Durante la campaña de Italia, los alemanes pusieron en práctica una nueva técnica de combate que, sin ser revolucionaria, ocasionó a los aliados grandes problemas. Se trataba de lo que se dio a conocer con el nombre de "Annie de Anzio" o "Expreso de Anzio".

El Expreso era una pieza gigantesca de artillería, conocida como Leopold y cuyo calibre era de 280mm y montada sobre un vagón de ferrocarril. El cañón era trasladado a un determinado punto de la vía férrea y desde allí, realizaba un solo disparo sobre su blanco. Después se alejaba del lugar para evitar ser detectado. Los disparos del Expreso de Anzio ocasionaron numerosas bajas y una permanente tensión en los soldados aliados. El mando aliado trató, innumerables veces, de localizar y destruir esta pieza que sembraba el terror. Al tal efecto, se ideó un método que consistía en enviar aviones "Beaufighter" para sobrevolar la zona hasta que el Expreso abriera fuego. Y tras divisar el fogonazo, los aviones volarían en linea recta hasta el lugar del mismo. Los radares siguiendo el vuelo, detectarían el punto exacto de ubicación de la pieza.

La técnica nunca dio resultado ya que El Expreso de Anzio se mantenía oculto en un túnel. Poco antes de efectuar su disparo, el vagón era sacado del túnel y trasladado al lugar elegido para efectuar el disparo. Tras esto, el convoy era nuevamente trasladado a toda velocidad al túnel donde se volvía a ocultar. El túnel donde se encontraba se situaba en las proximidades de Castel Gandolfo, residencia veraniega de el Papa.

Características:
Calibre efectivo: 280,3 mm
Longitud del cañón: 21,538 m
Peso total: 218 Tn
Peso del proyectil: 255 Kg
Alcance: 62,4 Km

Actualmente el Anzio Express se encuentra conservado cerca de la Aberdeen Proving Ground, en los Estados Unidos.








