Homenaje a las Bolas de Fraile... el post que se merece
Si te gustan las bolas de fraile... este post es para vos. ¿Por que bolas de Fraile o Suspiro de monja?
No..no es lo que vos pensas.....
La historia es antigua y entrañable. Sobre todo porque, para cualquier argentino, resulta un modo inesperado de adjudicarle un sentido muy diferente a frases absolutamente cotidianas y casi inconscientes que uno dice cuando entra a cualquier panadería, tales como: “Dos vigilantes, tres cañoncitos de dulce de leche y una bola de fraile, por favor” o “¿Me agrega uno de esos sacramentos con dulce de membrillo?”.
Famosas y conocidas como berlinesas, estas facturas de origen alemán, fueron rebautizadas en la Argentina como “bolas de fraile” por Malatesta y la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, junto con otras delicias que aún hoy encontramos en la panadería y que portan nombres que refieren con ironía a la Iglesia.
La verdad es que, si uno se pone a pensar en el verdadero sentido de las palabras, resulta más que extraño acompañar el té con leche o el mate con pasteles y dulces llamados vigilantes, cañoncitos, sacramentos, bombas, bolas o borlas de fraile o suspiros de monja.
Pero existe un porqué, y tiene que ver con el anarquismo argentino de finales del siglo XIX, nada menos.
Resultaba que los frailes de un convento en Berlín, se divertían e impartían a la vez clases de educación sexual con este trío panadero, siendo el momento de la merienda el lugar mas lujurioso de todo el convento, frailes reaccionarios fueron raudamente el Vaticano, con el chusmerio de lo que acontecía en Berlín.
El edicto papal rezaba "que a partir de este momento queda prohibida el expendio de las conocidas bolas de fraile, los impúdicos churros (los rellenos de dulce de leche son peores) y las llamadas donas, por considéralas una metáfora vulgar del pecado original"
Luego en Alemania, gracias al protestantismo impulsado por monje Lutero, amante de estas facturas, fueron vueltas al mercado y se vendían dentro de la tradicional “doce de facturas” pero en Argentina, que fue poblada por corrientes migratorias diferentes, en las panaderías de origen Español o Italia, con su raigambre Católica, los churros, las bolas de frailes y las donas, son vendidas fueran de la doce, respetando el edicto de excomulgar Papal. Mientras que en las de origen alemán, sí se vende dentro de la docena de facturas."
Arriba, un detalle de una ilustración que, en recuerdo de los panaderos argentinos anarquistas del siglo XIX y a pedido de una revista, dibujó hace poco el dibujante brasileño Natalino Formiga; abajo, una foto de aquellos tiempos: militantes de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos.
Panaderos antisistema
El 18 de julio de 1887, en Buenos Aires y gracias a la iniciativa del anarquista italiano Ettore Mattei, se creó la primera institución de la resistencia argentina: la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos. Uno de los grandes teóricos del anarquismo moderno, su compatriota Errico Malatesta (que vivió en la Argentina entre 1885 y 1889), fue el encargado de redactar sus estatutos. Esa sociedad, que entre 1894 y 1930 editó sin pausas el periódico El Obrero Panadero, fue la responsable de bautizar, con toda la ironía del mundo, las distintas variedades de facturas (masas horneadas) que todavía hoy, 120 años después, son moneda corriente en todas las panaderías de barrio.
Así, en “homenaje” a la Iglesia empezaron a vender sacramentos y bolas de fraile, que también pueden llamarse suspiros de monja (justo es reconocer que este es su nombre popular: en general, las panaderías las ofrecen como “berlinesas”); en recuerdo irónico de los militares, bombas y cañoncitos (rellenos de dulce de leche o crema pastelera); y como burla a la policía, vigilantes.
Aca les dejo una rica y sencilla receta...
Bolas de fraile
INGREDIENTES
Harina 500 grs, Levadura 20 gr, Azúcar 80 gr, Huevos 2, Sal 5 gr, Manteca 100 gr, Leche fría 200 cc, Azúcar extra c/n,
Aceite para freír c/n
PREPARACIÓN
Colocar en un bol, la harina, azúcar, sal, leche, levadura y los huevos, amasar todo junto hasta la obtención de una masa homogénea. Seguidamente a esto incorporar la manteca, y amasar hasta que quede completamente incorporada. Dejar descansar por 30 minutos bien tapado. Luego separar bollitos de 50 grs, y darle forma redonda y colocar sobre una placa bien enharinada. Llevar a la fermentadora. Cuando dupliquen el tamaño freír en abundante aceite hasta que tomen un color dorado oscuro. Retirar del baño de fritura y pasar por abundante azúcar. Dejar entibiar, realizar un corte en su superficie y con la ayuda de una manga de pastelero rellenar con pastelera o dulce de leche.