"Cada año, en EEUU se matan 10.000 millones de animales terrestres y 18.000 millones de animales marinos. Y no los matamos por necesidad, ni en defensa propia. Solamente hay cuatro motivos que nos llevan a comer animales: costumbre, tradición, comodidad y sabor.
No importa la religión que profeses, tu ideología política ni tu clase social. Si hay algo claro es que el mundo en que vivimos necesita paz y compasión entre los seres que lo habitan. Al contrario de lo que afirman los dogmas religiosos y políticos, los animales no nos pertenecen. No son bienes, ni propiedad, ni son cosas inanimadas sin capacidad de razonar ni de sentir. Esa forma de verlos como si fueran máquinas no solamente es un error garrafal, es una locura.
Todos sabemos que los animales utilizan los ojos para ver, las patas para caminar, las alas para volar, las aletas para nadar, la boca para comer… ¿Por qué nos empeñamos en afirmar que los animales no utilizan el cerebro para pensar, para ser conscientes de sí mismos, observar su medio y tener sentimientos? ¿Así que absolutamente todos sus órganos tienen utilidad excepto el cerebro? No nos dejemos engañar por la enorme propaganda de quienes abusan de animales. Todos los anuncios que nos indican que debemos comer carne, que debemos sazonarla con un montón de queso, que tenemos que beber más leche, etc. siempre van entrelazados por anuncios de clínicas contra el cáncer, bebidas energéticas, píldoras dietéticas. Y nosotros, con nuestra ceguera, no nos damos cuenta de la relación, no vemos que están matando a los animales, nos están matando a nosotros y al planeta.
Todos los niños son amantes y defensores de los animales. Cuando somos pequeños, los animales nos hacen felices y nosotros hacemos todo lo posible para protegerlos. Porque los niños diferencian muy bien lo que está bien y lo que está mal. Sin embargo, con el tiempo se nos enseña a ignorar su sufrimiento, a excusar su dolor, a burlarnos de su existencia. ¿Dónde comienza el cambio? ¿Quién nos enseña a ser tan malvados, crueles e indiferentes hacia los animales, que antes eran nuestros amigos, hacia esos seres inofensivos que nunca nos han hecho nada? Pues bien, debemos saber que el odio es la forma más pura de un comportamiento adquirido.
El racismo, el sexismo, la pedofilia, la xenofobia... Todos son comportamientos adquiridos. A los niños pequeños no les importa el color ni la religión de sus compañeros de juegos en el parque. Lo mismo ocurre con el especismo, término que define el amoral convencimiento de que la especie humana tiene todo el derecho de explotar, esclavizar y asesinar a otras especies, solamente porque estamos convencidos de que somos más especiales, superiores a los demás. Este convencimiento es la base de todas las formas de discriminación, y la discriminación nunca es bondadosa: se ceba en quien es distinto.
Me gustaría que adoptarais una mentalidad empática, que intentarais ver la situación desde el punto de vista del animal. Cuando uno no es la víctima, resulta bastante sencillo racionalizar la crueldad, la injusticia, la desigualdad, la esclavitud, e incluso el asesinato”.
"Los animales son mis amigos y yo no me como a mis amigos", no maltrato a mis amigos ni mucho menos me haría un abrigo con su piel. los miserables que torturan , experimentan y asesinan a los animales, con pretextos de crear medicamentos, cosméticos, y tantas cosas mas, yo prefiero miles de veces que volvamos a la vida mas sencilla, evitando tantos productos hechos a base del sufrimiento y la sangre de todos esos pobres inocentes, todos ellos allá encerrados en esos horribles laboratorios, desvalidos, a merced de tanto maldito asesino disfrazado de científico, de medico, de investigador. Que asco, que indignación!
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