarde, puesto que había desaparecido...
-¿Que quieres que vea hijo? – Pregunta con cara de confusión.
- Nada solo creí ver algo…
- Bueno, ya tengo arrendada la canoa ¿Te animas o te quedas viendo el lago? – Me pregunta con tono de desafío.
-Para eso estamos aquí ¿no? – Le respondo.
-¡Pues entonces vamos! – exclama subiéndose a la canoa.
Estaba un poco alterado por lo del fondo del lago, pero luego lo olvide, la brisa era relajante, estuvimos alrededor de 30 minutos dando vueltas en canoa, mi madre nos sacaba algunas fotos desde lejos, siendo que…
-¿Hijo sentiste eso? – Me mira con cara de preocupado – Algo choco la canoa…
-Yo no sentí nada – Respondo – Quizás chocamos con alguna caja o alguna roca…
Algo había chocado la canoa, quizás fue eso que estaba en el fondo del lago lo haya chocado… Sin previo aviso se vuelve a sentir pero esta ves más fuerte, hizo retumbar toda la canoa, me hizo sentir algo mareado y a la vez asustado…
Ya pasado 5 minutos desde el último choque, nos estábamos devolviendo al muelle con muchas preguntas sin resolver, cuando de pronto lo vuelve a chocar con tal fuerza que ambos caímos al lago… Intente nada todo lo que pude pero no lo logre… Pude ver una criatura acercándose rápidamente a mí…

historia

Despierto, miro a mi alrededor estaba en una plaza que nunca había visto hasta entonces… Me pongo a caminar por la zona, sin encontrar a nadie… Estaba algo preocupado sobre que paso con mi padre… ¿Dónde esta? ¿Estará bien? Eran las cosas que por mi mente pasaban sin cesar… Ya salgo de la plaza en la que me encontraba y estaba en una zona residencial, aun así no había ni se escuchaba nada, me encuentro con un viejo hospital veo que adentro en el segundo piso había alguien, entro al hospital, no había nadie al menos en esa habitación, subo las escaleras y me dirijo a la habitación en la que estaba esa persona que se podía ver de afuera, entro en la habitación y de ver aquello me quedo sin aire arrodillado en el piso… En la camilla estaba yo… conectado a unos tubos de oxigeno, tenia muchos cortes y me hallaba inconsciente, me acerco y empiezo a agitarme hasta que ceso y se pudo escuchar el sonido que indica que he muerto, salgo a la calle algo asustado por ver aquello, cuando me fijo bien ya no me encontraba en la calle sino que en el bosque cerca del lago, se podía escuchar ese ruido extraño, me tapo los oídos puesto que aumentaba hasta que vi a la silueta corriendo hacia mi, trato de correr lo mas que puedo pero me alcanzo y yo cierro los ojos… Al abrirlos estaba en la cocina de mi casa, mi madre estaba de espaldas, me acerco a ella, dándose vuelta desesperadamente pegando un grito perturbador que me hace tumbar en el piso, de pronto me encuentro rodeado de sombras,
-¿abre muerto? – Pienso.
De pronto me encuentro en una sala blanca obscurecida por las sombras, en la que se hallaba mi nombre escrito en todas las paredes, me doy cuenta de que era un largo pasillo, luego de caminar largos minutos, me encuentro con una escalera, bajarlas era lo único que me quedaba por hacer la escalera tenia un color rojo, el ambiente tenso con un frio penetrante, las escaleras daban la impresión de ser infinitas puesto que yo no veía el fin, sin aviso llego al final, tenia un pasillo muy parecido al anterior, pero era mas corto y al final tenia la sala del hospital, pero esta vez la camilla estaba vacía, me acuesto en ella, cuando veo que esa silueta corre hacia mi gritando de manera infernal, cierro los ojos y de pronto el ruido ceso…
Al abrir los ojos me encontraba en la sala de enfermería, mis padres estaban a mi lado, sonriéndome, yo tenia varios vendajes me siento algo adolorido por los cortes, por lo visto habían pasado ya 10 días desde aquel incidente, era de noche y por alguna razón tenia sueño, me durmiéndome a los pocos segundos…

el

Tengo que estar al menos otros 5 días aquí en el hospital, mucho tiempo, me aburriría fácilmente, trato de distraerme, a pesar de todo extraño el colegio, lejos de este pueblo, de este lago, lejos de esto, extraño a mis amigos, quizá no haya mencionado mucho a mis amigos a mis padres, la extraño a ella… Quizá nunca haya pasado nada entre nosotros pero la extraño… Extraño su presencia junto a mi lado, quizá no la vuelva a ver… Quizá no salga de aquí… Aun recuerdo la vez que le hable por primera vez…Era de noche cerca del colegio cuando la conocí… Nunca logre decirle lo que siento, ahora ya es muy tarde… Cuanto daría por estar con ella y abrazarla… No será mucho lo que pido… Pero la amo…
Entra mi madre con el almuerzo exclamando:
-Traigo el almuerzo mi joven naufrago – Con una cara de felicidad, mi familia estará siempre a mi lado… - No vuelvas a preocuparme así…
-Gracias... No importa, no creo que vuelva al lago – Respondo con una cara de tristeza…
-Escuchar eso me tranquiliza – Dice con un gran sosiego.
Mi madre se va y yo almuerzo tranquilamente, al terminar vienen a recoger todo y me recuesto en la cama, sigo pensando, hubiera traído mi libro para distraerme un rato, lastima que lo deje en el escritorio de mi habitación, recuerdo que yo tenia una amiga, amistad, ese era el problema, siempre quise estar con ella pero ella no… Del colegio lo que mas recuerdo son las penas de amor, los profesores eran algo raros pero quizá en el fondo no lo sean…
Cuando me pongo así se me nota en la cara una tristeza enorme, eso me ha delatado muchas veces…
Iban pasando los días hasta que por fin me dieron de alta, fuimos a un parque y me senté en una banca a pensar el resto del día, algunas veces pienso que envés de estar quejándome y entristeciéndome debería haber actuado, y ahora que lo pienso quejarse y entristecerse no me servía de nada, como me gustaría ir hasta su casa, llamar a la puerta, y abrazarla y decirle cuanto la amo, ver a mis padres tan dichosos de estar juntos, me entristecía.
Le dedicaría mil canciones, le escribiría mil poemas, no le compraría una flor si no toda la florería, pero ya no hay que hacer, solo me queda esperar a volver a verla…
Mi mama me llama diciendo que ya es hora de irnos a la cabaña, me subo al auto viendo a lo lejos el lago iluminado por las luces que ofrece la noche… Al llegar subo a mi habitación y me acuesto, aliviado de estar en mi cama y no en la camilla de aquel hospital, el sueño me invadió por completo, durmiéndome…

la

Quizá la semana pasada no fue la mejor, pero hare lo posible por que esta lo sea, ya después de bañarme y vestirme, mi madre exclama:
- ¡Iré a comprar algunas cosas! - con cierto grado de confusión.
- Ten cuidado - Responde mi padre.
Habían pasado varios minutos ya, estaba haciendo mi cama y mirando el lago por la ventana, hasta que mi padre entra en la habitación diciendo:
- Sera mejor que te quedes aquí este día - Dice con cierto grado de preocupación - Aun no te has recuperado totalmente.
- Esta bien papa, me quedare - Respondo.
Mi padre sale de mi habitación y yo me siento en mi cama, saco el notebook de ni mochila encendiéndolo, era de pensar no había nadie conectado, aun así no me metí directamente a eso, busque información acerca de "Rockgride", mas nada encontré que la historia de como se formo y detalles del lugar, lo mismo me sucedió buscando acerca del lago, ya me daba por vencido cuando encuentro un texto bastante extraño:

"Sé que no me creerán pensando que la historia es inventada, pero no esto me paso de verdad... Y escribo esto para que la gente lo sepa... En este pueblo hay algo... Algo extraño... Esa cosa ataco a mi familia... A mis padres... Estoy solo... Desearía jamás llegado a rockgride... Eso esta afuera de mi casa... Esperando que salga y me descuide... Tengo que salir... Ya no tengo comida... Mañana tendré que salir... Escribo esto porque quizá mañana... Oh Dios..."
Leer esto me hizo sentir un frio tremendo, la fecha de esa historia era de hace 2 meses. Era ya de noche, me pase todo el día investigando, sin previo aviso entra mi padre en la habitación:
-¡Tu madre no ha llegado! - Grita alterado -¡Quédate aquí y no me esperes despierto!
-Oh dios... - respondo atónito.
Mi padre agarro una chaqueta y sale por la puerta de enfrente, yo por otro lado me encuentro en mi habitación impactado... Quizá mi madre haya muerto por esa bestia... Quizá nunca la vuelva a ver... No tenía nada que hacer... Sentía una gran impotencia al no poder hacer nada...
Ya habían pasado 2 horas desde que mi padre se fue, aun no hay rastros de ninguno de ellos dos, me asomo por la ventana logrando ver la silueta de aquella bestia, parada afuera de la casa... Estaba mirándome... No pareció importar, cojo el teléfono y llamo a la policía, contestando inmediatamente:
- Estación de policía ¿que desea?
- Mis padres desaparecieron y ahí un hombre afuera y tengo miedo - Sabiendo que si les contaba de aquella bestia, pensarían que todo fue una broma telefónica.
- ¿En que calle vive hijo? - dice con cierto tono se curiosidad.
- En Antártida con Alameda, La casa 519...
- Bueno, vamos en camino - Responde colgando.
En ese momento estaba muy nervioso, aquella cosa seguía ahí, esperando mi descuido, empaque mis cosas en la mochila y me quede esperando a los policías.
No tardaron mucho en llegar, tocaron la puerta y al abrirles me dijeron:
- Policía de Rockgride, se nos a informado que tus padres se extraviaron eso ¿es cierto?
- Si desde ayer, que no los veo - Respondo con angustia.
- John, quédate con el niño, nosotros buscaremos a sus padres - Dice con seriedad.
- Si – Responde con un tono de seguridad que me tranquilizo.
Estar con él no fue una experiencia muy interesante, pero me sentía mas seguro.
Al mirar por la ventana ya no lograba ver aquella criatura.
Estaba todo tranquilo, hasta que tocan la puerta, fue a abrir el policía, creyendo que sean sus compañeros, pero era la bestia que de un golpe le atraviesa el corazón, el policía solo logra dar un fuerte grito, azotándolo con la pared. Asustado corro al segundo piso tirándome por la ventana, la caída no fue muy dura pero quede algo adolorido, tuve que seguir corriendo, corrí desesperadamente al bosque, me escondí tras un árbol sin oír nada, de pronto una voz rompe el silencio:
- Hola... - dice una voz femenina extrañamente familiar...
- ¿¡¿Q-Que haces aquí Elizabeth?!? - exclamo sorprendido.
- Te vine a buscar... Te extrañaba... - Responde con un tono ligeramente tierno.
- Oh... - Respondo sorprendido por su respuesta.
- Y... ¿Como supiste que estaba aquí? - Pregunto con cierta curiosidad.
Guarda silencio solo para alejarse preocupada, dándome la espalda.
- ¿Pasa algo? - Pregunto.
- Si... – Llora, bastante entristecida.
- ¿Qué pasa? - Pregunto algo preocupado.
- Yo no soy Elizabeth..
Al terminar esto su piel se torna negra, convirtiéndose en un demonio, no alcanzo a esquivar el golpe que me deja inconsciente...

terror

Despierto alterado, quedo atónito unos segundos sin darme cuenta que mi ropa se encontraba ligeramente desgarrada y manchada con sangre, estaba todo a oscuras a excepción de un camino iluminado por antorchas, me adentro por aquel camino recordando haber visto esto, llegue a una escalera algo resbaladiza, parecía infinita, además hacia un frio penetrante, seguí por la sala buscando la salida hasta llegar a una sala en donde se encontraban mis padres crucificados rodeados por los cuerpos de los policías con las extremidades cercenadas, ver aquello me traumatizo momentáneamente, cayendo en llanto frente a mis dos padres, sin aviso veo frente a mi, aquella bestia que toma forma de mi amada para decirme:
- Yo... Soy de lo que te escondes cada noche, lo que te observa cada noche, lo que te espera después de la muerte, yo soy... Dios... - Ríe - De hecho, estas muerto, estas muerto desde que fuiste al lago, nada de esto paso, estarás aquí lo quieras o no, por toda la eternidad, ¡maté a tus padres!, asesinare a todos los que conoces… empezando por ti…
Grito, corriendo buscando una salida, de pronto algo me agarra el pie, era la mano de un policía que me queda mirando, le habían cercenado las piernas y su cara estaba cubierta de sangre:
-Ayuda... – dice agónico.
La bestia se acerca a mi, trate de zafarme pero ya era demasiado tarde, lanzándome hacia una pared, dándome un duro golpe que me deja consiente los últimos segundos de mi vida, solo para ver como me entierra su brazo en mi estomago, dicen que cuando estas apunto de morir ves tu vida por delante, vi mi nacimiento y cada uno de los cumpleaños que he tenido y en todos se encontraba aquella criatura, incluso el ultimo día que estuve en mi casa… vuelvo a la realidad ,perdiendo el conocimiento y así... La vida...

joven

Abro los ojos... Me encontraba en mi alcoba en mi verdadera casa, quedo atónito pero esta vez con una tranquilidad interior, pienso ¿abra sido todo un sueño? No lo creo... de pronto mí madre entra en la habitación diciendo:
- Alguien te busca... – Con su alegría tan característica de ella.
No quise responder nada, pues no sabía como reaccionar, me puse unos jeans y una camisa, me mojo el pelo y salgo, la Elizabeth me esperaba, se veía hermosa, me acerco y me saluda con un cálido abrazo:
- ¡Kevin! – exclama.
- Elizabeth... Te tengo algo que decir... – Respondo algo nervioso.
- ¿Que cosa? – Pregunta con curiosidad.
- Te amo...
Me besa apasionadamente, abro los ojos por un leve segundo divisando a la bestia en la ventaba de mi habitación, no me importo.
- ¿Salgamos al parque? - pregunto.
- Si… - Responde – ¿Pasa algo te noto algo asustado?
- No es nada, solo es mi imaginación... – Respondo pensativo…
Me toma de la mano y juntos caminamos hacia el horizonte, Se podía escuchar el satisfactorio canto de las aves que me tranquilizaba un poco, las personas de las casas se encontraban limpiando el patio y algunos el auto, todo el panorama fue muy diferente al que viví en Rockgride, al verme junto a ella me hacia sentir un gran sosiego, aun así me encontraba algo pensativo, lo que vi en la ventana ¿habrá de ser real?, no lo se... Solo el tiempo lo dirá... Por ahora viviré la vida junto a ella…
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