¿Hay alguna cosa más irónica que la existencia de este movimiento? ¿Quién fue el humorista al que se le ocurrió?
Trataré de responder a estas preguntas con la no muy compleja acción de copiar y pegar una nota.
A fines del año pasado, la mandataria argentina Cristina Fernández de Kirchner criticó al anarcocapitalismo en la reunión del G20, culpándolo por la crisis financiera, pidiendo que “se vuelva al capitalismo en serio” y abogando por la regulación de los mercados financieros.
Pero, qué es el anarcocapitalismo?
El anarcocapitalismo, básicamente, es una filosofía política que aboga por la abolición completa del Estado en pos de la libertad individual de las personas, puesto que lo considera una corporación monopólica que impone su voluntad a los ciudadanos mediante la coerción, limitando así su libertad.
Su figura fundamental fue Murray Rothbard (1926-1995), economista americano influenciado por la escuela austríaca de economía, las ideas del liberalismo clásico y los escritos de anarquistas individualistas. Uno de los principios esenciales del movimiento, extraído del liberalismo, es el principio de no agresión, el cual establece que no se puede iniciar fuerza o coerción sobre otras personas o su propiedad. Mientras que del anarquismo se toma la idea de la soberania del individuo y el rechazo del Estado; y de la escuela austriaca su praxeologia.
Según los anarcocapitalistas el Estado tiene el monopolio de ciertos servicios esenciales (ley, educación, seguridad, etc) que son financiados con impuestos coercitivos; mientras que en una sociedad libre todos estos servicios pasarían a ser ofrecidos de manera competitiva a través del mercado, no sólo tendiendo a mejorar su calidad y bajando su precio (según la Ley de Friedman), sino también evitando la coerción de los ciudadanos.
El mercado libre es visto como el único medio moral, ya que las transacciones dentro de él se hacen de manera voluntaria, generando una situación de “win-win game” para sus participantes, o sea, ambas partes deben estar de acuerdo para que se lleve a cabo el intercambio, beneficiándose mutuamente; de lo contrario no se realiza la transacción.
Es importante hacer una distinción esencial entre lo que se conoce como “crony capitalism” (capitalismo de amigos) o corporativismo, con el capitalismo del que hablan los anarcocapitalistas, ya que muchas veces se tiende a confundirlos. La diferencia entre uno y otro, según Rothbard, es “precisamente la diferencia entre, por un lado, intercambios voluntarios y pacíficos, y por el otro, expropiación violenta”. Debido a que en una sociedad anarcocapitalista no existiría un gobierno para beneficiar o perjudicar a cierta organización, sino que la única forma de lograr que una empresa o corporación sea exitosa es a través del mercado, satisfaciendo alguna necesidad de la sociedad.
Por otro lado, en la política el incentivo del sistema está puesto en lograr votos para ser electo, lo que lleva a que los políticos deban especializarse en conseguir votos a cualquier precio, y que luego terminen gobernando para mantenerlos. A su vez, los partidos políticos necesitan recursos financieros para ganar las elecciones, lo cual genera un incentivo para que las corporaciones financien sus campañas a cambio de futuros favores políticos (ie: lobbying)
Algunas de las quejas del movimiento #OcuppyWallStreet, son críticas que también hacen los anarcocapitalistas, aunque estos consideran que el movimiento confunde esencialmente el corporativismo con el verdadero capitalismo, y que la crisis financiera no es una consecuencia intrinseca del sistema capitalista sino producto de legislaciones. Una de las sus similitudes es el pedido de abolición de la FED, aunque los anarcocapitalistas van más lejos, y piden que se desmonopolice totalmente el dinero, dejándolo así competir en un mercado libre (al igual que todos los productos).
Actualmente hay varios movimientos trabajando para lograr implementar algunas de estas ideas, aunque no todos abogan por la abolición total del Estado. Se destacan a nivel politico Ron Paul en USA, quien se considera un libertario, y es uno de los candidatos del Partido Republicano para pelear las elecciones del 2012; y en Argentina (y otros países) el Partido Liberal, que busca ofrecer una alternativa política viable para quienes quieren un gobierno más liberal. Por otro lado, el proyecto Seasteading pretende crear ciudades flotantes en mar internacional para probar nuevos sistemas políticos/económicos; fundada por Patri Friedman (quien se considera John Galt), nieto de Milton Friedman (economista Premio Nobel) e hijo de David D Friedman (figura central del anarcocapitalismo), y apoyado financieramente por Peter Thiel, uno de los inversionistas de Facebook y fundadores de PayPal. Otro movimiento interesante es el Free State Project, en el cual 20000 libertarios quieren crear una ciudad totalmente libertaria en New Hampshire para mostrar los beneficios de la libertad al mundo; ya existen más de 1000 personas viviendo en la ciudad.
Si bien el anarcocapitalismo ha recibido varias críticas teóricas y prácticas, desde el problema de la defensa privada, pasando por la necesidad natural de un Estado, hasta cuestionarse si una anarquía puede ser realmente capitalista; pero en general los teóricos siempre encuentran la manera de sortear estos problemas y terminan afirmando que el Estado en su naturaleza es coercitivo, y en un análisis de costo/beneficio creen que la libertad siempre termina siendo más deseable; aunque se reconoce que, para ciertos casos, aún falta evidencia empírica (e.g: en la implementación de una ley totalmente privada).
Entonces, según la visión anarcocapitalista, el capitalismo no sólo no es el problema, sino que es la solución; mientras que el problema son los gobiernos que invaden al capitalismo con legislaciones que terminan causando crisis económicas; y luego se lo acusa por ello. Afirman también que los gobiernos no han sido los responsables por la gran democratización del progreso y pacificación en los ultimos siglos, sino que fue justamente el mercado; y que existe una correlación directa entre el grado de libertad individual de las personas y el nivel de bienestar que poseen. Para ellos la forma de resolver los problemas sociales del mundo no se va a lograr mediante la distribucion de la riqueza, sino mediante la creación de riqueza.
Anarcocapitalismo: la mentira intolerable
Un nuevo peligro acecha a la humanidad y nosotros sin saberlo. Menos mal que la señora Cristina Fernández alertó en Cannes sobre la amenaza que se cierne sobre nosotros: el avance del anarcocapitalismo. Este concepto, encubierto de manera semántica, no es otra cosa que la defensa de la propiedad privada a ultranza aboliendo al Estado para la creación de un mercado de comercialización exclusivo de los privados. Se maquilla la propia naturaleza del Estado que se basa en la explotación del hombre por el hombre. Nada tiene que ver con el ideal anarquista, que fue la génesis del movimiento obrero a nivel mundial.
Pero, afortunadamente, en la conferencia de los 20 miembros más poderosos del mundo, la señora tuvo la gentileza de anunciar su catastrófico vaticinio ante quienes pueden salvar a la humanidad de tan siniestro destino. Así que todos podemos dormir tranquilos porque gracias a su bondadoso gesto, los “superhéroes” evitarán la desgracia emprendiendo una cruzada para restaurar el “capitalismo en serio”.
Entendemos, entonces, que el capitalismo en serio que pregona la señora es el de los sueldos de miseria, la tercerización, la abismal brecha entre ricos y pobres, el destierro de los pueblos originarios y el saqueo de la riqueza del suelo, entre otros atentados contra la humanidad y la tierra. Efectivamente, señora Cristina, usted está proponiendo un capitalismo en serio: el que rige actualmente.
Cristina Fernández pasará a la historia no sólo por avivar un trasnochado concepto económico, sino también por reafirmar la condición de esclavitud de los trabajadores. Toda una declaración de principios de quien se jacta de encabezar un proyecto “integrador y popular”. A no ser que el pueblo despierte y se le acabe el negocio.
Estamos acostumbrados a la desvirtuación del concepto “anarquismo”, pero lo de Cannes es una vuelta de tuerca intolerable.
El anarquismo lleva dos siglos luchando por la libre organización de trabajadores de forma horizontal, un sistema económico igualitario y una sociedad sin clases. Y eso sí que es una amenaza en serio.
La anarquía es el orden sin gobierno y sin Estado; el capitalismo, cualesquiera sean sus formas, neoliberal o keynesiano, es la esclavitud. El primero, a las leyes del mercado; y el segundo, al Estado omnipotente y omnipresente. Los que defienden el keynesianismo nunca han dejado de pactar con el neoliberalismo. La anarquía es la abolición de todas las formas de capitalismo. Es la sociedad libre de productores libres. Para la anarquía, la propiedad es un robo en todas sus formas.
Federación Obrera Regional Argentina (FORA)
Adherida a la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT)
En el G-20, Cristina llamó a terminar con "el anarco-capitalismo financiero"
Ante el congreso de empresarios del G-20 en Cannes, dijo que ella propone "volver a un capitalismo en serio". Y volvió a reclamar mayores controles sobre los bancos de inversión y las calificadoras de riesgo.
Ante un grupo de empresarios y en lo que sería una anticipo de las posturas que expondrá en el G-20, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner llamó hoy a poner fin al "anarco-capitalismo financiero" actual y volvió a reclamar mayores controles sobre los bancos de inversión y las calificadoras de riesgo para que el mundo vuelva a "un capitalismo en serio".
Esta mañana en Cannes, la presidenta habló ante los empresarios que participan de la cumbre del B-20, una reunión paralela a la de los mandatarios del G-20, que reúne a las naciones más industrializadas del planeta y a un grupo de países en desarrollo.
"Lo que estoy proponiendo –dijo Cristina ante los empresarios- es volver al capitalismo en serio, porque esto que estamos viviendo, señores, no es capitalismo. Esto es un anarco-capitalismo financiero total, donde nadie controla a nadie".
Las declaraciones de la mandataria fueron aplaudidas por una parte del centenar de personas que presenciaban una mesa redonda sobre "desarrollo y seguridad alimentaria" en una reunión del B-20 que se desarrolló justo antes del inicio formal de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno.
En su exposición, reclamó además a "los que lideran el mundo" a que no se limiten "a ver en qué gasta cada país las cosas" sin que apunten sobre todo a controlar "qué hace cada banco de inversión, qué hace cada calificadora" de riesgo, tras lo cual resaltó cada movimiento brusco de los mercados bursátiles permite a "ganar fortunas" a gente que está "sentada en un escritorio manejando una computadora".
"¿Cómo vamos a hacer para que vuelva a crecer la economía si no hay consumo?", preguntó. "El capitalismo es eso, que la gente consuma y que ustedes los empresarios vendan cada vez más. Este es el tema. Esto es lo que está fallando", insistió.