La Presidenta pidió que no se hable más de “cepo cambiario”.
Y remitió, adecuadamente, al concepto de “que no hay movimiento, de que nada ingresa y de que nada egresa”.
Por eso, van aquí algunas ideas recabadas para reemplazar el malicioso concepto de “inmovilizar” y de otra acepción fuerte que postula la Real Academia Española como “maderos gruesos en los cuales se aseguraba la garganta o la pierna del reo”.
Por eso, recurrimos a algunas voces del mundo político y económico.
Abel Viglione, director de FIEL, sugirió reemplazarla por la fórmula “Prohibido atesorar”.
Y tiene que ver con que “ya no corre más que tanto empresas y familias puedan atesorar”: antes, las firmas podían acaudalar 2 millones de dólares mensuales y girar utilidades y las familias, comprar divisas en casas de cambio o bancos.
Eduardo Amadeo, licenciado en Ciencias Económicas e integrante de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, propuso el uso de la sigla “PAVADA: Prohibición Para Viajeros y Ahorristas de Dólares y Afines”.
Rogelio Frigerio, también economista y legislador porteño del PRO postuló directamente llamarlo “Corralito verde”; pero seguramente, a la Presidenta le disgustará más que el anterior término.
Desde el radicalismo, el senador Ernesto Sanz propuso el concepto “Catenaccio”, que inmortalizó el técnico de fútbol italiano Helenio Herrera, padre del “modelo” de defensa cerrada, donde no pudiera entrar el contrario y acertar un gol. O sea, todos atrás.
El tema en Twitter circuló con fuerza y algunos posts como: “Ajá, ahora quiere que no hablemos del #Cepo Te hago caso Cris: #Cepo #Cepo #Cepo”.
También en la red social dio para el análisis del tema como el de Mariano Kestelboim, director ejecutivo de la Fundación Pro Tejer y docente de la UBA, quien desafió el pedido de Cristina pero le puso comillas en su tuit a la frase maldita:
“El célebre ‘cepo al dólar’ o, mejor dicho, la administración inteligente de las divisas tiene un potencial efecto desarrollista muy grande”, indicó.
Desde la dirección @marianokestel postuló que “esa administración de las divisas ha sido una de las jugadas más arriesgadas del Gobierno”. Y que la misma “es una medida antipática y genera bronca para un sector que ve afectadas sus libertades individuales en un tema muy sensible”.
Las ideas se multiplicarán seguro y el debate crecerá.
Todo vale, mientras no se convierta todo en una “jauja”, término también usado ayer por la Presidenta y que significa “reprender una acción o un dicho importuno o indecoroso”.
Y remitió, adecuadamente, al concepto de “que no hay movimiento, de que nada ingresa y de que nada egresa”.
Por eso, van aquí algunas ideas recabadas para reemplazar el malicioso concepto de “inmovilizar” y de otra acepción fuerte que postula la Real Academia Española como “maderos gruesos en los cuales se aseguraba la garganta o la pierna del reo”.
Por eso, recurrimos a algunas voces del mundo político y económico.
Abel Viglione, director de FIEL, sugirió reemplazarla por la fórmula “Prohibido atesorar”.
Y tiene que ver con que “ya no corre más que tanto empresas y familias puedan atesorar”: antes, las firmas podían acaudalar 2 millones de dólares mensuales y girar utilidades y las familias, comprar divisas en casas de cambio o bancos.
Eduardo Amadeo, licenciado en Ciencias Económicas e integrante de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, propuso el uso de la sigla “PAVADA: Prohibición Para Viajeros y Ahorristas de Dólares y Afines”.
Rogelio Frigerio, también economista y legislador porteño del PRO postuló directamente llamarlo “Corralito verde”; pero seguramente, a la Presidenta le disgustará más que el anterior término.
Desde el radicalismo, el senador Ernesto Sanz propuso el concepto “Catenaccio”, que inmortalizó el técnico de fútbol italiano Helenio Herrera, padre del “modelo” de defensa cerrada, donde no pudiera entrar el contrario y acertar un gol. O sea, todos atrás.
El tema en Twitter circuló con fuerza y algunos posts como: “Ajá, ahora quiere que no hablemos del #Cepo Te hago caso Cris: #Cepo #Cepo #Cepo”.
También en la red social dio para el análisis del tema como el de Mariano Kestelboim, director ejecutivo de la Fundación Pro Tejer y docente de la UBA, quien desafió el pedido de Cristina pero le puso comillas en su tuit a la frase maldita:
“El célebre ‘cepo al dólar’ o, mejor dicho, la administración inteligente de las divisas tiene un potencial efecto desarrollista muy grande”, indicó.
Desde la dirección @marianokestel postuló que “esa administración de las divisas ha sido una de las jugadas más arriesgadas del Gobierno”. Y que la misma “es una medida antipática y genera bronca para un sector que ve afectadas sus libertades individuales en un tema muy sensible”.
Las ideas se multiplicarán seguro y el debate crecerá.
Todo vale, mientras no se convierta todo en una “jauja”, término también usado ayer por la Presidenta y que significa “reprender una acción o un dicho importuno o indecoroso”.