Hacer trabajar a los chicos es un delito penal
Según la Organización Internacional del Trabajo, hay cerca de 215 millones de chicos que trabajan.
Según la Organización Internacional del Trabajo, hay cerca de 215 millones de chicos que trabajan.
A punto de comenzar el segundo semestre del año, la mayoría de los trabajadores ya tienen cerradas sus paritarias; pero otros todavía deben esperar y hasta esforzarse para conseguir acuerdos realmente beneficiosos. Los que ya tienen resuelto el panorama salarial verán, sin embargo, cómo se les reducen sus aumentos a manos del Impuesto a las Ganancias. Y las negociaciones que todavía no cerraron deberán adecuarse al reciente fallo de la Corte Suprema que declara inconstitucionales los acuerdos salariales que incluyan sumas no remunerativas.
Con la mayoría de las paritarias importantes resueltas, a muchos trabajadores ahora les preocupa si quedarán o no alcanzados por el Impuesto a las Ganancias; y los que ya tributaban se preguntan cuánto de ese aumento (que ronda el 24% en la mayoría de los acuerdos) realmente cobrarán.
Hoy se calcula que hay cerca de 1.600.000 trabajadores que pagan Impuesto a las Ganancias. La gran cantidad de trabajadores alcanzados por Ganancias se debe a que las actualizaciones del mínimo no imponible a partir del cual se tributa fueron siempre menores al promedio de aumentos salariales.
Según datos de la AFIP correspondientes a 2012, casi la mitad de los que tributan lo hace en las alícuotas más bajas –de hasta el 14% de la ganancia neta, o sea un 8,5% de los trabajadores totales– y menos del 3% de quienes pagan lo hace en la alícuota más alta – 0,5% de los trabajadores totales-.
El Impuesto a las Ganancias hará que los acuerdos conseguidos hasta este momento sean, en realidad, de hasta cinco puntos porcentuales más bajos que lo convenido. Por ejemplo, la UOM cerró por un incremento del 24%, pero el aumento neto para un soltero sin hijos será del 19,1%. Esta información surge de un informe elaborado por el economista Ariel Setton y el periodista Jorge Duarte. En todos los casos analizados los aumentos netos resultan sensiblemente menores a los nominales como consecuencia de las retenciones provenientes del Impuesto a las Ganancias. Si los trabajadores son solteros y sin hijos, la brecha entre lo neto y lo nominal es más grande todavía. Este fenómeno ya venía ocurriendo en varios sectores de la economía, pero en 2013 la pérdida de puntos porcentuales de aumento a manos del tributo es generalizada.
La recaudación del mes de mayo llegó a los $ 77.754,7 millones, un 27,4% más que el mismo mes del 2012. Pero al ver el detalle de la recaudación, la variación de Ganancias fue de 41,8% ($ 21.101,7 millones). Y hay otro dato más para dar cuenta de la importancia fiscal que tiene que el salario siga pagando impuestos: sólo el 56% de todo lo recaudado en Ganancias corresponde a los pagos de las sociedades y las personas físicas. El resto corresponde a distintos regímenes de percepción y retenciones, dentro de los cuales el principal es el de la cuarta categoría, o sea el de los asalariados.
Y así, las retenciones de Ganancias a los trabajadores siguen creciendo dentro de la recaudación: alcanzaron los $ 8229,7 millones en mayo de 2013, un 62,6% más que el año anterior.
Lo sorprendente es que para cuestionar la política oficial en torno al Impuesto a las Ganancias no hay divergencias. Las cinco centrales obreras (opositoras y oficialistas) la cuestionan por igual. Todas se quejan de la presión tributaria a la que es sometido el trabajador y exigen la modificación del Mínimo no Imponible y de las escalas que establecen las alícuotas. También hay cuestionamientos en torno a la necesidad de cambiar el sistema de deducciones y hasta se presentó un proyecto de ley (cuyo autor es el peajista Facundo Moyano) en el que se propone incorporar a los alquileres como deducción. Sin embargo, no hay respuesta para estos planteos. Simplemente hay esporádicos anuncios de magras subas del mínimo no imponible, pero no se prevé que vaya a haber un cambio integral del impuesto.
En las paritarias que todavía no cerraron ya hay conflictos. Camioneros amenazó con paros sorpresivos que podrían afectar sectores clave de la economía, Alimentación viene de una conciliación obligatoria y Prensa realizó un paro el pasado 7 de junio –Día del Periodista- y una masiva marcha por el centro porteño en el que se reclamó a los empleadores una suba del 35%. Los empresarios de estos gremios tendrán que buscar otra artimaña que la consabida suma no remunerativa a la que tenían acostumbrados a los trabajadores, por el reciente fallo de la Corte Suprema declarando la inconstitucionalidad de esta modalidad.
Esta práctica –sistemáticamente homologada por el ministerio de Trabajo- exime a los empleadores del pago de cargas sociales y desfinancia al sistema de seguridad social que se nutre de los aportes patronales. Es cierto que cuando se iniciaron las negociaciones colectivas –en 2003– la situación económica era precaria y que la herramienta pudo servir entonces para instalar el mecanismo de las paritarias, pero resulta insostenible que se mantengan 10 años después.
Ayer fue el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), actualmente hay cerca de 215 millones de chicos que trabajan. Saber cuántos chicos trabajan hoy en Argentina es más complicado. Los únicos datos disponibles son de febrero pasado y corresponden a 2012. El ministerio de Trabajo de la Nación realizó una comparación entre lo que ocurría en 2004 y 2012. Según estas dos encuestas, en 2004 trabajaban el 6,4% de los niños argentinos de entre 5 y 13 años, mientras que en 2012 sólo lo hicieron el 2,2%, lo que implica una caída del 66% en ocho años. La franja etaria de entre 14 y 17 años también bajó entre 2004 y 2012, aunque menos (el 24%).
El trabajo infantil en general está relacionado con los grupos laborales más vulnerables y con la precarización. No es imaginable encontrar niños trabajando en grandes empresas, donde todo el personal está registrado y se cumplen (en mayor o menor medida) los convenios colectivos y las condiciones de higiene y seguridad. Los niños trabajan muchas veces acompañados de sus padres. Este fenómeno puede encontrarse los talleres clandestinos, donde además de explotación infantil puede haber trata de personas con fines de explotación laboral o en campos de producción agropecuaria donde familias enteras se trasladan para trabajar en distintas cosechas. En este tipo de contextos, es imposible que el niño concurra regularmente a la escuela y que se le garanticen condiciones mínimas de salud, seguridad, cuidado y espacio de juego.
En un intento por modificar esta modalidad tan extendida, el 20 de marzo de 2013 se aprobó el proyecto de ley que había enviado el Poder Ejecutivo al Congreso y que castiga con penas de prisión de uno a cuatro años a quien se aproveche económicamente del trabajo de un niño o niña. Esta iniciativa excluye el castigo a los padres o tutores para evitar culpabilizar a las familias con necesidades de supervivencia, quienes, en muchos casos, tienen arraigada la cultura del "trabajo en familia".
La figura del aprovechamiento económico del trabajo infantil ya estaba prohibida desde agosto de 2008 por la ley 26.390, pero desde marzo pasado es un delito penal.
COMENTARIOS QUE CUESTIONEN LA FUENTE, EL POSTEADOR Y BUSCANDO FOROBARDO, SERÁN ELIMINADOS.
RESPETO HACIA EL OTRO.NADA DE RACISMO O DISCRIMINACIÓN.